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'Rocketman' establece un vínculo entre el trauma infantil y la adicción

La película biográfica de Elton John es sensacionalista en algunos aspectos, pero en otros arroja luz sobre las posibles raíces del problema del consumo de drogas.

por Ryan Bassil; traducido por Laura Castro
04 Junio 2019, 3:00am

Taron Egerton como Elton John, Bryce Dallas Howard como la madre de Elton, Sheila, y Richard Madden como John Reid en 'Rocketman' de Paramount Pictures (Foto de David Appleby).

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

Elton John ha consumido montones de drogas, bueno, más bien toneladas y de todos tipos. Eso es lo que dice en la nueva película Rocketman, o al menos lo dice su personaje interpretado por Taron Egerton, cuando, en una reunión de AA, comienza con: "Soy Elton Hercules John y soy alcohólico, adicto a la cocaína, adicto al sexo, bulímico, adicto a las compras... ", y así continúa la lista en la que hace referencia también a la marihuana, los psicodélicos y las benzodiacepinas.

Esta reunión de AA es donde comienza la película, donde termina y cómo se ancla, volvemos a ella una y otra vez a medida que Egerton nos lleva en un viaje vertiginoso por la vida de nuestro querido EltonJohn. Al contar la historia de esa manera, pasando constantemente de un momento crucial en la vida del cantante a la reunión de AA, el director Dexter Fletcher nos da una idea de cómo los traumas de la infancia y la vida temprana pueden conducir a la adicción y cómo uno de los primeros pasos hacia la recuperación es amar y aceptar a la persona que eras en el pasado. A través de un terapeuta y la lectura del trabajo de investigación de un médico especialista en desarrollo infantil, más allá de la película en sí, descubro una compleja descripción que no ofrece respuestas sencillas sobre el vínculo entre las etapas tempranas de la vida y una adicción posterior. Pero, aun así, Rocketman representa hábilmente la narrativa elegida por Fletcher (y, en cierta medida, por John).

'Rocketman' film still
Taron Egerton como Elton John en 'Rocketman' de Paramount Pictures (Foto: David Appleby).

El Dr. Gabor Maté, autor del exitoso libro In The Realm Of Hungry Ghosts: Close Encounters With Addiction, define la adicción como "cualquier comportamiento que una persona anhela, en el cual encuentra alivio o placer temporal pero con consecuencias negativas, y aun así le es difícil dejarlo". Esto podría ser la cocaína, las relaciones abusivas, las galletas de chocolate, el sueño, el sexo, el amor, más cocaína, no importa. El ciclo es el mismo: deseo, alivio, placer, luego sufrimiento, y después todo se repite.

Tanto para el Elton John ficticio como el real, el comportamiento adictivo se manifestó a través de la ingesta de grandes cantidades de alcohol, la inhalación de cocaína, el sexo y todo lo demás. En una entrevista con Variety a principios de este mes, John dijo: “Hubo momentos en que tenía dolores en el pecho o que me quedaba despierto durante tres días continuos. Solía tener espasmos y terminar tirado en el suelo, al encontrarme me acostaban de nuevo en la cama y media hora más tarde pasaba lo mismo otra vez. Es una locura". Ven: deseo, alivio, placer, sufrimiento, y se repite.

En cuanto a lo que potencialmente causa adicción, el Dr. Maté escribe: “El trauma infantil es una pauta para la adicción, cualquier adicción. Todas las adicciones son intentos de escapar del profundo dolor del niño herido, intentos de obtener alivio temporal pero, en última instancia, inútil. Esto también es cierto en el caso de los muy admirados adictos al trabajo, como lo he sido yo, o en el caso de los compradores compulsivos, los adictos al sexo, los apostadores, los abyectos consumidores de sustancias en las calles o las mamás que se quedan en casa y consumen opioides".

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Taron Egerton como Elton John en 'Rocketman' de Paramount Pictures (Foto: David Appleby).

Aunque Rocketman no ofrece explícitamente ese mismo punto de vista, pues no hay un solo momento en que Egerton se ponga de pie y diga "Soy adicto a x debido a x"; de alguna manera sugiere la existencia de un vínculo similar: el del niño herido y la necesidad de escapar. La película no deja fuera la crianza de John: el abuso que sufrió por parte de su padre, el divorcio de sus padres, la falta de una relación con cualquiera de ellos. El cantante también le dijo a Variety: "He llegado a comprender —a medida que uno envejece comprende mejor todo— las circunstancias por las que mis padres atravesaban. No estoy enojado ni amargado por eso en absoluto, pero sí me dejó una cicatriz y la cicatriz tardó mucho tiempo en sanar, y tal vez nunca sane por completo".

Una escena climática llega con la presentación de John en el Royal Albert Hall. En ese entonces, salía con su manager John Reid (interpretado por Richard Madden), quien va junto a él en el auto, y John le pide que se estacione, pues está desesperado por hacer una llamada telefónica. De sus discusiones con Reid, quien quiere que su relación se mantenga en privado, se deduce que John ha estado deseando revelarle a su familia su preferencia sexual, lo cual lo ha estado consumiendo por dentro, y por ello corre a una cabina telefónica y llama a su madre.

Pero ella le dice despiadadamente que nunca lo amará nadie, y él se derrumba; momentos después, aparece Reid y golpea a John en la cara, diciéndole que nunca vuelva a hacer algo como eso, especialmente antes de un show. Aunque no hay evidencia que sugiera que esto haya sido algo más que una anécdota ficticia (ya que, por ejemplo, John y Reid se separaron a fines de los años 90, mucho después de lo que marcan los eventos en la película), sí vemos el efecto de estos eventos trágicos en el John de la ficción.

De ahí en adelante, el Elton John de Egerton que antes buscaba el amor, se convierte en un torbellino antagónico que bebe y aspira todo lo que encuentra a su paso. Como desayuno, bebe vodka sin parar y pierde la consciencia durante varios días seguidos. Poco después de estas escenas, es fácil para los espectadores suponer que sus excentricidades son una respuesta al trauma y una forma de escapar momentáneamente al dolor; son un medio para olvidar el dolor de revelar sus preferencias, de que le dijeran que se quedaría solo y de que luego lo recibiera con un puñetazo en la cara su entonces novio y manager, quien más tarde le deja en claro que más que un amante es un socio de negocios.

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Taron Egerton como Elton John en 'Rocketman' de Paramount Pictures (Foto: David Appleby).

A media que estos momentos de gran dolor empiezan a ser revelados a través de la reunión de AA, Egerton se va despojando de su disfraz. Primero lleva puesto uno de los infames vestuarios de John (el de la imagen de arriba); luego, se quita con tristeza las orejas de diablo; y hacia el final, lo vemos vestido sencillamente, tal vez como Reggie Dwight (nombre de nacimiento de John). Es como si arrancarse esas capas representara el reconocimiento de John de la dolorosa raíz detrás de sus adicciones. Luego, una especie de apariciones fantasmales de su madre, padre y abuela, y de una versión más joven de él mismo, a quien abraza, sugieren que la aceptación es el primer paso para avanzar. Que a través del proceso de amar lo que Maté llama "el niño herido", puedes comenzar a curarte.

John ha estado sobrio por casi 30 años. La película no es un recuento estricto de su vida: al igual que las partes que involucran a John Reid, el primer show que da en Los Ángeles, y todos los números musicales y de baile, son una evidente aceptación de que hay un fuerte elemento de fantasía involucrado — la gente no vuela—. Pero de la dirección de Fletcher se desprende la idea del vínculo entre el dolor del pasado y la adicción actual. Sin embargo, vale la pena mencionar que las cosas no son en blanco y negro. La terapeuta Jessie Higney me dice en un correo electrónico que "una infancia traumática no es igual a una adicción posterior o un comportamiento disruptivo"; uno no da origen automáticamente al otro. Higney también dice que la aceptación "debe entenderse como un proceso y no como un destino". Básicamente: es un esfuerzo continúo, y no algo que se resuelve en una sola reunión de AA, como parece suceder en la película.

De cualquier manera, el enfoque de Rocketman en cuanto a la adicción es uno de sus mayores triunfos, y lo que la diferencia de otras películas biográficas musicales. Por un lado, es sensacionalista, como muchas películas sobre música; sin embargo, por otro lado, es honesta en cuanto a una experiencia que cualquiera puede tener: una celebridad, un maestro de escuela, un adolescente o una estrella de rock.

@ryanbassil