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Conoce a DMK, el papá que con sus hijos hace los mejores covers de Depeche Mode

“He oído que Depeche Mode sabe quiénes somos”.

por Santiago Riomalo; traducido por Julie Schwietert Collazo
12 Marzo 2018, 8:20pm

Foto: Ricardo José León Jatem.

Pocas bandas están compuestas por un padre y sus hijos. De hecho, no se me viene ninguna a la cabeza… a excepción de DMK (Depeche Mode Kids): un proyecto tributo dedicado a repensar las canciones de Depeche Mode desde el seno familiar.

No hay que ser el internauta más acucioso para haberse topado con este grupo conformado por Dicken (el papá), Milah (la hija) y Korben (el hijo). Algunas de sus versiones han sido vistas millones de veces en su canal de YouTube. Y es que cómo no darle clic a un video donde el clásico de “Black Celebration” es interpretado por un papá y sus dos niños pequeños vestidos de negro con sombras en los ojos. Es algo que se vende solo. Además, la particularidad del cover sumada a la calidad musical les permitió volverse virales en 2012 y tocar en lugares como Polonia, el Festival Estéreo Picnic, el festival Échale Latino Music Estyles realizado en San Antonio, Texas; el Pachanga! Latino Music Festival de Austin, Texas, y el Sónar Kids en España.

Es por esa capacidad de crear dentro de lo que ya está inventado que charlamos con el fundador de DMK antes de que Gahan, Gore y Fletcher aterricen por segunda vez en Colombia. Dicken Schrader es un bogotano que ha visto cuatro veces en vivo a Depeche Mode y que no concibe la vida sin esta banda y sin los dos hijos que le ayudaron a materializar su sueño: presentarse en diferentes escenarios del mundo rindiéndole homenaje a la banda sonora de su vida.

Noisey: ¿Qué más, Dicken? ¿Cómo van los niños?

Dicken: Todo muy bien, la próxima semana llegan los niños de Miami. No venían desde julio del año pasado. Estoy súper emocionado porque vamos a estar en la primera fila y este va a ser el primer concierto de mis hijos. Además, parece que vamos a tener pases para backstage y todo. De pronto vamos a conocer a la banda.


¿En serio? ¡Del putas!

Sí, es mi sueño hecho realidad.


Claro, me imagino. Y ahorita que vuelvan tus hijos, ¿van a seguir trabajando en DMK?

Sí, acabamos de soltar “Personal Jesus”, que ya la veníamos tocando en vivo hace varios años. Y la idea es que cuando lleguen ensayemos una nueva canción.


Bueno, y ¿cómo funcionan las dinámicas dentro de la banda? Porque en una banda convencional hay un líder que suele tomar las decisiones. ¿En este caso tus hijos tienen que hacerle caso al papá sí o sí?

Pues a veces funciona como una banda tradicional. A veces tenemos problemas de que alguno está de mal genio y no quiere subir al escenario o se agarraron entre ellos, o a veces el que está haciendo pataleta soy yo por alguna cosa que no me sonó bien. Digamos que tenemos los mismos problemas que tienen las bandas convencionales.

Aparte de eso le encima uno el factor familiar donde la pelea de hermanos se convierte en el problema de la banda y eso es difícil de pilotear. Pero la idea siempre ha sido divertirnos y la función de líder que tengo yo es más para enseñarles cosas. Yo no soy músico profesional, nunca he tomado clases formalmente, pero lo que sé se los enseño a ellos. A fin de cuentas entre los tres decidimos qué canciones hacer y en qué orden tocarlas en vivo, por lo que hay una democracia muy bacana.

Puede ser un poco prematuro para saberlo, ¿pero alguno de los dos niños se podría inclinar por la música como carrera?

Ambos tienen un talento impresionante. Korben es un chico con el que me siento a sacar las canciones y le digo, “esto es un sol bemol” y me dice, “no, ese no es sol bemol, eso es sol”. Y cuando vamos y lo tocamos en el teclado, me doy cuenta que tiene mejor oído que yo. Es impresionante. Desde chiquitos están en eso y no sé si lo vayan a hacer profesionalmente, pero si eso es lo que quieren hacer, tienen todo el talento y mi apoyo para hacerlo.


¿Esa inclinación musical viene solo de tu lado o la mamá también incidió en eso?

La mamá también es artista: es diseñadora, estilista de modas y le encanta la música. Así que los niños crecieron en una casa donde sonaba música todo el tiempo y de todo tipo. Yo tenía un tecladito Yamaha que me regaló mi mamá hace muchos años y algún día le puse colorcitos en las teclas para identificar las notas y que ellos pudieran entender el instrumento más fácil. De hecho, escribimos nuestras partituras con colores. Y lo bueno fue que desde chiquitos han tenido la curiosidad por la música, tanto así que me apoyaron cuando quise montar DMK.


¿Cómo conociste a Depeche Mode? ¿Te acuerdas de ese momento?

No me acuerdo del momento exacto, pero sí me acuerdo que en el 87 me compré el disco Music for the Masses —mi primer vinilo— y no podía parar de oírlo. Ahí me enamoré de DM. Empecé a buscar la música anterior porque ya había escuchado algunas cosas, pero no les había parado tantas bolas. Son la banda sonora de mi vida: siento que sus letras, además de ser súper inteligentes, me están hablando a mí y eso es lo que lo hace a uno un gran fan.


¿Qué crees que Depeche Mode le aportó en su momento al rock y la música?

Fueron pioneros. Antes de ellos estuvo Kraftwerk y con ellos llegó la tecnología y los sintetizadores. Fueron los primeros que empezaron a hacer algo un poco más pop y dance con estos elementos. DM fueron de los primeros en meterle letra a este tipo de música y muchas bandas de los últimos 20 años son hijas de ellos: de alguna manera tienen el toque del rock con una onda electrónica. Su logro fue haber convertido el synth pop en algo mainstream y conocido.


Y luego de tres década de estar dándole a la música, ¿cómo le siguen aportando?

Credibilidad y estabilidad, yo creo. Estos señores que ya no tienen la chispa de la juventud donde uno puede escribir cosas diferentes y nuevas, le están demostrando al mundo que luego de tres décadas siguen vigentes. Es que hasta los más incrédulos tienen que admitir que tienen tremendo peso y permanencia.


¿Cuál crees que es el disco más subvalorado de DM?

Pues mira que el segundo disco que se llama A Broken Frame me encanta. Fue el primer disco en que Martin Gore adoptó la responsabilidad de escribir, porque el primero lo escribió Vince Clark, que de ahí salió para formar Erasure. A Broken Frame suele quedarse en el olvido y a mí me parece buenísimo: tiene canciones súper bonitas que uno debería volver a escuchar para conocer la joya que era DM en sus inicios.


¿Qué canciones de DM deberían ser más conocidas?

Uy, hay una que a mí me encanta que se llama “But Not Tonight”. De hecho, esa fue una de las canciones que hicimos con los niños y es de nuestras favoritas.

¿Esa es de Black Celebration?

Originalmente no hacía parte de ningún disco. Salió como un Lado B y después salió en la banda sonora de una película y después fue que la metieron en el reissue de Black Celebration. Ahí la pusieron al final: es la canción que cierra el disco y me parece genial porque DM se caracteriza por tener letras tristes, melancólicas y un poco depresivas y esta canción es todo lo opuesto. Es una oda a la vida y al sentirse feliz y le da un cierre positivista y muy valioso al disco.


Ahorita me dijiste que sus letras te hablaban a ti. ¿DM te sacó de momentos complicados de tu vida?

Sí, siempre lo han hecho. Hay momentos de mi vida que cuadran perfecto con algunas letras. No puedo decir que no he tenido una vida feliz porque ha sido chévere, pero he estado metido en momentos difíciles, depresiones y DM me ha ayudado muchísimo a hacerlo más llevadero. Escuchar a Gahan cantando lo que yo estoy sintiendo me reconforta. Por eso creo que las letras más depresivas lo que hacen es sacarte adelante porque uno se da cuenta que no está solo.


¿Algún momento en especial donde hayas sentido eso?

Cuando estaba terminando mi relación con la mamá de los niños volví a escuchar ‘Shake the Disease’ y aunque ya la había escuchado miles de veces, en ese momento la redescubrí. Y precisamente esa fue la primera canción que hicimos con DMK. Esas canciones una las ha escuchado toda la vida, pero viene a entenderlas décadas después. Eso se llama permanencia, eso es genio.


¿Entonces fue con esa separación que surgió DMK?

Sí, se dio ahí y casi que de manera accidental. Nunca me imaginé tocar en Polonia junto a mi hijos. Fue una serendipia, una grata sorpresa que me tenía guardada la vida. Como dice Jodorowsky: esto fue un acto de psicomagia con el me lavé las penas, materialicé mi dolor y donde tuve la suerte de poder incluir a mis hijos.


Lo más chévere de los niños es que no tienen pelos en la lengua. ¿Alguna vez tus hijos te hicieron una crítica constructiva para el proyecto o la vida que te haya calado?

Nunca me habían preguntado cosas así. A ver… yo creo que ellos me han enseñado más de lo que les he enseñado a ellos. Cuando uno ya está por los cuarentas no cree que pueda crear una banda y que funcione, pero los niños con su inocencia me dijeron, “¿por qué no?”. Gracias al impulso de ellos, esto salió adelante.


¿Qué le puedes decir a los detractores de las bandas tributo que se dedican a hacer covers?

Todo es valioso y aceptable en el mundo del arte. Gracias a esto he conocido bandas tributo a DM que sí se la toman en serio. Se visten igual y hasta se hacen los mismo tatuajes. Eso es una forma de arte: la imitación es la forma más pura de halagar a alguien. Pero igual yo no considero que DMK sea una banda cover tradicional porque nosotros no sonamos ni lucimos igual. Hemos recibido comentarios de personas que dicen odiar a las bandas tributo, pero que les parece que nuestra banda tiene originalidad.


Cuando uno es pequeño no suele dimensionar la importancia de las bandas. ¿Crees que tus hijos ya entienden lo grande que es DM?

Creo que Korben, que tiene 11 años, todavía no, pero Milah, que ya tiene 14, sí lo entiende. A ella ya le gusta su propia música, habla de Ariana Grande o de Taylor Swift y se da cuenta que ninguna de ellas existiría si no hubiera existido un DM. Les explica a sus amigas que lo que suena hoy en día viene, de cierta manera, de atrás. Y ahorita que los vea en concierto va a terminar de entender su importancia.


¿Tienen algún ritual antes de tocar?

Nos tomamos un Redbull entre los tres.


Jajajaja, ¿en serio?

Jajajaja, sí. Sé que no debería darle Redbull a los niños, pero ese es nuestro ritual antes de subirnos al escenario.

¿Qué va a pasar con el proyecto cuando tus hijos crezcan?

Pues nunca ha habido una expectativa con esto. Nació y creció orgánicamente entonces puede que muera de la misma manera. Ya veremos qué pasa.


Y bueno, me dijiste que de pronto puedes charlar el 16 de marzo con la banda. ¿Ya sabes qué les vas a decir?

Pues me gustaría poder estar tranquilo para agradecerles por todo, pero es probable que esté asustado, llorando y no sea capaz de decirles nada.


¿Pero sabes si ellos conocen DMK?

He oído que saben quiénes somos. El concierto que dimos en Polonia lo transmitimos en vivo y nos vio Stella, la hija de Dave Gahan. Y un amigo mío que trabaja en un estudio en Nueva York habló con ellos alguna vez y me dijo que nos conocen.


Uy, ¿será que los reconocen si los ven en el backstage?

Ni idea. Eso ya sería increíble.


Bueno, Dicken, y para terminar, ¿qué letra de DM usarías para aconsejar a un joven adolescente conflictuado?

Uy, a ver... yo creo que usaría ‘Fly on the Windscreen’. Esa me ayudó mucho a mí.


¿Por qué?

Porque la canción habla de la inevitabilidad de la muerte como algo que, en lugar de deprimirte, te debe alentar a encontrar los placeres y la belleza de la vida antes de que sea muy tarde.

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Depeche Mode se presentará el próximo viernes 16 de marzo en el Parque Simón Bolívar. Encuentra más info en el evento oficial.