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El difícil plan que pretende salvar a la Tierra del próximo asteroide gigante

La amenaza de que la Tierra sea destruida por un asteroide es real, por lo que los Guardianes Espaciales se dedican a monitorear y planear estrategias para destruir o desviar las rocas espaciales con trayectoria hacia nuestro planeta.

por Daniel Oberhaus
11 Agosto 2015, 1:00pm

Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard, nuestra plataforma de ciencia y tecnología.

Es una fría tarde de enero en la cima del monte Bigelow, a una hora de Tucson, Arizona, y el viento quema mi cara mientras veo los colores del desierto a los pies de las montañas Catalina.

Este es el hogar del Catalina Sky Survey de la Universidad de Arizona, un aislado observatorio astronómico cuya misión es descubrir y monitorear objetos cercanos a la Tierra (o NEOs por sus siglas en inglés), cometas y asteroides que pasan aproximadamente a 190 millones de kilómetros de la órbita de la Tierra, por lo que tienen el potencial de arrasar con la humanidad.

Viajé hasta acá con Eric Christensen, un científico de la Universidad de Arizona y principal investigador del observatorio, quien me dejó acompañarlo a observar el cielo durante una noche. Christensen tiene 37 años, es de trato fácil y tiene cejas negras acentuadas por su cabeza rapada. Juntos descargamos comestibles desde su camioneta y los dejamos en la estrecha combinación de cocina y recámara que es donde él estará durante las siguientes 3 noches mientras explora los cielos buscando NEOs, si es que el clima lo permite por supuesto.

Luego de guardar sus comestibles, Christensen y yo vemos la puesta de sol y la masa de nubes tormentosas que se acumulan en el horizonte. "Esto no se ve bien", dice.

Arizona tiene cerca de 300 días de cielos claros al año y la suerte quiso que para participar en una actividad que exige una visibilidad perfecta, me tocara una de las pocas noches de tormenta.

"Los efectos de un impacto, incluso si el cometa o asteroide es pequeño, serian devastadores"

Suena el teléfono de Christensen: es su hija de cuatro años llamando para desearle buenas noches. Él desaparece dentro del observatorio por algunos minutos y luego aparece nuevamente. Mira al cielo a medida que cae la noche, haciéndome gestos para que vaya hacia el interior con la esperanza que podamos hacer algunas observaciones antes que nuestra vista sea obscurecida totalmente por las nubes.

Para ser un lugar destinado a prevenir la extinción masiva, el tiempo transcurre muy tranquilo acá en Catalina.

EL NACIMIENTO DE UN GUARDIA ESPACIAL

Hasta hace unas pocas décadas nadie tomaba muy en serio la amenaza de los asteroides. Esto cambió el 23 de marzo de 1989, cuando un asteroide de 300 metros de diámetro, llamado 1989FC, pasó a 800 mil kilómetros de la Tierra. Como escribió el New York Times, "en términos cósmicos, estuvo cerca".

Si el 1989FC hubiera golpeado a la Tierra es poco probable que muchos humanos hubieran sobrevivido a las consecuencias posteriores al impacto. Quizás más terrorífico que su proximidad es el hecho que no teníamos idea que venía. La existencia del asteroide no fue descubierta hasta 8 días después que pasó por nuestro lado y a más de 74 mil kilómetros por hora.

Christensen con un telescopio del Catalina Sky Survey. Imagen: Daniel Oberhaus.

Luego de esta cercana experiencia con la aniquilación total, el congreso le pidió a la NASA que preparara un reporte sobre la amenaza de los asteroides. El documento de 1992, llamado "Reporte de la NASA sobre la detección de objetos cercanos a la Tierra", fue bastante sombrío.

Si un gran NEO golpeara la Tierra, el reporte decía que los habitantes tendrían que soportar lluvias acidas, tormentas de fuego y un duro invierno producido por el polvo que sería lanzado por muchos kilómetros hacia la estratosfera.


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En los momentos iniciales que siguen al impacto, el sitio donde golpea (que generalmente es de 10 a 15 veces del tamaño del asteroide) se vaporizaría. Las plantas y animales serían sometidos a calores abrasadores por cerca de media hora y "se produciría una tormenta de fuego del porte de un continente". El planeta Tierra en su totalidad se sumiría en una oscuridad perpetua, densas nubes de polvo taparían el sol durante meses. Las temperaturas bajarían en docenas de grados centígrados mientras la Tierra está cubierta por esta nube y cuando esta nube se disperse, un gran efecto invernadero creado por el vapor de agua atrapado en el aire podría subir las temperaturas hasta 10 grados celsius más que los niveles pre-impacto.

Para prevenir este final tan deshonroso la NASA recomendaba formar una alianza de universidades y observatorios, llamado informalmente como "guardianes espaciales" en un guiño a Star Trek. Esta alianza tendría la tarea de identificar los asteroides destinados a cruzar la órbita terrestre.

El tamaño necesario para que un objeto produzca apocalípticos resultados tendría una magnitud de muchos kilómetros de diámetro. Estaría a la par del asteroide que algunos científicos creen que aniquiló a los dinosaurios hace unos 65 millones de años, que se cree que fue de 9.6 kilómetros de diámetro. Su impacto dejó un cráter de 177 kilómetros en la península de Yucatán, creando una explosión de energía equivalente a un millón de megatones de TNT.

Pese a la terrífica posibilidad de una colisión, la NASA no adoptó las recomendaciones del documento hasta 1998. Luego e incitados por la (errónea) predicción de unos astrónomos de Harvard que un asteroide pasaría a cerca de 48 mil kilómetros de la Tierra el año 2028, se anunció la formación del programa de observación de objetos cercanos a la Tierra (o NEOO por sus siglas en inglés), que tendría la característica de encontrar el 90 por ciento de los objetos de 1 km de diámetro o más grandes durante la siguiente década.

Si bien NEOO es el nombre oficial del programa, muchos de sus miembros se refieren a esta alianza de observatorios como guardián espacial. Hoy, guardián espacial incluye varios observatorios, como Christensen y su equipo de cuatro otros observadores en Catalina Sky Survey, el Panoramic Survey Telescope and Rapid Response System (Pan-STARRS) en Hawaii, el Lunar and Planetary Laboratory SpaceWatch de la Universidad de Arizona en Kitt Peak y el observatorio Near Earth Asteroid Tracking (NEAT) en California.

Pese a los riesgos, el uso de dispositivos nucleares para desviar un asteroide todavía es considerado como una opción viable.

El año 2005 el congreso de Estados Unidos expandió el mandato de guardián espacial para incluir el descubrimiento para el año 2020 del 90 por ciento de todos los NEOs cuyo diámetro sea más grande que 140 metros. No es un tarea pequeña considerando que existen más de medio millón de estos objetos en nuestro sistema solar.

Si bien estos objetos son mucho más pequeños que los objetivos originales del programa, todavía tienen el potencial de causar estragos a nivel local y regional.

"El planeta Tierra completo, que gira en su eje todo los días, está expuesto a estos peligrosos cometas y asteroides" dice Dan Mazanek, un ingeniero de sistemas espaciales en el Centro de investigación Langley de la NASA. "Los efectos de un impacto, ya sea de un cometa o asteroide de tamaño pequeño, sería devastador".

Hace dos años el planeta Tierra experimentó el tipo de daño que puede causar un pequeño NEO y eso que ni siquiera tocó el suelo.

CHELYABINSK

El 13 de Febrero del 2013 los residentes de Chelyabinsk, una ciudad rusa de 1 millón de personas en la frontera con Kazakstán, recibió un inesperado visitante desde el espacio. Alrededor de las 9:30 de la mañana, los residentes miraron hacia arriba con asombro a medida que una bola de fuego con un pequeño rastro de humo cruzaba el cielo. Viajaba a unos 64,300 kilómetros por hora cuando entró en la atmósfera de la Tierra. El meteorito explotó a una altitud de 30 kilómetros y liberó cerca de 500 kilotones de energía, casi 25 veces más energía que la liberada por la bomba atómica de Hiroshima.

El meteoro no sólo fue una sorpresa para científicos y civiles, también logró herir a unas 1,200 personas debido a las secuelas producidas por la onda de choque.

Estos estos daños suenan como el que haría un gran meteoro, ¿Cierto? Todo lo contrario, este meteoro tenía 20 metros de diámetro.

Video de las secuelas luego de la colisión en Chelyabinsk.

Este evento subrayó la importancia práctica de catalogar y monitorear los pequeños NEOs, especialmente porque este meteoro estaba muy por debajo del limite que puso la NASA.

"Creo que hay muchas personas que se están dando cuenta de los peligros de un impacto. Pero es dificil si sólo ocurre cada cien, mil, diez mil o millones de años", dice Mazanek, "es muy dificil racionalizar o internalizar la amenaza, pero cuando suceda el mundo va a cambiar. La combustión en el aire de Chelyabinsk ciertamente cambió la vida de las personas en esa área y creo que trajo conciencia de los peligros de un impacto en nuestros días".

Chelyabinsk hizo que la amenaza del impacto de un NEO se sintiera real, pero muchos investigadores piden cautela con la tendencia a sensacionalizar estos incidentes. "A las personas les gusta ejemplificar con el impacto de Chelyabinsk y decir 'bueno, si hubiese venido en un ángulo más pronunciado los efectos habrían sido un poco peores', pero en realidad no puedes tomar un evento y arbitrariamente hacerlo peor", dice Christensen, "si hubiésemos sabido sobre el objeto en Chelyabinsk, digamos unos 10 años antes, yo realmente dudo que hubiésemos podido hacer algo sobre eso, nada más estudiarlo y evacuar personas con mucho cuidado. Es dificil saber qué hacer porque no quieres que la gente se preocupe, pero tampoco quieres minimizar que esto también puede ser un riesgo real".

GOTAS EN UNA PANTALLA

De vuelta en Catalina, no parecía que Christensen y yo fuéramos a contribuir con algun descubrimiento durante esta jornada. Para cuando estaba los suficientemente oscuro como para observar, había muchas nubes. Viendo mi decepción, Christensen sugirió que hiciéramos algunas simulaciones. "No te estás perdiendo nada muy emocionante", me dijo mientras abría un programa computacional, "No es que vayas a ver fotos en alta resolución de asteroides".

Cuando la pantalla se prende, aparecen una serie de azulejos cuadrados, todos con números que corresponden a un grado cuadrado del cielo. Cuando Christensen hace click en uno de estos azulejos, una gota débil y negra se puede ver moviéndose sobre un fondo estático. Eso, me dijo, es lo que ves cuando descubres un asteroide.

Cuando el equipo descubre una de estas gotas, le siguen el rastro por cerca de una hora, tomando fotos a intervalos regulares para medir su movimientos e intentar determinar su trayectoria para poder hacerle un seguimiento.

El proceso para descubrir NEOs es laborioso y doloroso, lo que hace sentido dado el tamaño del campo de observación (todo el cielo) comparado con el tamaño de los objetos que están buscando (asteroides entre 140 y 1000 metros de diámetro).

Un hombre mirando el cráter de Barringer al este de Flagstaff en Arizona del norte, el que fue creado por un meteorito de sólo 50 metros de diámetro. Imagen: Daniel Oberhaus.

En Catalina el telescopio tiene un campo de visión que cubre, aproximadamente, un grado cuadrado del cielo a la vez (para ponerlo en perspectiva, el radio de la luna llena es de medio grado) y es considerado uno de los más grandes telescopios operativos.


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"No sabemos dónde están los objetos cercanos a la Tierra, sin embargo sabemos dónde, históricamente, es bueno encontrar estos objetos", dice Christensen. "Algunas personas comparan esto a buscar tus llaves bajo un foco en la calle, pero la analogía de las llaves no funciona porque no es sólo un set de llaves el que estamos buscando, es uno entre miles de llaves".

Pese a los desafíos, Catalina ha logrado descubrir cerca de 600 nuevos NEOs cada año, lo que los hizo el centro de operaciones más eficiente hasta que fue superado durante el año pasado por Pan-STARRS, un miembro de guardianes espaciales en Hawaii. Del total de 1.477 NEOs encontrados, Catalina encontró 617 y Pan-STARRS llegó a 620.

LLEVANDO LA BUSQUEDA AL ESPACIO

Pese a la exitosa historia de Catalina al descubrir NEOs, sólo ha entregado ciertos datos que pueden ser obtenidos desde la superficie de la Tierra. Es por eso que algunos quieren sistemas de detección que ocurran en el espacio.

"La idea es que si tienes una misión que está exclusivamente dedicada a buscar NEOs, es posible encontrar objetos que son difíciles de encontrar desde la superficie", explica Christensen.

Los sistemas espaciales no se ven afectados por el clima terrestre y las luces, por lo que pueden escanear el cielo constantemente. También pueden utilizar técnicas como el escaneo infrarrojo, el que está muy limitado desde la superficie Tierra debido a nuestra atmósfera.

La fundación B612, un programa de ONGs de Estados Unidos dedicado a proteger nuestro planeta de los asteroides que es independiente al programa de la NASA, está en proceso de construir el telescopio espacial Sentinel, que planean poner en órbita para acelerar el proceso a la hora de descubrir NEOs. De acuerdo a la fundación, Sentinel está programado para ser lanzado en uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX en 2016 y una vez que esté en órbita será capaz de detectar el 90 poir ciento de todos los NEOs de 140 metros de diámetro y más.

Proyectos similares están siendo desarrollados por NASA, incluyendo el explorador infrarrojo de campo amplio (o WISE por sus siglas en ingles), que ha buscado asteroides en curso de colisión con la Tierra desde que fue reactivado el 2013 luego de dos años de hibernación, y NEOCam, un telescopio infrarrojo cuya órbita le permite buscar objetos tanto dentro como fuera de la órbita terrestre.

Estos sistemas de detección en el espacio son especialmente útiles para distinguir cometas de largos periodos, esos cometas que se demoran más de 200 años en completar su órbita alrededor del sol.

Desafortunadamente para el futuro del mundo, el esfuerzo de encontrar NEOs que puedan amenazar la vida parece estar estancado debido a problemas organizacionales y de fondos.

"Los cometas de periodos largos por su naturaleza provienen desde lugares lejanos del sistema solar", dice Mazanek, "ellos representan un pequeño porcentaje del número de objetos cercanos a la Tierra, pero lidiar con ellos es un problema diferente porque puedes tener un tiempo de advertencia del orden de meses o años versus las potenciales décadas de un asteroide".

Hay una suerte de urgencia que aparece cuando conversas con Mazanek que estuvo ausente de mis conversaciones con Christensen. Si bien Mazanek evita sensacionalizar el peligro, también ha pasado mucho tiempo de su carrera contemplando las consecuencias de este tipo de colisión, por lo que está ansioso de ver más trabajo en este campo.

Hasta ahora más de 12,700 NEOs han sido descubiertos y categorizados, una hazaña impresionante. Pero saber la trayectoria no es de mucha ayuda si no podemos desviarlos cuando vengan hacia nosotros.

"El peligro es real", dice Mazanek, "ya hemos sido golpeados antes y seremos golpeados nuevamente".

UN ASTEROIDE VIENE HACIA LA TIERRA ¿AHORA QUÉ?

En la película Armageddon de 1998, un equipo de científicos de la NASA planea detonar una bomba nuclear en un asteroide, partiéndolo en dos antes que golpee la Tierra. Resulta que esta idea no es tan descabellada.

En un sofocante día de Mayo de 1995, un puñado de científicos nucleares e ingenieros espaciales de Estados Unidos y la ex Union Soviética se reunieron en el laboratorio nacional Lawrence Livermore, a la salida del Taller de defensa planetario de San Francisco, una conferencia dedicada a discutir las grandes amenazas extraterrestres y cómo evitarlas.

Entre los prestigiosos asistentes a la conferencia estaba Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno. En una de las reuniones, Teller discutió la posibilidad de poner en órbita un dispositivo nuclear de un gigaton. Este dispositivo sería capaz de destruir un NEO de 1 kilometro de diámetro y desviar NEOS de 10 kilómetros o más, los que podrían acabar con la humanidad.

Pese a la naturaleza contraintuitiva de poner una bomba nuclear en el espacio para evitar una catástrofe, la idea de Teller hacía mucho sentido, al menos en el papel. De acuerdo a un estudio de la NASA, utilizar bombas nucleares para destruir asteroides demostró ser entre 10 y 100 veces más efectivo que las alternativas no nucleares.

Pero pese a su eficacia, la solución nuclear sigue siendo comprensiblemente controversial. Las Naciones Unidas han prohibido el uso de armas nucleares en el espacio. Si bien esta bomba sería usada pacíficamente, el hecho que preocupa es que todavía estaríamos poniendo una bomba nuclear en órbita.

Eric Christensen escaneando el cielo en busca de NEOs en Catalina. Imagen: Daniel Oberhaus.

Pese a los múltiples beneficios de utilizar armas nucleares para destruir asteroides en curso de colisión con la Tierra (como la facilidad, la velocidad de despliegue y la eficiencia), hay muchos contras en su uso. Por ejemplo, muchos NEOs son fragmentos de asteroides unidos, "pilas de escombros" que están débilmente juntos debido a la fuerza de gravedad. En estas instancias utilizar un dispositivo nuclear podría fragmentar el NEO, creando unos perdigones cósmicos radioactivos que lloverían sobre la Tierra.

Pese a los riesgos, el uso de dispositivos nucleares para desviar un asteroide todavía es considerado como una opción viable.

En la conferencia de conceptos innovadores avanzados de la NASA a comienzos del 2014, Bong Wie del centro de investigación de desviación de asteroides de la Universidad Estatal de Iowa propuso enviar una nave espacial para interceptar un asteroide, desplegando un impactador cinético que crearía un hoyo en el asteroide, enviando una bomba nuclear en la parte trasera de impactador cinético. Él ha recibido $600,000 dólares subvenciones de la NASA para desarrollar este "Vehículo para interceptar asteroides a hipervelocidad", sugiriendo que aun poseen un considerable interés en la estrategia nuclear.

Sin embargo los métodos no nucleares son más que los nucleares.

En el año 2010, el Consejo nacional de investigación de Estados Unidos pidió un reporte que examinara las actuales búsquedas de NEOs y las potenciales estrategias para evitar los impactos en el futuro. Las estrategias que aparecían en el estudio y aquellas propuestas independientemente por otros científicos iban desde lo mundano hasta lo futurístico: desde nubes de vapor puestas en la trayectoria del asteroide hasta el uso de solenoides para que los NEOs ricos en hierro se conviertan en el núcleo de una bobina electromagnética gigante colocada en su órbita, deteniendo eficazmente su avance.

Muchas agencias espaciales defienden el uso de energía cinética no nuclear para sacar de curso a un NEO, utilizando una nave espacial u otro NEO para impactarlo. En un reporte del 2007, la NASA calificó la estrategia de impacto no nuclear como el "acercamiento más maduro" para desviar un NEO, pese a que un impacto nuclear demostró ser el método más efectivo.

La misión Impacto profundo lanzada el 2005 fue un ejemplo de estrategia cinética. La NASA envió un "impactador del tamaño de una mesa de café hacia un cometa del tamaño de una ciudad", lo que ayudó a que los científicos determinaran la porosidad y composición química de los cometas en el espacio. También fue el primer impactador cinético en ser probado con éxito en el espacio, algo que puede ser crucial para desviar asteroides en el futuro.

Otra técnica es la ablación de la superficie, la que esencialmente utiliza una energía concentrada para producir un destello coherente que subirá la temperatura de la superficie del NEO, transformado lo sólido en gas.

Esto puede ser logrado de dos formas, una es utilizar lásers y la otra es utilizar poder solar concentrado, de la misma forma que una lupa puede ser utilizada para comenzar una fogata.

Un potencial sistema de ablación por láser dibujado por un artista. Imagen: NASA.

Pese a los desafíos tecnológicos hay otra desventaja que ocurre en ambos tipos de ablación de superficie: el potencial de ser utilizado para propósitos viles, como borrar poblaciones civiles completas con los lásers espaciales.

Otra herramienta potencial en la caja de herramientas hipotéticas de la NASA es el conductor de masas, un sistema de propulsión que ha sido descrito como una catapulta electromagnética.

En esencia los conductores de masas fueron concebidos como un método para lanzar naves espaciales renunciando a utilizar cohetes y utilizando motores lineales para acelerar el lanzamiento de objetos a altas velocidades. Los conductores de masas pueden ser colocados en los asteroides lanzando material desde el asteroide hacia el espacio a lo largo de trayectorias predeterminadas. Esto no sólo altera el camino orbital del asteroide al disminuir su masa, también altera su curso a través del empuje hacia atrás que se produce por el lanzamiento de material hacia el espacio.

Entonces ¿Hay algún problema con los conductores de masas?

"Cuando lanzas material, tienes que hacerlo en la dirección conducente para poder cambiar la órbita del objeto de la forma que quieres", dice Mazanek, "Los asteroides rotan, lo que significa que tienes que esperar hasta tener la orientación óptima antes de expulsar el material para conseguir el efecto. Es ineficiente porque no sabes cuando ocurrirá esa rotación, puede ser completamente aleatorio".


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Los conductores de masas son también unos sistemas complejos y relativamente grandes; puede tardar años su instalación robótica en un asteroide, tiempo que simplemente no existe si el asteroide se dirige hacia la Tierra.

La opción final para desviar un asteroide es un tractor de gravedad. La idea básica aquí es tener una o múltiples naves espaciales sobre el asteroide, usando su atracción gravitacional para desviar ligeramente la trayectoria del NEO. Si bien esta opción para desviar un NEO es atractiva en la medida que es la menos destructiva, también requiere mayor tiempo de advertencia, dado el minúsculo cambio orbital que una nave espacial sería capaz de ejercer gravitacionalmente.

RETRASOS Y DESORGANIZACIÓN

La agencia espacial europea está trabajando actualmente con la NASA en un sistema de impacto de asteroides y tasación de la desviación (o AIDA por sus siglas en inglés), misión que quieren lanzar en el 2020 para probar si es posible o no que una nave espacial desvíe un asteroide en curso de colisión con la Tierra. AIDA apunta a 675803 Didymos, un sistema donde un gran asteroide estará orbitado por una contraparte más pequeña. Si es lanzado el 2020, AIDA impactará el asteroide en algún momento de octubre del 2022.

La misión consiste en dos vehículos , uno de los cuales sólo monitoreará el asteroide y evaluará los resultados de la misión, y el otro (llamado Prueba de redirección de un asteroide doble, o DART por sus siglas en inglés) utilizará una estrategia "cinética": se incrustará en el asteroide pequeño para medir el efecto de una transferencia de energía.

De tener éxito, AIDA será la primera misión intencional de desviación de un asteroide. Desafortunadamente aún está en las etapas de planificación. Pese a que ha estado en desarrollo desde el 2012, a la misión aún le falta desarrollo y una fecha de lanzamiento.

El estado actual de AIDA da muestra de un extenso problema que ocurre con las misiones de NEOs. Desafortunadamente para el futuro del mundo, un mandato del 2005 hecho por el Congreso de Estados Unidos para encontrar NEOs de 140 metros o más en la siguiente década, parece tambalearse debido a problemas de organización y financiamiento.

"La Tierra probablemente será golpeada por un asteroide en algún momento del futuro"

Luego que reportes del Consejo nacional de investigación de Estados Unidos dejaran claro que lograr los descubrimientos requeridos en el mandato del congreso era imposible dado la falta de fondos para el programa, NEOO recibió un aumento de presupuesto, desde el 2009 al 2014. De todas formas enfrenta muchas dificultades. Una auditoría al programa realizada en septiembre pasado describió el programa NEOO como la operación de sólo una persona, pobremente integrada y sin objetivos ni vigilancia.

Lindley Johnson, que era la única trabajadora de la NASA trabajando en la oficina hasta el 2014, cree que la apreciación es un poco injusta.

"Creo que tenemos un equipo muy integrado. Francamente este es un programa como ninguno (que hayan visto los auditores) anteriormente", me dijo Johnson con un fuerte acento tejano.

Pese a lo crítico que fue la auditoría, Johnson dice que sí se han producido resultados, "Hay personas adicionales que han sido traídas bajo mi supervisión y tengo a un par de científicos y ejecutivos del programa trabajando para mí, bajo esta nueva estructura", nos dijo.

Y respecto a la poca integración, Johnson cree que es simplemente debido a la naturaleza del programa.

Un gran conductor de masa dibujado por un artista. Imagen: NASA.

"El programa NEOO es y siempre ha sido poco estructurado y utiliza las ventajas de una series de lugares alrededor del mundo que ya existen, en vez de comenzar todo nosotros", dice, refiriéndose a los observatorios descentralizados que conforman el guardián espacial. "No existe personal de NASA que se preocupe de estos proyectos".

Los fondos fueron utilizados para contratar ayuda extra para la oficina de NEOO (ahora hay 3.5 empleados a tiempo completo, incluyendo a Johnson) y dedicar más recursos para encontrar NEOs. Basado en los números de Johnson, la inversión ha demostrado resultados: en 2014 fueron descubiertos 1,400 NEOs, comparado con los 1,000 del año anterior.

Incluso con el dinero extra, dice Johnson, el programa aún no alcanza sus metas. Él estima que sólo un 15 por ciento de los NEOs de 140 metros o más han sido descubiertos, reconociendo que el programa no alcanzará el mandato del congreso de encontrar el 90 por ciento de estos asteroides para el 2020.

"Lo necesario para encontrar estos objetos es un sistema más capaz", dice Johnson, "El llegar a la meta en una década o dos... realmente necesita más capacidad de encontrar los fondos de la que tenemos hoy en este campo".

EL LUGAR DE ESPERA

No se debate el hecho que si un gran asteroide impacta la Tierra podría terminar con la vida como la conocemos. Dado que los recientes "fallos cercanos" tomaron por sorpresa a los observadores, se podría pensar que una futura inversión en encontrar y desviar los asteroides sería fácil de conseguir.

El problema es que el peligro natural de los NEOs es uno que se desarrolla a nivel de evolución o con una escala de tiempo geológica, es decir increíblemente lento. Los humanos no están listos para comprender estas amenazas y la sensatez con que Christensen y otros observadores hablan sobre la amenaza de los NEOs tampoco ayuda.

"Me estremezco cada que escucho que alguien habla sobre el impacto de un asteroide como un riesgo existencial para la humanidad", dice Christensen, "De cierta forma eso es verdad, si quieres verlo a grandes rasgos y mirar los próximos mil años donde, seguro, los impactos de asteroides son algo que necesitas considerar. Es muy fácil sobrevender el riesgo y tiendo a minimizarlo más de lo que debería. La Tierra tiene posibilidades de ser golpeada por un asteroide en algún momento del futuro, de hecho la Tierra es golpeada por asteroides todo el tiempo, pero los que nos golpean son tan pequeños que no son considerados asteroides, son meteoritos. Este es un hecho que ha cambiado la evolución de la vida en la Tierra y continuará siendo una fuerza que evolucionará en el futuro cercano".

"El hecho es que con la tecnología actual podemos identificar estas amenazas por adelantado y eso es importante. Si podemos hacer algo como eso, con una modesta inversión, parece que vale la pena".