La hora a 0 euros: cómo los jóvenes españoles sufren los abusos del mercado laboral

Desde que estalló la crisis, cada vez más empresas han abogado por usar agresivas tácticas para conseguir mano de obra no retribuida. Los jóvenes son uno de los grupos más afectados con figuras como los falsos becarios y las pruebas laborales gratuitas.

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03 marzo 2016, 9:15am

Una joven trabajadora en uno de sus primeros empleos. (Imagen por Quique Badia/VICE News)

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Con 24 años, Carla Millán ha trabajado gratis, en concepto de prueba, para una subcontrata de Gas Natural y para una ONG buscando ciudadanos dispuestos a apadrinar niños en situaciones de extrema pobreza. También ha sido falsa becaria asumiendo las responsabilidades propias de un puesto real y se incorporó a trabajar en una discográfica cobrando en negro y a precio de saldo. En concreto, la empresa le pagaba 400 euros mensuales, ahorrándose los gastos asociados a la seguridad social, por media jornada. Es decir, cerca del precio que cuesta alquilar una habitación en algunos barrios de Barcelona, la ciudad donde reside. 

Hoy Carla es, en sus propias palabras: "una autónoma precaria". Esta joven malvive con los 600 euros que consigue ganar realizando tareas de comunicación para diversos clientes y agencias. Y aunque no lo parezca, tiene suerte, mucha suerte, si es que se le puede llamar así. De acuerdo con los datos del último trimestre de 2015, más del 35 por ciento de los menores de 30 años está en el paro y entre los ocupados, el 22 por ciento lo está a tiempo parcial. Además, en más de la mitad de los casos se trata de trabajos temporales.

Carla, acabó la secundaria, trabajó en el ámbito de la comunicación, y luego hizo un curso en un centro privado para especializarse en gestión de la industria discográfica. Pero la precariedad laboral que ha acompañado su trayectoria no es excepcional. De acuerdo con CCOO y UGT, los sindicatos mayoritarios en España, tanto los perfiles jóvenes con una alta preparación formativa como aquellos que no tienen estudios superiores están siendo víctimas de un marco laboral cada vez menos garantista.

No es un fenómeno nuevo pero la recesión ha tenido consecuencias dramáticas para aquellos que hacen sus primeros pasos en el mercado de trabajo y la reforma laboral, con propuestas como el contrato de emprendedores, que permite que las pequeñas y medianas empresas contraten a trabajadores durante un año y los puedan despedir sin coste alguno antes de este plazo, refuerzan la precarización.

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"Cuando las tasas de paro son tan altas, como sucede ahora en España, este tipo de abusos se dan con mucha más frecuencia", explica Juan Carlos Casanovas, responsable de negociación colectiva de CCOO en la comunidad autónoma de Cataluña.

Pero la precarización llega a su máxima expresión cuando la retribución por un trabajo es, directamente, 0 o, en palabras marquetinianas, la oportunidad de adquirir "experiencia" o la oportunidad de tener una "oportunidad".

Los falsos becarios y los días de prueba sin remunerar son las fórmulas más utilizadas por algunas empresas para evitarse el coste de la retribución. "Son becarios que directamente suplen puestos de trabajo en vez de acceder a una formación en prácticas, que es lo que estipulan los convenios entre empresas y universidades" explica a VICE News Afra Blanco, portavoz del colectivo de jóvenes de UGT Avalot. Así, en vez de aprender un oficio junto a un tutor, suelen asumir una responsabilidad directa que, muchas veces, ni siquiera está vinculada a los estudios que están realizando. La empresa puede no pagarles, sólo está obligada a costear la seguridad social.

El problema, precisa Blanco, es que aunque es una realidad muy extendida y evidente no hay cifras que ayuden a darle mayor visibilidad. "La gente no quiere denunciar porque siente que se está jugando su propio proyecto profesional, además el cuerpo de inspectores de trabajo es muy escaso y la aparición de un inspector convierte al becario en el blanco de las sospechas sobre el origen de la visita de control", explica la portavoz de Avalot. Pero esta perversión de los convenios de prácticas, que vulnera el artículo 11 del estatuto de los trabajadores, no es la única ilegalidad que permite a las empresas ahorrar gracias al trabajo ajeno.

Los días de prueba sin remunerar son una práctica muy utilizada por el sector comercial y la hostelería en determinados períodos en los que hay pronunciados picos de trabajo y entre las empresas subcontradas por las grandes firmas de telefonía como Telefónica y Vodafone y eléctricas como Iberdrola y Endesa, de acuerdo con las declaraciones a VICE News de Juan Carlos Casanovas, responsable de negociación colectiva de CCOO en Cataluña, una de las más afectadas por el paro juvenil. 

"Aquí la ilegalidad es manifiesta porque no hay un mísero contrato o acuerdo que le dé validez legal", precisa. Así que la denuncia, aclara este sindicalista, se vuelve, además, muy difícil de probar ya que no existe ninguna prueba documental.

Como Clara explica en relación a su experiencia con una subcontrata de Gas Natural, el procedimiento es sencillo. "Es un trabajo a puerta fría. Te vas con un equipo, de unas 3 personas, tu y otro que también esta de prueba, y tienes unos objetivos, un número de precontratos que tienes que conseguir que te firmen en dos días. Son muy piratas, te dicen cosas del tipo 'si os abre la puerta una mujer y no se entera mucho pues mejor o los ancianos son muy fáciles'", relata. 

Muchos de estos candidatos abandonan tras la experiencia, otros no pasan el proceso de selección y los que se incorporan ya han conseguido para la empresa un número de precontratos sin gasto alguno para la compañía. 

El paso de la gratuidad a la precariedad comprende una amplio abanico de casuísticas. La primera, a medio camino, es el período conocido como proceso de formación durante el cual el candidato adquiere conocimientos en metodologías y programas utilizados por la empresa sin percibir recompensa alguna por el tiempo invertido. "Tampoco se cubren los gastos de transporte o la comida del candidato a ocupar ese puesto de trabajo", detalla a VICE News Ramón González, secretario de acción sindical en la federación de servicios de CCOO en Cataluña.

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Luego está el mal uso del contrato de formación al que sólo pueden acceder los recién graduados y que tiene un plazo máximo de aplicación de tres años, así se empieza cobrando un porcentaje del salario convenido en la categoría laboral del nuevo trabajador y se va aumentando hasta llegar al 100 por cien del sueldo establecido. "Ahora con la nueva reforma laboral esto puede aplicarse más allá de los 30 años y en más de una ocasión para aquellos que, por ejemplo, se gradúan de una segunda carrera", advierte José Antonio Hernández, homólogo de González en la federación de industria.

La lista sigue y es larga. Utilizar la fórmula de las circunstancias de la producción que, en el sector industrial, sirve para contratar temporalmente a alguien por circunstancia sobrevenida en el proceso de producción para realmente cubrir un sitio estructural es otra de las maniobras, añade Hernández.

Otro método sería el uso de un contrato con período de prueba cuando la empresa lo utiliza para cubrir una necesidad puntual y no acarrear luego con los gastos del despido. Y, finalmente, están las ofertas de trabajo en las que las empresas no se sirven de ninguna argucia, pero cuya remuneración es tan exigua que motiva la alarma de instituciones y colegios profesionales.

Nemesio Rodríguez, vicepresidente de La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), asegura a VICE News que, a lo largo de su campaña #gratisnotrabajo, que empezó en diciembre de 2011 y que consiste en la denuncia de anuncios de trabajo que no cumplen los requisitos del convenio colectivo sectorial de la profesión en Twitter, se han encontrado casos como ofertas a periodista titulados que preveían el "pago" de 0,75 euros por una noticia de 800 caracteres o el de 2,50 euros por artículos de no menos de 250 palabras cada uno.

El Ministerio de Empleo no quiso contestar a las preguntas de VICE News sobre los mecanismos con los que cuenta el gobierno para combatir estas irregularidades, las consecuencias que ha tenido la reforma laboral en relación a la precariedad del empleo juvenil, ni aportar las cifras relativas a las denuncias de las situaciones que sólo pueden recopilarse a través de la Inspección de Trabajo, dependiente de este ministerio. 

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