Identidad

Estas fotos celebran la belleza de la comunidad afrolatina de Panamá

La nueva serie de la fotógrafa Kayla Reefer, "Identidad", explora las raíces de su familia en Panamá.

por André-Naquian Wheeler; traducido por Daniela Silva
16 Agosto 2019, 9:43pm

Todas las fotografía por Kayla Reefer

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Gente de color hay en todas partes, me dijo una vez mi madre. Estaba hablándome sobre mis inquietudes de ir a estudiar a Europa, de sobresalir. En mi cabeza, ser de color, era algo que empezaba y terminaba en América. Mis clases de historia solo hablaban de los esclavos robados y llevados al sur. Pero mi madre tenía razón. La diáspora africana está en todos lados: las comunidades afrocaribeñas de Londres, los canadienses negros, los afrobrasileños, y así sucesivamente. El problema es que rara vez se enseña, muestra, celebra o reconoce el amplio espectro de la cultura de color.

La fotógrafa Kayla Reefer se enfrenta a las consecuencias de esto todos los días. Es afrolatina, hija de inmigrantes panameños. Como creció en California, Reefer habla sobre la necesidad de demostrar su herencia e identidad a sus amigos negros y latinx. Para mostrarles que no nada más es esta o aquella, sino una amalgama de historias. "Con el tiempo, aprendí a aceptar ambos mundos", dice. "Porque soy de ambos".

Lamentablemente, no todos los panameños se apropian de sus raíces afro, dice Reefer. Una vez vio un censo de Panamá que indicaba que solo el nueve por ciento del país era afrolatinox. La pequeña estadística no coincide con la realidad de Reefer, la gente que ve en los autobuses durante sus visitas al país centroamericano, con su familia y ni amigos. "Esa estadística es absolutamente falsa", argumenta, con ira en su voz. “Simplemente se alimenta de la falta de conciencia y conocimiento de lo que es una persona afrolatinax. Es una exclusión lo que está sucediendo”.

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El año pasado, Reefer visitó Panamá por primera vez en casi cinco años. Mientras estuvo allí, dedicó tiempo a fotografiar a su familia a lo largo de varias semanas. Los retratos meditativos de ese día soleado y despreocupado han resultado en su última serie, Identidad. Reefer logra un equilibrio interesante con esta serie personal, las imágenes se ajustan a una galería y un álbum de recortes. Reefer llama a la serie un regalo para su familia, una oportunidad para que se vean a sí mismos. "No sé si alguna vez les hayan tomado una fotografía formal", dice. Pero estas fotos también son un regalo para los espectadores. La serie sirve como un poderoso ejemplo de orgullo; un intento de combatir la exclusión de las identidades afrolatinas en Latinoamérica. Al ver a las tres generaciones de la familia de Reefer en una imagen, todos sonriendo de oreja a oreja, también deben preguntarse, ¿solo el nueve por ciento?

Reefer habló con VICE sobre el amor a la familia, sobre descubrir el pasado de su familia y la importancia de documentar.

VICE: En tu declaración de artista, hablas sobre querer fotografiar personas con "profunda sensibilidad y sinceridad". ¿Puedes contarme un poco más sobre este enfoque reflexivo?
Kayla Reefer: Para mí, la manera en que se fotografía a las personas de color, es como si nos estuvieran retratando detrás de un vitral en un museo. Es muy impersonal. Mi misión es acercarme a las personas de la manera más real y atractiva posible. Mi intención es capturar su humanidad de una manera que lo abarque todo.

¿Cómo decidiste fotografiar a tu familia para Identidad?
Estaba revisando libros de historia y me fue muy difícil encontrar, uno, un fotógrafo afrolatino y, dos, fotos de personas afrolatinas. Por supuesto, las pocas fotos que encontré, eran fotos de nosotros en la jungla. Y la forma en que se editaron hacía que los temas se vieran más sucios. No había belleza. Las fotos se sentían como si solo estuvieran investigándonos.

Así que estas fotos son el reflejo de cómo mi familia quería ser presentada al mundo. No creo que a muchos miembros de mi grupo familiar les hayan tomado una foto formal. Me acerqué a todos mis primos y tías. Básicamente hicimos una sesión de fotos. Esta fue una manera de conectarme con ellos como nunca antes. Ellos están en Panamá, y yo en Los Ángeles, entonces para mí es muy difícil ir para allá. Antes de ir en 2018, cuando tomé estas fotos, habían pasado casi cinco años sin verlos.

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¿Pensaste en las futuras generaciones de tu familia que verían estas fotos?
Estábamos viendo fotos viejas y había muchas lagunas. Mi madre tenía 12 hermanos y hermanas. Esa fue otra razón por la que comencé el proyecto, porque no conocí a mis abuelos y a muchas de mis tías y tíos, porque fallecieron antes de que yo los conociera. Quedaban pocas cosas de ellos. Por ejemplo, uno de mis tíos había dejado una identificación y la encontramos por ahí. De no haber sido por eso, nunca habría visto su cara. De ahora en adelante, no quiero que nadie más se pregunte cómo se veía mi familia.

Algo que sobresale mucho son todas las sonrisas capturadas en estas fotos.
En realidad, estaba tratando de hacer las fotos de una manera más periodística. Pero mis primos no dejaban de hacer chistes y se la estaban pasando bien. Cuando volví a ver las fotos, esas fueron las que me hablaron. Me encantó que salieran felices y alegres. Rara vez se presenta alegría o felicidad en las fotos de personas afrolatinas.

¿Cómo se ha expandido tu comprensión del amor por la raza de color con los años?
Ha cambiado drásticamente. No se trata solo del amor entre un hombre y una mujer de color. Puede ser cualquier combinación, hombre con hombre, mujer con mujer, etc.

Creo que el amor en la cultura de color es el amor más fuerte que existe. Porque tenemos que amarnos a nosotros mismos, a pesar de toda la mierda que tenemos que soportar todos los días. Es todo un viaje despertar todos los días y vivir tu vida y aún así tener un amor por ti mismo que no te han dado ni demostrado. Es muy difícil de encontrar. Por eso el amor en la cultura de color es lo más hermoso que hay.

Por último, si tuvieras que crear un programa de estudios con películas, libros y otros medios que brinden ejemplos sólidos del amor en la cultura de color, ¿qué habría en esa lista?
Cuando pienso en el amor de la cultura de color en sus diferentes formas, pienso en música. Estas son algunas de las canciones que me vienen a la mente:

  1. Musiq Soulchild - “Just Friends”
  2. Brandy - “Sittin’ Up In My Room”
  3. Lucy Pearl - “Dance Tonight”
  4. Black Star - “Brown Skin Lady”
  5. Pharrell ft. Kanye West - “Number One”
  6. Talib Kweli - “Hot Thing”
  7. Jill Scott - “Slowly Surely”
  8. Anita Baker - “Same Ole Love”
  9. Teddy Pendergrass - “You’re My Latest, My Greatest Inspiration”
  10. Delegation - “Oh Honey”
  11. GQ - “I Do Love You”
  12. Lauryn Hill - “Ex-Factor”
  13. Aaron Neville - “Tell It Like It Is”
  14. Sam Cooke - “You Send Me”
  15. Duke Ellington and John Coltrane - “In a Sentimental Mood”
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