Cultura

"Se va por la tangente": reporteros nos cuentan por qué odian cubrir a AMLO

Desorganización, empujones y hasta insolación. Eso experimentan quienes todos los días le siguen los pasos al próximo presidente de México.

por Ollin Velasco
10 Agosto 2018, 3:36pm

Fotografía de Saúl López/Cuartoscuro.com

Artículo publicado por VICE México.

Aunque todavía no entra en funciones legalmente, millones de ciudadanos tienen puestos los reflectores sobre Andrés Manuel López Obrador debido a lo que pudiera pasar durante su mandato.

No obstante, si existe un gremio que ha seguido de cerca sus tres postulaciones a la Presidencia de la república es el de los periodistas. Y una gran parte de ellos aseguran que la tarea es todo menos fácil. En realidad, muchos detestan seguirle los pasos al político tabasqueño que ganó las elecciones del pasado primero de julio.

Hablamos con algunos de estos reporteros. Les preguntamos acerca de sus dolencias al momento de hacer la cobertura mediática de Obrador. Nos pidieron mantener en secreto su identidad real, así como el medio informativo para el que trabajan actualmente. Pero nos contaron lo siguiente:

Regina Gutiérrez

Si hay algo que me moleste de reportear todo lo que tenga que ver con AMLO es que hay mucha desorganización en su equipo.

Yo sé que él prometió austeridad como candidato, pero a veces uno como reportero tiene que estar muchas horas afuera de su casa de transición en la colonia Roma, a la espera de que dé una conferencia de prensa. Lo malo del asunto es que en algunos casos convoca sólo con una hora de anticipación y tienes que salir corriendo de tu respectiva redacción como loco hacia sus oficinas.


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Otra cosa que está terrible es que el patio donde da las conferencias es muy pequeño y muchas veces su equipo de prensa no te deja entrar por supuesto "sobrecupo", cuando sabemos que no es así. Entonces, cuando pasa eso te la pasas afuera mucho tiempo, apretado o bajo el sol. No hay ni una carpita, ni absolutamente nada para cubrirte.

Repito: yo sé que reina la austeridad, pero pues no manches. Nosotros no podemos estar todo el tiempo bajo el sol, esperando a que a Andrés Manuel se le ocurra salir. Tampoco me gusta que manden tan tarde los boletines informativos. A veces ya no sirven para nada.

Fotografía de Mario Jasso/Cuartoscuro.com

Daniel García

No me gusta que la concentración de información de todo lo que AMLO hace esté en una persona y que, por lo tanto, la única oportunidad que tengas de preguntarle algo sea en conferencias de prensa multitudinarias.

No me gusta cite a una hora a sus eventos y que salga una hora después. No me gusta que no hay una estrategia clara de logística, a pesar de que no son encuentros casuales de reporteros con él, sino conferencias de prensa.

Otra cosa muy problemática es que cuando convoca en su casa de transición de la colonia Roma inevitablemente tienes que sortear a los reporteros que están dentro, pero también a los muchos que se quedan afuera esperando alguna declaración de la gente de su gabinete que llega a la sede. Reconozco que por un lado son muy abiertos, pero por otro también hay que señalar que su desorganización provoca caos. Y que hasta abollen el auto de Obrador.

Óscar Nájera

Creo que la principal queja que tengo de la cobertura con el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es la ambigüedad del acceso a la información.

Por un lado, Morena ha sido transparente respecto de las reuniones que hace en sus oficinas de la Roma. Pero por otro lado, cuando se trata de averiguar qué ocurre dentro de estos eventos, así como dentro de los demás equipos de trabajo cercanos a AMLO, es casi imposible.


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Yo creo que eso se debe a que el partido se constituyó en torno a la figura de Obrador. Y tal parece que así funciona su comunicación. No hay mucho de lo que puedas enterarte, sino porque el mismo Obrador ya autorizó previamente que se dé a conocer.

Esto complica mucho la tarea de los periodistas. Sobre todo en una época de transición, en la que no deberían existir problemas para el acceso a la información.

Fotografía de Mario Jasso/Cuartoscuro.com

Nayeli López

Lo que odio es la desorganización que prevalece. No hay orden. Siempre ocurre que reporteros, fotógrafos y simpatizantes se juntan en bola alrededor del líder. Por lo tanto se dificulta la elaboración de preguntas; muchas veces quedas lejos de él y la gente te apretuja.

Otra cosa que nos dificulta el trabajo como reporteros es que cada vez que habla todos quieren cuestionarlo. Ni bien le preguntan una cosa, ya lo están cuestionando sobre otra. Entonces se te va juntando el trabajo y luego no ves hora de terminar.

También me enoja que él cuando habla da muchas vueltas y no te contesta lo que le preguntas. Igual da nota porque se trata de él, pero generalmente se va por la tangente.

José Manuel Pérez

Sirva una anécdota para ilustrar el ánimo triunfalista que ostentaba Andrés Manuel López Obrador tres días antes de las elecciones del 2 de julio de 2006 (que era cuando yo lo cubría), así como lo que pienso acerca del trato que le da a la prensa que lo tiene que seguir a todas partes:

López Obrador citó a los reporteros que cubríamos sus giras a una charla informal en su oficina de campaña, en la calle de San Luis Potosí, colonia Roma. Era una charla informal, pues ya estaba prohibida toda promoción electoral. El candidato, de traje oscuro, se sentó en una silla frente a nosotros y contestó nuestras preguntas, también informales. En aquel entonces se jugaba la Copa del Mundo en Alemania, y se había cuestionado al director técnico de la Selección Mexicana, Ricardo La Volpe, por haber excluido a Cuauhtémoc Blanco de la alineación mexicana.

—¿No le va a pasar como a la Selección Nacional, que perdió por no alinear a Cuauhtémoc? —le preguntó un periodista acerca del distanciamiento de Cuauhtémoc Cárdenas de la campaña.

Todos reímos. López Obrador sonrió pero no contestó nada más.

Después, un colega le pidió al candidato que emitiera su voto por la tarde. De esa manera, le permitiría a los reporteros ir a votar por la mañana y después concentrarnos a cubrir las actividades del candidato. Si, por el contrario, el candidato acudía a votar por la mañana, lo reporteros se verían forzados a acompañarlo desde antes de la apertura de las casillas y ya no podrían acudir a las urnas a votar.

Relajado, López Obrador no contestó de inmediato. Con el dedo índice de la mano derecha empezó a contar a los reporteros: “uno, dos, tres, cuatro, cinco... veintidós, veintitrés, veinticuatro” hasta que nos recorrió a todos: “veinticuatro votos menos, no importa”, sentenció con una sonrisa socarrona.

La mañana del 2 de julio votó a primera hora en Copilco. Los reporteros que tuvieron que hacer guardia se quedaron sin votar.

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