Granadas de la Segunda Guerra Mundial siguen apareciendo en fábricas de alimentos y restaurantes

En estos días, las municiones subterráneas se pueden encontrar usando un radar y, lo ideal es detonarlas de forma protegida.

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09 febrero 2019, 4:00pm

Getty Images/Travis Lawton

Artículo publicado originalmente por Munchies Estados Unidos.

El sábado, un escuadrón antibombas visitó la fábrica de Hong Kong de la compañía de bocadillos Calbee Chips después de que una máquina procesadora de papas encontrara una granada entre un cargamento de papas, según el South China Morning Post. Cubierto de tierra, el explosivo parecía una papa pero era mucho más pesado. Durante unas horas, los técnicos de desactivación de bombas se encargaron de la granada, sin lesiones ni accidentes.

Dave Macri, profesor visitante de historia militar en la Universidad de Hong Kong, le dijo al SCMP que los soldados de la Primera Guerra Mundial probablemente dejaron la granada de fabricación alemana en una trinchera que desde entonces se convirtió en un campo de cultivo de papas en Francia.

Esta no es la primera vez que se encuentra una granada en los alimentos. El fin de semana anterior, pescadores en Ocala, Florida, provocaron la evacuación de un Taco Bell después de sacar una granada de la Segunda Guerra Mundial de un río. La policía de Ocala le dijo a MUNCHIES que no estaban seguros de cómo terminó la granada allí o por qué fue llevada a un Taco Bell, pero otro incidente relacionado ofrece una posible explicación, al menos para el primer caso sin resolver. En 2015, los trabajadores de una construcción desenterraron una granada de un McDonald's de Maryland. Según un técnico de bombas, la granada provenía de una antigua base militar cercana.

Resulta que el centro de Ocala no está lejos del Pinecastle Impact Rage, que se encuentra justo en medio del Bosque Nacional de Ocala. La Marina ha probado bombas ahí desde la Segunda Guerra Mundial, lo que, según Gizmodo, produce ruidos fuertes, tierra inestable y municiones de la Segunda Guerra Mundial sueltas por ahí.

Nadie salió herido en ninguno de los casos, pero los restos de guerra como estos causan problemas, incluso muertes. Los agricultores corren un riesgo particular porque, cuando terminan las guerras, las trincheras se entierran en los campos, al igual que las granadas y los restos que puedan provenir de ellas.

En 2011, un productor canadiense de papas estaba labrando sus campos, cuando se encontró con una granada de la Segunda Guerra Mundial; y en julio del año pasado, un granjero británico encontró otra de la misma época. Como informó el New York Times en 2014, los granjeros belgas viven atemorizados porque los expertos estiman que hasta el 30 por ciento de las granadas de artillería que se lanzaron allí en la Segunda Guerra Mundial nunca explotaron.

"La cantidad de municiones sin explotar en Francia de ambas guerras mundiales es significativa. La Primera Guerra Mundial en el frente occidental tuvo lugar principalmente en Francia y las tropas realizaron ataques rutinariamente con el uso de granadas como la que se envió accidentalmente a Hong Kong", le dijo Macri a MUNCHIES por correo electrónico. "Las tierras agrícolas en Francia pueden contener una gran cantidad de municiones antiguas y es muy difícil encontrar y eliminar gran parte de este material".

Tomemos, por ejemplo, la región belga de Flandes, que fue el sitio de la Batalla de Messines durante la Primera Guerra Mundial. Esa operación involucró construir kilómetros de trincheras bajo las líneas alemanas y luego llenarlas con explosivos. Sin embargo, no todas las trincheras que fueron construidas y llenadas fueron detonadas, y ahora esos explosivos han sido enterrados. Una granja que fue construida encima de estas trincheras aún estaba siendo utilizada –según un informe de Telegraph de 2004– a pesar de estar encima de decenas de miles de dólares en explosivos.

En estos días, las municiones subterráneas se pueden encontrar usando un radar y, lo ideal es detonarlas de forma protegida. Sin embargo, de acuerdo con el informe del Times de 2014, no todos los agricultores están convencidos de que hacerlo sea una buena idea, ya que desenterrarlas podría alterar el suelo de sus tierras cultivables.

"[La reserva de explosivos] no me quita el sueño", el granjero que vive en la parte superior de un campo minado le dijo al Telegraph. "Ha estado ahí durante todo este tiempo, ¿por qué explotaría ahora?".

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