Coronavirus

Una artista hindú está documentando los sonidos de las personas en cuarentena

Desde el eco de un equipo hospitalario hasta el ruido de las olas al romper. La "cápsula del tiempo" de Pallavi Paul captura los sonidos del encierro.
21 Abril 2020, 8:08pm
aislamiento sonidos proyecto arte

Artículo publicó originalmente por VICE India.

Entre muchas otras cosas, el aislamiento nos ha hecho profundamente conscientes de uno de los principales componentes del encierro: el silencio que nos rodea. Particularmente, en un país como India donde el sonido colectivo ambiental de fondo es generalmente ruido y caos, el silencio de esta "nueva normalidad" puede parecer ensordecedor. Entonces, cuando Pallavi Paul, una cineasta y artista de Nueva Delhi, experimentó por primera vez las calles de Delhi durante la cuarentena el 24 de marzo (la cual fue impuesta a partir del 23 de marzo), quedó cautivada.

"Soy cineasta, así que para mí es interesante escuchar las texturas ambientales de los espacios", le dijo a VICE. "Antes de filmar, grabamos algo llamado 'tono de habitación', que sirve para probar y recrear los sonidos ambientales de los espacios. Un oído entrenado puede determinar fácilmente si la grabación se realizó en interiores o exteriores. Pero durante el toque de queda, cuando empecé a grabar el paisaje urbano yo sola a través de mi ventana, por primera vez, no me era posible distinguir el interior del exterior solo con oírlo".

Esta revelación llevó a Paul a convocar a la gente para que le enviara cientos de esos "sonidos del aislamiento" de todo el mundo. El resultado es "Share Your Quiet" [Comparte tu sosiego], un proyecto en curso junto con la galería de arte Sunaparanta, con sede en Goa, en el que Paul recopila clips de audio de los diferentes tipos de sosiego alrededor de las personas en sus entornos de confinamiento: "su nuevo día a día". Este segmento es parte de un proyecto más grande de la galería llamado #SurvivingSQ (Sobreviviendo al aislamiento), en el que los artistas comparten mecanismos creativos para afrontar el aislamiento durante la cuarentena inducida por la pandemia.

"También queríamos entender cómo funciona el arte a manera de una especie de pegamento o conexión durante el aislamiento", agrega Leandre D'Souza, curadora y directora de programas de la galería. “Comenzamos transmitiendo 'Monday Symphonies' [Sinfonías de lunes], en el que grabamos el sosiego de diferentes partes del mundo. Es una muestra de que este proyecto realmente trasciende fronteras, e incluso límites”.

Curiosamente, Paul, que a menudo explora temas socioeconómicos y políticos en su trabajo, ha desarrollado esta serie en un momento en que las exhibiciones públicas de "espíritu" y solidaridad —como el famoso repiqueteo y tañido de platos el mes pasado— son vistas como "ruido", o como una distracción de los problemas reales. "Tal exhibición ahogó cualquier tipo de dudas, preguntas o voces, incluso cuando las calles estaban rebosantes del hambre y la rabia de los pobres", dice Paul. “Muchos (incluida yo misma) no participaron en esta muestra cacofónica de espíritu público. De hecho, intentamos encontrar una manera de alejarnos de ella. Este distanciamiento fue político y sensorial al mismo tiempo. Este proyecto del 'sosiego' ofrece un espacio para hacerlo”.

Entonces, ¿este es un trabajo político? "El proyecto es una especie de acto de desobediencia", dice D'Souza. “Porque señalas a las personas que te rodean. Cada uno de esos sosiegos se comunica con otro y, como oyente, tú comienzas a imaginar un tipo diferente de solidaridad, la cual trasciende lo que ahora vemos como una muestra de solidaridad típica, política y pública". Paul, al mismo tiempo, siente que "invitar a la gente a participar en este proyecto no impone ningún tipo de expresión política". Dice: "A pesar de que las personas aportan piezas desde diferentes perspectivas, lo que es fundamentalmente político sobre el proyecto es que se abstiene de pedirles a los participantes que sean productivos. De la misma forma en que el repiqueteo de platos se ha convertido en un acto político, escuchar sin llevar a cabo ninguna otra instrucción es también una estrategia política".

Paul también eligió la palabra "sosiego" sobre "silencio", ya que este último denota opresión, mientras que el primero "concede agencia individual". Esa individualidad también se presta para los sonidos. Escuchas la fuerza de sonidos tan sutiles como la respiración, el hielo derritiéndose, las campanas de la iglesia repicando, suaves ráfagas de viento, o incluso los pasos en las calles. Escuchas el llamado a la oración desde un altavoz o a alguien tocando la guitarra. También se escuchan los sonidos mecánicos como el de una sierra contra una superficie de madera, el del equipo hospitalario o incluso el sonido de una máquina. El proyecto ha recibido alrededor de 200 grabaciones de todo el mundo, incluidos lugares como China, India, Japón, Estados Unidos, Canadá, Europa, Serbia, Tailandia y Australia. "De hecho, también hemos recibido grabaciones de video", dice D'Souza.

Los paisajes sonoros pueden escucharse relajantes a veces, incluso pacíficos, pero Paul admite que a veces, te encuentras con cierta ansiedad y temor que muchos experimentan durante el autoaislamiento o la cuarentena. "Nos dan una idea de lo que esa persona está haciendo o con lo que se encuentra. Este acto imaginativo y la emoción, la inquietud, el miedo y la ansiedad, todo se siente intensamente. Sin embargo, una cosa que está clara es que no se trata de un aislamiento individual, es un aislamiento colectivo y transnacional", dice Paul.

Con la quietud del aislamiento como trasfondo, estos sonidos casi se convierten en un tipo de perturbaciones. "Eso es lo que está sucediendo en este aislamiento forzado", dice D'Souza. “Por ejemplo, yo crecí en Mumbai y me mudé a Goa justo antes de la cuarentena. Al crecer en una ciudad, los ruidos son algo que te abruma constantemente, y es difícil distinguir unos sonidos de otros. Ahora, los sonidos pequeños como las olas u otros sonidos naturales se amplifican y causan ciertas ansiedades. Pronto el cuerpo comenzará a adaptarse, y tal vez este se convertirá en el nuevo paisaje sonoro".

El proyecto continuará por el momento, y los artistas involucrados consideran este ejercicio como una especie de cápsula del tiempo. "Me imagino a las personas que vendrán después de nosotros", dice Paul. "Tal vez en 20 o 30 años, si las personas se interesan en este archivo, puede ser que se encuentran con recuento diferente de estos días".

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