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Turquía

En imágenes: los jóvenes combatientes kurdos que luchan contra el estado turco en Nusaybin

VICE News ha estado en Nusaybin, una ciudad sitiada en la frontera sureste de Turquía, y se ha encontrado con los jóvenes kurdos que han tomado las armas para luchar por sus derechos y con los civiles atrapados en el fuego cruzado.

por Uygar Onder Simsek
21 Marzo 2016, 9:57am

Foto di Uygur Onder Simsek/MOKU/VICE News

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Ciudades de la región sureste de Turquía, en la frontera con el norte de Siria e Irak, han sido devastadas por violentos combates tras la ruptura del alto el fuego entre el gobierno y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) el pasado mes de julio.

Las tropas y militantes kurdos se han enfrentado en las calles, los bombardeos del ejército turco han destruido la infraestructura urbana, y se han impuesto toques de queda durante las veinticuatro horas en pueblos y ciudades enteras. Al menos 100 civiles, entre ellos mujeres, niños y ancianos, han muerto cuando las tropas turcas abrieron fuego contra la gente en las calles, según Human Rights Watch, y llevaron a cabo una campaña de intimidación contra activistas kurdos o cualquier sospechoso de serlo.

Los toques de queda impuestos por el gobierno también han dejado a miles de personas atrapadas sin alimento ni suministros médicos, a veces durante semanas, poniendo a más de 200.000 vidas en riesgo de lo que los grupos de derechos humanos califican de equivalente a un castigo colectivo. A observadores de derechos humanos y asociaciones de abogados se les ha negado el acceso a la región.

Los kurdos llevan luchando contra el estado turco durante décadas, exigiendo mejores derechos para su gente y su cultura dentro de Turquía, donde se enfrentan a una discriminación sistémica. Múltiples grupos kurdos han tomado las armas — incluyendo el PKK, las Unidades de Protección Civil (YPS), que también tiene un batallón femenino llamado YPS-JIN, y los Halcones de la Libertad del Kurdistán, quienes se adjudicaron la responsabilidad de un atentado en Ankara el domingo 13 de marzo en el que murieron al menos 30 personas.

El conflicto se ha complicado por las guerras en Siria e Irak, donde el PKK, el grupo rebelde kurdo sirio llamado Unidades de Protección Popular (YPG), y la milicia kurda iraquí conocida como Peshmerga están luchando contra Estado islámico. Turquía cree que la motivación ulterior es el establecimiento de un estado kurdo en el vacío creado por la guerra de Siria — y este temor aumentó el jueves pasado debido a que tres comunidades autónomas controladas por los kurdos de Siria votaron para aprobar el establecimiento de un sistema federal en el norte del país.

VICE News accedió a Nusaybin, una ciudad turca de alrededor de 90.000 habitantes en la frontera noreste de Siria, donde un toque de queda de 24 horas se ha vuelto a imponer recientemente. Nos reunimos con los civiles atrapados en el fuego cruzado y con miembros de las YPS y YPS-JIN, muchos de ellos todavía adolescentes, quienes aseguran estar dispuestos a morir por su causa. Sus apellidos han sido omitidos para proteger su seguridad.

Todas las imágenes por Uygur Onder Simsek/MOKU

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Serfiraz, de 25 años, cuenta que durante los últimos años esperaba que el "problema kurdo" en Turquía pudiera ser resueltos a través de negociaciones entre el gobierno y el PKK, pero que "después de que el alto el fuego se rompiera por ataques del ejército contra militantes kurdos y la sociedad civil, la única opción es la guerra".

Bakur, de 27 años, afirma que después de ser arrestado durante una protesta estaba listo para ser enviado a la cárcel para cumplir una condena de 15 años, por lo que se unió a las YPS antes de la fecha de su juicio.

Los combatientes han creado barricadas para impedir el movimiento del ejército turco a través de la ciudad. A veces utilizan camiones; otras están hechas de ladrillos y adoquines tomados de las calles y las carreteras municipales. Muchas de las barricadas de ladrillos tienen explosivos hechos a mano por debajo que pueden ser detonados por presión o a control remoto.

Zenda, de 27 años, miembro de las YPS-JIN, la brigada femenina de las YPS creada en enero de 2016. Además de luchar contra el estado turco, afirma que su lucha también es contra la cultura patriarcal dominante en Turquía.

A veces los guerrilleros se dirigen a una carretera que bordea la ciudad, secuestran camiones, los llevan a los barrios para utilizarlos como barricadas, y regalan lo que transportan a los civiles. VICE News presenció este tipo de operativos con un camión lleno de naranjas, otro con harina y otro con medicamentos.

Xebat, de 22 años, tiene dificultades para caminar debido a una lesión, pero está decidido a seguir luchando en Nusaybin.

Una civil kurda muestra los daños causados por los enfrentamientos, con su hija en primer plano. Grupos de derechos humanos afirman que cientos de civiles han muerto durante los combates y decenas de miles se han visto obligados a abandonar sus hogares.

Agir, un joven combatiente de 18 años. Se estima que las YPS cuentan con más de 1.000 guerrilleros. Surgió en el seno del Movimiento Juvenil Revolucionario Patriótico (YDG-H), el ala juvenil del PKK fundada. La población civil se refiere a ellos como "los jóvenes".

Nusaybin tiene un largo historial de política radical. La mayoría de las familias que viven en la ciudad tienen al menos un mártir del PKK y murió, o un familiar que aún está luchando o está en la cárcel. Muchas madres han decidido quedarse en Nusaybin para ayudar a la guerrilla en lugar de huir de la ciudad. Estas mantas fueron cosidas para bloquear la vista de la calle a los francotiradores del ejército turco.

Canfeda, de 21 años, se describe a sí mismo como un comunista turco que llegó desde el oeste del país para unirse a la resistencia en Nusaybin.

Rohat, de 18 años, expresa que no le importa morir luchando. Cuenta que ya ha perdido algunos miembros de su familia combatiendo en el PKK contra Turquía y que hay muchos jóvenes de su familia que se unirían después de él.

Bagok, de 24 años, narra que antes tenía una vida cómoda como estudiante de Psicología en una universidad en el oeste de Turquía, pero que se sintió obligado a unirse a las YPS después de ver la cantidad de civiles muertos por las fuerzas turcas en los últimos meses.

Todas las imágenes por Uygur Onder Simsek/MOKU

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