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Archivo Vice: Atlas del barrio, tsunami tierra zero

Recordamos el tsunami que azotó Minamisanriku, Japón.

por Alex Hoban, Fotos por Jesse Ortiz, Aika Ortiz y Er
05 Septiembre 2012, 12:00am

Solía vivir en Japón, tenía un amiga en Sendai quién se vio envuelta en la destrucción tan impactante causada por el terremoto de la semana pasada. Cuando ella se puso en contacto conmigo para hacerme saber que estaba a salvo, me indicó la dirección de Aika y Jesse Ortiz. Estas chicas habían tomado su propio camino éstos últimos días para apoyar a los socorristas, habían conducido de ida y de vuelta por las áreas del desastre recogiendo y distribuyendo los víveres donde más se necesitaba. Sus esfuerzos habían sido tanto sorprendentes como humillantes, así que deberías visitar la página de Facebook que crearon para donar.

Acabo de tener una charla con Aika, ella me acaba de decir un poco acerca de lo que ha estado viviendo, inclusive nos ha compartido estas fotos increíbles de la vida después del tsunami.

Jesse acaba de regresar de su viaje a Minamisanriku, una ciudad junto a la playa que quedó completamente destruida, aquí habitaban más de 10,000 personas y varias siguen desaparecidas, muchas de las fotos que fueron tomadas, pertenecen a ésta zona. Un sobreviviente del lugar le preguntó a Jesse si creía que la ciudad algún día sería reconstruida. Jesse le respondió: "Espero que así sea," a lo que él le contestó: "Nadie va a construir nada aquí otra vez."

Aquí hay militares japoneses evaluando los daños y buscando sobrevivientes.

Akia estaba trabajando en un jardín de niños al este de Sendai cuando ocurrió el terremoto. "Todos nos colocamos debajo de las mesas, y entonces el suelo empezó a templar," ella nos cuenta, "pero era tan fuerte que yo estaba segura de que el edificio de alguna manera se iba a caer encima de nosotros. Así que le ordené a los niños que corrieran hacia afuera. Como yo trabajaba en una guardería, había alrededor de 20 niños durmiendo, eran bebés de uno y dos años, y necesitábamos que también salieran al exterior. Ninguno de ellos tenía calcetines, solamente pijamas delgadas, así que me aferré a dos de ellos, me puse en cuclillas y los abracé para poder mantener el calor y protegerlos."

"Después del terremoto hacían falta muchos suministros y gas, así que empezamos a llevar y traer víveres que podían funcionar, empezamos a redistribuirlos a aquellos que más los necesitaban. Hemos estado llendo y viniendo sin parar, sólo hemos dormido de tres a cinco horas. Nuestro equipo está conformado por mi esposo, su familia y yo."

"Caminando o manejando a través de la ciudad se puede encontrar desastre en todos lados. Hemos visto casas destruidas, pavimento roto, inclusive las ventana rotas ya son tan comunes como ver el sol."

"No he podido dormir ni un día. No hay cosa peor que quedarse sin ganas de dormir. Mi mente está llena de imágenes de terror. La única vez que he podido dormir es cuando mi cuerpo se boquea literalmente por agotamiento. A la 6:00 pm todo es oscuridad y silencio y la única cosa que aparece en mi cabeza es ¿qué podemos hacer para ayudar a las personas que tienen hambre, frío, y que no están en una cama ésta noche?"

Cuando Aika visitó otro albergue, unos cuantos le ofrecieron cigarros y comenzaron a hablar con ella. Le explicaron que las únicas posesiones que tenían, eran ropa. Habían perdido sus hogares, automóviles, pero seguían teniendo la suficiente fe y coraje para posar a la cámara con los pulgares arriba.

De hecho, la actitud tan positiva de los japoneses se percibe en general. Aquí tenemos otra pareja que Jessse y Aika recogieron, habían estado caminando desde casa hasta el aeropuerto de Sendai. Caminaron alrededor de seis horas antes de que las llevaran a casa. Ellas se encontraban en el 3er piso cuando ocurrió el desastre, inclusive habían pasado algunos días cargando cadáveres del techo.

Le va tomar mucho, mucho tiempo a Japón acabar con todo éste desastre, pero las primeras señales son de gente que está apoyándose mutuamente para sobrepasar la tragedia. Cuando solía vivir en Japón fui instruido para desastres de terremotos, iba al menos una vez al mes. En ese momento pensé que era un exceso, ahora supongo que todos esos esfuerzos están dando resultados.