Publicidad
Fotos

Este hombre organizó raves y fiestas gratuitas en los 90

Fue muy parecido a la explosión punk, toda esa energía y entusiasmo no puede mantenerse siempre, pero mientras duró, fue alucinante.

por Caroline Christie, Fotos: Tom Hunter
14 Noviembre 2016, 12:00am

Después de mudarse de Dorset a Londres, Inglaterra, a los 15 años y trabajar durante algún tiempo como podador de árboles en los Parques Reales de Londres, Tom Hunter compró un boleto para estar todo un año en Norteamérica. Fue en ese viaje cuando comenzó a hacer fotos, pero por desgracia, como me contó, "Cuando regresé, vi que ninguna de las fotos había salido bien. El lente debía estar roto o algo así".

A pesar de todo, en ese tiempo fue cuando decidió que quería ser fotógrafo y en 1991 se inscribió en lo que entonces era el London College of Printing. Durante el tiempo que estuvo en el colegio, Tom se involucró en la escena okupa de Ellingfort Road, en Hackney; una interesante comunidad de viajantes, combis transformadas y edificios ruinosos que, más tarde, se convirtió en el tema central de su muestra de graduación, en 1994.


El sistema de sonido Total Resistance.

Las fiestas okupa, que se llevaban a cabo en edificios abandonados, y festivales gratuitos que florecieron a su alrededor, introdujeron a Tom en la escena rave. Después de conocer a la gente que había detrás de sistemas de sonido como Spiral Tribe y Total Resistance, decidió establecer "Le Crowbar café", una cafetería vegetariana que siguió a la escena rave por toda Europa.

"La filosofía era bastante Hazlo Tú Mismo", dijo. "Nada de DJs de renombre. La cosa no se trataba del ego de nadie y lo importante era no darle tu dinero a los grandes clubes. A todos nos encantaba estar en fiestas okupa, ir a festivales gratuitos y escuchar música gratis".

Continúa Tom: "La recepción por parte de la gente local era, por lo general, estupenda. Llegabas a un nuevo sitio en el que estaban acostumbrados a pagar grandes sumas de dinero por una noche en un antro, escuchando música de mierda y siendo empujados por los de seguridad. Nosotros tocábamos buena música y a ellos les encantaba, podían poner sus propios discos y entrar gratis. La gente iba y venía a su antojo. Podían traer sus propias drogas y bebidas. Todo el concepto les gustaba y nosotros nos sentíamos como si estuviéramos en una nueva y emocionante escena. En cada ciudad ibas a las tiendas de discos, conocías a la gente, conseguías los discos con la música más novedosa".

A pesar de tener una visión clara de las fiestas que querían hacer, los raves nunca estaban organizados de forma estricta. "Nadie tenía un cargo en específico", explicó Tom. "Si eras buen dibujante, hacías un flyer, ibas a la ciudad, lo fotocopiabas y lo distribuías, mientras otros se encargaban de las cervezas o de conseguir generadores".


Una de las camionetas acondicionadas que se usaban para viajar por Europa.

"Estábamos conociendo gente involucrada en las escenas underground de Francia, España, Italia, Portugal... y aquello creció en espiral cada vez más y más. Era increíblemente contagioso y excitante. La cafetería abría las 24 horas durante 5 días, después conducíamos hasta un lago y ahí estábamos 20 ó 30 personas nadando todos los días y simplemente pasando el rato".

Pero en los viajes no todo era organizar fiestas. "Estar en la carretera era realmente aburrido", dijo Tom. "La camioneta iba sólo a 60 kilómetros por hora en las autopistas. En Alemania, en la autobahn, los camiones no tienen permiso para rebasar, así que tenías detrás de ti a un montón de camioneros encabronados. La parte del viaje era muy aburrida, igual que ir dos horas al supermercado a conseguir las cosas para vender en la cafetería".

Con el tiempo, el núcleo de la comunidad empezó a desaparecer. Cuando le pregunté qué sucedió con todos los que estaban involucrados, Tom dijo: "Los del sistema de sonido Total Resistance se fueron a Turquía, Medio Oriente y llegaron a la India. Entonces a la policía se le metió en la cabeza que todo el concepto era antisocial. No estábamos pagando impuestos, algunos vendían drogas y los festivales atraían a grandes grupos de chicos europeos que pensaban que ahí eran libres para hacer lo que quisieran. [Al principio] éramos una curiosa novedad, pero entonces se dieron cuenta de que [las fiestas gratis] le quitaban dinero a los clubes, así que empezaron a quejarse. En Inglaterra, lo mismo; Ministry of Sound y todos esos grandes clubes sacaron tajada de aquello. Querían su dinero y lo lograron comercializándolo".

"Dijeron [que la escena] era excitante y lo pusieron de moda, después comenzaron a abrir sus propios clubes, cobraban mucho dinero por entrar, ponían la misma música, tenían porteros enormes y todo adquirió legitimidad. Fue entonces cuando la gente empezó a regresar a Inglaterra. Es fantástico en verano, pero no puedes ganar dinero haciendo esto en invierno. Todo se volvió estrictamente controlado y restringido por la policía. Fue muy parecido a la explosión punk, toda esa energía y entusiasmo no puede mantenerse siempre. Pero mientras duró, fue alucinante".

Sigue a Caroline en Twitter:

@carolinechristi