El caso del camionero vampiro
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El caso del camionero vampiro

El conductor de tráilers Timothy Jay Vafeades secuestró a por lo menos seis mujeres, a las cuales torturó, violó y utilizó un taladro para afilar sus colmillos.
08 Julio 2016, 7:35pm

Timothy Jay Vafeades (izquierda) y la carretera que conduce hasta la estación de pesaje Red River, donde fue detenido en 2013. Fotos cortesía del condado de Clay, la Oficina del Sheriff de Minnesota y el Departamento de Transporte de Minnesota.

Era justo después de las 5 PM del 26 de noviembre de 2013 cuando Timothy Jay Vafeades llegó hasta la estación de pesaje Red River, a las afueras de Moorhead, Minnesota. Las granjas de los alrededores del Valle Red River son pacíficas en su mayoría —campos de betabel, soya y maíz desparramados por Dakota del Norte y Minnesota durante kilómetros. Pero cerca de la autopista I-94, el silencio se ve interrumpido por los menguantes motores diesel y los sibilantes frenos de aire de los tráilers que se detienen en la estación de pesaje. Aproximadamente 1.300 camiones pasan por esta estación cada día, de acuerdo con cifras que obtuvo VICE del Departamento de Transporte de Minnesota.

Para cuando Vafeades llegó esa noche, los dos inspectores de vehículos comerciales que estaban de servicio ya habían verificado el papeleo de cientos de conductores, muchos de los cuales tenían cara de sueño tras haber recorrido cientos de kilómetros. Pero no Vafeades, quien no podía dejar de hablar, tal y como lo contó una de las inspectoras, Cynthia Harms, en su testimonio ante la corte. En medio de todo el parloteo, pudo notar las puntas de unos objetos filosos dentro de su boca, parecidos a colmillos.

Vafeades provocó una sensación de inquietud en los inspectores, y también en la adolescente que se sentó a su lado, quien se negó a hacer contacto visual y parecía tener moretones en su rostro. Cuando los inspectores realizaron la verificación del conductor en la computadora, encontraron una orden de restricción presentada en 1999, que prohibía a Vafeades hacer contacto con la joven que se encontraba en el asiento del pasajero. Harms llamó a la Patrulla del Estado de Minnesota.

Pero eso fue sólo el comienzo para Vafeades, ahora de 56 años, quien pronto sería conocido como el "camionero vampiro", debido a que esclavizó y torturó mujeres en su tráiler.

Esa noche, mientras Vafeades era fichado en la cárcel del condado de Clay, la chica —identificada en los archivos de la corte únicamente como Víctima A— le contó a los detectives locales la desgarradora historia de los últimos seis meses que había pasado con Vafeades. Según relató, le había prometido un trabajo de verano fácil y lucrativo, pero en su lugar la violó y la torturó en varias ocasiones en el camarote de su camión, al que llamó el "Crepúsculo Express". También la había obligado a usar unos dientes de vampiro falsos y posteriormente había utilizado un taladro Dremel para afilar algunos de sus dientes.


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Cuando Vafeades fue detenido en 2013, la noticia llegó a los encabezados nacionales. También reveló la existencia de otra víctima —que en los documentos del tribunal aparece como Víctima B— la cual conoció a Vafeades en una parada de camiones en Salt Lake City en 2012. Ella alegó que Vafeades le había dicho que la llevaría a cenar, pero en su lugar la mantuvo como rehén a bordo del "Crepúsculo Express", donde se enfrentó a meses de violencia física y sexual. El camionero la castigaba desnudándola y propinándole golpizas con un cinturón. (El defensor público de Vafeades negó múltiples solicitudes para hablar con VICE para esta historia.)

Si existe una profesión ideal para un asesino en serie, bien podría ser la de conductor de camiones de largo recorrido. —FBI

En marzo de 2014, Vafeades fue acusado de múltiples cargos de secuestro y delito grave de tráfico sexual en relación con las víctimas A y B. En noviembre de 2014, los documentos de la corte mostraron que los fiscales se habían reunido con otras cuatro presuntas víctimas, una de las cuales dijo haber sido agredida sexualmente por Vafeades en 1994 (aunque no en su camión). Dos de las nuevas víctimas relataron historias casi idénticas a las de las víctimas A y B —desde el engaño para viajar con él, hasta las golpizas y violaciones, sin mencionar la transformación de sus dientes en colmillos.

Lo que plantea la pregunta: ¿Cómo un camionero obsesionado con los vampiros, poseedor de un taladro, pasó desapercibido del radar de la policía durante casi una década?

Foto cortesía del Departamento de Transporte de Minnesota.

En 2004, el FBI comenzó a notar un patrón preocupante: empezaron a aparecer cadáveres, con relativa frecuencia, junto al tramo de la autopista interestatal 40 que conecta Arkansas, Texas y Oklahoma. Los cuerpos pertenecían principalmente a mujeres vagabundas, a menudo prostitutas, que tenían pocas cosas en común a excepción de sus estilos de vida peligrosos y su lugar de descanso final en zanjas cercanas a la carretera.

El FBI y los investigadores locales compartieron información sobre asesinatos de decenas de casos no resueltos, y para el 2009, los analistas habían identificado a 500 víctimas de asesinato, en su mayoría a lo largo de las autopistas del país. La colaboración ocurrió en parte gracias al reboot digital del Programa de Aprehensión de Criminales Violentos (ViCAP, por sus siglas en inglés), una base de datos interjurisdiccional de información sobre crímenes violentos. El ViCAP inició en la década de 1980 como un complicado catálogo de papel, que incluía información sobre casos ocurridos en todo el país. Pero en 2009 se creó la versión en línea para facilitar el valioso intercambio de información sobre crímenes, homicidios y asaltos sexuales seriales, además de casos de personas desaparecidas y restos no identificados. Esto permitió que los policías conectaran puntos entre los casos a través de múltiples jurisdicciones.

Christie Palozzolo, una analista del FBI que trabaja con ViCAP, contó a VICE que el programa fue diseñado con el objetivo de solucionar crímenes violentos y seriales, especialmente los casos difíciles de resolver, como el de los cuerpos muertos en la carretera. En 2009, el ViCAP presentó la Iniciativa de Asesinatos Seriales en Autopistas, un programa destinado a esclarecer los crímenes en serie de gran movilidad, especialmente los cometidos por camioneros de largo recorrido. En una declaración sobre la iniciativa, el FBI reconoció que "Si existe una profesión ideal para un asesino en serie, bien podría ser la de conductor de camiones de largo recorrido".


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Si bien no hay evidencia que sugiera que los camioneros son más propensos que otras personas a convertirse en asesinos seriales o violadores, sus crímenes podrían pasar desapercibidos durante más tiempo porque están en constante movimiento.

"Ellos conocen bien sus rutas, saben dónde recoger a sus víctimas y dónde dejarlas —o cualquier eufemismo que deseen utilizar— cuando han terminado con ellas", comentó Palozzolo a VICE. "Y donde las recogieron y donde las dejaron es un lugar con el que no tienen vínculos a excepción de una ruta, en un día determinado, por la cual estaban únicamente de paso. Debido a esto se crea una condición de anonimato".

Eric Witzig, un detective de homicidios veterano que se unió al Grupo de Respuesta a Incidentes Críticos de ViCAP en 1995, dijo que la combinación de movilidad y anonimato hace que los asesinatos en autopistas resulten muy difíciles para los investigadores.

"Si el sospechoso se encuentra ahora a mil kilómetros de distancia y ni siquiera sabes dónde está tu escena del crimen, muchos policías dirán: 'No tenemos nada excepto una víctima de homicidio'", aclaró Witzig.

Y en vista de que estos crímenes suelen ocurrir dentro del camión, según Palozzolo, el conductor tiene el control total de la escena del crimen de principio a fin.

Ellos conocen bien sus rutas, saben dónde recoger a sus víctimas y dónde dejarlas cuando han terminado con ellas. —Christie Palozzolo

Este tipo de desafíos explican por qué los camioneros asesinos son detenidos sólo por sus propias confesiones, o por una cuestión de suerte de los investigadores.

En 1998, el camionero Wayne Adam Ford entró a la Oficina del Sheriff del condado de Humboldt, en California, y confesó el asesinato de cuatro mujeres. Como prueba, llevaba consigo el seno mutilado de una mujer en el bolsillo.

Keith Hunter Jesperson, otro camionero, también se entregó a mediados de los años 90 tras realizar una confesión voluntaria de sus crímenes. En ese momento, Jesperson dijo haber matado a más de 160 víctimas, aunque más tarde se retractó y confesó únicamente el asesinato de ocho mujeres en cinco estados. Su método era simple, de acuerdo con informes de los medios: estrangular a un desconocido, tirar su cuerpo en un lugar extraño y volver a la carretera.

Solamente rompió su regla un par de veces, como cuando dejó que una autoestopista usara su tarjeta de crédito para hacer una llamada personal en una parada de camiones. Más tarde esa noche, la autoestopista lo despertó de su sueño, y en ese momento Jesperson "se enojó y ella murió", de acuerdo a un reportaje del diario Pittsburgh Post-Gazette. Teniendo en cuenta que la llamada telefónica previa lo vinculaba al caso, Jesperson destruyó la evidencia al atar el cuerpo de la mujer a la parte inferior de su tráiler y arrastrar sus restos durante varios kilómetros de la autopista interestatal 80, hasta que no quedó nada reconocible.


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Los delincuentes, sin embargo, son sólo la mitad de la ecuación. Palozzolo dice que las víctimas de estos crímenes son a menudo fugitivas o prostitutas de las paradas de camiones, lo que hace que sea más difícil identificar quién ha desaparecido. Estas complicaciones pueden confundir hasta el más experimentado policía, por lo que los programas como el ViCAP resultan aún más importantes.

Sin embargo, existe una desatención en el ViCAP, según cuentan quienes lo han utilizado. Witzig le dijo a VICE que la mayoría de los cuerpos policiales ni siquiera saben que existe el programa, y que de acuerdo con las estimaciones del FBI, se espera que sólo la mitad de las agencias policiales envíen información a la base de datos este año. Sin la información pertinente, es imposible que la policía progrese en la resolución de crímenes móviles, lo que deja un mayor número de víctimas en el borde de la carretera.

Robert Ben Rhoades (izquierda) y Keith Hunter Jesperson (derecha). Fotos vía el condado de Millard, la Oficina del Sheriff de Utah y el Departamento de Correcciones de Oregon.

En julio de 2015, un artículo publicado por ProPublica, una agencia de investigación sin fines de lucro, criticó la ineficaz base de datos. El artículo señaló que la agencia recibió información de sólo 1.400 de las aproximadamente 18.000 agencias policiales del país, con menos del 1 por ciento del número anual de crímenes violentos registrados en el sistema.

El artículo también puso de relieve un defecto importante del ViCAP: es completamente voluntario. Programas similares, como el Sistema de Análisis de Vinculación de Criminales Violentos de Canadá (ViCLAS, por sus siglas en inglés), requiere que todas los cuerpos policiales del país ingresen información sobre crímenes violentos, lo que asegura la inserción de una mayor cantidad de datos en general. En Canadá, el sistema ha ayudado a atar los cabos sueltos de 7.000 crímenes sin resolver desde 1995 y cuenta con más de medio millón de perfiles de casos criminales, en comparación con el ViCAP, que cuenta con 89.000.

Palozzolo dijo que desde la investigación de ProPublica del año pasado, la agencia ha emprendido mayores esfuerzos para entrenar a la policía local en el uso del ViCAP. "Eso es algo que constantemente estamos tratando de mejorar, la participación en nuestra base de datos, pero hemos mejorado en términos de los entrenamientos que hacemos", comentó a VICE.

Otros documentos, sin embargo, cuentan una historia diferente. Los informes del FBI muestran que la agencia estima un total de sólo 5.000 envíos al ViCAP por parte de los cuerpos policiales en 2016 —que representa menos de la mitad de los envíos previstos en 2010— y que "de las aproximadamente 18.000 agencias policiales del gobierno que son elegibles para presentar los casos, se estima que del 30 al 50 por ciento mandarán casos al ViCAP". En 2010, el FBI informó que el programa costaría alrededor de 18 millones de pesos (976.029 dólares), más el salario de aproximadamente 20 empleados de tiempo completo al año; en 2015, el FBI contó a ProPublica que el personal era de aproximadamente 12 individuos y que el presupuesto era sólo de 14 millones 8000.000 pesos (800.000 dólares).


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Según Gregory Cooper, un analista de comportamiento criminal retirado del FBI, la agencia ha cambiado su enfoque hacia otras preocupaciones, como el terrorismo. "Los crímenes violentos que no son parte del terrorismo ya no son algo que pueda considerarse una prioridad", explicó a VICE.

Durante su tiempo en el FBI, Cooper supervisó el programa ViCAP y dijo que no le sorprende que la base de datos haya tenido tan pocos resultados, ya que "la base de datos sólo funciona si se ingresa información", y los agentes no envían una cantidad suficiente.

En el caso particular de los homicidios de carreteras, las pistas pueden ser tan pocas y tan distantes entre sí que las diferentes jurisdicciones necesitan comunicarse o no habrá ninguna posibilidad de juntar las piezas. Cooper señaló además que la mayoría de los casos sin resolver no ocurren dentro de la jurisdicción federal, por lo que el FBI rara vez se involucra sin que la policía local les pida ayuda.

Un caso en particular explica cómo debería funcionar el ViCAP, como lo ve Cooper: el camionero Robert Ben Rhoades fue detenido en Casa Grande, Arizona en 1990, después de que un policía estatal alumbrara la parte trasera de su tráiler. Tras escuchar sus gritos, el patrullero encontró a una mujer encadenada y desnuda, quien sólo portaba un par de zapatillas. Las autoridades afirmaron que era la última víctima de entre más de 50 mujeres que Rhoades había recogido para dar un paseo en su cámara de tortura móvil, donde las encadenaba, azotaba, golpeaba y violaba.

Rhoades fue condenado a cadena perpetua en 1992 por el asesinato de Regina Walters, una autoestopista adolescente que apareció muerta y en estado de descomposición en un granero de Illinois. Los investigadores encontraron fotos suyas entre las pertenencias de Rhoades, incluyendo una tomada en el mismo granero, la cual mostraba a Walters con el semblante pálido y un largo vestido negro. Tenía una mirada de terror en su rostro y las dos manos levantadas como si estuviera tratando de impedir que Rhoades se acercara.

Como parte del equipo de perfiles del FBI, Cooper habló con Rhoades —quien ya se hallaba en prisión— con la esperanza de obtener información acerca de otras posibles víctimas. Sin embargo, sólo recibió evasivas. Cuando un frustrado Cooper le dijo a Rhoades que sabía que aparecerían más víctimas, Rhoades arrojó el teléfono de la prisión y salió furioso de la sala.

No obstante, cuando Cooper discutió el caso de Rhoades en una presentación para la policía de Utah al año siguiente, un sheriff local mencionó un asesinato no resuelto en su condado que parecía coincidir con los registros de viajes de Rhoades. El sheriff local no tenía conocimiento del camionero, y el FBI ignoraba el caso de asesinato sin resolver. Según Cooper, la colaboración entre el sheriff local y las autoridades federales condujo a la recopilación de las pruebas necesarias para vincular el caso sin resolver con Rhoades.

Cooper mencionó que este caso demuestra cómo funciona la colaboración entre las distintas jurisdicciones. ¿De qué otra manera las autoridades locales y federales hubieran reconstruido los detalles relevantes sobre el asesinato de una mujer de Texas, botada en Utah por un camionero radicado en Illinois, que fue detenido originalmente en Arizona? El ViCAP fue diseñado para promover este tipo de colaboración interjurisdiccional para resolver los casos que de otra manera no podrían ser descifrados. Si el ViCAP trabajara como debiera, dijo Cooper, podría ser revolucionario.

La estación de pesaje de Red River, donde Vafeades fue detenido por primera vez en 2013. Foto cortesía del Departamento de Transporte de Minnesota.

Estaba programado que Vafeades fuera a juicio en una corte federal de Salt Lake City este mes, pero pocos días antes de su juicio hizo un acuerdo con la fiscalía. Al declararse culpable de dos cargos de "transportación para la actividad sexual ilegal" —en referencia a las violaciones de las víctimas A y B y el cruce de las fronteras estatales—los cargos de secuestro fueron retirados.


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Hay una foto inquietante en internet de Vafeades durante sus días de camionero, en la que luce unos brazos bronceados, anillos de plata en los dedos y puede verse la punta de sus colmillos afilados. Sin embargo, en la sala de la corte durante una audiencia preliminar en mayo, la piel de Vafeades se veía pálida y sus hombros estaban caídos hacia adelante. Si no fuera por las rayas blancas y grises, los grilletes, y los colmillos puntiagudos, podría pasar por un empleado de la corte de modales suaves, en lugar del infame "camionero vampiro".

Si bien Vafeades no irá a juicio, la audiencia preliminar mostró un panorama sombrío de lo que las víctimas A y B experimentaron durante su tiempo en el "Crepúsculo Express". Las declaraciones por escrito de la Víctima A indicaron que hubo asalto regular, a veces mientras Vafeades llevaba puestas pulseras de plata en la muñeca que él llamaba sus "brazaletes de esclavos". La Víctima B dijo haber sufrido golpizas similares, y había contemplado saltar del tráiler en movimiento.

Pero, curiosamente, en ambos casos, las víctimas desarrollaron una estrecha relación con Vafeades. La Víctima A incluso se había aferrado ansiosamente al brazo del camionero en los momentos previos a que la policía estatal de Minnesota los separara, según los documentos legales. El doctor Frank Ochberg, un especialista en trauma y perito de la fiscalía, llamó a esta situación "unión por trauma", causada por meses de control violento.

"Una de las víctimas se refirió a él como 'ese idiota', y la otra como 'ese monstruo', pero luego hablaron de sus sentimientos positivos [hacia Vafeades]", dijo Ochberg en el procedimiento judicial. Sufrir ese tormento, aclaró, hizo que las víctimas fueran 'irracionalmente obedientes' a las demandas de Vafeades.

"Se culpan más a ellas mismas que a su captor", testificó Ochberg.

Por cada delincuente que comete un crimen con éxito, las posibilidades de que cometa otro aumentan de manera significativa. —Gregory Cooper

Desde 1980, más de 216.000 estadounidenses han sido víctimas de homicidios sin resolver, de acuerdo con el Proyecto de Rendición de Cuentas por Asesinato, una organización no lucrativa que utiliza los datos sobre crímenes del FBI para fomentar una mejor cobertura de los asesinatos, que es dirigida por el ex detective de homicidios Witzig. Es un número mayor que la cifra combinada de personas fallecidas en todas las acciones militares de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

Para Cooper, el agente retirado del FBI, esto es inaceptable, por lo que se unió a varios colegas para formar la Fundación de Casos sin Resolver, una organización no lucrativa que junta a expertos forenses retirados para ayudar a los departamentos policiales a solucionar sus casos sin resolver más difíciles mediante la capacitación, la consulta de los casos, o cualquier cosa que necesiten, de forma gratuita. Witzig también está tratando de liberar la acumulación de casos sin resolver mediante el uso de datos sobre delincuencia —disponibles para el público— del FBI, para hacer un mapa de los homicidios. El objetivo es que el público sepa si existe un asesino en serie en su zona y que exija un enfoque renovado de los cuerpos policiales.

"El objetivo no es avergonzar a la policía, sino todo lo contrario", dijo Witzig a VICE. "Es brindarle a la policía los recursos necesarios para cerrar los casos de asesinato".

"No está mejorando, y en realidad empeora a medida que fracasamos en resolver más crímenes", aseguró Cooper. "Por cada delincuente que comete un crimen con éxito, las posibilidades de que cometa otro aumentan de manera significativa". Además explicó que esto es especialmente cierto en el caso de los delincuentes móviles, como los camioneros.

Al menos Vafeades permanecerá encerrado por un tiempo. El 2 de noviembre, el camionero vampiro será sentenciado en una corte federal y podría pasar los próximos 20 años tras las rejas, en una celda no mucho más grande que el camarote del Crepúsculo Express.

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