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Canada

‘ISIS Crisis’, el juego de estrategia del ejército canadiense contra Estado Islámico

Un informe elaborado por el departamento de investigación del ejército del Canadá sugiere explorar un juego de mesa de estrategia. El juego podría ayudar a los militares a sopesar mejor sus decisiones de cara a futuras intervenciones en el extranjero.

por Justin Ling
17 Mayo 2016, 8:30am

Image via PAXSims

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Sería como un cruce entre los juegos de mesa Risk y Dragones y mazmorras, y las estrategias militares del ejército de Prusia.

Tal sería el resumen de ISIS Crisis, un juego de mesa consagrado a la estrategia militar que, según un ala del ejército canadiense, podría ayudar a que los estrategas militares contemplaran de manera más amplia su batalla en Irak y Siria.

El juego, que ha sido concebido por un mayor del ejército británico y por un profesor de una universidad canadiense, fue probado por el departamento Investigación y Desarrollo en Defensa del Canadá (DRDC en sus siglas inglesas), la división de investigación y tecnología del ejército del Canadá.

El cuerpo de investigadores se sentó a la mesa para jugar al juego de estrategia por turnos para comprobar si, al hacerlo, cambiaba su manera de pensar y abordar los problemas militares, sociales, económicos y culturales a los que se enfrenta la zona en conflicto, en Oriente Medio.

Las reglas del juego son de lo más limitadas. Los jugadores forman primero seis equipos: Estado Islámico, el gobierno iraquí, el gobierno regional kurdo, las milicias suníes, Irán y Estados Unidos. El jugador o los jugadores que representen a cada facción o poder deberán de argumentar razonadamente qué es lo que desean hacer; esto es, cuál es su estrategia a seguir. Y el resto de jugadores le pueden cuestionar. El moderador o árbitro puede decidir el resultado, algo que a menudo se resuelve con resultado de muertes varias.

Imagen vía PAXSims

Las recreaciones de esta clase de juegos se dan desde la noche de los tiempos. El ejército de Prusia empleó en su día un juego llamado Kriegsspiel en virtud del cual diseñaba sus estrategias militares. Diplomacy (El juego de la diplomacia) es otro juego de mesa de estrategia que exige formar alianzas y desarrollar estrategias reales con el objetivo de conquistar Europa. Dicen que era el juego favorito de Henry Kissinger. De tal forma, no es la primera vez que el DRDC se anima a jugar a un juego — en 2011 publicaron un informe en el que aseguraban que los juegos de mesa habían sido de ayuda para concebir la seguridad de los Juegos Olímpicos de Vancouver.

ISIS Crisis es un juego que puede alcanzar elevados niveles de complejidad. Según el informe del DRCD sobre la funcionalidad del juego, los investigadores militares que asumieron el papel del ejército kurdo descubrieron que se vieron obligados rápidamente a profesionalizar a sus tropas, mientras que los jugadores que daban vida al primer ministro iraquí Haider al-Abdi procuraron actualizar sus fuerzas aéreas y terminaron fracasando en su intento. A medida que avanzaba el juego, una división de un muy mermado Estado Islámico conseguía trasladar clandestinamente una poderosa arma química hasta Mosul. Allí, sin embargo, los combatientes yihadistas eran descubiertos por las fuerzas especiales. Por otro lado, los jugadores que representaban a Irán lograban convencer al gobierno de Bashar al-Assad de lanzar una agresiva ofensiva aérea contra el autoproclamado Califato.

'Es un antídoto muy interesante contra la arrogancia'.

"La repetición de la hipotética situación de ISIS concluía con Irak lanzando una ofensiva para reconquistar Fallujah", relata el informe. "A pesar de recibir la colaboración aérea de Estados Unidos y de ser advertido tanto por Estados Unidos como por Irak, las limitaciones del ejército iraquí han salido a relucir de nuevo y de manera más incontestable con el fracaso de la ofensiva".

Todos los jugadores implicados han emitido una reseña positiva del juego, y el DRDC ha concluido que ha dado lugar a una serie de "observaciones muy útiles", sobre la misión. Como resultado de ello, el cuerpo de investigadores ha asegurado que planea elaborar su propio juego de estrategia, que estaría basado en el destacamento de las tropas canadienses .

Al ejército canadiense el juego le podría venir muy bien para pensar en su situación actual en las fronteras en Siria. Una de las primeras decisiones del flamante gobierno de Justin Trudeau fue poner fin a los bombardeos que las fuerzas aéreas canadienses estaban orquestando en Irak y Siria. A cambio, la administración del flamante primer ministro optó por expandir la misión de sus fuerzas especiales, dedicadas a entrenar a la milicia de kurdos peshmerga del norte de Irak. El gobierno ha sido muy criticado por haber recortado la misión militar.

Rex Brynen, un profesor de la universidad de McGill en Montreal, y uno de los responsables de idear las reglas y los antecedentes del juego — junto a Tom Mourat, el mayor del ejército británico — cree que la naturaleza analítica del juego puede resultar muy útil para los estrategas militares.

"Me parece que a ese nivel el juego es muy práctico, genera una serie de problemas y de cuestiones", ha declarado a VICE News.

Para él ISIS Crisis no es un juego de mesa — prefiere describirlo como una "discusión argumental", en la que el tablero, las cartas y los pequeños personajes sirven para ofrecer "informaciones y asistencia útil".

Image via PAXSims

Y, más allá de todo ello, Brynen asegura que el juego resulta tan divertido como profundamente frustrante.

En los juegos de estrategia no existe una victoria real. "Puedes mejorar las cosas. O puedes empeorarlas significativamente", explica en relación a una de las situaciones que plantea el juego y que estaría inspirada en el conflicto actual que recorre a la convulsa Libia. Tanto Brynen como otro grupo de académicos apasionados y de expertos militares se dedican a desarrollar nuevos juegos y nuevos escenarios. Sus elucubraciones se pueden seguir en su propio blog sobre los juegos de estrategia, en PAXSims.

Las ideas para calibrar los niveles de estrés que generan la estrategia militar, la planificación de las infraestructuras, derrumbar a los líderes sectarios y las alianzas políticas — además de un sinfín de parámetros más — subrayan la necesidad de un pensamiento creativo y colaboracionista en cualquier conflicto, al tiempo que sirven para recordar que no existe una solución mágica para situaciones tan complejas.

"Es un interesante antídoto contra soberbia", concluye Brynen.

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