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La práctica Hindú Tamil en la que los creyentes prueban su fe con piercings

A primera vista, el festival Thaipusam ​podría parecer más una convención de modificación corporal que una práctica religiosa.

por Sharon Shum; fotografías de Taufiq Jaafar; traducido por Paola Llinás
10 Febrero 2019, 3:00pm

Un portador kavadi perforando su lengua para poder permanecer enfocado y en silencio. Foto por Taufiq Jaafar.  

Artículo publicado originalmente por VICE Asia.

Thaipusam es un festival de agradecimiento de luna llena celebrado por la diáspora Hindú Tamil alrededor del mundo para adorar a Murugan, un dios de seis caras de la guerra y la victoria.

En el día del festival, los devotos realizan el kavadi attam —que literalmente traduce "danza del agobio"— para simbolizar la aceptación agraciada de uno ante las dificultades de la vida y las deudas con dios. En Singapur, esto toma la forma de una caminata de tres a cuatro horas de duración entre dos templos a través del área central de la ciudad. En otro sitio, podría ser incluso un peregrinaje de múltiples días.

Para muchos devotos, esta es la culminación de 48 días de ascetismo que implican ayuno, seguidos de una dieta estricta vegetariana o de frutas y leche únicamente, abstinencia sexual, y plegarias constantes. Estas prácticas purifican el cuerpo, y a su vez la mente, para prepararlos para lo que sigue.

En general, existen tres niveles de dificultad de carga del kavadi. Los practicantes regulares de todas las edades cargan vasijas de leche como ofrendas o el equivalente cartón de leche más contemporáneo. Un paso más adelante y los creyentes luego pasan a cargar un poste de madera sobre sus hombros, que sostiene un arco decorado con plumas de pavo real, flores naranja e imágenes de deidades.

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Estacas afiladas son perforadas en el cuerpo de un portador kavadi para soportar un altar de acero. Foto por Taufiq Jaafar.

Luego, el tercer nivel. Para la verdadera prueba de resiliencia, los creyentes deben estar dispuestos a aceptar hazañas más similares a la modificación corporal que a la práctica religiosa. Las elecciones populares incluyen estacas kavadis montadas en el cuerpo de uno con 108 varillas afiladas, o carroza kavadis con ruedas arrastrada gracias a los grandes ganchos y cadenas adheridos a la espalda de uno. Estos grandes altares de metal pesan frecuentemente entre 20 y 30 kilogramos.

En este punto, es bastante común tener también múltiples piercings en la piel, lengua y mejillas. Caminar sobre fuego es opcional.

Tales actos pueden parecer severos e incluso impactantes, pero el festival es un acontecimiento vivaz y comunal con un fondo de música a todo volumen, tambores pulsantes y cánticos. Los portadores de las estacas kavadi y las carroza danzan y giran en círculos a lo largo de la procesión con una gracia inesperada. Séquitos de amigos y familiares los siguen, cargados con hidratación y apoyo moral.

Se dice que los portadores de kavadi alcanzan un estado meditativo similar a un trance , y con sus mentes libres, no sienten dolor. La mayoría creen lo contrario a la creencia popular, sus heridas no sangran ni dejan cicatrices.

Al final de la caminata, las familias ayudan sistemáticamente a desmontar los elaborados kavadis, removiendo los piercings y untando las heridas con ceniza. Luego todos comen panchamrita, una mezcla dulce de cinco comidas que se dice es un favorito de los dioses.

Aquí hay más fotos de portadores de kavadi de las celebraciones Thaipusam en Singapur.

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Las tiendas y edificios comerciales de Singapur crean un fondo insólito para las celebraciones Thaipusam. Foto por Taufiq Jaafar.
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Las plegarias y ofrendas son el paso más importante de las preparaciones para un portador kavadi. Foto por Taufiq Jaafar.
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Perforar al devoto es una tarea profesional llevada a cabo por amigos y familia. Foto por Taufiq Jaafar.
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Un anciano devoto espera en el templo mientras se arma el resto de su kavadi. Foto por Taufiq Jaafar.
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Unirse a la procesión Thaipusam es un compromiso espiritual y entendimiento de las deudas de uno con dios. Foto por Taufiq Jaafar.
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Los seres queridos preocupados se juntan alrededor mientras un portador kavadi se toma un descanso. Foto por Taufiq Jaafar.
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Las familias ayudan a remover y empacar las estacas al final de la procesión. Foto por Taufiq Jaafar.
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Las multitudes miran mientras un creyente tranquilo termina su práctica devota. Foto por Taufiq Jaafar.
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