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Así combaten el acoso sexual los clubes nocturnos

A raíz del movimiento #MeToo, la industria de la vida nocturna está hablando de la forma en que manejan la conducta inapropiada en la pista de baile.

por Will Caiger-Smith; ilustración de Xavier Lalanne-Tauzia
26 Enero 2018, 10:56pm


Este artículo contiene una advertencia de contenido sobre acoso y agresión sexual.

A principios de octubre del año pasado, poco más de una semana después de que una ola inicial de mujeres hiciera publicas sus acusaciones por conducta sexual inapropiada contra el productor cinematográfico de Hollywood Harvey Weinstein, Lynn de 30 años estaba en la pista de baile en el club nocturno House of Yes en Brooklyn, disfrutando de un set musical del productor George Fitzgerald del Reino Unido.

De repente, un hombre al que nunca había visto antes, se acercó a ella, la tomó de la cara sin previo aviso y trató de besarla.

"Literalmente tomó mi cara con ambas manos y la jaló hacia él", le dijo Lynn a Noisey, pidiéndonos también que no divulgáramos su apellido por motivos de privacidad. "Fue algo que salió completamente de la nada. Ni siquiera saludó o se presentó".

Según su versión, dos de sus amigos sacaron al hombre de la pista y lo llevaron con la gente de seguridad. Poco después, otro hombre al que nunca había visto se le acercó por detrás, la tomó por la cadera y comenzó a bailar restregándose contra ella. Una vez más, el hombre insistió hasta que sus amigos intervinieron de nuevo y lo alejaron de ella.

Lynn dijo que trató de ignorar los incidentes, pero le resultó difícil disfrutar del resto de la noche. "Normalmente no me siento insegura al salir de fiesta, pero este tipo de cosas arruinan por completo tu estado de ánimo", dijo. "Es una locura cómo algunos tipos sienten que simplemente pueden llegar y tomarte".

Historias como la de Lynn son deprimentemente familiares para muchas personas que frecuentan los clubes, bares y otros locales nocturnos. Noisey entrevistó a una amplia gama de asistentes de estos lugares y a profesionales de la vida nocturna en la ciudad de Nueva York, y sus palabras nos dan una imagen inquietante: la de una de las industrias más conocidas de la ciudad luchando para enfrentar adecuadamente el comportamiento dañino en los espacios donde la gente acude a divertirse.

Los cifras sobre incidentes de acoso y agresión sexual dentro del sector nocturno en los E.U. son difíciles de conseguir, pero en el Reino Unido, un informe de 2013 del Ministerio de Justicia reveló que las tasas de victimización sexual eran más altas para las mujeres que reportaron haber visitado un club nocturno de una a tres veces por mes. El año pasado, una investigación de Buzzfeed descubrió que se reportaba más de 20 ataques sexuales cada semana en locales nocturnos con licencia en Inglaterra y Gales.

Los clubes nocturnos son oscuros, ruidosos, sudorosos e íntimos. En el mejor de los casos, son lugares donde la gente puede dejarse llevar, expresarse y conocer gente nueva. En el peor de los casos, son espacios donde los límites pueden ser borrosos y el comportamiento dañino puede pasar desapercibido. En medio de un debate cada vez más intenso, que recientemente fue impulsado por el movimiento #MeToo, sobre la persistencia del acoso sexual en el lugar de trabajo y la sociedad en general, parece inevitable que la atención se extienda a la manera en que los diferentes recintos abordan el comportamiento inapropiado en la pista de baile.

Por teléfono, Lynn le dijo a Noisey que sus experiencias en House of Yes, que fue establecido permanentemente en el vecindario de Bushwick en Brooklyn en 2016, fueron aún más impactantes porque el recinto se promociona como un espacio de "positivismo sexual" alternativo. Por ejemplo, tienen una fiesta erótica llamada "House of Love", donde los asistentes pueden participar en "Sadomasoquismo ligero y jugar"; así como también una noche ocasional "No Pants" [sin pantalones].

La administración del lugar, que está en manos de mujeres, alienta a las personas a expresar abiertamente su sexualidad, pero a la vez les recuerda constantemente a los asistentes que todo contacto debe ser estrictamente consensual. Desde hace más de un año, el lugar incluye un aviso estándar sobre el tema en la parte inferior de sus páginas de eventos en línea.

"Estamos obsesionados con el CONSENTIMIENTO", dice. "Siempre PREGUNTA antes de tocar a alguien. Cualquiera que no pueda seguir esta simple regla será escoltado a la salida".

Lynn dijo que se sintió animada a reportar lo ocurrido esa noche a House of Yes, en parte por el creciente debate público sobre la conducta sexual inapropiada, y en parte porque sintió que la administración del club tomaría sus preocupaciones con seriedad. Y lo hicieron, nos dijo que respondieron sus correos electrónicos y organizaron llamadas telefónicas con ella y uno de sus amigos para hablar de los incidentes.

Vía telefónica, Noisey habló con Anya Sapozhnikova, una de las cofundadoras de House of Yes, y dijo que estaba al tanto de los incidentes que Lynn describió, y agregó que los informes de acoso han aumentado a medida que el lugar se ha vuelto más popular. Algunos de los clientes más nuevos parecen pensar que es un lugar donde pueden tener suerte, ignorando a menudo las reglas del consentimiento, nos dijo.

"Recibo correos electrónicos de personas que dicen: 'Oye, me encanta tu espacio. Pero me manosearon completa, ¿qué pasa con eso?'", dijo Sapozhnikova. Es un problema que tanto ella como su socia de negocios, Kae Burke, han experimentado personalmente como artistas regulares del club: "Somos bailarinas a gogó y hacemos acrobacias aéreas en el lugar, así que lo experimentamos de primera mano, porque no usamos pantalones ni esas cosas".

Desde su perspectiva, las violaciones de la estricta política antiacoso del club surgen en parte de un malentendido de lo que es House of Yes.

"La gente piensa que éste es un club donde 'todo se vale'", dijo Sapozhnikova. "Pero con 'todo se vale', nos referimos a la libre autoexpresión extrema, no al acoso sexual extremo. Hay una diferencia. Puedes expresar tu sexualidad de manera muy respetuosa, pero como las personas no han estado expuestas a [la atmósfera de positivismo sexual del club], simplemente no saben qué hacer".

Varias fuentes dentro de la industria indicaron que los clubes generalmente tienen políticas internas para controlar el comportamiento de los clientes y lidiar con incidentes violentos; por ejemplo, cuándo dejarle de servir alcohol a alguien o cuándo llamar a la policía y cómo tratar con ellos cuando lleguen. Sin embargo, es raro que los lugares cuenten con políticas detalladas para tratar específicamente el acoso, y es todavía más raro que hagan públicas esas políticas.

"La gente piensa que éste es un club donde 'todo se vale'. Pero con 'todo se vale', nos referimos a la libre autoexpresión extrema, no al acoso sexual extremo". — Anya Sapozhnikova de House of Yes

Esta falta de protocolo explícito es sorprendente dado lo vulnerables que pueden ser a este tipo de comportamiento los locales nocturnos, según Stefanie Jones de Drug Policy Alliance, una organización de defensa que ofrece asesoramiento sobre reducción de daños en eventos musicales, pero que recientemente también ha comenzado a educar a los asistentes de los clubes sobre lo que es el consentimiento.

"Más que en ningún otro lado, estos son los espacios donde las personas se conocen y establecen conexiones", dice Jones. "Son lugares sexys. Si es que habrá una área gris en alguna parte, sería en el ambiente de la vida nocturna. Se necesita que haya una discusión más matizada sobre lo que es el comportamiento apropiado".

Sin embargo, hay señales de cambio. Como revelaron los informes de Noisey, algunos clubes de Nueva York están empezando a abordar el acoso de manera más transparente, interactuando activamente con sus clientes y formulando políticas explícitas sobre cómo eliminar ese comportamiento.

A mediados de octubre, en respuesta a incidentes como el reportado por Lynn, House of Yes comenzó a hacer cambios en la forma en que controla el acoso sexual, le dijo Sapozhnikova a Noisey. Aunque nos dijo que los cambios fueron impulsados por los comentarios de los clientes y las propias observaciones por parte del club, dichos cambios también surgieron cuando el movimiento #MeToo empezó a ganar fuerza rápidamente.

De acuerdo con Sapozhnikova, el club siempre ha tenido personal que se encarga de estar en la fila de entrada, conversando con quienes esperan para mantenerlos contentos e interesados. Ahora, como parte de la nueva política, ese personal también entrega un breve resumen de la política sobre acoso sexual del lugar, enfatizando que no se tolerará ningún comportamiento que haga que otros asistentes se sientan vulnerables o incómodos.

También en octubre, House of Yes agregó guardias de seguridad "flotantes" para recorrer la pista de baile, según Jacqui Rabkin, directora de marketing del club.

"Yo, personalmente, he atendido casi todas las quejas de violación de consentimiento que han llegado a través de nuestros canales", le dijo a Noisey. "La queja más común que recibimos es una variación de lo siguiente: 'Sé que a ustedes les importa el consentimiento y hacen un trabajo importante tratando de educar a todos al respecto, pero cuando tocaron a mi amigo a mitad de la pista de baile no pudimos encontrar ni a un solo guardia de seguridad que nos ayudara'. "Hemos tomado en serio estas quejas, evaluado todas nuestras opciones, y llegamos a la conclusión de que, por el momento, la mejor opción es contratar más seguridad con capacitación formal e instruir mejor a todos los asistentes sobre el consentimiento en el momento en que se encuentran comprando sus entradas o simplemente cuando entran a nuestro sitio web".

La gerencia ha instruido a todo el personal de seguridad del club para que se enfoque más en el acoso, dijo Sapozhnikova: "Se trata no sólo de prevenir el conflicto físico evidente, sino también las situaciones repulsivas".

House of Yes no es el único lugar que ha sacado el problema a la luz. Justo el Halloween pasado en Bushwick, Elsewhere, un espacio de música y performance de 2,230 metros cuadrados administrado por el promotor PopGun, abrió sus puertas al público.

Dado el gran debate que había entorno al acoso en el momento de la fiesta de apertura, la clara política de cero tolerancia que el club presentó en su sitio web hacia el ocoso, la agresión y el comportamiento discriminatorio, resulta absolutamente oportuna. Elsewhere alienta a los asistentes a dar aviso inmediato al personal sobre cualquier acoso y a enviar sus comentarios vía correo electrónico.

Jake Rosenthal, quien, junto con Rami Haykal, fundó PopGun en 2008, dice que consideró tal política como una parte fundamental de la construcción del lugar desde un inicio, y tomó nota de las estrategias implementadas por los clubes europeos, como el Fabric y XOYO.

"Cuando nos fijamos en muchos de los lugares europeos, vimos mucha más conciencia sobre el acoso sexual en los sitios web de los clubes y en nuestras propias experiencias ahí", nos dijo. "Generamos nuestra política hace un año, y la ampliamos para abordar algunos otros temas además del acoso sexual".

Una captura de pantalla parcial de la política de Elsewhere, la cual puedes leer completa en su sitio web.

Bossa Nova Civic Club, otro elemento de la cultura underground de Brooklyn, tiene cierta experiencia en el manejo de conductas problemáticas. El club le confirmó a Noisey que vetó a un músico local después de que una mujer lo acusara de atacarla en el club en 2016.

Además, recientemente, el club hizo su postura más evidente. El 9 de noviembre, la gerencia anunció a través de Instagram un nuevo "protocolo" en la forma de una advertencia severa, escrita en letras blancas en la pared trasera de su pista de baile: "If you touch a woman against her will in this establishment, we will literally ruin your life" [Si tocas a una mujer en contra de su voluntad en este establecimiento, literalmente arruinaremos tu vida]. El propietario de Bossa Nova, John Barclay, se negó a hacer más comentarios cuando le pedimos más detalles sobre cómo se aplicaría tal política.

Caravane Gitane, un colectivo exclusivamente femenino que organiza fiestas elaboradas y exclusivas en recintos de Brooklyn como House of Yes y el Williamsburg Hotel, tiene un enfoque más holístico al alentar el comportamiento respetuoso en la pista de baile. Promocionan sus fiestas principalmente a través de un grupo privado de Facebook y afirman controlar todos los aspectos de sus eventos para garantizar que los asistentes se sientan lo más seguros y cómodos posible.

"Hemos tenido shows agotados con artistas de renombre, pero como los promovemos en nuestro propio grupo privado, es más como si entretuviéramos entreteniendo a nuestros amigos e invitados", dice Juliane Rossi, miembro del colectivo. "Esto te hace sentir que estás en un lugar donde puedes estar a salvo, donde puedes confiar en las personas".

Además de la promoción cautelosa por parte de la gerencia, se espera que todos las personas que trabajan en los eventos de Caravane Gitane estén al pendiente del comportamiento de acoso y se aseguren de que los asistentes estén a salvo. "Todo tu personal debe hacer el papel de monitor", dice Sheida Jafari, otra miembro del colectivo. "Eso debería ser parte inherente del entrenamiento. Todos son responsables".

Los organizadores también pueden fomentar el buen comportamiento creando un ambiente acogedor incluso antes de que los clientes ingresen al lugar, dice Jafari.

"La forma en que el personal de la puerta te recibe es el primer paso", nos dice. "No es necesario que haya una energía agresiva. Puedes tratar a las personas con amabilidad. Esa es la regla de oro. Si lo primero que se encuentran los invitados es una actitud elitista y agresiva, es seguro que piensen que eso es lo adecuado, y entonces los habremos perdido".

Sin embargo, a pesar de que mostrar una política escrita o crear una atmósfera acogedora puede ser reconfortante para los clientes, no significa nada si las políticas contra el acoso no se aplican de manera activa y cuidadosa. Preparar al personal para enfrentar situaciones del mundo real es la parte más importante de la ecuación, dice Rosenthal en Elsewhere.

"Una cosa es poner palabras en un sitio web, y otra cosa es que las personas realmente se sientan seguras cuando llegan a un lugar", explica. "El personal necesita una capacitación adecuada para comprender cómo presentarse y enfrentar los problemas cuando ocurren".

En el Reino Unido, la lucha contra el acoso sexual en la vida nocturna se ha convertido en un movimiento más organizado. GoodNightOut, una iniciativa sin fines de lucro respaldada por grupos como Drinkaware, Everyday Sexism y el Sindicato Nacional de Estudiantes del Reino Unido, tiene como objetivo acabar con el acoso en el ámbito de la vida nocturna. El colectivo tiene suscritos alrededor de 100 clubes en el Reino Unido e Irlanda, y ha establecido sucursales en Chicago y Vancouver.

El proyecto instruye a los recintos nocturnos sobre la adopción de mejores prácticas, utilizando una campaña de carteles para educar a los clientes sobre el acoso y proporcionando al personal del lugarcapacitación que de prioridad a "cambios concretos de comportamiento, políticas claras y un enfoque positivo hacia la seguridad", según el sitio web de la organización.

Drinkaware lanzó una campaña nacional con el lema "Está bien preguntar", alentando a las personas a intervenir cuando ven a alguien siendo acosado. También ha formulado un plan de capacitación llamado Drinkaware Crew, el cual pueden implementar los clubes para enseñar a los miembros de su personal cómo garantizar mejor la seguridad de los asistentes. Alrededor de 30 lugares se han inscrito en el curso de capacitación, el cual tiene un segmento de acoso y consentimiento que cubre cómo definir e identificar el acoso, así como qué hacer si alguien lo reporta y cómo intervenir.

"El personal dice que aunque a veces enfrentan estas cosas como parte de su trabajo, la capacitación le da más confianza en estas situaciones", dijo Janet MacKechnie, gerente de marketing de Drinkaware.

Varias fuentes dentro del sector de la vida nocturna de Nueva York consultadas por Noisey para este artículo destacaron la necesidad de recibir este tipo de capacitación formal.

"Todos los espacios nocturnos deberían estar pensando en esto antes de que ocurra", dice Neon Mashurov, quien ha desempeñado diversos roles dentro de la vida nocturna durante casi una década, incluida la programación y producción de eventos, en Boston y Nueva York. "Necesitamos respuestas a estas preguntas, como por ejemplo: ¿cómo reaccionas a estos incidentes?, ¿lo enfrentas caso por caso?,¿qué tan importantes son las pruebas?, ¿echas a la gente?, ¿los vetas? Es realmente importante pensar en ello desde el comienzo, para que así puedes responderle a alguien si te pregunta al respecto".

Por ejemplo, algunos promotores señalaron que los guardias de seguridad por lo regular se ven forzados a resolver disputas delicadas entorno al acoso. En muchos casos, lo mejor sería que se hiciera cargo de la situación un empleado que ha recibido capacitación específica sobre acoso sexual, dijo un promotor de Nueva York, que pidió permanecer en el anonimato para evitar el escrutinio de su lugar de trabajo.

"Estas situaciones pueden ser extraordinariamente complejas", dijo el promotor. "A menos que presencien personalmente un comportamiento inapropiado, el trabajo de la seguridad del club no es hacer las veces de arbitro".

Las acusaciones de acoso requieren una atención especial, dice Rosenthal en Elsewhere. Dice que su club evalúa los informes de acoso caso por caso, pero enfatiza que primero y ante todo, su política es creerle a la persona que presenta la queja: "No creo que las personas se quejen injustamente del acoso en los espacios nocturnos", nos dice. "Y si hay un malentendido, no se acaba la vida de nadie si termina de vuelta en la calle. Lo mejor para todos es tomar en serio las quejas. Es mucho menos probable tener un falso positivo que un falso negativo".

Para muchos en la comunidad de la vida nocturna, el objetivo más importante no es sólo manejar los incidentes de acoso de forma inteligente, sino también evitar que sucedan en primer lugar.

Con esto en mente, DanceSafe —una organización sin fines de lucro que promueve la salud y la seguridad dentro de la comunidad de la vida nocturna y que tiene sucursales locales en todo Estados Unidos y Canadá—, lanzará la campaña #WeLoveConsent en 2018.

Según Kristin Karas, directora de programas en DanceSafe, la campaña tiene como objetivo "luchar contra la cultura de la violación y construir una cultura del consentimiento dentro de las comunidades de la música electrónica y de la vida nocturna".

Como parte de la campaña, la organización planea fomentar más debates en línea sobre cuestiones relacionadas con el consentimiento, a través de su propio blog y sus canales de redes sociales. También está planeando desarrollar materiales educativos tales como "tarjetas de consentimiento real" y carteles para exhibir y distribuir en los eventos, así como capacitación de prevención para los patrocinadores y el personal.

Por teléfono, Karas destacó la importancia de la intervención de los espectadores en los casos de acoso, algo que de modo similar señaló DrinkAware en su campaña publicitaria televisiva.

"La inacción en sí misma es una acción, y es una acción perjudicial en este caso", dijo.

La Drug Policy Alliance, que administra stands que ofrecen información sobre drogas y seguridad personal en festivales como el Electric Daisy Carnival en Las Vegas y Nocturnal Wonderland en California, recientemente también comenzó a distribuir "tarjetas de consentimiento" hechas por una organización llamada C.A.R.E.S. para los asistentes. Las tarjetas llevan mensajes breves como "Por favor déjame en paz" para permitirle a las personas rechazar un acercamiento indeseado de forma simple y clara, sin tener que gritar por encima del volumen de la música. DanceSafe ha distribuido las mismas tarjetas en otros eventos.

"Todos los espacios nocturnos deberían estar pensando en esto antes de que ocurra". — Neon Mashurov

Los políticos y los clientes están empezando a poner especial atención en cómo los diferentes establecimientos nocturnos lidian con el acoso.

El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York recientemente comenzó una campaña contra la violencia sexual, publicando anuncios como éste, que alude a un escenario en el ámbito de la vida nocturna y el metro, y promocionando el hashtag #StopSexualViolenceNY.

Y el año pasado, en una ceremonia celebrada en House of Yes, el alcalde Bill de Blasio firmó un proyecto de ley que creaba la primera Oficina de la Vida Nocturna de la ciudad, dirigida por un "Alcalde de la Noche" aún no designado. En palabras de la oficina del alcalde, la Oficina de la Vida Nocturna servirá como un punto central de contacto entre las agencias de la ciudad, la industria de la vida nocturna y los residentes, "promoviendo una vida nocturna segura y vibrante".

Rafael Espinal, el miembro del concejo ciudadano que encabezó la creación de la Oficina de la Vida Nocturna, le dijo a Noisey que el sector de la vida nocturna tenía la misma responsabilidad de combatir el acoso que cualquier otra industria.

"Es un momento importante éste en que las mujeres sienten que pueden hablar sobre el acoso en el lugar de trabajo, y la vida nocturna no debería ser la excepción", dijo. "Esto es algo que supervisaré personalmente, y espero que sea uno de los objetivos principales de la Oficina de la Vida Nocturna".

La alcaldesa londinense de la vida nocturna, Amy Lamé, quien fue designada por el alcalde Sadiq Khan en 2016, ya ha tomado medidas para cambiar las políticas con respecto a la seguridad de la vida nocturna. Convocó la primera cumbre de seguridad femenina de la ciudad en julio pasado y está trabajando en una Carta de Seguridad de la Mujer, que describirá los estándares de la industria a los que los locales nocturnos podrían adherirse, incluyendo potencialmente la capacitación del personal de recepción, el uso de carteles que desalienten el acoso y alienten la denuncia, así como el compromiso de garantizar que las mujeres salgan de los lugares de manera segura".

Por ahora, con cada vez más personas haciendo denuncias para crear conciencia sobre el acoso y el abuso sexual, los clubes nocturnos están bajo una creciente presión para cambiar la forma en que manejan estos problemas. ¿Los lugares que fingen no ver estos problemas podrían eventualmente comenzar a perder clientes frente a los establecimientos que toman el problema más en serio?

"Tenemos una plataforma para crear cambios, y no tomar eso en serio sería una estupidez". — Anya Sapozhnikova de House of Yes

Jones de la Drug Policy Alliance no está convencida. "Para ser honesta, creo que pueden darse el lujo de ignorarlo un poco más", dice. "Este es un caso extraño en el que la discusión sobre las drogas está mucho más avanzada que la de los problemas relacionados con el acoso sexual".

Sin embargo, esa comparación puede ser productiva. En lo que respecta a la conversación sobre el uso de drogas, ha habido un cambio de una cultura de "sólo dar una negativa" a una de reducción de daños, un cambio impulsado, al menos en parte, por los legisladores progresistas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y los profesionales de la salud que aceptan que las personas consumen drogas y lo discuten abiertamente. En la escena musical, por ejemplo, ahora muchos festivales ofrecen agua gratis o instalaciones donde se pueden probar drogas; y en 2017, en respuesta a las muertes relacionadas con drogas, un equipo especial para eventos de música electrónica convocado por el condado de Los Ángeles elaboró una lista de recomendaciones de salud y seguridad para los eventos que atraen a más 10,000 asistentes.

Y a medida que el debate sobre el acoso y el consentimiento aliente a más y más personas a hablar sobre lo que esperan de los clubes nocturnos, los organizadores estarán bajo más presión para adaptarse, dice Jafari de Caravane Gitane.

"Si quieres seguir siendo relevante en esta industria, tienes que adaptarte", dice. "Cada vez más mujeres exigen estos espacios. Debes entender sus necesidades y adaptarte a ellas".

Aún así, la línea entre crear un diálogo abierto sobre el sexo y el consentimiento y frenar el acoso puede ser engañosa. Por ejemplo, aunque Lynn dijo que le daba tranquilidad la forma en que House of Yes atendió su queja por haber sido acosada en el club, también sintió que parte del problema fue la forma en que el lugar se ha promocionado. El tema de esa noche fue "Viernes 13", y el mismo correo electrónico que detallaba el enfoque de cero tolerancia hacia el acoso sexual comenzaba con las siguientes palabras:

Baila en tu propia ensoñación a través de un hedonismo retorcido. Las premoniciones auspiciosas de oportunidad y circunstancia cobran vida en una noche de intuición mística. Habrá serendipia paranormal y erotismo esotérico. Prueba tu suerte. Encuentra tu luz y ofrece tu esencia a la oscuridad del caos, flotando en la sagrada cacofonía del sonido.

Frases como "prueba tu suerte" podrían interpretarse de manera incorrecta, dijo Lynn: "Sentí que estaban promoviendo una conducta inapropiada", dijo. "Hay algo acerca de que este es un lugar donde puedes expresarte libremente que ha sido interpretado erróneamente".

Sapozhnikova le dijo a Noisey que entendía esta opinión, pero respondió que el consentimiento y las imágenes eróticas no son mutuamente excluyentes. Al continuar fomentando el comportamiento sexual positivo en House of Yes, y la conversación abierta sobre la naturaleza del consentimiento, ella espera que el lugar logre poner fin a incidentes como los que Lynn experimentó.

"Sólo porque haya acoso sexual, eso no significa que las mujeres deben usar faldas largas y cuellos de tortuga", dijo. "No deberíamos reprimir nuestra sexualidad sólo porque hay inadaptados allá afuera. Deberíamos educar y guiar a esas personas".

La música y la vida nocturna tienen la capacidad de moldear la cultura de una sociedad en general, argumentó, y en el futuro, los clubes nocturnos más populares serán aquellos en los que los clientes no sólo puedan pasar un buen rato, sino donde también se sientan seguros mientras lo hacen.

"Tenemos una plataforma para crear cambios, y no tomar eso en serio sería una estupidez", dijo. "No estoy obstaculizando mi nivel de asistencia al centrarme en el consentimiento, lo estoy aumentando".

Will Caiger-Smith es un escritor y reportero de Nueva York. Encuentra más de su trabajo en Twitter.