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¡Estamos vivos!: 33 canciones mexicanas desde la tierra y el corazón

En uno de los aniversarios más significativos para el imaginario moderno de México, nos recogemos en el recuerdo de la desgracia con esta lista matona.

por Ricardo Pineda; ilustración de Mauricio Santos
19 Septiembre 2018, 2:47pm

Sucede en otras partes del mundo. A veces también en México. Los cambios y las transformaciones están supeditadas a la inercia, a la gravedad; al insoportable yugo del desgaste o a la asfixia de la parsimonia social. En este país un error puede cometerse dos veces, trastocando lo más profundo de nuestra vulnerabilidad, y luego reponerse a punta de olvido y negligencia.

Hace 33 años, la Ciudad de México quedó prácticamente devastada por el que fuera el segundo sismo más cruento en su historia. Nueve han sido las veces que este país ha experimentado movimientos telúricos de esa magnitud, y nueve han sido las veces en las que se pasa de largo y se dicen cosas como “un edificio más”, “un contrato extra este sexenio”, “una toma de agua o un parque menos, ya no caben”, “aquí nacimos, aquí nos morimos”.

Pero en México tiembla todo el tiempo. En promedio unas 42 veces al día. En México tiembla todo el tiempo a todas horas. En todo momento se están cimbrando las cosas, se están moviendo las fibras, poniéndose a prueba los cimientos. El silencio, la calma, también son premoniciones. Un ruido, la banda sonora del olvido y el temor, quizás.

Hace 33 años, México atravesaba por uno de los fenómenos naturales más duros de su existencia. De entre los escombros salimos todos, olvidados y empolvados, gritando desde el corazón de la tierra “¡Estamos vivos!”.

Con frecuencia, cuando los listados sonoros y musicales escarban en las frecuencias de esos años en México, éstos se encuentran con lo evidente, con lo visible, con sus José José y sus Juan Gabriel en pleno, con un synth pop asimilado y edulcorado imperando el cuadrante. Pero a la luz del primer aniversario del sismo encima del sismo que hubo en nuestra psique de mexicanos cimbrados el 19 de septiembre, nos dimos a la tarea de escarbar en el subsuelo, también olvidado, de la música de esos años.

En 1985 y un par de meses después, en México también se escuchaban otras voces, unas quizás menos calibradas y aquilatadas por los grandes públicos. Olvidadas, sí. Aunque quizás sean esas voces, esos sonidos, desde su precariedad y marginalidad, las que aporten una escucha aún más precisa de aquel entonces; pero también, por rebote, de este momento. Una escucha a nivel corazón de la tierra, desde lo más profundo del olvido. Hoy que recordamos las voces que dejaron de escucharse, tanto el año pasado, como hace 33, recordamos algunas de ellas.

1. La Pirámide - "Pirámide"

Mi papá trabajaba en una fábrica de ropa interior cerca de Ciudad Deportiva. Su fábrica era su templo, su pirámide. Y su amigo que le decía que la música era como las matemáticas: “Uno más uno son dos, aquí y en China”.

En 1985, Jorge García Castil de Mr. Loco, una de las joyas setenteras del rock de acá, le dio forma a este grupo y disco del mismo nombre. Se dice que la banda grabó tres discos, pero el registro de éste es insuperable solo por esta canción, que es la que cierra el disco y que es distinta por completo al resto de temas que lo componen. Reminiscencias místicas (¿o prehispánicas?) con guiños a “Tusk” de Fleetwood Mac, una pirámide mexicana en la portada, que bien podría ser egipcia o peruana. Total, de cualquier forma todo se derrumba y se sepulta, se olvida. Aquí y en China.

2. Carmín - "Techno Amor"

A mediados de los ochenta, previo al verdadero boom masivo de la industria musical y del entretenimiento a niveles globales, el pop ya tenía un largo trecho con “productos prefabricados” a cuestas. En este tenor, varios vapulean a Televisa, la falta de originalidad e iniciativa de los artistas mexicanos y su eterno copia y pega a los modelos extranjeros.

Cierto, Gabriela Martínez de la Mora no era la mejor voz de su generación y no aparece mucho en los recuentos de los antecedentes del electro-pop mexicano. Pero en 1985, Carmín fue la primera piedra de toque femenina que miraría a los charts globales del pop. A la distancia, sepultada por el olvido, “Techno amor” podría resultar más orgánica y real al oído, que muchas otras cosas que hoy se consumen como independientes. Sí, era un México bien distinto y con otras ínfulas.

3. Ramsés - "Rey Gobierno"

En 1985 ya había una avanzada hard rock y heavy metal más o menos clara. Ninguneada, soterrada y quizás a años luz de los alcances grandilocuentes de las producciones gringas. Sin embargo, si hoy ubicas en la escena urbana nombres de grupos como Garrobos o Leprosy, sabes que Ramsés es piedra de toque para leer más claro el mito roquero suburbano de aquel entonces.

4. Arturo Meza - "Canto Triste"

La obra de este cantautor y poeta mexicano proveniente de Tocumbo, Michoacán es una de las más singulares, prolíficas y al mismo tiempo segregadas de la historia de la música popular mexicana.

Fue justo el año del temblor que Meza venía ya con un prestigio notable entre sus contemporáneos (Nirga Vallis), y ese mismo año fue cuando su poesía cobró forma sonora a través de un par de discos notables, entre ellos su emblemático No Vayamos Irnos sin el Mar, en donde viene esta pieza que gira entre una multiplicidad de recursos e influencias, sin perder un halo de folklor mexicano.

A la distancia, Meza se ha implantado como una voz disidente, que suele tener desencuentros con la escena urbana y subterránea, y de los grandes festivales o medios masivos, ni hablar. De poesía intrincada, barroca y oscura, “Canto Triste” mantiene en sus linderos un cosmos muy reconocible con el día a día en La Ciudad de los Palacios. Hay algo sutil ahí, tal vez una nube negra familiar para los que habitamos el Distrito Federal en aquella época.

5. Nirgal Vallis - "Persistencia"

Con frecuencia, Nirgal Vallis es ubicado en el rock progresivo, género muy posicionado entre la banda rock de hueso colorado del país en aquel entonces. Pero también acá también hay vanguardia, ínfulas de un futuro más prístino y menos convencional, aunque con toda la inocencia y esfuerzo que exigía el hacer un grupo de este tipo en tiempos de pop, disco y grabaciones delgadas y sintéticas. “Persistencia” habla de la luz de esa maldición humana: la memoria.

6. Betsy Pecanins - "I'm a Woman"

Para entrarle a la obra de Betsy Pecanins habría que entender su árbol genealógico y dar justa medida, en donde la influencia de Arizona y Cataluña empujaron una marca artística distintiva, sobre todo en un país y una época que parecía quería olvidar a toda costa su lengua y su folklor. En ese sentido, el mérito de Betsy Pecanins en 1985 tal vez fue justo decir “soy mujer, canto blues y en inglés” y que ello se integrara a un ADN 100% mexicano.

7. El Tri - "Era un mar"

Para Alex Lora y compañía, 1985 sería la punta de lanza de una nueva etapa bajo el nombre de El Tri, dejando atrás las rolas en inglés, los integrantes poco comprometidos con lo que ahora ya era un negocio rentable para una trasnacional y la picadera de ojos que hasta hace poco no era visto para nada ni como industria ni como expresión cultural.

Desde entonces, el combo ya era endiosado por las huestes más populares del rock mexicano, posicionando una obra ya con trayectoria, personalidad y sobre todo un sentido agudo para hablar de lo que sucedía en el país.

“Era un mar” es una canción 100% El Tri, que tal vez nunca trascendió como hit por su inmediatez temática: las celebraciones previas a las celebraciones del mundial de futbol que vendría un año después. Pese a ese tufillo fácil y ramplón que comenzaría a ser una completo monumento al hartazgo letrístico, la pieza sirve como una fotografía de un aspecto recurrente en México, ya sea ante una tragedia o una celebración: la imagen es primero y siempre es el opuesto de lo que en realidad termina sucediendo.

8. Amparo Ochoa - "La mujer (Se va la vida)"

Férrea integrante de lo que en la década de los sesenta se conoció acá como Nueva Canción, la fama mediática de la cantautora culiacanense se ha visto mermada frente a otras con menores recursos interpretativos, en buena medida por el matiz social y combativo que solía permear en la obra de Ochoa.

“La Mujer” es una canción que resulta emblemática y poderosísima para su tiempo, ya que Amparo Ochoa retoma la figura femenina y el cuestionamiento de su papel en la sociedad, lucha que venía gestándose desde los setenta en México. Aquí, Ochoa reinterpreta la pieza original de León Chávez Texeiro, fortaleciéndola y generando un click instantáneo con sectores bien específicos, vulnerados en doble partida durante el sismo del 85, como lo fue el sindicato de costureras o las maestras rurales, entre otros. Y sí, en el año del terremoto había ya temas pendientes en los que la canción seguía siendo un arma de transformación.

9. Axis - "Metamorfosis"

Ganadores de un concurso de Rock por Reino Aventura, lo cual les permitiría tocar varias veces en el parque que a la postre se convertiría en Six Flags, Axis es una suerte de primer gran leyenda roquera de Naucalpan (lo que eso implique y signifique). Uno de los nombres de la música mexicana que cuesta ubicar y destacar fuera del tiempo fatídico en el que se gestó su disco debut, o bien fuera de esta canción que rescató Café Tacuba en su Avalancha de Éxitos (1996).

10. Duda mata - "Cae la noche"

Los ecos discográficos de este disco datan de 1987 en cuanto al registro se refiere, mas sus cimientos se encuentran enraizados en los días del sismo. Resulta intrigante pensar cómo una agrupación de Guadalajara sonaba así en aquel entonces y cómo fue olvidado este proyecto, incluso por uno de sus mismos integrantes, para dar forma Cuca, proyecto de la avanzada Culebra de los noventa y que posteriormente sería en su revival un grupo con más penas que glorias.

Uno se pregunta sobre la suerte de proyectos de este tipo, que de no haber sido por los interludios-obstáculos de la época o el reenfoque de sus integrantes, quizás la música mexicana tendría hoy otra tónica. La historia del subterráneo mexicano ha sido un constante “Cae la noche”.

11. Jaime López - "Bonzo"

El año que Jaime López tiene su gran debut discográfico también hubo un terremoto brutal en el Distrito Federal. Para los conspiracionistas más ociosos, el fenómeno también pudo haber tenido implicaciones. Jaime López es un titán, un cantautor mexicano con todas las de la ley. En “Bonzo”, López aborda con un humor y melancolía muy mexicanas ese momento en el que uno se decanta por quedarse como está ante la desgracia, dormido.

12. Rockdrigo González - "Si acaso"

Tras el sismo del 85, la figura de Rockdrigo se ha convertido en el inevitable lugar común de la prensa y los referentes musicales que no salieron librados de la catástrofe. Hay quien ha cometido la irresponsabilidad de tildar y ver en González a una suerte de Dylan mexicano. No obstante, sí estamos hablando de un grande; un cantautor único, con un humor e inteligencia únicas, inusuales e irrepetibles en nuestro país.

“Si acaso” es más que una canción, es una premonición, un gesto, un país; una suerte atípica incluso en la ruleta letrística del titán de Tampico. No olvidar. Una canción que data de aquellos días pero que vio la luz mucho después.

13. Jorge Reyes y Antonio Zepeda - "Lejos te llevas el espejo de tu rostro"

La tradición musical de tintes prehispánicos tuvo en Jorge Reyes a uno de sus máximos exponentes. Esas ínfulas de identidad ya no están en las escenas masivas pero tampoco imperan en el subterráneo, poco a poco, lo mexicano en la música “moderna” ha terminado por causar escozor y olvidarse. Pero hubo una época en la que era parte de un mismo ADN. Hubo un año, en el que esta obra maestra respiró y voló hacia horizontes indecibles.

14. Botellita de Jerez - "Devolución no hay"

Tener entre tus manos un disco de rock mexicano sin código de barras, con chile y manteca, que sobrevivió al temblor, y que no recuerdes que Botellita de Jérez tuvo alguna vez entre sus tracks debuts uno de los covers más tarados (en el mejor de los sentidos) a la canción más experimental y abstracta de The Beatles. Eso es algo para no olvidar nunca.

15. Luzbel - "La Gran Ciudad"

Metal caído del Cielo es un disco semillero del rock más pandillero, metalero y urbano de México. Un rock que salía muy poco en la tele, uno que no tenía un presupuesto millonario para grabar o ser el estandarte de la versión oficial del ser mexicano. Y sin embargo, Luzbel fue en su momento una de las bandas más importantes de México, una con fuerza, arrastre y pulso firme para entenderse con la gente de la gran urbe que devora a todos por igual.

16. Casino Shanghai- "Hollow Bodies"

Tras la revaloración de Size como precursor del punk en México, a Casino Shanghai también le tocó un reciente revival y reacomodo dentro de los pioneros del mejor synth pop latinoamericano y como un referente importante en la tradición de la música electrónica mexicana. Film es un disco oscuro, sensual y sumamente sofisticado, avanzado para el fatídico año en el que salió. Tres leyendas: Ulalume, Carlos Robledo y Walter Schmidt en pleno ejercicio.

17. TNT - "Malinchismo"

Sonido a chicharrón, gente morena, ceniza, imperfección. Noches en vela y sacrificios. El malinchismo, la mala vibra y la llamada falta de apoyo en las escenas musicales ya existían. Resulta curioso notar que la movilización y reorganización social tras el sismo sentó buenas bases para reconfigurar una dinámica de negocio y una red más sólida en la música independiente. Sin embargo, la cosa está más o menos igual en el día a día, las bandas malas y olvidables existen y se llamarán igual que todas, sonando a errores de perspectivas, pero que de alguna manera también hablan más de quiénes somos que un registro oficial.

“Morirá tu intelecto y serás su juguete”. Ay, wey.

18. Death Warrant - "Extermination"

Mientras en el año del temblor ya habían grupos que impactaban por su contundencia en la ejecución, o que ganaban huestes entre los grandes públicos, en la mismísima Ciudad Juárez ya había trash metal hecho en México. En cinta, en demo. Si de alguna manera ha trascendido 33 años, algo hay ahí. ¿Tú lo puedes ver? Siempre es buen tiempo para morir.

19. Nazca - "El viaje de los muertos"

Si bien para el año en del terremoto en México lo subterráneo existía y se articulaba con relativa soltura (ya habían pasado más de diez años desde el oscurantismo post-Avándaro), el abanico sonoro no era precisamente megadiverso, estaba excelentemente grabado o tenía una contundencia de primera mano en su registro.

Es quizás por eso que el trabajo debut Alejandro Sanchez, Carlo Nicolau, Carlos Ruiz, Cuauhtémoc Novelo y el enorme Jorge “Cox” Gaitán destaca por ser una obra de la que poco se habla pero que sorprende frente a sus contemporáneos. ¿Fue el sismo?, ¿el pop?, ¿la impericia de Discos Naja? Uno se pregunta por qué esta joya del rock progresivo y experimental mexicano no ha tenido una mejor suerte.

20. Manchuria - "Hueco cerca del corazón"

Como buena parte del halo cultural que hoy proviene de 1985 en México, Manchuria era un grupo de inocentes pero perversos, trasnochados pero con su cosa colmilluda y avanzada; una banda irregular proveniente de los estertores setenteros que por angas o mangas se colaron a la industria del cine. Esta película, como el soundtrack y la banda, se reincorporan de su sexual olvido para deleitar tus oídos y pupilas, ira.

21. Delirium - "Lágrimas"

Alberto Herr, Alfredo Flores, Amador Ramirez, Daniel Rivadeneyra, Manolo Lhoman, Oscar Saldaña y Víctor Baldovinos encarnaron una banda de rock progresivo mega oscura, viajadota y con suficientes arrestos como para seguir dando de qué hablar.

El año del sismo, en pleno fervor del pop más sintético, la avanzada progre, el rock urbano, el punk y el rock oposición formaban un eje de contrarreste notable, mismo del que hoy abrevan hasta los más Zoé del país. Hablamos de un año importante.

22. Ritmo Peligroso - "Marielito"

Sí, tal vez Piro y compañía no estén tan olvidados y quizás resulta hasta chocante discernir si fue Illy Bleeding, él o el Aknez el primer punk mexicano de la historia. Lo cierto es que a la distancia, con un suceso como el que azotó al país ese año, y con los linderos sonoros que Ritmo Peligroso incorporaba a su trópico más rockero (o al revés), sumado a letras con implicaciones sociales que bien podían ser locales o foráneas, el debut en idioma español de esta banda es también un suceso más que notable a varios niveles.

23. Carlos Arellano - "Damnificado del corazón"

Hay algo en la grabación de las guitarras de este disco que bien podría ser una suerte de zeitgeist del 85. Una cosa metálica e impostada en su elemento técnico, muy de la época, pero al mismo tiempo un arpegio ultra triste, crudo, pobre y como tal, humano y real.

Canciones Domésticas es el disco solista debut de una de las figuras recurrentes y sobresalientes de los cantautores mexicanos del subterráneo, más emparentado a los rupestres y a los urbanos que a los trovadores o a los folkloristas. Editado un año después, el disco, y sobre todo la canción, es de esas pocas piezas que existen con guiños directos al terremoto del 85 de su generación.

24. 0.720 Aleación - "Para estos tiempos tan ciertos"

Sin quererlo, desde su lenguaje limitado, esta agrupación puede ser uno de los últimos eslabones mexicanos que tenían un entrecruzamiento del rock en oposición con el folclor prominentemente mexicano. El disco es del 85 y pareciera tener todos los códigos e ingredientes necesarios como para que nadie lo recuerde hoy en día. Y sin embargo...

25. Guillermo Velázquez y los leones de la sierra de Xichú - "Soy chavo y ando en el D.F."

El 19 de septiembre de 1985, el sismo que azotó al Distrito Federal acabó con la vida de miles de mexicanos, unos más acaudalados que otros. ¿La mayoría? Gente del interior de la República que se despojó de su entorno familiar en busca de trabajo o un escenario más favorable. A la distancia, lo mexicano le parece ajeno a muchos.

26. Eugenia León- "El fandango aquí"

Desde su aparición a principios de los ochenta, la figura de Eugenia León ha caminado entre dos pistas, disímiles entre sí: por un lado, ser una de las voces imponentes y destacadas de la industria mexicana del espectáculo. Por el otro, le jugó mucho a la cantante de izquierda cercana a las huestes progresivas con ínfulas identitarias.

En 1985 su popularidad dio al clavo por su soltura y desparpajo, menos plástico que muchas de sus contemporáneas, pero también por una pieza de alcances masivos como “El fandango aquí”, con la que ganó el primer lugar del Festival OTI España de ese año. Es curioso que sea una canción del repertorio de Eugenia León que cada vez menos personas recuerdan.

27. José Antonio Nachon - "Anoche soñé que la vida"

Una vez más ese arpegio, otra vez una voz enterrada y probablemente sobrada en su eco y solemnidad. Sin embargo, esta pieza de José Antonio Nachon alberga ese folclor pop mexicano que se inclinaba sobre la inspiración y el anhelo de tranquilidad, un norte que a tres décadas de distancia, luce más común que nunca para un país como México.

28. Grupo Dama - "Metro Balderas"

Entre las filas del rock urbano, la figura de Rod Levario siempre ha tenido que lidiar con la prominente sombra de Rockdrigo González, influencia y hata propulsor indirecto de la carrera del casi siempre copión de Levario (Heavy Nopal, Nopalica).

Con todo y todo, el disco debut de su banda, Grupo Dama, fue en su momento el equilibrio idóneo entre pop, rock urbano y hard rock de alcances más amplios. Pinche Levario, era por ahí. Se dice que su versión a esta rola de Rockdrigo González es mejor que la de Alex Lora.

29. Roberto Ponce y Nina Galindo- "Jardín mental"

Rupestres, conscientes, sensibles y activos en movilizaciones sociales, Roberto Ponce y Nina Galindo fueron voces importantes no solo de la movida rupestre, que vino a dispersarse en su fortaleza tras el sismo del 85. Sus frecuencias y fuerza letrística suena a explanadas públicas, a gente delgada, morena, cargando escombros. A sueños rotos e ideas firmes.

30. Ricky Luis - "Faltas a la moral"

Mientras el subterráneo traía esta carga activa y consciente en las calles que solo se vino a fortalecer tras una tragedia como lo fue el terremoto de septiembre del 85, Ricky Luis le vendía atole roquero a los incautos que se enteraban de las novedades por televisión.

Resulta increíble que pese a su plasticidad, tontorronería e insoportable personalidad, Ricky Luis fue un personaje que permeaba dos que tres códigos, lo que le permitió revelarse y patear un poco la puerta de sus patrones, morderle tantito la mano a los jefes. Así de cabrón estaba. Ja.

31. Antonio Zepeda - "Nadie podrá conmover los cimientos del cielo"

Si Jorge Reyes continuaba con la tradición contemporánea-new age-semi prog de los linderos sonoros prehispánicos; su comparsa, Antonio Zepeda, podía irse hacia linderos más oscuros, ritualísticos y solares.

Esta pieza es, ante todo, un vínculo del México de 1985 con ese México conquistado que tuvo momentos de franco esplendor. Ambos cada vez más difíciles de percibir.

32. Emilia Almazán - "Aquí me quedo"

Decidir quedarse, pese a las ruinas, pese al dolor, puede parecer un acto irresponsable, masoquista y hasta de Síndrome de Estocolmo priísta. Muy mexicano, pues. En un tiempo, Emilia Almazán formaba parte de una escena en donde lo mismo se mencionaban a Cecilia Toussaint, Jaime López o Real de Catorce. Unos se fueron, otros ¿decidieron? quedarse. A veces, decidir quedarse es igual a irse: un acto de fe o una férrea resistencia consciente. Un recuerdo olvidado.

33. Banda Elástica - "Derrumbes en almíbar"

La Banda Elástica es otra de las agrupaciones mexicanas que si la historia hubiera seguido su curso normal, el arrastre mediático les hubiera hecho más caso y justicia, estableciendo a músicos de altísimo nivel y frecuencias distintivas ante un público más amplio.

Sin embargo, desde su EP debut justo el año del sismo, y consecuente LP dos años después, la Banda Elástica es uno de esos horizontes zappianos, rockeros y lúdicos que perviven y cobran sentido en su génesis, a partir de la transformación de la Ciudad de México. Además, "Derrumbes en almíbar" es una bonita imagen del mexicano moderno que ya fue: psilocibina en la ciudad, ideal para cerrar nuestra lista.

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