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La extraña y triste historia de Mr. Hands: el hombre que murió por coger con un caballo

A diez años años de la muerte de Mr. Hands, platicamos con Charles Mudede, uno de los escritores del documental 'Zoo', que habla sobre las comunidades zoofílicas de Enumclaw, Washington.

por Zach Sokol
20 Julio 2015, 3:00pm

Un caballo en Enumclaw, Washington. Todas las fotos por Kelly O.

"El único acto íntimo que separa al orgulloso dueño de caballos del perverso coge caballos es el acto sexual". —Charles Mudede

Este artículo contiene demasiados detalles perturbadores sobre hombres que tienen sexo con caballos.

En internet puedes encontrar de todo, aun cuando ésa no sea tu intención. El video "Mr. Hands" es testimonio de esto: aquel horrible video de 30 segundos que en los dos miles circulaba por las esquinas más profundas del internet y que muestra a un hombre sometiéndose a las románticas atenciones de un caballo. Yo lo vi. Por favor: no lo busques.

En este mes hace exactamente diez años, un residente de Enumclaw, Washington, llamado Kenneth Pinyan fue declarado muerto debido a una "peritonitis aguda [que resultó de la] perforación del colón sigmoide durante el coito anal con un caballo". Una cámara de vigilancia capturó las placas del coche que dejó al hombre en el hospital después de este horrible encuentro erótico, lo que condujo a los detectives a James Michael Tait de 54 años, quien vivía al lado de una granja de 15 hectáreas. En el remolque de este hombre la policía confiscó la grabación de Pinyan —o "Mr. Hands", como lo llamaron sus amigos zoofílicos— siendo empalado por un caballo al que llamaron "Big Dick" (Pito Grande).

En ese entonces, la bestialidad era legal en Washington y ya que no había evidencia de que los hombres estuvieran abusando de los animales, Tait tan sólo fue acusado de allanamiento. Sin embargo, el escándalo fue tan lascivo que al poco tiempo de la muerte de Pinyan el estado de Washington hizo de la bestialidad un delito Clase C —que significa que se castiga con hasta cinco años de cárcel y una multa de 10 mil dólares—.

El accidente, así como el video que lo documentó, se convirtieron tanto en noticia nacional como en sensación viral y llenaron los foros de 4chan para insertarse en la conciencia de los internautas. No sólo el reportaje original del Seattle Times se convirtió en el artículo más leído, sino que la historia de Mr. Hands y de un grupo de hombres zoofílicos que se juntaban, se embriagaban y hacían fila para recibir estocadas de caballos también fue el tema de un documental de 2007 llamado Zoo que posteriormente participó en Sundance y Cannes.

Charles Mudede fue uno de los escritores del documental e incluso él mismo había reportado sobre este mismo incidente para un excelente artículo de 2006 en The Stranger. Zoo es una película conmovedora que retrata a los zoofílicos no como pervertidos abusadores de animales, sino como seres humanos solitarios. Localicé a Mudede para que me hablara tanto del legado de su trabajo como de este extraño momento en la historia estadunidense.

Las puertas de la granja de Enumclaw donde Mr. Hands sufrió la lesión que lo llevó a su muerte.

VICE: ¿Sabías que el otro día fue el aniversario número diez de la muerte de Mr. Hands?
Charles Mudede: Sí, de hecho justo ahorita estoy en Enumclaw para tomar algunas fotos y para ver si hay algo interesante que esté ocurriendo. El pueblo se deshizo de la señal de la granja donde ocurrió todo —eso fue lo único que vi que hicieran para borrar su pasado—. Sin embargo, ya nadie habla de lo que pasó.

Cuando la ley cambió y la bestialidad se volvió ilegal en Washington, como que todos dijeron: "Ya pasó y no pasará de nuevo. Y si sí, entonces todos sabremos qué hacer". Hasta donde sé, desde entonces nadie ha sido arrestado en Washington por bestialidad.

Cuando la ley entró en vigor, la comunidad zoofílica de Washington se mudó a otros estados donde era legal hacer lo que querían. Les aterraba ser encarcelados. Ellos me dijeron que no estaban rompiendo la ley y que tampoco querían hacerlo. Es por eso que esto nunca fue una especie de círculo de prostitución animal. Después de que James Michael Tait, el líder, fuera descubierto, éste se mudó a Tennessee porque allá no hay leyes sobre bestialidad [Tate fue arrestado y acusado de crueldad animal en Tennessee en 2009]. A ellos no les gusta que la gente piense que son del tipo de personas que hacen pornografía infantil o que acosan a los niños. No quieren que los traten como criminales.

La gente de Enumclaw es muy cercana a los caballos. Se trata de un suburbio tranquilo y rural con vista a las montañas. Todos aman a los caballos; como sabrás, el pueblo incluye todo tipo de adoración a los caballos. Era un lugar donde podías cogerte a los caballos y nadie te delataría. Era difícil identificar la línea entre pasión y zoofilia a menos que te descubrieran. Si Pinyan no hubiera muerto, esos tipos todavía estarían cogiendo con caballos y nadie habría sospechado nada.

Era un paraíso para los coge-caballos. Estoy seguro de que la razón por la que estábamos tan enojados era porque seguramente ellos pensaban: "¡Ah, nos salimos con la nuestra!"


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¿Y cuando hiciste Zoo buscaste otras comunidades de zoofílicos en Washington o en algún otro lado?
Sí, aunque no encontramos ninguna. Lo que este grupo tenía era un muy buen organizador. De verdad Tait dio su máximo para cultivar una comunidad. Él era muy selectivo sobre quién podía unirse y sobre todo eso del territorio. Si no tienes a alguien así, la cosa muere.

Probablemente otros zoofílicos sean más individuales. Tenían mucho miedo de que si los exponían perderían todo, que es exactamente lo que pasó. Así que a menos que tuvieras un líder extremadamente organizado seguramente no compartirías algo tan privado con otras personas. Los animales no dirán nada. Los zoofílicos lo mantendrán en silencio.

¿Cómo crees que afectó la muerte de Mr. Hands a la comunidad zoofílica?
Les afectó bastante: perdieron muchas cosas. Si el sexo con caballos te molesta moralmente, seguro creerás que ésta no es una buena forma de ver las cosas, pero yo creo que en verdad perdieron mucho: estabilidad, un lugar de fin de semana, algo por lo que emocionarse. Perdieron una comunidad. Con su muerte ellos se vieron expuestos. Todos los señalaban, los investigaban. ¡Les afectó muchísimo!

La comunidad zoofílica principalmente se basa en el internet. No habría una comunidad sin internet. Si fueras zoofílico, no hay tal cosa a la que puedas ir como un bar gay. Tendrías que entrar a internet. Por primera vez en la historia de la humanidad, los zoofílicos podían encontrarse entre sí y juntarse en grupos. ¡Eso era algo nuevo! No tenía precedente.

Cuando hablé con los zoofílicos de Washington me dio la impresión de que pensaban que Mr. Hands era un debilucho: era un intelectual, era un ingeniero en Boeing. Ellos podían aguantar el pene de un caballo sin terminar en el hospital. Él era nuevo y débil. Creían que él arruinó todo. Si no hubiera sido tan autodestructivo, aún estarían cogiendo con caballos cada fin de semana. Aventarlo al hospital en realidad fue aventarlo a los medios y a la gente, así como terminar con todo lo que tenían.

¿Exactamente cómo entrenaban a los caballos para cogérselos?
Literalmente se inclinaban y esperaban a que el caballo se los cogiera. También se ponían una colonia, la feromona que se usa para hacer que los caballos se reproduzcan.

¿Y ellos se cogían a los caballos?
No, no era su estilo. Hay varios tipos de zoofílicos. Lo suyo era ser cogidos por el culo. Ellos querían sementales y no toros. Ni vacas. Tenían algo por los pitos, por los pitos enormes. En realidad nunca hablaban de vaginas.

Si mal no recuerdo, estos hombres también se cogían entre sí. Después de que un caballo se los cogía, ellos jugaban con sus estirados anos.

¿Escogían caballos específicos o más bien era como que cualquier caballo es bueno?
¡Tenían sus preferencias! Observaban qué caballo era más fuerte, cuál tenía el pito más grande, cuál cogía más rápido. Era como una subasta de caballos.

También les gustaban las reses. Uno de los chicos dijo que planeaba comerse a una después de que ésta se lo cogiera. Me di cuenta de que esto era muy problemático. ¿Que te coja algo que te vas a comer? Él era un zoofílico bastante oscuro y diferente a los demás. Muchos de estos chicos se veían a sí mismos como súper cogedores de animales: tipos que podían meterse pitotes. Incluso hablaban de coger con delfines, que supuestamente tienen penes enormes.


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[El escritor de sexo y editor en jefe de Stranger] Dan Savage y yo hablábamos sobre si esto era un fetiche por los animales o un fetiche por pitos enormes. Esa pregunta estuvo allí todo el tiempo que trabajamos en Zoo y nunca supimos la respuesta. Esto podría socavar sus afirmaciones de ser zoofílicos. Debo admitir que aunque nunca exploramos esas preguntas lo suficiente, esto siempre estaba en mi mente. Sobre todo nos enfocamos en la verdadera muerte de Mr. Hands y en la comunidad y cultura zoofílica que en ese momento estaba involucrada. Para mí hoy es más claro que la adoración al pene de estos chicos seguro no tenía nada que ver con los caballos.



Basándonos en tu investigación, ¿crees que la zoofilia es un fetiche o es más un estilo de vida y una identidad sexual?
Al caballo que mató a Mr. Hands lo llamaban "Big Dick", ¿no? No era "Caballito hermoso" o "Bonito".

Coyote, el narrador de nuestro documental, era el mero mero. Él era un zoofílico real. Tenía algo con por los perros y por otros animales. No sólo se los cogía: les hacía el amor. Era verdadero amor por los animales. Podría ser que estos otros tipos —a los que les gustaban los penes enormes — simplemente tenían fetiches muy intensos.

No creo que Mr. Hands haya sido un zoofílico. Creo que le gustaban los fetiches. Le gustaban las cosas extremas y lastimarse el cuerpo. En el documental no nos metimos en esto, pero él estuvo en un accidente de motocicleta. Perdió gran parte de su capacidad sensorial y tenía un daño neuronal serio. Las personas de esta comunidad pensaban que poner el pene de un caballo en su culo era un intento de sentir de nuevo: involucrarse en cosas extremas era una forma de recuperar las sensaciones. Le gustaba meterse puños, enormes dildos, empujar los límites sexuales.


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No creo que Mr. Hands estuviera enamorado de los caballos. Cuando hice mi investigación fui a la casa que Mr. Hands estaba construyendo en Washington. Estaba construyendo un granero y quería vivir con un caballo. Tal vez estaba desarrollando sentimientos por el animal, tal vez no. Tal vez hubo amor animal, pero si te fijas, en realidad sólo le gustaba el pito de los caballos.

La zoofilia no es algo cohesivo. Hay muchos caminos que llevan a ella, pero también hay muchos callejones.

¿Te mantuviste en contacto con alguno de los hombres que entrevistaste en la película?
Ellos amaron a Robinson Devor [director de Zoo] y pensaron que era un aliado. Todavía le mandan mails y se mantienen en contacto. Él era mucho más sensible que yo. Yo fui el que los conoció y el que se los presentó a Rob, sólo que él los escuchaba sin reírse.

¿Has notado algún cambio de actitud hacia la zoofilia desde la primera vez que los medios cubrieron la historia de Mr. Hands? ¿Sigue siendo tan tabú como antes?
Definitivamente es el mismo tabú que hace diez años. Nadie quiere pensar en ello o hablar de ello... La zoofilia es tan extravagante en términos de sexualidad que es un tema muy difícil de poner sobre la mesa, además de que no tiene mucho apoyo de otras minorías o de otras comunidades sexuales. Ya hay demasiados problemas con quienes debaten sobre si deberíamos seguir haciéndoles pruebas a los simios, ¿pero además hablar de si deberíamos tener permitido cogérnoslos?

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