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Las fotografías de Stefano De Luigi sobre la sequía en Kenia

Stefano De Luigi es un reportero gráfico de Colonia, Alemania. Ha ganado tres World Press Photo Awards en diferentes categorías en 1998, 2008 y 2010.

por Stefano De Luigi
18 Febrero 2015, 4:00pm

Las mujeres de Turkana traen agua para la gente y el ganado desde un pozo casero de 20 metros de profundidad en el pueblo de Kaitedge, en la región de Turkana. Por esta imagen De Luigi fue nominado al Syngenta Photography Award de este año.

Stefano De Luigi es un reportero gráfico de Colonia, Alemania. Ha ganado tres World Press Photo Awards en diferentes categorías en 1998, 2008 y 2010 y su trabajo ha sido publicado por medios como The New Yorker y TIME.

En 2009, De Luigi realizó una serie de tomas de la sequía en Kenia, específicamente en la región de Turkana, al noroeste del país. "Esta tragedia, en la que animales y personas luchaban por sobrevivir a la terrible sequía, fue una especie de pesadilla-visión", dice Stefano, quien utiliza la sequía como reflejo del cambio climático de manera puntual, pero extensa. "Estoy hablando de un futuro que podría estar esperándonos si no cambiamos profundamente nuestros hábitos y costumbres; si no reconsideramos nuestra forma de disponer de los recursos de nuestro planeta con más responsabilidad. Esto es, creo yo, el mensaje implícito que arrastran estas imágenes de sufrimiento. Es una advertencia para reflexionar sobre nuestro estilo de vida, por respeto a todas las formas de vida presentes en la Tierra".

VICE: ¿Qué te hizo querer tomar fotos de la sequía en Kenia?
Stefano Di Luigi: Durante ese tiempo [2009] estaba trabajando en un tema sobre los "países fantasma", aquellos que no son reconocidos por la comunidad internacional. Estaba en Somalilandia. Las noticias de Al-Jazeera sobre Kenia se volvían cada vez más dramáticas y tomamos la decisión agarrar un avión a Etiopía. Desde ahí, planeamos un itinerario con un amigo periodista que nos llevaría a las áreas más afectadas por la sequía. Estábamos trabajando con varias ONG kenianas, que fueron de gran ayuda para llegar a las regiones más aisladas y recónditas del país.

¿Esperabas que esto tuviera un impacto en ti?
Aunque, como dije, las noticias eran un tanto dramáticas, sinceramente no pensé que vería lo que vi. Era una visión apocalíptica, donde personas y animales luchaban por sobrevivir. Un animal tan fuerte como un elefante podía ser reducido al estatus de una fruta seca, completamente desocupado, vaciado. Esa es una imagen que cargaré conmigo para siempre.

¿Podrías describir cómo fue la reacción de los locales ante tu presencia?
La ayuda para la población se concentró alrededor de Lodwar, la mayor localidad del noroeste de Kenia, cerca al Lago Turkana. Fuimos inmediatamente asistidos por las autoridades locales, quienes nos ayudaron a llegar, después de doce horas en Jeep, a estos lugares aislados donde la sequía era más fuerte. Meses y meses de sequía convirtierona esta parte del país en un desierto. Los locales estaban exhaustos. Tuvimos algunas reuniones con los locales, y sus testimonios sólo acentuaban el sentimiento de desastre que estábamos presenciando.

¿Hablaste personalmente con alguno de ellos sobre lo que estaba pasando?
Claro. Durante los 15 días que estuvimos ahí hablamos con muchas personas. Recopilamos testimonios de pastores, mujeres, guardabosques, agrónomos y granjeros mientras recorríamos el país. Todos, sin excepción, estaban abrumados por la situación. Muchos mencionaron al cambio climático como la principal razón de esta terrible sequía. Muchos otros perdieron la esperanza ante la pérdida de manadas enteras, como ocurrió en la Reserva Nacional Samburu, en el centro del país, donde una impresionante cantidad de elefantes, jirafas, búfalos, rinocerontes y otros animales insignia de Kenia murieron por la aridez. Fue una catástrofe ecológica y humanitaria.

¿Esta experiencia cambió tu perspectiva sobre el cambio climático?
Sí, hubo un antes y un después. Esta experiencia, las imágenes apocalípticas que llevo dentro desde entonces, influenciaron mis próximas decisiones. Después me enfoqué en el derretimiento de los polos en la Antártica cruzando por el canal norte-oeste. Ahora estoy haciendo algo sobre la producción masiva de desperdicios. En general, desde entonces, soy mucho más sensible hacia los asuntos relacionados con la contaminación, desperdicios tóxicos, energía limpia y sobre-explotación de recursos. Creo que para conseguir un estilo de vida más responsable, necesitamos ser conscientes de la herencia que dejamos a las futuras generaciones. No podemos seguir viviendo y consumiendo como si fuéramos los últimos hombres sobre la tierra.