Foto por Daniel Patlán

La muerte, el erotismo, el folclor y el crecimiento desde la óptica de Arca

Charlamos a profundidad con el artista venezolano en anticipación a la salida de su tercer álbum, y de su presentación con Björk en el país.

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31 Marzo 2017, 8:55pm

Foto por Daniel Patlán

Arca en el Foro Monster. Foto por Daniel Patlán

El 2017 empezó en la Ciudad de México con un anuncio inesperado: el venezolano Arca, uno de los productores más arriesgados y de los artistas más provocadores de lo que va la década, debutaría en el país con un DJ set especial en el Foro Monster

La emoción y la curiosidad en el ambiente indie era palpable, y se entiende perfectamente. El artista, cuyo nombre es Alejandro Ghersi, se ha ganado el reconocimiento tanto del público como de la crítica con una discografía impecable que incluye dos álbumes, Xen (2014) y Mutant (2015), editados con el legendario sello británico Mute. Sus sonidos desafiantes y su constante choque entre lo hermoso y lo grotesco —complementado por el trabajo visual de su inseparable compañero Jesee Kanda— crean un mundo propio que, aunque es difícil de definir, es magnético como pocos hoy en día.

Igual de importante ha sido su labor como productor de figuras internacionalmente reconocidas como Kanye West, Frank Ocean, fka Twigs y, más prominentemente, Björk, con quien produjo su desgarrador último álbum, Vulnicura. La relación de la pareja fue y continúa siendo tan fructífera que no solo se encuentran trabajando nuevamente codo a codo en el próximo larga duración de la islandesa, sino que Arca también la acompaña en sus presentaciones en vivo, incluyendo su participación en la próxima edición del festival Ceremonia, a celebrarse el 1º de abril.

Arca se encuentra a días de sacar su tercer disco, titulado simplemente Arca, trayendo consigo cambios tan sorprendentes como refrescantes. El más superficial es que será su lanzamiento debut con XL Recordings, casa de gigantes como Radiohead y Adele. Pero la sustancia está en la propia música. En cada uno de los singles que han precedido la salida del álbum —"Sin rumbo", "Piel", "Anoche", "Reverie" y "Saunter"— resuena la voz del propio Ghersi en primer plano, cantando letras de amor y erotismo que perforan el corazón con su emotividad, intensificada por sus timbres y texturas mutantes, y desbordada al encarnar de manera muy personal el espíritu de las tonadas —cantos de los trabajadores en los llanos venezolanos durante sus faenas en el campo, que habitan en el folclor nacional.

El canto, sin embargo, está lejos de ser desconocido para el venezolano. En medio del auge de la música electrónica en Caracas a mediados de los 2000 impulsado por proyectos como Todosantos y Cardopusher, entre muchos otros, resaltaba un Ghersi adolescente, quien había incursionado primero en el IDM y luego en el electro-pop más dulce con el pseudónimo Nuuro. Aquí, navegaba melodías inocentes de pop de una forma entrañable y sin esfuerzo, apenas una versión temprana y juvenil de lo que ahora, en su adultez, se materializa con una fuerza y carga emotiva implacables a través de Arca.

Habiendo sido testigo de su evolución desde el absoluto principio, este servidor no podía perder la oportunidad de conversar con el productor en su visita a la capital azteca. El crecimiento personal y artístico fue un tema central de la plática, de la cual también se desprendieron reflexiones sobre la muerte, la sexualidad, el ruido y el folclor, resultando en una introspección profunda que sirve de ventana al interior del productor más allá de la música.

NOISEY: Tenías planeado sacar Arca en 2016, cuando lo anunciaste en un video de Instagram originalmente con el nombre Reverie. En su lugar, sacaste la mixtape Entrañas, y pusiste el disco en pausa ¿A qué se debió esa decisión?
ARCA: Bueno, [el disco] nunca entró en pausa; el proyecto de este álbum fue constante antes, durante y después de Entrañas. Xen y Mutant salieron relativamente pronto uno del otro, y luego Entrañas. Estaba trabajando a cierto ritmo y se me planteó la oportunidad de dar a luz a este álbum de una manera un poco más considerada, y de permitirme el tiempo de desarrollar los videos y el artwork con un poco más de detalle, así que tomé la oportunidad de hacerlo. Aunque eso para mí fue una decisión muy difícil, porque yo había prometido que el disco saliera en 2016. Fue un reto porque mis instintos me estaban diciendo "date tiempo para desarrollar el disco", y mi promesa me estaba diciendo "no, tienes que sacarlo este año porque lo prometiste".

De tu discografía, barriendo desde los primeros EPs, siempre me ha parecido muy resaltante la forma como usas el ruido para generar sensaciones que a veces son complicadas para el escucha, pero que terminan siendo gratificantes. El ruido es un vehículo que puede decirte muchas cosas.
Sí, el ruido definitivamente es un vehículo.

Arca en el Foro Monster. Foto por Daniel Patlán

¿Cómo es tu relación con este elemento y qué quieres generar en la experiencia auditiva cuando lo usas?
Bueno, la palabra ruido es muy amplia. Dentro de esa palabra se puede encontrar un espectro entero de sensaciones: puede ser tan relajador y placentero como puede ser destructivo y causa de ansiedad. Pero, para mí, el ruido es una respuesta a las incapacidades del idioma, y creo que lleva dentro de sí ese reconocimiento, esa frustración de que tanto las palabras como nuestro empeño en organizar las cosas, incluso el ritmo y la melodía, tienen problemas; es decir, no se puede representar todo a través del ritmo y de la melodía.

Entonces, el ruido es como la manifestación de algún tipo de entropía; como tú dices, es un vehículo dentro del cual cada uno va a responder de manera muy diferente y muy privada. Cuando uno escucha una canción de noise, las personas que estén ahí sentadas escuchando van a tener respuestas privadas muy distintas; se van a proyectar a sí mismos y a sus emociones de maneras totalmente diferentes y creo que un poco menos prescriptivas que con el ritmo y la melodía, porque ahí ya hay una estructura con la cual todo el mundo se puede sintonizar. Como un código. Y el ruido es inmune a ese tipo de codificación; todo el mundo pueda entrar en comunión con ese ruido de manera organizada. Es como oxígeno.

Y hablando del lenguaje, en gran parte de las canciones de Arca retomas algo que de cierta forma habías dejado…
Completamente.

Completamente, que es el ponerte en los zapatos del cantante y presentar la voz como el elemento principal en una canción. Creo que fue una sorpresa muy agradable y shockeante para mucha gente que te vio además en el video de " Sin Rumbo " como Sinéad O'Connor…
[Risas].

…Así en primer plano, presentándote y presentando tu voz de esa forma tan desnuda y tan frágil. ¿Qué te hizo volver a cantar?
Yo diría que mi máxima meta a través de mi práctica con la música es el autoconocimiento y el crecimiento. Dicho eso, creo que a veces la manera de crecer es el retorno, el reencontrarse con el uno mismo del pasado, el entrar en comunión con tus raíces a nivel emocional y cultural. Entonces, hay veces en que para ir hacia adelante tienes que retornar. Yo veo las cosas de manera muy cíclica. No fue algo calculado, sin embargo es algo a lo que mi instinto me había llevado.

Estoy en el proceso de desenterrar mi voz como una tecnología que yo conocía, y que sin embargo estoy utilizando de una manera que a la vez es nueva para mí. Y me da mucho placer que me estés haciendo esta pregunta tú, porque tú conoces más que cualquier otro periodista mi proceso. Hay gente que me está diciendo, "Estás comenzando a cantar", y me da risa porque… Por mucho tiempo yo tenía miedo de que la manera en la que yo me haya expresado a través de Nuuro opacara o le restara a las ideas que yo pudiese tener como adulto, o después de haberme definido como adulto. Creo que hay un proceso muy importante que pasa entre la adolescencia –que fue cuando yo hice Nuuro– y la adultez, en el que uno se haya a sí mismo en sus propios términos y no en los términos socioculturales que se te plantean.

Me parece algo muy sanador y bonito, el reconocer ese proceso a través del reencuentro con mi voz, y algo incluso necesario para mi crecimiento. El disco entero está en español, y eso tampoco lo planeé, sino que, como le digo a todo el mundo, ese fue el idioma en que pelearon y se divorciaron mis papás, y ese fue el idioma en el que yo tuve la experiencia del drama emocional en mi vida. O sea, mi entretenimiento era en inglés, y mi vida emocional, y el conflicto y el amor en el hogar, fueron en español. Entonces, se me hacía mucho más natural manifestar ciertas cosas que eran muy privadas y muy íntimas en español; se me hacía más natural eso que buscarlo en el inglés, porque me parecía algo como más democrático y más fácil de comunicar a mayor cantidad de personas, y esa no es mi prioridad.

Es interesante que se haya dado así, y yo simplemente lo acepté. Me cuestioné mucho durante el proceso, y tuve que relajar la parte crítica de mi cerebro. Es difícil, pero coño, creo que si no lo haces, simplemente reproduces comportamientos o heredados o neuróticos; si esa parte crítica está muy potente, no logras buscar la suavidad y la ternura dentro de ti mismo para perdonarte tus defectos y luego poder aceptarlos, y por último celebrarlos, transmutarlos en algún tipo de belleza que pueda uno comunicarle a otro.

De la vulnerabilidad que pudo existir dentro de lo que a mí en Venezuela me avergonzaba, ahora lo expreso, al menos a nivel de sexualidad, a toda mecha. Si bien pasé muchos años ocultando parte de mí, hoy quiero buscar el equilibrio a través de contrarrestarla y de darle todo el oxígeno del que la había privado. Creo que es en ese tipo de cortocircuito de alternar y de oscilar entre lo masculino y lo femenino, entre la introversión y la extroversión, donde está el crecimiento. Así veo yo el crecimiento: buscar dónde está uno dentro de algún tipo de espectro de comportamiento o de configuración psicológica e intentar buscar la incomodidad con el fin de buscar la belleza.

Arca en el festival Day For Night. Foto por Magaly Ugarte

Creo que eso justamente es algo que se siente en tu música. A pesar de que tienes videos que son grotescos o canciones que tienen ruidos que generan imágenes de cosas no tan convencionalmente agradables, siempre hay un alma que demuestra que hay una búsqueda constante de una belleza que se puede encontrar en cualquier sitio si te fijas bien.
Me encanta que lo hayas dicho. Mi abuelo falleció hace tres semanas.

Lo siento mucho.
Él estuvo muy, muy enfermo. Recuerdo haber hablado con mi papá –mi abuelo era su padre– y le pegó mucho el proceso de ver decaer a mi abuelo, que no podía comer, entonces literalmente se estaba desgastando. Mi papá, de cierto modo, me estaba protegiendo de mostrar el decaimiento físico de mi abuelo, y al mismo tiempo le daba como miedo el verlo. Y coño, la única manera de poder comunicarle a mi papá que yo lo amaba a él era intentar compartir con él la realidad de que la muerte de mi abuelo tenía en sí algún tipo de belleza, y que el decaimiento de su estado físico era bello; que se le vieran los huesos a través de su piel era algo poético, porque estaba revelando la vida biológica interior de alguien a quien siempre habías visto con una capa lípida. Estaba viendo literalmente su composición interna. Eso tiene algún tipo de poesía.

Creo que eso para mí fue muy bonito, el buscar en ese tipo de circunstancias la belleza; a medida en que uno va encontrando bella a la muerte, le va perdiendo el miedo, y a medida en que eso ocurre, uno se puede ampliar dentro de uno mismo, y de no tenerle miedo a vivir plenamente. En la escuela primaria hablamos de todo, menos de la muerte. Hablamos de la fecha en que Cristóbal Colón descubrió… ¿A quién le importa? Si nos tomáramos dos semanas para hablar de la muerte como hablamos sobre el dar a luz… Todo el mundo celebra el dar a luz, y es como, "¡Nació! ¡Mira la bebé!", y la fertilidad y lo nuevo nos da mucha comodidad, porque es lo opuesto a enfrentarnos a nuestra muerte.

Es una meta mía el perderle el miedo a la muerte. A mí me da mucho miedo montarme en aviones últimamente, porque me monto en cada vez más, entonces una parte de mí piensa, "mierda, las probabilidades de que me muera en un avión están aumentando". La única manera en la que me pude quitar ese miedo fue decir cada vez que estaba despegando y sentía miedo, "Bueno, si me muero ahorita no sería lo peor del mundo, y hasta mi último momento viví una vida buscando la belleza dentro de mí y dentro de ajenos, y me siento contento con mi vida hasta ahora". Y no creo que porque tengas una vida más larga tenga más valor; hay gente que muere a los 17 y que tiene una vida muy plena y bella. Entonces, a través de ese lente pude perderle el miedo a volar. Qué interesante.

Súper interesante.
Ese tipo de proceso creo que se da dentro de mí cuando estoy componiendo algún disco y entrando en contacto con algo que me dé miedo por dentro. Intentar aproximarse a la tristeza y a la vergüenza y a la rabia –que tengo mucha, todo el mundo las tiene– intentar aproximarse uno a esos sentimientos con ternura, hacerle cariñitos al copete a la rabia acumulada dentro de uno, en vez de evitarle la mirada; mostrarle ternura a la energía que busca destruirte, aceptarla. Creo que si uno hace eso, de repente desaparece o se convierte en una fuente de fuerza. Es mucho más fácil hablarlo que hacerlo, porque todos los mecanismos de supervivencia de uno se activan y te dicen, "si te enfrentas o si entras en contacto con esa parte dentro de ti, tu identidad tal y como la conocen tus amigos, tu comunidad y tu familia se va a desintegrar", y eso es algo muy amenazante, pero creo que uno simplemente tiene que buscar el espacio dentro de uno mismo para recordarse la razón por la cual uno quiere entrar en contacto con esos temores. Así es el crecimiento; creo que es válido simplemente arriesgarse e intentar hacerlo.

Foto: Daniel Shea

Las letras del disco nuevo reflejan mucho de lo que me estás contando. Solo con leerlas se siente una atmósfera oscura y a la vez muy bonita; tocan temas que se sienten muy personales, como la pérdida, la resignación e incluso el erotismo visto desde varias perspectivas, desde algo melancólico hasta algo muy frontal. ¿Qué tanto reflejan de ti mismo?
Creo que muchísimo. Es importante decirte que solo hay dos canciones de todo el disco donde escribí algo y luego lo cambié. De resto, todas las letras fueron improvisadas. Compuse muchas canciones; la mayoría era una mierda y estas fueron las que hicieron resonar algo dentro de mí que me daba el valor para compartirlas.

La mayoría de las canciones son de amor y de desamor, y yo creo que tiene mucho que ver con la manera en que enfrentamos a nuestros anhelos y a nuestros miedos. A mí me parece más optimista el que está parado en la mugre y mirando hacia la luz que el optimista ciego, ¿me entiendes? Entonces creo que mucho de la manera en que yo entro en contacto con el desagrado viene del optimismo, de cierto modo. Cuando uno está en ese estado de sentirse perdido, de sentirse abrumado e incapaz de verse uno a sí mismo o a los otros, porque está consumido por el miedo, hay una relación que está en desequilibrio con esas energías. De lo que yo me he dado cuenta en mi vida es que la única ruta de escape del sentirse tan atrapado o perdido es la sensualidad, y eso informa la manera en que yo quiero interpretar y representar la música.

La sensualidad para mí es muy importante, y dentro de la sensualidad está el erotismo, el tacto, el gusto, la mirada, la audición; maneras en las que podemos habitar nuestro propio cuerpo y sentirnos arraigados para no perder la perspectiva de que somos animales y de que tenemos energías dentro de nosotros que no controlamos, y de tratar de armonizar con ellas en vez de estar en resistencia con ellas; que más bien sean, de manera indirecta, las responsables de decidir tu comportamiento, en vez de tu intuición. Mi manera de hacerlo representa cómo veo yo la manera de buscar la solución de ese conflicto que llevamos dentro de nosotros. Y eso siempre va a cambiar; a medida que va cambiando mi solución, va cambiando mi conflicto, y mi conflicto nunca va a desaparecer y lo acepto, lo reconozco y lo honro. Esta es mi manera de honrarlo.

Algo que mencionaste sobre volver a las raíces se nota de forma más o menos explícita en una influencia que de pronto para alguien que no es venezolano no es tan sencillo de ver, que son las tonadas de Simón Díaz.
Completamente. Simón Díaz es mi músico preferido venezolano, y a medida en que voy envejeciendo, más veo una faceta de él que mucha gente no reconoce. O sea, Simón Díaz era un freak (risas). La gente lo ve como el tío Simón, manifestación máxima de lo folclórico y lo bonito, y lo inofensivo, pero era un carajo con temores tan arrechos, y de una espiritualidad tan melancólica. Los comediantes y la gente que sonríe, algo están equilibrando dentro de sí mismos. Las tonadas de Simón Díaz son de la música más desgarradora que he escuchado yo en mi vida, y la tonada era siempre como espiritual, cargaba dentro de sí el anhelo y la tristeza. Es como que al llanero le hacía falta algo que nunca iba a encontrar, y lo sabía de manera nata, sin tener que comunicarlo intelectualmente, y se manifestaba en la tonada. Esa es una tecnología muy sofisticada para entrar en comunión con la tristeza de una cultura que no era ni de aquí ni de allá, y tuvo que hacerse entender a sí misma dentro de sus propios medios, y lidiar con el sufrimiento de manera muy espiritual. Las tonadas, especialmente las de Simón Díaz, son una cosa milagrosa.

Entonces, ¿incorporas directamente en el disco elementos de la tonada?
Absolutamente. Hay una canción que abre con la frase [de la canción "Caballo viejo"], "Cuando el amor llega así de esta manera, el carutal reverdece", y luego "no sabe llorar". Esas fueron las tres frases que quise habitar de Simón Díaz. "Cuando el amor llega así de esta manera, el carutal reverdece", qué frase tan bonita. O sea, ¿de qué manera? Tiene tanto espacio y lleva tanto misterio. Para mí esas tres frases resumen la incapacidad de poder expresar ciertas cosas, y el dejar pasar a través de uno esa tristeza antigua, heredada.

Fue algo que dejé fluir a través de mí desde afuera, y luego hay una respuesta que fluye desde mí hacia afuera, que son las otras frases. Esa fue mi manera de tener una conversación dentro de mí mismo entre "Caballo viejo" y mi propia vida, y cómo la relaciono con lo que es la modernidad; fue no ver a la tonada ni a la labor de Simón Díaz como algo anticuado y ni a lo folclórico como algo que se dejó atrás, y más bien como algo que nos puede enseñar mucho, especialmente a medida en que nos vamos desconectando uno del otro a través de la manera en que hacemos interfaz con la tecnología y la situación geopolítica, que a uno le causa a nivel individual mucho miedo. Creo que la tonada es un escape muy bonito, un desahogo.

En lo personal creo que muchas veces la forma como se manifiesta el folclor en la música electrónica tiende a ser muy efectista.
Se anuncia a sí misma. La influencia del folclor se anuncia a sí misma de una manera particular.

Exacto. Entonces es refrescante ver esta influencia de una forma tan procesada desde lo interno y presentada de esta manera. Está en todos lados pero no la puedes agarrar.
Es invisible; no tienes el vocabulario para articularlo. Mira, eso fue para mí una sorpresa también, no fue que me senté y dije: "Simón Díaz". ¡No!

Hay un cementerio por mi casa por donde camino mucho, y de repente me venía una melodía o una letra; la grababa y corría a mi casa, pero no la cambiaba ni la cuestionaba. Es para mí muy importante el estar en equilibrio con la mente consciente y el criterio que emite juicios y cataloga, y dice, "esto ya se ha hecho; evítalo" o "esto es folclórico; ¿quieres hacer eso?". Si se sintió natural, hay como un sentimiento en mí que se activa; sé distinguir cuándo algo se siente más natural que consciente y, como te expliqué antes, de una parte de tu mente que emite juicios y criterios, y cataloga y es intelectual, y tiene el entendimiento histórico de lo que vino antes, o tiene opiniones sobre lo que es el ir hacia adelante. Esa es una parte de la mente muy importante, pero desde la concepción del proyecto Arca he querido comenzar desde adentro y luego reconciliar con el ambiente, en vez de lo contrario. Estoy honrando sentimientos encontrados dentro de mí, en vez de dar a luz a una idea a través de mi corteza frontal cerebral.

Algodón Egipcio está en Twitter.

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Escucha Arca a continuación: