Seis razones para darle chance al reggaetón

Es momento de quitarte todos esos prejuicios que tienes encima, y empezar a perrear hasta abajo, hasta que tu cadera se haga de hule.

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26 mayo 2017, 4:00pm

No se atreva uno a abrir el hocico y decir algo a favor del reggaetón, (ése género despreciado por aquellos que se creen abiertos y respetuosos y son estudiados y saben de música y visión de género), porque del cielo te caerá una madriza de insultos desproporcionados. Ya saben: comenté por ahí en un medio más o menos masivo que me gustaba el reggaetón y: ¡toma pa tus tunas! Toneladas de comentarios culeros y llenos de odio: que yo decía puras mamadas, que los reguetoneros deberían de desaparecer, que ese género era una basura, y que todos los pinches chakalitas delincuentes deberían de morirse por nacos y putos... Ya saben, comentarios finos que demuestran una apertura mental sin precedentes.

La onda es que este tipo de comentarios no pertenecen sólo al campo del anonimato internetero: cuando le presumo una buena rola de reggaetón a mi mejor amigo, aunque ni siquiera la haya oído, tuerce la boca y hace cara como si picaran sus puros oídos con una aguja oxidada infectada con sida: ¡aggggh! Y no se diga la mayoría de mis compañeros escritores (hay unas honorables excepciones) o de algunas chicas indignadas por la horripilante forma en la que el género retrata a las mujeres (aunque sólo hayan oído un par de canciones). Y, como siempre, tías y familiares religiosos que se persignan ante las terriblísimas imágenes de unos sanos muchachotes trenzados en el acto del perreo; o sea: arrimándose el camarón recio al ritmo del dembow.

Si perteneces a ciertos círculos culturales pretenciosos y dices que te gusta el reggaetón, que tiene valores artísticos, que es el género que en estos momentos más abandera la furia del punk, casi casi estás excomulgado. ¡Cómo, no mames, pinche chamaco pendejo!

Pues sí. A mí me gusta el reggaetón. Y te digo, no seas fresa y dale chance.

Aquí te van las razones por las que deberías ponerle atención al género y empezar a perrear hasta abajo, hasta abajo, hasta que la cadera se haga de liga.

1.El uso del lenguaje

¡Es literatura callejera puertorriqueña! El caló de los caseríos de Puerto Rico ha sido exportado a todo el mundo, y la fusión de esa jerga puertorriqueña con las de otros países es deliciosa (el cumbiatón mexicano, por ejemplo). Salvo la "Chilanga banda" de Jaime López, hay pocas canciones en otros géneros que de forma tan densa condensen el caló duro de los barrios latinoamericanos. El lenguaje del reggaetón es una sabrosura; cómo tuercen los anglicismos y se crean neologismos y sonidos que se trepan perfectamente al dembow.

Aquí unos ejemplos:

"Guasa Guasa", del maestrazo Tego Calderon

Oye, tu eres guasa, guasa...guasa, guasa
Tu eres guasa, guasa...envuelve masa
Si zumbas de lo mismo, qué tú quiere que te diga,
No se dan cuenta que no dan la liga
Con la misma guasimilla tratando de meter cabras,
Pero es que mucho ladro y es cuando sangran
Oye, yo ya noté que son poquititos
Yo ni sabia que era prestao', el prendón, bendito
Prenden una moña distinta a la mía
Ustedes mismos saben que estoy mas al día
Pa' ustedes patearme a mi,hacen falta mas personas
Maradona en metadona y tú estás muy barrigona

(Yo si soy killer, mas monstruo que los de 'Thriller')
(Los mato de lejito como Reggie Miller)

Y esta otra joya: "Daga adicta" de Lui-G 21 y J Álvarez

Esto es perreo a lo bruto, a lo cavernícola
Dándote hasta joderte la vesícula
Tricula abierta 24-7
Viola la ley pa' ponerte el grillete…

Voy hacerte una llave con un perreo agresivo
Y hacerte la dormilona pa después meterte el chino
Tan como agresivo león, como churumba
A mi me gustan así como tú, adicta a la rumba

Y, siguiendo con el lenguaje, aquí te van algunas de mis palabras favoritas reguetoneras.

Babilla: Coraje, huevos, valor.

Bicho: Pito, verga, pene.

Bichote de cartón: Fantoche; persona que presume de lo que no es.

Camón: Aquel que después de haber tenido relaciones sexuales heterosexuales decide probar las homosexuales.

Chota: Chivato, soplón.

Fantasmear: stalkear a alguien, seguirlo.

Frontear: Caminar presumiendo lo chingón que eres o que crees ser.

Guaynabicha/Guaynabicho: los fresas pretenciosos puertoriqueños, algo como los mirreyes.

Perse: Miedo, angustia.

Pichar pa loco: Ignorar a alguien.

Rebueleo: Pelea, desmadre, enfrentamiento.

Yales, gevas, girlas, mais: chavas.

Si te gusta la riqueza del lenguaje informal, el reggaetón será lo tuyo. ¡A huevo!

Si te quieres clavar más, hay por ahí varios diccionarios de reggaetón en la red y algunas tesis sobre el uso del lenguaje en el reggaetón que explican el origen de cada palabra (te recomiendo esta).

Si además de la música, te gustaría clavarte en el caló puertoriqueño, éntrale a la deliciosa novela "La Guaracha del Macho Camacho" de Luis Rafael Sánchez.

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