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Cinco cosas que podrían ayudar a tu cerebro a funcionar mejor

El cerebro no es un músculo como tal, pero su función puede verse afectada tanto positiva como negativamente por los comportamientos que realizamos todos los días.

por Grant Stoddard; traducido por Daniela Silva
27 Febrero 2019, 2:30pm

Victor Habbick Visions / Getty

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

A diferencia de un bíceps o un cuadricep, no podemos ver o sentir cuando nuestro cerebro se está deteriorando a causa del desuso o del mal uso. Al contrario, nos daremos cuenta de que algo anda mal ya cuando no podamos recordar una palabra común, o nos perdamos en la ciudad que conocemos desde niños, etc.

Aunque el cerebro no sea un músculo como tal, su función puede verse afectada tanto positiva como negativamente por los comportamientos que realizamos– y los que no– todos los días. A continuación tenemos una lista de los hábitos que podrían ayudarte a mejorar la función de tu cerebro. Si cambias tu forma de ser, tendrás buenas posibilidades de recuperar tu brillo.

Dormir más

Estoy seguro de que ya te diste cuenta de que el sueño es extremadamente importante para todos los aspectos de nuestra salud. Desafortunadamente, estamos durmiendo menos que nunca. A mediados del siglo XX, las personas dormían alrededor de nueve horas por noche. En 1970, ese número cayó alrededor de 7,5 horas por noche. Según los Centros de Prevención de Enfermedades, más de un tercio de los adultos estadounidenses duermen menos de siete horas por noche. "Dormir es esencial para una capacidad neuropsicológica óptima", dice el especialista en neurología y especialista en sueño con sede en Virginia W. Christopher Winter. En su libro The Sleep Solution: Why Your Sleep is Broken and How to Fix It, dice, "Desde la interpretación de las señales no verbales y el contenido emocional hasta la gestión de la concentración y la organización de la información en nuestra mente, el sueño es vital, y restringirlo puede afectar dramáticamente el rendimiento cognitivo".

Otra cosa relacionada con el sueño que se debe tener en cuenta es: las siestas no solo son para niños pequeños que están de mal humor. Un pequeño estudio de 2010 analizó el rendimiento académico de dos grupos de jóvenes adultos: los que hacían siesta y los que no. En el experimento, cada participante completó una tarea de aprendizaje rigurosa. Después de la primera tarea, un grupo tomó una siesta de 90 minutos, mientras que el otro permaneció despierto hasta que horas más tarde les asignaron la segunda tarea. Los participantes que tomaron una siesta entre las tareas obtuvieron mejores resultados en la segunda tarea y también mostraron signos de mejora y aprendizaje.



Por otro lado, los que no hacían siestas no aprendían con facilidad y su capacidad para retener información era baja. "Las siestas ayudan a elevar los niveles de alerta y son buenas para la memoria", dice el psicólogo clínico y especialista en sueño Michael Breus. Explica que una siesta de 20 a 25 minutos puede ayudarte a mantenerte alerta cuando no pudiste dormir lo suficiente la noche anterior, pero que la mejor solución es dormir más por la noche.

Tomar cafeína (con moderación)

Muchos estamos familiarizados con la capacidad del café para hacer que nos movamos por la mañana, pero también puede ayudarte a procesar las cosas más rápido. Winter dice que el papel de la cafeína como una droga que mejora el rendimiento se conoce desde hace mucho tiempo. "Ayuda con la concentración, el enfoque y el procesamiento de la memoria, así como con la recuperación", dice. Según un estudio de 2012, 200 mg de cafeína (aproximadamente la cantidad que tiene una taza de café de 350 ml) puede mejorar la velocidad de procesamiento verbal de una persona. Al darle a un grupo de adultos una pastilla de cafeína de 200 mg por la mañana y luego pedirles que completen las tareas de reconocimiento de palabras, los investigadores descubrieron una mayor velocidad y precisión en comparación con cuando completaron estas tareas sin cafeína.

Dejar el alcohol de vez en cuando

En un estudio en el British Medical Journal, los investigadores analizaron el impacto del consumo moderado de alcohol en el cerebro a través de la capacidad cognitiva de más de 500 adultos durante 30 años. Se demostró que las personas que bebían entre 15 y 20 bebidas estándar por semana tenían tres veces más probabilidades de sufrir atrofia del hipocampo, daño en el área del cerebro involucrada con la memoria.

En general, beber no "mata las células del cerebro", pero beber con demasiada frecuencia puede dañar la parte del cerebro responsable de recordar cosas. Eso me lleva a mi siguiente sugerencia.

Darle un descanso a Google

Si tienes más de 35 años, probablemente recuerdes que antes tenías que memorizarte los teléfonos, al menos de las personas más cercanas. También es probable que recuerdes ciertos trucos mentales para hacerlo, como asociar ciertas secuencias numéricas con la ubicación de las teclas en el teclad, o agrupar los números para ayudarte a memorizarlos. ¿Adivina qué? Eso se llama usar tu cerebro.

En el mundo tecnológico hoy en día, almacenamos información básicamente en cualquier otro lugar menos en nuestro cerebro. En un artículo de 2011 titulado Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips, se demostró que los estudiantes universitarios recuerdan menos información porque saben que pueden buscarla en cualquier momento. Winter dice que el estrés puede ser útil para la formación de la memoria. Saber que tienes acceso a toda la información que necesitas "podría reducir la capacidad de memoria", dice.

Tener más sexo

A veces, después de un día largo y difícil, la idea de tener sexo puede parecer tan desalentadora que tú y tu pareja optan por acurrucarse. Pero si tener sexo no es tu prioridad, te conviene echarle un vistazo a algunas de las investigaciones que promocionan los beneficios que el sexo podría tener en nuestra función cerebral.

En un pequeño estudio de 2017 publicado en Journals of Gerontology, los investigadores le hicieron preguntas a un grupo de adultos mayores sobre sus vidas sexuales y luego les pidieron que se sometieran a una prueba estandarizada. Esto reveló un vínculo entre la frecuencia sexual y la inteligencia: las personas que decían participar semanalmente en actividades sexuales terminaron teniendo puntuaciones más altas en las pruebas que las personas que no tenían.

Sin embargo, otras investigaciones recientes han demostrado un fuerte vínculo entre volverse salvaje e inteligente. En 2017, otro estudio publicado en Archives of Sexual Behavior examinó el efecto del sexo en las capacidades cognitivas de 78 mujeres de entre 18 y 29 años. Controladas por otros factores como la fase menstrual y la duración de la relación, los investigadores encontraron que las mujeres que tenían relaciones sexuales con más frecuencia eran mejor recordando palabras abstractas en una prueba de memoria. De hecho, la mayor parte de la investigación realizada sobre los beneficios del sexo en el cerebro gira en torno a la memoria. Las personas que tienen sexo de forma regular pueden estar menos deprimidas y también más satisfechas emocionalmente, dice Winter. Esto, agrega, podría alinearse con que el sexo sea cognitivamente beneficioso y útil para concentrarse.