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EEUU

Si eres pobre lo tienes más difícil para conseguir un trasplante en EEUU

Un nuevo estudio de la Universidad de Columbia revela que los pacientes más adinerados tienen ventaja, incluso cuando no están tan enfermos, respecto de aquellos que tienen rentas más modestas a la hora de ser trasplantados.

por Sydney Lupkin
12 Noviembre 2015, 11:45am

Imagen por Wikimedia Commons

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Aunque cientos de normativas relativas al trasplante de órganos están diseñadas para que los pacientes que están en un estadio más grave de su enfermedad tengan prioridad en la recepción de estos órganos, un nuevo estudio revela que los pacientes más adinerados tienen ventaja, incluso cuando no están tan enfermos, respecto de aquellos que tienen rentas más modestas a la hora de ser trasplantados.

El doctor Raymond Givens y sus colegas de trabajo en el Centro Médico de la Universidad de Columbia han analizado los datos relativos a los trasplantes desde 2000 y hasta 2013 y han concluido que la gente que puede permitirse pagar por el coste asociado a la inscripción en diversas listas de espera — que corresponden a centros ubicados en diferentes zonas geográficas y registran diferentes tiempos de espera — tienen más posibilidades de recibir órganos que las personas que sólo están inscritas en una de estas listas. Givens y su equipo presentaron los resultados de su estudio esta semana en el marco del encuentro científico organizado por la Asociación Americana del Corazón que tuvo lugar en Orlando.

"Pone [la investigación] encima de la mesa el asunto de la igualdad y el principio de equidad en el acceso", asegura Givens, al explicar que pacientes inscritos en diversas listas tienen un índice de hospitalización menor que el resto. "Parece que hay multitud de indicadores que confirman que, pese a estar menos enfermos, esté segmento de pacientes, recibe más transplantes".

La cantidad de órganos disponibles para el trasplante difiere mucho en función de la zona geográfica. Givens explicó que él había tratado a muchos pacientes acaudalados que estaban esperando un trasplante de Nueva York y que paralelamente viajaban al centro médico Cedars-Sinai de Los Angeles para inscribirse en otra lista de espera. 

En este sentido, el doctor precisa que esta opción no está al alcance de todos los bolsillos porque no todos los pacientes pueden costearse un viaje con alojamiento a otro estado y porque no todos los seguros cubren las pruebas requeridas para registrarse en una segunda lista de espera.

Una media de 22 personas muere diariamente en los Estados Unidos esperando un trasplante de órganos, de acuerdo con la United Network for Organ Sharing (UNOS), una organización sin ánimo de lucro contratada por el gobierno federal para distribuir y asignar los órganos disponibles para ser trasplantados. Pese a que, actualmente, existen 122.686 personas que esperan este tipo de intervención en los EEUU,  sólo se han llevado a cabo 20.705 trasplantes desde principios de año y hasta el pasado mes de agosto.

Pacientes "multilista" son mucho más susceptibles de conseguir un trasplante y corren un menor riesgo de muerte en el período de espera, de acuerdo con Givens. Estos pacientes representan entre el 2 y el 12 por ciento del total de ciudadanos en lista de espera, una cifra que depende del órgano que necesitan.

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El estudio revela que los pacientes registrados en diversas listas tienen unos ingresos medios de más de 90.000 dólares, mientras que en el caso de aquellos que sólo están inscritos en una de ellas esta cifra asciende a menos de 70.000 dólares. Una disparidad que se mantiene en los casos de los enfermos que esperan un trasplante de pulmón, riñón e hígado.

"Todos sabemos que Steve Jobs vivía en el Norte de California y consiguió un trasplante de hígado en un centro de Tennessee", asegura el experto en bioética Jeffrey Kahn, doctorado en el Berman Institute of Bioethics de Johns Hopkins. "Él es el prototipo de persona que puede ir donde sea necesario porque el dinero no es un problema. El problema es el tiempo".

Sin embargo, el estudio no pudo establecer una relación entre el nivel de ingresos y la distancia del viaje de los pacientes entre diferentes centros, precisa Givens. Así, aunque viajar a otra zona, en algunos casos, puede implicar un desplazamiento de solo 27 kilómetros desde el centro médico de Columbia, por ejemplo, al Beth Israel de Newark, normalmente estar en una segunda lista implica que el paciente tiene más probabilidades de conseguir un trasplante.

Kahn se pregunta si las cifras de este estudio captan todas las sutilezas del sistema de trasplantes, que está sujeto a funcionamientos y normativas dispares en función del órgano que el paciente requiere que le sea trasplantado. También nos preguntamos si son los pacientes los que apuestan por inscribirse en diversas listas o los doctores los que les aconsejan llevar a cabo esta estrategia cuando saben que pueden asumir los gastos.

"Cuál es la causa y el efecto aquí?", se plantea.

Givens dice que la idea de llevar a cabo este estudio nació a raíz de los problemas respiratorios de su hija de tres meses cuando la llevó al hospital para que la atendieran en urgencias. Sin pensar, Givens utilizó sus contactos con los empleados del hospital con la esperanza de saltarse la lista de espera para acelerar su ingreso en urgencias. La estrategia funcionó. Sólo después de este episodio, Givens se puso a pensar en las implicaciones de su actuación.

"Sinceramente, en ese momento, no se me ocurrió preguntarme '¿Cuanto tiempo habrá esperado el resto de la gente para ser atendidos?' y, 'Hay alguna niña tan enferma como la mía esperando para ser atendida?'" explica. "La cosa es que actuar así es actuar racionalmente cuando alguien que tu quieres necesita atención médica. Tu tratas de que tu ser querido sea atendido tan pronto como sea posible. Pero la verdadera pregunta es, 'debería estar permitido?'"

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De acuerdo con el portavoz de UNOS Joel Newman, los pacientes podían acceder a varias listas incluso antes de que la UNOS empezara a distribuir y asignar los órganos en 1987, pero esta práctica ha sido cuestionada en diversas ocasiones a lo largo de los años. Las asociaciones que representan a los pacientes argumentan que mientras elementos como el acceso a las pruebas o los grupos sanguíneos no dependen de los pacientes, decidir si apuntarse a una segunda lista y donde hacerlo es algo que exige la proactividad del paciente.

"Estas asociaciones dicen 'Es algo que está en mis manos. Por favor, no me quites esta posibilidad' " explica Newman, para quien la UNOS sí se muestra dispuesta a debatir sobre la igualdad de acceso y atención en relación al sistema multilista.

El verdadero problema, sin embargo, es que los tiempos de espera no son iguales en todas las zonas, afirma Kahn. Cuando el país estaba dividido en zonas de trasplante, mover los órganos desde puntos geográficos muy alejados era un reto mucho mayor que el actual. Aunque depende de la fragilidad de cada órgano y la dificultad que exige su transporte en los diferentes casos, ahora es posible salir de una de estas zona para hacer llegar el órgano a otro lugar.

"La vía para conseguir que el sistema sea equitativo es establecer un funcionamiento de acuerdo con el cual cada donación de órgano va a un listado nacional para luego ser distribuido", considera.

Hasta entonces, una página web llamada OrganJet.com ayuda a los pacientes a viajar a otras zonas de trasplante para acortar los tiempos de espera. Fundada por el profesor de negocios de la Universidad Carnegie Mellon, Sridhar Tayur, todos los servicios del portal son de pago.

"Yo no juego al golf, así que este es un lugar en el que me gastaría mi dinero" afirma Tayur respecto de OrganJet, que ayuda a conectar los pacientes con los vuelos disponibles para llegar a tiempo se ser trasplantado. "Hasta ahora, he asumido todos los costes de OrganJet.com. Es puramente una acto de filantropía".

Tayur se dio cuenta de que mucha gente no sabía que podía apuntarse a diferentes listas en centros diversos con el objetivo de incrementar sus posibilidades de acortar la espera para conseguir un órgano. Él creó OrganJet a través del cual la gente puede encontrar centros cercanos a partir del código postal. De acuerdo con su experiencia, a menudo, las compañías aseguradoras corren con los gastos asociados a los desplazamientos y a las pruebas requeridas para acceder a una segunda lista. 

Si el paciente no puede llegar al segundo centro de trasplante en el plazo de ocho horas que se estables como requisito a partir del aviso, Tayur conecta este paciente con propietarios de jets y aviones de hélice.

Los propietarios de este servicio piden entre 5.000 y 15.000 dólares para cubrir los gastos del piloto y del combustible, resumió. Muchas veces, los pacientes consiguen este dinero recaudándolo en iglesias o a través de otras organizaciones. 

Por otro lado, Tayur está tratando de convencer a la compañía de seguros Highmark Blue Cross Blue Shield para cubrir los costes de vuelos privados. El creador de OrganJet.com arguye que, de esta manera, las compañías se ahorran cientos de miles de dólares en tratamientos de diálisis para pacientes que con este recurso en sus manos pueden obtener un trasplante de riñón un año antes en un centro de trasplante de fuera de la ciudad.

"Todo el mundo habla sobre el caso de Steve Jobs como un multimillonario que se lo pudo permitir", afirma Tayur- "Bajo mi punto de vista, tu puedes ser un profesor de educación secundaria y hacerlo", concluye.

Sigue a Sydney Lupkin en Twitter: @slupkin