La violencia extrema de los cárteles ya llegó a la Ciudad de México

Los vigilantes están amenazando con actuar, ya que las autoridades parecen incapaces de detener el aumento de homicidios y el crímen organizado.

por Deborah Bonello; traducido por Laura Castro
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10 Mayo 2019, 12:00am

Una estatua de la Santa Muerte en venta en un altar dedica a esa misma imagen en Tepito. Foto de la autora.

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Contrabando de relojes, zapatos y DVDs. Drogas, personas, armas de fuego, justicia; no hay nada que el dinero no pueda comprar en Tepito, uno de los barrios más infames y peligrosos de la Ciudad de México.

Pero hace poco un lunes por la mañana, este tianguis, que normalmente cuenta con cientos de vendedores promocionando todo lo que te puedas imaginar, perdió parte de su ajetreo y bullicio habitual. Los puestos quedaron abandonados porque los vendedores no pudieron pagar las cuotas de extorsión exigidas por La Unión Tepito, el cártel local.

Puede parecer un problema local en un país desgarrado por la violencia de los cárteles. Pero en la Ciudad de México, vista como un refugio relativamente seguro y a salvo de la influencia de esas organizaciones criminales, las extorsiones que están ocurriendo en Tepito han provocado que algunos de los habitantes del lugar con los que habló VICE se pregunten si la inmunidad parcial de la ciudad ante la guerra contra las drogas en México ha terminado.

El mes pasado, Raymundo Pérez López, jefe de una asociación que dice representar a cientos de comerciantes informales en el centro de la Ciudad de México, hizo una petición pública a las autoridades de la ciudad para que les ayuden a acabar con las extorsiones por parte del cártel La Unión, pues están acabando con sus ganancias.

En una carta enviada a la oficina del fiscal de la ciudad, firmada por más de 240 comerciantes locales, la asociación advirtió: "Los que no hemos abandonado nuestra actividad seguimos sobreviviendo con un escaso margen de ganancia y con una situación económica cada vez más miserable. Todo tiene sus límites".

Algunos de los comerciantes locales están llegando a un punto insostenible ante las extorsiones de La Unión. El minicártel se está diversificando del tráfico de drogas y armas a la extorsión cada vez más rapaz de los comerciantes locales, quienes ya no están dispuestos a seguir soportando esa situación. Ahora, para complicar aún más las cosas, los vendedores de Tepito han hablado de crear su propio grupo de defensa.

"No me sorprendería si la comunidad comercial formara su propio grupo de autodefensa, dada la lentitud y falta de acción de las autoridades", dijo López. Es una advertencia, no una promesa, pero podría marcar un nuevo hito en la guerra de diez años contra las drogas en México.

No pasó mucho tiempo antes de que López fuera silenciado. El pasado sábado 4 de mayo, le dispararon siete veces y lo mataron mientras subía a su automóvil en un suburbio al norte de Tepito, según informes de medios locales.

Los grupos de autodefensa contra los cárteles han surgido en todo México durante la última década, las comunidades toman las armas en algunos de los estados más violentos, como Michoacán y Guerrero. Estas autodefensas se han vuelto famosas en los medios de comunicación locales e internacionales, donde los hemos visto enmascarados, llevando armamento pesado en camionetas descubiertas e improvisando puestos de control. Afirman que se están protegiendo contra los violentos grupos del narcotráfico que quieren controlar las rutas, los mercados de la droga, las extorsiones y robar los recursos locales como la madera. Sin embargo, estos grupos tienen una reputación bastante contradictoria. En algunos estados, al parecer trabajan con y no en contra de las pandillas criminales locales.

"La posibilidad de un grupo de autodefensa en la capital del país es una señal terrible porque muestra la incapacidad de las autoridades para establecer el orden", dijo Juan Francisco Torres Landa, de la fundación México Unido contra la Delincuencia.

No solo las extorsiones están fuera de control en la Ciudad de México, una capital en constante crecimiento que alberga a unos 20 millones de personas, sino que además las cifras de asesinatos están alcanzando niveles nunca antes vistos.

Las rivalidades entre los diferentes grupos de narcotraficantes por el control de las plazas o territorios están generando el tipo de brutalidad que generalmente solo se veía en la provincia. Hubo más de 250 homicidios en la ciudad en los primeros tres meses de este año, aproximadamente 35 por ciento más que en el mismo período del año pasado, y 75 por ciento más que en 2016. Este aumento en la tasa de homicidios en la Ciudad de México refleja una tendencia nacional: En todo el país, los asesinatos han aumentado en casi diez por ciento año tras año.

Es la naturaleza abiertamente flagrante de algunos de estos asesinatos en la capital lo que es especialmente inusual. En septiembre del año pasado, unos hombres armados vestidos como músicos de un mariachi abrieron fuego contra los juerguistas en la Plaza Garibaldi, un lugar en el centro de la ciudad de México que es popular entre los turistas. Mataron a cinco personas e hirieron a muchas más. En un incidente diferente en junio, fueron encontradas varias partes de al menos dos cuerpos en Insurgentes Norte, una de las principales avenidas de la ciudad, y se cree que posiblemente fue el resultado de una disputa entre La Unión y un grupo criminal rival.

Antonio Nieto, periodista y coautor de un nuevo libro sobre el narcotráfico en la Ciudad de México llamado NarcoCDMX, dijo que la ciudad siempre ha sido violenta, pero que esta violencia se está agravando notablemente.

"Ahora, hay una tendencia general, nunca antes vista, a usar la violencia extrema", dijo. "Siempre ha habido asesinatos, tiroteos, contrabando, venta de drogas y sicarios famosos; pero lo que es diferente ahora es cómo matan y exhiben los cuerpos". Ahora los descuartizan, los dejan con mantas (letreros caseros que muestran un mensaje para los otros grupos criminales), usan violencia más extrema; tal vez inspirados por lo que sucede en el resto del país".

La nueva jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha respondido públicamente a las peticiones y advertencias de los comerciantes de Tepito, prometiendo trabajar con ellos para desarrollar un plan de acción y así ayudarlos a combatir la extorsión sin recurrir a la violencia de las autodefensas.

Tiene razón al preocuparse ante la idea del surgimiento de un grupo de autodefensa, porque así es como La Unión, el cártel que actualmente asedia Tepito, nació inicialmente hace unos diez años.

La Unión comenzó como un pequeño equipo de protección creado por la comunidad en un esfuerzo por proteger del crimen a los lugareños, me dijo el Jefe Santos, destacado líder de la comunidad y comerciante, desde su pequeño puesto de ropa en el tianguis de Tepito. Los negocios en el vecindario empezaron a pagarle a La Unión una pequeña cantidad por su protección, y mantenían una buena relación con ellos. Con el paso del tiempo, las tarifas por la protección se convirtieron en extorsiones. El "páguennos y no permitiremos que los delincuentes los molesten", se convirtió en "Páguennos o se las verán con nosotros".

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El Jefe Santos dijo que las extorsiones y los asesinatos han aumentado en Tepito. Foto de Sye Williams.

"La Unión comenzó a fortalecerse cada vez más, y muchas personas comenzaron a ser asesinadas", dijo Santos. "Tepito ya no quiere a La Unión, porque hay demasiados asesinatos, demasiada violencia. Hoy en día, muchos jóvenes de Tepito se están convirtiendo en asesinos a sueldo".

Hasta el momento, en la Ciudad de México no se ha generado ningún grupo de autodefensa. Y el gobierno de la ciudad ha afirmado durante mucho tiempo que el crimen organizado no opera aquí. Sin embargo, los observadores no están de acuerdo con eso.

"Esta afirmación [del gobierno] de que no hay crimen organizado ni jefes del narcotráfico en la Ciudad de México es totalmente inaceptable y es una mentira. Éste es el mercado [de drogas] más importante del país, por lo que es ridículo decir que los cárteles no tienen presencia aquí", dijo Landa.

Y no es casualidad que este aparente grito de ayuda provenga de Tepito, uno de los barrios más famosos de la capital, pues es el hogar de un famoso culto dedicado a la Santa Muerte, una figura adorada tanto por los narcotraficantes como por los residentes debido a sus bendiciones y poderes de protección. Todos los que acuden a la Santa Muerte quieren protección contra los males que aquejan el vecindario: robo, drogadicción y extorsión. Pero algunos residentes piensan que es demasiado tarde para orar.

Mientras tanto, aunque La Unión —que al parecer ha diversificado sus actividades y ya también se dedica a extorsionar a los lugareños—, ya no sea bienvenida como antes, a sus miembros eso no parece importarles.

A pesar de varios arrestos de líderes locales de alto perfil por parte de las autoridades, así como el asesinato de su fundador, el reinado de La Unión continúa. Haciendo un cálculo rápido y aproximado del botín que representan las extorsiones tenemos que: si hay aproximadamente 2,500-5,000 puestos (según Santos) en el tianguis, sin tener en cuenta otros pequeños negocios informales del vecindario, y esos puestos pagan solo $50 pesos por día, La Unión gana de $125,000 a 250,000 pesos diarios. Lo que significa $1,250,000 pesos a la semana, y a eso hay que sumarle las ganancias del narcotráfico, el tráfico de armas y otras actividades delictivas.

Nieto y otros observadores sugieren que esto apunta a otros motivos detrás de la petición de protección por parte de los comerciantes al gobierno de la ciudad. "Durante mis investigaciones de más de diez años, descubrí que muchos de los líderes de los comerciantes también participan en el tráfico de drogas", dijo Nieto. "Entonces, ¿cómo se puede saber cuántos de los que se quejan [sobre las extorsiones] lo hacen porque son víctimas legítimas o, más bien, porque sus negocios ilícitos se están viendo afectados por otros narcotraficantes y grupos criminales?".

Sus sospechas se vieron corroboradas aún más por la negativa de la asociación de comerciantes a hablar con VICE sobre la difícil situación de sus miembros. Fuimos a sus oficinas para solicitar una entrevista, pero nos recibieron con hostilidad y nos mantuvieron cautivos durante media hora. La gente de López nos acusó de haber sido enviados por La Unión para buscar venganza. Dijeron que otro comerciante local había sido asesinado por el cártel en represalia por la carta. Eventualmente, nos dejaron ir, pero se quedaron con una billetera. Como sugiere Nieto, es posible que la petición de ayuda sea el intento de otra facción criminal de poner a las autoridades en contra de sus rivales para así proteger sus propios intereses criminales.

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Graffiti en una pared en Tepito que dice 'Escuela de paz Tepito'.

Santos, y otras fuentes en Tepito que no quisieron que las nombráramos por razones de seguridad, dijeron que proponer resistirse a La Unión es similar a firmar tu propia sentencia de muerte. La amenaza de tomar las armas contra un cártel dominante que te está exprimiendo hasta la última gota a través del uso de la violencia parece, en el mejor de los casos, algo muy ingenuo.

La lucha del grupo por el control del valioso mercados de la extorsión y el tráfico de drogas en la Ciudad de México sugiere que la violencia por parte del crimen organizado que afecta a todo el país ya está afectando también a la capital. Como las autoridades se han concentrado en la estrategia de buscar y atrapar a los líderes principales —como Joaquín "El Chapo" Guzmán, del Cártel de Sinaloa, y Nemesio Oseguera Cervantes, aún en libertad, también conocido como "El Mencho", del Cártel Jalisco Nueva Generación—, las organizaciones criminales se han fragmentado en organizaciones más pequeñas y menos jerárquicas. Sin una operación centralizada, estas organizaciones se han diversificado aún más en otras actividades delictivas, como la extorsión y el secuestro, las cuales posiblemente tengan menos barreras de entrada.

El gobierno mexicano no ha logrado controlar a los bestiales cárteles de todo el país. Y con todo lo que está sucediendo en la capital, es difícil ser optimista sobre la capacidad de las autoridades para cambiar las cosas ahí. Tepito es solo una de las muchas zonas urbanas con problemas y controladas por un cártel, y su evolución criminal servirá de ejemplo a la ciudad. Sin importar cómo decida el Estado abordar el problema, no va a ser fácil.

Jorge Vega, excampeón de boxeo y originario de Tepito, dijo que no le sorprendía el asesinato de López. "La Unión lo mató porque no quería cooperar. Tepito lleva años así... No puedes cambiar las cosas. Si jodes al barrio, el barrio te jode a ti".

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