Publicidad
oriente medio

Atacar el petróleo de Estado Islámico no es tan fácil como puede parecer

La coalición liderada por EEUU dirige sus ofensivas aéreas contra las infraestructuras petrolíferas de ISIS con la intención de cortar su fuente de ingresos. Sin embargo, 8 millones de residentes de la zona podrían pasar el invierno más duro de sus...

por Avi Asher-Schapiro
23 Noviembre 2015, 1:05pm

Imagen vía Ministerio de Defensa de Rusia

Síguenos en Facebook para saber qué pasa en el mundo.

Tim Ramadan vive en la ciudad siria de Deir Ezzor, a unos 120 kilómetros al sudeste de Raqqa, la autoproclamada capital de la organización terrorista Estado Islámico (EI). Deir Ezzor está enclavada en el centro de los campos de petróleo más abundantes del grupo. Durante la última semana, Ramadan ha presenciado como chorros de petróleo incandescente le perforaban el techo de su casa. Es uno de los daños colaterales infligidos por las ofensivas sin descanso de los cazas occidentales.

"Ha sido una locura", explica.

Ramadan no es seguidor de Estado Islámico. Es, de hecho, uno de los miembros de la red de oposición clandestina, bautizada como Raqqa is being slaughtered silently (Raqqa está siendo masacrada silenciosamente), y utiliza un pseduónimo para proteger su identidad. Ramadan es partidario de los bombardeos contra los combatientes yihadistas. "Cualquier cosa para enfurecer a Daesh es buena", proclama. Ramadan se refiere a EI empleando el acrónimo árabe Daesh. La organización terrorista también es conocida por las siglas ISIL o ISIS.

Lo único que preocupa a Ramadan es que los ataques contra los campos petrolíferos de EI puedan seguir minando la economía local de la zona, que a día de hoy está bajo mínimos.

"Los civiles no podrán comprar combustible este invierno", advierte. "Y ya hace mucho, pero que mucho frío".

Puedes llamarle ISIS, ISIL o Daesh, pero el caso es que Estado Islámico quiere matarte. Leer más aquí.

VICE News le pregunta por los precios de la gasolina y Ramadan cuenta que se han disparado desde la última semana.

"En los últimos siete días hemos visto como el barril de petróleo pasaba de 20.000 a 65.000 libras sirias", explica — o sea, de unos 50 a 170 euros en el mercado negro.

A pesar de que VICE News, no ha podido contrastar el cambio de precio, David Butter, experto en energía en Oriente Medio para la Chatham House, ha corroborado que las cifras tienen sentido a tenor del estado del mercado local.

"El combustible es cada vez más y más escaso", ha explicado.

Desde que los combatientes yihadistas de EI cometieran los atentados de París el pasado 13-F, Estados Unidos ha redoblado sus ofensivas aéreas contra los campos petrolíferos de la organización. La intención no es otra que reventar su sistema financiero. El lunes, los cazas de la alianza liderada por Estados Unidos dinamitaron 116 tanques rellenos de crudo sirio en las afueras de al-Bukamal, una ciudad situada al este de la provincia de Deir Ezzor. Sólo 45 minutos antes de desplegar su ofensiva, la coalición repartió octavillas y panfletos entre los civiles en los que advertía a los conductores de camiones de que "corriesen". El viernes pasado, los aviones de la coalición bombardearon una de las mayores refinerías de petróleo en la ciudad iraquí de Qayyarah.

A pesar de que la campaña de bombardeos está concebida para cortar de cuajo los beneficios de Estado Islámico, lo cierto es que podría tener unos efectos devastadores para la población civil.

"Me parece que creer que todos los aspectos de la industria petrolífera están controlados por EI es un craso error", explica Aymenn Tamimi. Tamimi es un investigador sirio miembro del Foro de Oriente Medio, consagrado a evaluar la vida civil en los territorios controlados por los yihaidstas. "El impacto de estos ataques no será tan perjudicial para la economía de EI, como lo será para toda la población civil. Se avecina una crisis humanitaria y esta se complicará todavía más con la llegada del invierno".

La alianza liderada por Estados Unidos está librando la ofensiva más devastadora contra las infraestructuras petrolíferas de Estado Islámico desde el arranque de los bombardeos, hace ya un año. El Pentágono ya anunció el pasado 21 de octubre, 3 semanas antes de los atentados de París, que planeaba desplegar una nueva ofensiva. Esta ha sido bautizada como "Tidal Wave II" y se había propuesto redoblar los ataques contra la industria petrolífera.

Ash Carter, secretario de Defensa de Estados Unidos, declaró el jueves que esta nueva operación refleja un cambio en el paradigma militar.

"Estamos preparados para cambiar las reglas del juego; hemos cambiado de estrategia, y así lo hemos demostrado con los camiones de petróleo", ha declarado Carter a la emisora de cable estadounidense MSNBC, en alusión a los tanques a las afueras de al-Bukamal.

Mientras todo el mundo habla de ISIS Assad continúa bombardeando a médicos y a civiles. Leer más aquí.

El coronel Steve Warren, portavoz del Pentágono, explicó a VICE News que el bombardeo de los camiones no constituye un cambio oficial en la estrategia a seguir. "Es sólo un cambio táctico".

Rusia también ha dirigido sus ofensivas contra el petróleo de Estado Islámico. El viernes, el ministro de Defensa del país anunció que ha destruido 15 refinerías e instalaciones petrolíferas, y que, solo esta semana, ha dinamitado ya a 525 camiones que transportaban crudo.

David Butter ha explicado que, tras los atentados de París, los políticos en Washington, Moscú y en la capital francesa están desesperados por transmitir internacionalmente una imagen de implacabilidad y de control en el conflicto contra EI.

"Muchos de los políticos se están preguntando '¿Qué coño está pasando aquí?'", explica. "Y la gente se está incorporando para decir 'Pensábamos que alguien se estaba encargando de impedir que los terroristas sigan enriqueciéndose a costa del petróleo'".

Lo cierto es que Estados Unidos se había abstenido de dirigir su campaña militar contra los campos de petróleo, a pesar de haber atacado indiscriminadamente a la organización a lo largo del último año. Las últimas cifras del Pentágono han descubierto que se han producido 196 bombardeos contra las infraestructuras petrolíferas de EI desde el principio del conflicto, y que la mayoría de estas no han sido efectivas.

"En muchas casos… en cuestión de 24, 48 o 72 horas, los enemigos han reparado los daños", advierte Warren.

Ello se explica porque Estados Unidos ha seleccionado tales objetivos con sumo cuidado, con tal de no afectar al comercio local ni a los empresarios de la zona.

"La industria del petróleo representa uno de los ingresos fundamentales de la economía local", ha explicado Carter. "Lo que no queremos es castigar a la gente corriente".

El teniente general Charles Brown, del Comando Central de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, y que dirige las ofensivas de la coalición, expresó el mismo sentimiento a principios de mes.

"Parte del objetivo de la coalición es minimizar las muertes de civiles", ha contado Brown a los periodistas desde Dubai. "Se trata de algo fundamental, pues al final la población será la que decida si prefiera apoyar a la insurgencia yihadista o si prefiere hacerlo a la coalición. Y si empezamos a aniquilar a la población civil, no sería de extrañar que generáramos una radicalización entre los civiles".

Telegram es la nueva máquina de propaganda de Estado Islámico. Leer más aquí.

Naciones Unidas estima que alrededor de 8 millones de civiles viven en el territorio controlado por Estado Islámico. Al mismo tiempo, muchos de los combatientes yihadistas de la organización no son de origen sirio. Son extranjeros y muchos de ellos son percibidos como invasores de las fuerzas de la ocupación.

Tamimi, el miembro del Foro de Oriente Medio, ha contado que la economía petrolífera de EI depende del petróleo en la misma medida en que lo hace la economía de 8 millones de personas. Lo que no está claro es qué grado de dependencia existe en ambos bandos.

"Nadie está distinguiendo entre quién está afiliado con Estado Islámico y quién no en la industria petrolífera", ha explicado. EI exige que los inversores y que los administradores de los campos de petróleo hayan jurado lealtad a la insurgencia, advierte. Sin embargo, "a aquellos que compran el petróleo para refinarlo o transportarlo no se les exige pertenencia alguna".

La decisión de intensificar los ataques se produce justo dos semanas después de que el Financial Times publicara un artículo en que estima que el grupo obtiene un promedio de 1.5 millones de dólares diarios con su producción de petróleo — es decir, más de 500 millones de dólares al año. Tal es la misma cifra que había estimado el departamento del Tesoro de Estados Unidos, responsable de monitorizar las fuentes de financiación de Estado Islámico. La cifra ha provocado que muchos candidatos a la presidencia de Estados Unidos — como el mismo Donald Trump — hayan defendido que la mayor manera de castigar a Estado Islámico es dinamitando sus campos de petróleo, la mayoría de los cuales se encuentran en suelo sirio, al este del país.

Sin embargo, teniendo en cuenta que la organización vende su producto en el mercado negro, es casi imposible saber qué cantidad se queda en las arcas de Estado Islámico y cuál es el daño efectivo de los ataques de la coalición.

Tamimi lleva tiempo advirtiendo que no hay que sobreestimar el peso que tienen los ingresos derivados del petróleo en la organización terrorista. Según él, los cálculos internos de los yihadistas no aportan la misma importancia al crudo que la que le conceden los enemigos europeos. Tamimi está apostado en Turquía, junto a la frontera siria, donde se aprovisiona de todos los documentos internos de EI que puede. 

A principios de octubre, descubrió un documento referido a los presupuestos internos de Estado Islámico en la provincia de Deir Ezzor, donde se están desplegando la mayoría de los ataques contra el petróleo de EI. Según indicaba el documento, la región, que según el ejército estadounidense suministra a EI dos terceras partes de sus ingresos en petróleo, obtiene 66.000 dólares al día en crudo. Lo cual no es nada comparado con la cifra publicado por el Financial Times.

La confusión, explica Tamimi, es entre ingresos (el total de la actividad económica generado por la industria petrolífera) — y beneficios (cuánto se embolsa EI al cabo del día). "La cifra de 1.5 millones de euros diarios se refiere a los ingresos netos totales, pero no hay manera de saber qué cantidad va a parar a las manos de EI", explica Tamimi. El presupuesto filtrado sugiere que EI se está embolsando solo una pequeña cantidad de los beneficios totales, mientras que el resto se reparte entre la economía local. Lo que factura EI tras incautarse, gravar y confiscar el precioso líquido entre la gente y las instituciones a las que controla, empequeñece mucho las cifras que obtiene realmente.

"La gente se olvida siempre de que en Siria el petróleo es un negocio menor, muy menor", explica Butter, experto en energías de Chatham. EI solo controla una gran refinería de petróleo y está situada a más de 500 kilómetros de distancia de sus campos de petróleo. Esos campos alcanzaron su máximo rendimiento hace décadas. Haría falta una inversión de millones de dólares para conseguir que funcionaran a pleno rendimiento. La mayor parte del combustible está destinado al uso local y se vende entre emprendedores de la zona que obtienen sus beneficios a costa de transportarlo clandestinamente más allá de la zona controlada por EI.

VICE News ha preguntado al Pentágono qué se podría hacer para intentar ayudar a la población civil ante el invierno que se les avecina. Las fuerzas de mando de Estados Unidos en la zona han contestado a través de un comunicado que hay muy poco que se pueda hacer para aliviar el impacto que las medidas tendrán contra los civiles, en tanto y en cuanto estos sigan viviendo en territorios controlados por los yihadistas.

"Creemos que cortar el suministro de petróleo puede precipitar la destrucción de EI de una vez por todas y devolver la tranquilidad a la gente de la zona. Además, estamos empleando rigurosas medidas para asegurar la seguridad de los ciudadanos sirios durante nuestras ofensivas — una preocupación que EI ignora por completo", reza el comunicado. "Estamos convencidos de que la destrucción de EI y el final de la guerra civil en Siria son los dos factores fundamentales para mejorar la situación humanitaria en Siria. Y eso incluye todos los esfuerzos humanitarios para asistir a los ciudadanos sirios".

El departamento de Defensa no se volverá a manifestar sobre sus iniciativas para aliviar el impacto humanitario que provoque su guerra contra Estado Islámico. Solo podemos decir que la campaña será larga y que el bienestar de todas aquellos que viven bajo el control de la insurgencia será cada vez más precario.

"Ignoramos cómo los vecinos se abastecerán de petróleo. Es un gran interrogante", explica Butter. "Hay que admitir que una importante fuente de vida está siendo cortada de cuajo".

Sigue a Avi Asher-Schapiro en Twitter: @AASchapiro

Sigue a VICE News En Español en Twitter: @VICENewsEs