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El rostro siniestro de los pedófilos y los youtubers que les dan caza

Nos fuimos a "cazar pedófilos" con youtubers de la ciudad de La Plata

por Diego Rojas
30 Abril 2018, 3:00pm

Este artículo fue publicado por VICE Argentina.

Es mediodía. En La Plata, el sol de otoño hace que los árboles tengan un contorno particular, que sus hojas -que pronto caerán- se tornen luminosas. En la ciudad de las diagonales -una ciudad poblada por jóvenes de todas las provincias que van a su universidad y donde cada seis cuadras existe una plaza porque es una ciudad diseñada por entero, como una lección práctica de “urbanismo”- un auto estaciona frente a las torres de monoblocks de la calle 48. Son varios edificios amarillos y, a mediodía, la circulación de personas es escasa. En el auto, el conductor tiene puestas unas gafas oscuras. Y espera. Cada tanto toma su celular, escribe un mensaje de whatsapp, y espera. Tiene 42 años y, según él mismo, mide 1.80 metros, es morocho y tiene cuerpo de gym. Espera. Es que hace menos de media hora concretó una cita en una página de chat de la ciudad. La cita tiene fines sexuales. Fue acordada con una usuaria de la página de chat llamada “cami_lobo”. Ella dice que tiene doce años y, cuando no le devuelve de inmediato una respuesta a “maximiliano42” -que se lo reclama-, la niña le dice que estaba viendo Peppa Pig. “Vení a verla a casa”, dice el hombre de 42 años, que la fue a buscar a las torres en su auto, que estacionó en la esquina y que cada tanto le dice, ya por whatsapp, que está abajo, esperándola, que se apure. Es un predador aguardando por su presa. Frente al volante, con sus gafas oscuras, escribiendo cada tanto en su celular bajo el sol tibio de otoño, es para este cronista, que lo observa desde cincuenta metros, el rostro del mal.

Camila, la niña de 12 años que espera su predador, no existe Es una creación ficcional de Brandon Vives, un youtuber de 22 años que se especializa en "cazar pedófilos". En la era de la comunicación digital y las redes sociales existen canales de expresión que son novedosos y masivos respecto a los que tradicionalmente se conocía. YouTube, el sitio de videos más populares del mundo, producido no solo para el alojamiento de la música, sino también creaciones genuinas de los nativos digitales que tienen seguidores, fama y lugares propios. Si hay youtubers que se dedican a explicar conceptos de sus vidas, a contarlas, a libros libros, a hacer bromas callejeras, también hay otro fenómeno. El de los cazadores de pedófilos en YouTube.


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No es un fenómeno local. Empezó en Estados Unidos, tiene réplicas en Colombia, Brasil y Uruguay. Y en La Plata, provincia de Buenos Aires, hacia donde se dirige VICE para documentar cómo es el procedimiento que da lugar a estos "justicieros" por fuera de la ley, que no tiene antecedentes, que, finalmente, la víctima no existe , que es una creación ficcional.

"Vamos a entrar a este chat, que es el más populoso de La Plata -dice a VICE Brandon Vives mientras se conecta al sitio-. Ingreso como cami_lobo. Vamos a ver qué pasa ".

En las reuniones previas a esta nota, el cronista presupuso que iba a tener que volver a La Plata un par de veces más para encontrar una persona dispuesta a tener sexo con una niña. Sin embargo, no ocurrió nada. El nick "cami_lobo" fue rápidamente abordado. Cuatro hombres preguntaron en qué andaba, qué tenía ganas de hacer, qué edad tenía. "Tengo 12, 11 para 12", escribía Brandon Vives. A los tres restantes les pareció buena idea tener un encuentro con una niña de 11 o 12 años. "Maximiliano42" se puso insistente . Así transcurrió el diálogo frente a este cronista:

"Ya lo tenemos", dice Brandon Vives. Le indica un lugar a unas cuadras de su propio domicilio para el encuentro. Pasan a la conversación por whatsapp, un dispositivo particular que Brandon usa para sus "cacerías".

“YouTube es una plataforma de creación y difusión de contenido y es, por alguna de sus características, una de las más populares entre los más jóvenes -dice Tomás Balmaceda, filósofo y un explorador de los fenómenos de las redes sociales-. Los canales más populares pueden tener millones de suscriptores y reproducciones y por su tipo de narrativa y promoción. Es clave cómo se presenta ese contenido: el título, la ‘portada’ del video, el texto... Los buenos influencers dominan ese arte. No es sólo hacer buen contenido sino también hacer contenido que atraiga. En esa estrategia, existen muchos que apelan al sensacionalismo o el "click bait", como anunciar que van a ser una confesión terrible o que revelarán un gran secreto. Creo que los influencers que hacen ‘experimentos sociales’ o se ponen misiones como cazar pedófilos caen en la tentación de buscar reproducciones a toda costa. Se ven a sí mismos como justicieros pero no sólo no tienen el marco legal para hacerlo, por supuesto, sino que en ocasiones tampoco tienen el marco teórico necesario para entender cuáles son las acciones que son valiosas para efectivamente lograr justicia”.

La conversación entre Brandon Vives —es decir, ‘cami_lobo’— y el hombre de 42 años que se hace llamar “maximiliano42” continúa mediante whatsapp. Brandon tiene un celular particular para sus ‘cacerías”.

Luego de unos minutos el hombre de 42 años anuncia: “Ya estoy en camino”. Envía unos audios anunciando que llegó a la esquina de los edificios, que la aguarda. En el mediodía de La Plata, un hombre de 42 años con gafas negras espera que una niña de 12 años se acerque a su auto para quién sabe qué. Pero él sabe.

“Son dos caras de la misma moneda —dice a VICE el psicoanalista Enrique Carpintero, director de la revista Topía— el pedófilo tiene un comportamiento compulsivo, que no puede controlar. Estamos frente a la presencia de un abuso y un contra abuso, en este caso. Hay que preguntarse si el abuso contra los niños hoy está más cuantificado y cualificado. Yo creo que hoy hay más abuso de menores y mayor sofisticación para cometerlo, hay más herramientas. Ahora, si hay un grupo de personas que cree que puede hacer justicia por mano propia habla de una sociedad que tiene límites para manejarse con este tipo de patologías”.

VICE: Cuando un pedófilo pasa al acto es un criminal
Enrique Carpintero: Yo te puedo hablar desde el psicoanálisis, no desde la criminología. El pedófilo es una persona enferma que no puede controlar sus impulsos y necesita un tratamiento. Son personas que tienen una disociación del “yo” que les impide ver a los otros como sujetos. Son actos que no piensa, actúa compulsivamente. Es un perverso que sostiene esta escisión del “yo” y que cuando se relaciona con el otro, lo anula como sujeto. En este caso, hablamos de niños. No los identifica como pares, como seres como sí. Para ponerlo en términos gráficos: los nazis para poder matar a los judíos debían borrarlos como seres humanos. El pedófilo cuando viola a un niño no lo ve como un ser humano. Desaparece el otro como ser humano.

¿Y los youtubers que cazan pedófilos?
Para mí satisfacen una necesidad narcisista. Que debe tener que ver también con su relación con los videojuegos. En este punto, pasan a tener su propia aventura en la realidad. Y eso los satisface.

“Me da adrenalina”, dice Brandon Vives. Los youtubers son un fenómeno reciente, ligado a la generación nativa digital, que busca canales de expresión con las herramientas de la web potentes. Hace muchos años Andy Warhol decía: “Todos tendremos quince minutos de fama”. Hoy, la cuestión está en que se puede ser famoso para 15, o más, seguidores, de manera permanente. En esto reside la creatividad de los youtubers para radicar un público, una audiencia. Para ser famosos.


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Brandon Vives reconoce que alguna vez realizó acciones performativas ficcionales con el fin de mostrar su rol de “justiciero” pero que no estaba ligado a la realidad. Simuló dar caza a unos narcotraficantes en una puesta en escena muy lograda, pero falsa. Parece ser una constante entre otros youtubers. “Sí, lo hice —dice Brandon Vives—, pero esto es real”. El cronista se sienta junto a su computadora, Brandon se introduce a la sala de chat más poblada de La Plata y pronto “cami_lobo” empieza a recibir mensajes. “Este ya cayó”, dice Brandon, cuya adrenalina comienza a funcionar.

“Es una figura dificultosa —dice Cecilia Pastorino, vocera de Argentina Cibersegura, que promueve leyes contra el grooming, que es la figura penal que condena a adultos que manipulan a menores por medios cibertnéticos—. Si el adulto le dijo la verdad, que tenía fines sexuales, será abuso de menores, que claramente es condenable, pero no se enmarca en la figura del grooming. Esa figura necesita que el adulto engañe y manipule, en la mayor parte haciéndose pasar por otro niño. La actitud de estos youtbers es border, crean una cuenta para buscar al abusador, pero el delito no se cometió y están presuponiendo que sea un abusador. La cuestión es que muy probablemente no sea una buena persona. Pero esa resolución le debería corresponder a la justicia, no a un youtuber”.

Brandon convoca a un amigo. “Tenemos a un pedófilo”, le dice a Enrique que está a cinco cuadras y acude al llamado de la “justicia” youtuber. Este cronista ve a un auto llegar y estacionar y a su conductor, de gafas negras, que manda un mensaje desde su celular. “Te estoy esperando”, le dice a “cami_lobo”. Brandon y su amigo Enrique en un banco delante de los edificios planifican su accionar.

“Esto pasa muchísimo más de lo que se imagina —dice a VICE el director del cuerpo judicial de la fiscalía de la ciudad de Buenos Aires, Enrique del Carril—. El fenómeno de estos youtubers expone algo que pasa muchísimo, pero no se sabe que hay una legislación y una actuación para prevenir y penar estos delitos. Cuando los youtubers crean una identidad falsa, evitan que la justicia actúe. Es como si quisieras matar a alguien, pero vas a hacerlo con una pistola de juguete. No se puede realizar un proceso contra esa persona más allá de su intención. No hizo nada y no podría haber hecho nada. La acción de estos youtubers no ayuda a la justica, al contrario. Nosotros tenemos una red de detección y prevención de estos delitos. Todas las mañanas a las 5 am nos llegan los reportes de los monitoreos que se hacen a nivel mundial sobre pedofilia. A la vez, nosotros desde la fiscalía de Buenos Aires lo transmitimos a los casos cuando se detecta que sucede en las provincias. Pero cuando se actúa de este modo, no hay delito, sino una mera presunción”.


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"Sí, cuando llevamos la denuncia a la justicia nos la rechazaron, porque no hay víctima" dice Brandon Vives, y muestra unos documentos judiciales en los que se rechaza la denuncia que hizo porque no hay delito alguno.

En la esquina de 48 y 22 en La Plata, bajo el sol tibio de mediodía, un hombre espera. Manda mensajes de whatsapp porque aguarda a una niña de doce años que, en sus planes, se irá con él. El hombre está impaciente. Desea que el encuentro se produzca ya.

Brandon y su amigo Enrique, como de casualidad, lo encaran.

Es el mal.

El hombre que querría violar a una niña de 12 años.

Los píbes que querrían hacer justicia por mano propia.

El mundo siniestro en el que vivimos.

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