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Especial de narrativa 2015

Especial de narrativa: De poeta y escritor a novelista

Una entrevista con Jonathan Galassi.

por Hilton Als; fotos por Matthew Leifheit
13 Julio 2015, 3:00pm

En 1986 un joven editor y poeta llamado Jonathan Galassi empezó a trabajar en la venerable editorial Farrar, Straus and Giroux. Fundada en 1946 por el fascinante e histriónico Roger W. Straus Jr., la pequeña editorial con gran reputación ha publicado a varios poetas ganadores del Nobel, como Joseph Brodsky, Derek Walcott y Seamus Heaney, entre muchos otros; además de novelistas y ensayistas como Elizabeth Hardwick, Susan Sontag, Jamaica Kincaid, Ian Frazier y John McPhee, escritores que no sólo han enriquecido el lenguaje, sino que también han cambiado las formas dentro de la literatura. Antes de empezar a trabajar para FSG, Galassi, quien estudió en Harvard, se convirtió en el traductor oficial del poeta italiano Eugenio Montale al inglés. Durante diez años Galassi fue el editor de poesía de The Paris Review, al mismo tiempo que trabajaba en sus propio versos, los cuales resultaron en tres volúmenes: Morning Run (1988), North Street (2000) y Lefthanded (2012). Fue su último libro el que anunció una nueva especie de escritor: visceral, inmediato, perspicaz y nada vulnerable. Aún así, Galassi era mejor conocido como editor y, con la muerte de Straus en 2004, se volvió además el presidente y publirrelacionista de la compañía que ha sido su casa profesional durante casi treinta años. En junio de este año Galassi adquirió nueva fama: Knopf publicó su primera novela, Muse, que narra la historia de un joven editor romántico que se vuelve tanto el protegido de un extravagante empresario de la industria editorial, como su rival en lo profesional y en lo privado; de esta forma, el libro es una sátira sobre el mundo que el autor conoce tan bien. Además, es una exploración de la familia y de lo que nos lleva a crear aquellos enredados y necesarios lazos dentro y fuera de casa. Hablé con el autor de 65 años en su mesa del Union Square Café, en Nueva York, donde casi siempre almuerza en compañía de sus autores, colegas y amigos del medio.

VICE: ¿Cómo fue que decidiste empezar a escribir tu primera novela?
Jonathan Galassi: Nunca creí que pudiera escribir narrativa, pero hace algunos años decidí que si quería hacerlo, éste era el momento. Me decidí a hacerlo, como siempre lo he hecho. Si no lo hacía en ese momento, no lo haría nunca. ¿Qué perdía con intentarlo?

¿Cómo llegó Muse a ti? ¿Por fragmentos?
Seguramente. En realidad no lo sé; un día de verano empecé a escribir viñetas. Las escribí sin releerlas y las dejé de lado durante todo un año.

¿La novela siempre estuvo escrita en tercera persona?
Así es. Ahora estoy intentando escribir algo en primera persona. Es muy diferente. Muse empezó como una especie de autobiografía en tercera persona, si es que algo así existe.

¿Ida, la poeta central en Muse, está basada en alguien? La siento muy inventada.
No, es igual que Morgan Dickerman, el librero, quien es la conciencia de nuestro héroe. Ambos son personajes totalmente inventados.

A la mitad del libro entiendes que Paul, ese editor ingenuo, tiene a dos padres intelecutales y los admira por igual. Es muy cuidadoso de no culpar a ninguno por sus errores. Las descripciones de sus limitaciones son las de alguien que ha evolucionado, aunque en realidad son las mismas de todos: se trata de personajes muy carismáticos pero de formas diferentes. Son una bola de inadaptados que se encuentran entre sí, incluyendo al narrador.
El joven Paul definitivamente quiere entrar a este mundo. Cuando estás fuera, este mundo siempre te llama; cuando estás dentro puedes ver las manchas y las fisuras.

Pero todos quieren pertenecer a algo, ¿no? ¿Por qué crees que Sterling busca al joven?
Porque necesita que alguien lo admire, necesita un espejo narcisista. Sterling es heroico y admirable. Pero disfruta ser apreciado por una persona más joven que crea que su trabajo es lo mejor de lo mejor, y probablemente no haya mucha gente así.

Dices que lo pospusiste durante un año. Obviamente se quedó en tu cabeza, ¿cierto?
Sí, pero en realidad no pensé mucho en ello porque tenía otras cosas en la cabeza. Luego, el siguiente verano dije: "Voy a sacarlo y veré si hay algo allí". Entonces empecé a construir una historia. Es un libro corto.

Siento que hay algo muy tierno en el libro. Tiene un gran sensibilidad. Dime un poco más sobre el proceso de escritura. ¿Fue un periodo de dos años?
Empecé en 2011 y lo terminé hace como un año. Así que duró tres años.

¿Cómo le hacías con tu otro trabajo?
No trabajaba mucho en el libro durante la semana. Creo que aprendí algunas cosas sobre mí mismo en el proceso de escritura. Yo era muy reacio a quitar cosas, pero ésa es la clave: borrar. Tengo una especie de acercamiento anal retentivo a la escritura, necesito ayuda. Es una sátira que se transforma en algo más. Y también es una historia de amor. Me la pasé añadiéndole capas, pero también necesitaba quitarle cosas.

El único personaje responsable en el libro es Paul, ya que él se toma sus amistades muy en serio. Me reí muchísimo con los personajes de Brodsky y Susan Sontag.
Digamos que muchos de los escritores que aparecen en el libro tienen características de escritores que conozco.

Amo a todos los personajes que están basados en escritores que he leído.
El libro tiene el objetivo de recrear la atmósfera de la vida familiar en una editorial vieja e independiente. En Purcell & Stern está el papá, Homer Stern, y los primos de visita: los escritores. Luego están los zánganos que hacen todo el trabajo y que a veces son aplastados en el proceso.

Muchos hombres en la carrera de Homer no habían logrado sobrevivir dentro de esta familia. Él no podía tolerar la competencia. Sin embargo, Muse ocurre en una etapa posterior en la vida de Homer, cuando necesita ayuda, y Paul no está interesado en desafiarlo directamente. Paul está buscando una figura paterna. Como dijiste, se encuentra entre estos dos hombres, Homer y su némesis, Sterling Wainwright, quienes representan dos caras de la misma moneda.

La vida amorosa de Paul se lleva a cabo a fuego lento. Él siente cosas por otros chicos que no están del todo desarrollados, que no han sido probados. De alguna forma no ha crecido. Es una especie de adolescente tardío.

Algo que amo de él es su optimismo.
Ésa es una de las razones por las que se ve atraído a esta mundana y cínica gente: él vive su vida a través de ellos. Paul va creciendo a lo largo del libro. Al final ve que Ida en realidad no es lo que pensaba, pero que aún así es genial de forma diferente y quizá más profunda.

Es una persona limitada, como todos nosotros.
Exactamente. El hecho de que lo pueda ver significa que ha crecido. Él ve que sus ideas sobre el arte y la vida están basadas en libros. Espero que sientas que al final del libro hay esperanza para Paul: que encontrará una forma diferente de amor.

No creo que esté enajenado; más bien es un romántico. Y creo que Morgan es muy buena antagonista porque puedes verla haciendo gestos mientras hablan por teléfono; además, es un personaje increíble y necesario. Es una persona completa. Lo que amo de Paul es que su imaginación siempre intenta hacer de la gente un todo, pero el texto muestra sus limitaciones. El lector se encuentra entre el romanticismo y la realidad de los personajes.
Se supone que tengas la sensación de que Homer se le insinuó a Morgan en el pasado. Hay una sensación de que ella lo rechazó, aunque no se ofendió, ya que él simplemente es así.

¿Sentiste que estabas en una conversación con otros escritores que aprecias? ¿Había escritores en particular con quienes deseabas hablar de eso?
Siento que estaba solo, pero estoy seguro de que era una ilusión de autoprotección. Creo que muchas novelas escritas por poetas no están muy aterrizadas y yo esperaba hacer algo mejor, al menos en este respecto.

Los poetas saben comprimir cosas. No saben expandir ni hacer mucho drama.
Tomemos por ejemplo las novelas de James Merrill. Pensé en ellas y esperaba escribir algo un poco más lleno. Amo la poesía de Merrill, pero quería desafiarme a mí mismo para escribir una novela sobre poesía y poetas, pero que fuera una novela.

Iba a preguntarte qué sacaste.
Había toda una parte sobre la vida amorosa de Paul, cuando entra a internet y conoce gente. Era divertida, no recuerdo cómo se suponía que encajaría en la trama, pero Robin Desser, mi fabulosa editora, dijo: "¡Sácalo, por favor!" [Risas]. Así que eso hice. La dirección que seguía Robin al editar el libro era siempre hacerlo más realista. No es un libro del todo realista, pero ese empuje me ayudó a darle forma.

No hay nada como un buen editor. Debes ser desinteresado para hacer ese trabajo.
Ella lo editó cuatro veces. Nunca había visto algo así. Siempre estaba escarbando, era muy molesto. [Risas]. De todos modos para mí fue muy bueno tener una editora cuya visión del libro fuera un poco más centrada que la mía a la hora de aterrizar el libro a la realidad.

También pensé que podrías escribir teatro. Tus diálogos son muy buenos. Los poetas siempre son muy buenos en el teatro.
Siempre quise escribir un musical. Larry Kramer trató de hacerme escribir uno. Hice algunas canciones y él fue muy bueno con ellas.

Este libro y la poesía son verdaderas sorpresas.
De hecho se las mandó a Elton John, pero como que no le importaron. [Risas].

¿Con qué personaje te encariñaste más? Yo amo a Sterling.
¡Sé que lo amas!

Creo que me recuerda a John Lindsay. Cuando leía sus descripciones veía a John Lindsay con su aristocrática falta de caos. Homer es puro caos. Sterling es como Apolo, muy racional. Eso es porque, de alguna forma, su locura está confinada a su arte, que no es algo del todo bueno. Homer no tiene esa válvula de escape, es puro instinto.
Homer es muy instintivo. Es cierto. Es puro apetito las 24 horas del día. Eso es lo que lo hace un buen editor y publirrelacionista. Es voraz, mientras que Sterling es más olímpico, más apolíneo. Me da mucho gusto que te guste Sterling. Yo lo amo. Me sentí un poco culpable de destruirlo. [Risas].

¿Por qué?
Paul destruye a sus dos padres. Lo hice a propósito para que fuera chistoso. Pero, ya sabes, hay culpa de por medio.

Siempre hay culpa de por medio.
Si Ida es la madre literaria de Paul, entonces su madre básicamente hace que mate al padre. Y ella tiene sus propias razones, como te enteras después. En realidad es una historia edípica.

Me siento un poco asqueado. Pero creo que era necesario e importante.
No sé de dónde salió eso.

Pero eso es lo increíble de la ficción: no tienes que saber de dónde viene. Los límites de la no ficción significan que estás celoso de los poetas. Nunca le preguntas a un poeta si algo es real o no, simplemente lo es. Ésa es una de las cosas que amo del libro. En realidad no importa que la gente no sepa nada del mundo editorial.
Espero que no, ya que es una historia sobre la familia, el romance y el amor.

¿Qué estás haciendo ahora?
Estoy trabajando otra novela de la que no puedo hablar y que es totalmente diferente. Estoy intentando escribirla en primera persona. Diría que trata de un personaje en una etapa muy diferente a la de Paul. He escrito toda mi vida, pero hace poco me di cuenta de que darme la oportunidad de intentar cosas más libres y más grandes es muy divertido y gratificante.