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Sexo

¿Los videos de granos son adictivos?

Todos lo hacemos. Ya sean los puntos negros que están en las aletas de la nariz, un pelo que se salió de la línea del bikini o un grano blanco a punto de estallar, siempre hay algo que podemos quitar de nuestro cuerpo para limpiarlo. ¿Éste es el nuevo...

por Sophie Wilkinson
22 Octubre 2014, 3:00pm


Fotograma de uno de los videos del doctor Vikram Yadav's (también conocido como ‘El rey de los puntos negros’) sobre extracciones de granos en YouTube.

El diablo le da trabajo a los pulgares para que no estén sin hacer nada. También le da trabajo a las uñas, varitas especiales, escalpelos, tijeras y cualquier otro artefacto que consideres apropiado para extraer un exceso de asquerosidad en tu cuerpo.

Todos lo hacemos. Ya sean los puntos negros que están en las aletas de la nariz, un pelo que se salió de la línea del bikini o un grano blanco a punto de estallar, siempre hay algo que podemos quitar de nuestro cuerpo para limpiarlo. Sin embargo, este ritual no siempre ocurre frente al espejo en la comodidad de nuestro baño. No, en lugar de eso, hay millones de personas que graban este momento y lo suben a YouTube para que lo vean los espectadores curiosos. El video llamado "Best Pimple Pop Ever" tiene más de 22 millones de reproducciones. Eso significa que hay demasiados adictos a la pus.


Best Pimple Pop Ever

Además, éste no es un territorio exclusivo para los aficionados (aunque los gritos de toda la familia mientras mamá saca sebo acumulado por diez años de la espalda de papá son algo digno de contemplar). También hay una comunidad de médicos profesionales que graban sus extracciones. Todo conocedor de extracciones conoce el nombre del doctor Vikram Yadav, quien es un gran contribuidor al género. El dermatólogo, al que apodan cariñosamente como “El rey de los puntos negros”, tiene cerca de 169 millones de reproducciones en sus videos, los cuales consisten más que nada en grabar primeros planos de extracciones de puntos negros que realiza a ancianos indios. Su video más famoso, "Black & White Heads on Nose Part 3", tiene 18 millones de reproducciones. Este hombre es una celebridad.


Black & White Heads on Nose Part 3.

Aunque no todas las celebridades nuevas de YouTube son señores de la pus como el doctor Yadav. También está Nick Chitty, un audiólogo bigotón de apariencia amable que vive en Wiltshire, Inglaterra. Nick introduce cámaras y curetas en los oídos de sus pacientes para sacar los tapones de cerilla que están adheridos a sus canales auditivos. Es probable que mientras lees esto te estés retorciendo de dolor, no obstante, las 3.5 millones de reproducciones que tienen sus videos demuestran que a muchas personas les resulta sexy la extracción de cerilla. Su ópera prima, "Ear wax removal Unbelievable what comes out”, tiene 1.5 millones de reproducciones. En este video, Nick utiliza un instrumento diminuto de metal para separar una tremenda masa color ámbar asentada en el oído de un anciano. Chitty dice que ya no lo hace por gusto sino que su ejercito de admiradores le piden que suba videos con frecuencia”.


Ear wax removal Unbelievable what comes out.

“Tengo que publicar videos continuamente. Si no lo hago, me llegan mensajes agresivos de personas que dicen que quieren ver más”, dice Nick. “Dicen que no debería tardar tanto en subir videos”.

Si esto les suena como la clase de comportamiento que podrían esperar de alguien que ve un show de webcam en vivo (con los pantalones a la altura de los tobillos), entonces están en lo correcto. “A veces, las solicitudes de videos se tornan sexuales”, dice Chitty con un tono serio. Aunque la obsesión de algunos espectadores traspasa los límites racionales. Me contó de una ocasión en la que una de sus admiradoras trató de imitarlo y terminó con la punta de un cotonete atorada en su oído. ¿Qué hizo? Se subió a su auto y condujo por dos horas para hacer que Nick se lo sacara.


Cotonetes: lo que la mayoría de nosotros utiliza para limpiar nuestros oídos. Imagen vía Wikimedia Commons.

Todos amamos picotearnos. A pesar de que nuestro inteligente y complejo cerebro nos hace brillantes y capaces de todo, nuestros cuerpos son sólo bolsas de un surtido de vísceras. Debajo de nuestra piel (o incluso sobre nuestra piel), somos asquerosos. Les puedo asegurar que los más mojigatos —la gente que dirá que este texto “es repugnante”— son los que pasan horas agachados sacando un vello púbico enterrado como si su vida dependiera de ello. Somos monos. Nos encanta acicalarnos. Pero, ¿por qué chingados a tanta gente le gusta ver a otras personas sacando la basura de sus cuerpos?

La escritora Sali Hughes, quien acaba de publicar Pretty Honest (un libro que trata sobre cuestiones de belleza con las que nos podemos identificar), no ha visto ninguno de estos videos pero entiende por qué los ve la gente. “Exprimir puntos negros proporciona una enorme satisfacción tanto para el participante como para el espectador (como es mi caso). No me sorprende en lo absoluto que la gente vea cómo exprimen granos en YouTube. Lo hacen porque esta clase de extracciones no ocurren con mucha frecuencia en la vida real, al menos no para satisfacer las necesidades de este público. Aunque si quieren una emoción similar, les recomiendo la extracción de astillas”, dice Sali. “Las extracciones les interesan a los maniáticos de la limpieza y a la gente que lo obsesiona arreglar cosas porque consisten en sacar las bacterias, liberar la tensión, aliviar una molestia y luego quitar toda la suciedad como si nada hubiera pasado”.

Lo que dice Hughes sobre los aficionados a las extracciones que son adictos a estos videos da justo en el blanco. Si eres de esa clase de personas, es probable que la necesidad de purgar tu cuerpo de la suciedad que tiene dentro crezca y se vuelva una obsesión. Puede salirse de control. El doctor Frederick Toares, profesor de sicología biológica en la Universidad Abierta de Reino Unido, escribió un libro sobre el trastorno obsesivo compulsivo. “Es un enigma cómo la gente se encuentra con esto [reventar granos, quitar cerilla, etc.] en primer lugar”, dice Toates, “pero una vez que se inician, la evidencia sugiere que esta clase de acción agresiva contra uno mismo libera endorfinas y esto funciona como recompensa o refuerzo”. 

En lo que respecta al elemento sexual del que habló Chitty, Toates dice que estos actos “reducen la tensión del mismo modo que lo haría un orgasmo”.

Mirar lombrices de pus salir de poros abiertos, extraer un vello enterrado o encontrar un cúmulo de cerilla escondido en tu canal auditivo no sólo libera hormonas sino que también produce una sensación de autoafirmación. “Se aprovecha de la necesidad primitiva que tenemos todos de ejercer algo de control, de ser útiles para el mundo”, dice Toates. “Si no podemos ejercer ese poder en el mundo exterior de una manera aceptable y gratificante, entonces lo compensamos haciendo cosas raras como la automutilación o juguetear con nuestro cabello”.


Alguien que exageró con un vello enterrado. Imagen vía Wikimedia Commons.

Apretar nuestros propios granos y ver cómo exprimen los granos de alguien más puede llegar a ser orgásmico. Sin embargo, también tiene que ver con un sentimiento de culpa. Los que ven videos como "Huge Cyst Extraction" (al menos 32 millones de personas) probablemente no se jactan de sus preferencias en videos. Las personas comentan cosas como “EEEEWWWW” o “¿Por qué di click al botón de reproducir? >.<” pero es como si un gay de clóset buscara en Google “sexo oral de jóvenes” y después comentara “no soy homosexual” en el video que vio porque se siente culpable por buscar y excitarse con esas cosas. Estos videos no los encuentras por accidente.


Huge Cyst Extraction.

La culpa, necesidad y emoción de ver son factores que contribuyen a que exprimamos granos y veamos cómo alguien exprime granos. Las investigaciones sobre los juegos de apuestas —otro comportamiento obsesivo compulsivo un poco mejor vigilado que el cultivo de pus— demuestran que el acto físico de, digamos, jalar la palanca de una máquina tragamonedas o aventar un dado, lleva a los jugadores a lo que se conoce como círculo vicioso.

También se engañan al creer que sus acciones ridículas pueden tener resultados tangibles, por ejemplo, jalar la palanca = dinero. La esperanza de un resultado —intensificada por la imprevisibilidad— le proporciona una dosis de dopamina a los jugadores y a los fanáticos de los videos de granos. El resultado pocas veces los satisface de la manera que deseaban pero les da placer suficiente para que sigan haciéndolo. Es la “emoción” de la que hablaba Hughes, que resulta en una tarde perdida por exprimir los poros vacíos en tu rostro con la vaga esperanza de que un bultito produzca un pequeño y satisfactorio chorro de leucocitos.

La teoría del círculo vicioso también aplica para los usuarios de internet. Judith Donath, investigadora de medios de comunicación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, dijo en la revista Scientific American: “Estas recompensas sirven como sacudidas de energía que recargan el motor de la obsesión. Son como los escalofríos que siente el jugador cuando hay una nueva carta en la mesa. Si se acumula, el efecto puede llegar a ser poderoso y difícil de resistir”.

Piensa en la última vez que acosaste a un conocido y viste sus ochocientas fotos de perfil o la vez que pasaste veinte minutos descartando fotos en Tinder. La emoción no está en ver cómo era el cabello de una persona hace cinco años o sus enormes tatuajes. La emoción se da porque hay un resultado nuevo con cada click.

Además, los efectos constantes pueden ser dañinos, no sólo por lo vergonzoso que resulta cuando alguien ve tu historial de internet o, en el caso del gusto por apretar granos, cuando alguien se da cuenta de las dolorosas marcas semi circulares alrededor de un grano del que solo salió una patética gota transparente. Los efectos son dañinos porque en realidad no hay ningún cambio.

“Estos hábitos son maneras de obtener retroalimentación por una actividad cuando no hay una razón real para levantarse de la cama por la mañana”, dice Toates. Auch. “Estos videos y estos hábitos son adicciones provocadas por el estrés y van a volverse más fuertes si la persona no encuentra una actividad significativa en la vida”. Ok, ya entendí, tengo que analizar mi vida a profundidad.

Entonces, en esencia, lo único que hacen estos videos —sin importar lo mucho que nos gusten— es multiplicar nuestra inutilidad. Por más emocionantes que sean, verlos es uno de los actos más obsesivos. Además, son asquerosos. ¿O no?

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