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'Narcos’ de Netflix, las románticas latinas y el nuevo rap de Nueva York

Rastreamos la influencia de las empresas criminales colombianas y su retrato en Netflix; y de grupos como Los Terrícolas o Los Pasteles Verdes, en el rap subterráneo actual de la Costa Este.

por Santiago Cembrano; ilustración de Andrea C Ibáñez
05 Abril 2019, 6:12pm

A finales de los años 90, el icónico rapero Nas de Queens, Nueva York adoptó el apodo Nas Escobar. Por su poder adquirido lejos de los medios legales, vendiendo la misma cocaína que veía distribuirse en todo su barrio, la figura de Escobar resultaba seductora para Nas. Era la época del mafioso rap, una corriente de la Costa Este célebre por sus referencias a, obvio, el crimen organizado, a través de las mafias italianas y los carteles de narcotráfico latinoamericanos. Álbumes como Only Built 4 Cuban Linx… (1995) de Raekwon o Reasonable Doubt (1997) de Jay-Z impulsaron esta rama. El mafioso rap es la contraparte del gangsta rap de California y la Costa Oeste. Más de 20 años después, una nueva camada de este subgénero del rap de Nueva York ha profundizado en la identificación con la figura de Escobar y la estética del narcotráfico colombiano de los años 80 y 90. Esta afinidad se ha dado utilizando como referencia Narcos, la serie de Netflix que acercó la historia de los carteles de Medellín y Cali a gran parte del mundo.

Con un elenco internacional y con el inglés como idioma principal, además del músculo de distribución de Netflix, Narcos se consolidó rápidamente como una de las series más relevantes del mundo. Para raperos que crecieron vendiendo droga y cargando armas (o viendo como su familia y amigos lo hacían), es fácil identificarse con aquellos bandidos y gánsteres que retrata la serie. Hacían lo que tenían que hacer para salirse con la suya y ganar, en una vida llena de adrenalina y lujos inimaginables. La ética de la calle en su máxima expresión.

SmooVth, rapero de Hempstead, Nueva York, es uno de los principales impulsores de esta tendencia. Sus dos últimos álbumes declaran sus intenciones desde el título: Medellin (2017) y Medellin II: Don Fabio (2018). Ambos son relatos de guerra que ilustran de forma colorida la mentalidad narcomenudista. SmooVth habla de que otros traficantes lo tratan como un mentor por lo bueno que es cocinando la mercancía, de que sigue en las esquinas trabajando y nunca dejará de luchar; describe cómo pone el arma en la boca de un rival y cómo secuestra a la mamá de otro enemigo; explica sus negocios con la mafia cubana mientras sus inferiores rezan por que caiga, aliados con policías corruptos. Es como el cine, al estilo de El Padrino o Casino: el color se lo dan los detalles, el número de billetes en el maletín, los nudillos inflamados, el remordimiento de tener que usar su pistola calibre .38 oxidada para acabar un trabajo.

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SmooVth

Es como el cine, o como Narcos. La influencia de la serie en el rap de SmooVth es evidente, y la admite el mismo rapero. El intro de Medellin, por ejemplo, es un diálogo extraído de la serie en el que Pablo Escobar jura venganza contra Judy Moncada en Monte Casino. “Pablo Escobar era el jefe, controlaba todo. Hice un paralelo de mi vida con la vida de Escobar en la primera parte de Medellin; en la segunda parte, con Fabio Ochoa. Él era el patriarca de todo el cartel, incluso más grande que Pablo. Todo lo que hice fue mostrar las similitudes entre la vida de Hempstead y la vida de Medellín. Soy el jefe de esta mierda del rap: soy Pablo, soy Fabio”, le contó SmooVth a Noisey en Español, vía WhatsApp.

Además de Pablo Escobar, hay otro personaje colombiano que ha inspirado al colectivo de rap callejero Griselda Records. Bautizado así en honor a la colombiana Griselda Blanco, narcotraficante de los años 70 y 80, jefe del narcotráfico en Miami durante su pico. Oriundos de Búfalo, Nueva York, los de Griselda beben de la violencia de su ciudad ––1.119 crímenes violento por 100.000 habitantes en 2016, la decimoquinta tasa más alta de Estados Unidos–– y hacen un paralelo con la violencia que causó Blanco. Westside Gunn, su hermano Conway y su primo Benny The Butcher encabezan este sello, origen de un rap oscuro y violento.

Narcos también hace presencia en la música de Griselda. El caso más obvio es el de “Gustavo”, de FLYGOD (2016) de Westside Gunn, canción titulada así por Gustavo Gaviria, primo de Pablo Escobar. “ Every day make money and pray; Gustavo”, reza el coro. La canción es precedida por “Dunks”, que termina con el diálogo de la serie en el que Gaviria explica, antes de morir, que ellos son “bandidos, pero no sapos [soplones]”, haciendo explícita una gran máxima de la criminalidad; con esto, la canción se identifica con esos valores, trazando un paralelo ético entre Búfalo y Medellín: es preferible morir antes que delatar a los socios.

Por otro lado está también Crimeapple, rapero de familia colombiana pero oriundo de Hackensack, Nueva Jersey, quien también ha participado de este fenómeno. En “La Cabana Pollo”, su colaboración con el productor Camoflauge Monk, se encuentra un diálogo de Narcos en el que Pablo Escobar soborna y amenaza a la vez a un policía que intenta detener un camión con contrabando (aunque, según Crimeapple, no supo que ese diálogo iba a estar ahí hasta que salió la canción); y en los intros de su Perfect EP y de su álbum Aguardiente (2018) ––producido por Big Ghost––, se escucha a Chepe Santacruz, del Cartel de Cali, enfrentándose con unos dominicanos, en la tercera temporada de Narcos. A lo largo de trabajos como Aguardiente o en colaboraciones con SmooVth o con artistas de Griselda, Crimeapple, aunque de forma menos explícita, también hace referencia a Narcos, toda la cultura narco de Colombia y su presencia en Estados Unidos. Las referencias no son parroquiales, sino que dan cuenta de lo global del tráfico de drogas al narrar cómo se distribuyen las “camisetas” (jerga para cocaína) colombianas en las calles de Nueva York y sus zonas aledañas.

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Crimeapple

“Mis raíces colombianas son claramente parte mi música, unas veces más sutilmente que otras. Pero aparecen de forma orgánica, y no tienen que ver con el crimen ni drogas, esa es mi parte de Estados Unidos”, le dice Crimeapple a Noisey, vía WhatsApp. Aunque reconoce haberse sentido incluído en la cultura hip hop cuando artistas como Nas, Biggie y Jay-Z hacían referencia a Colombia y sus crímenes en los noventa, plantea críticas frente a los artistas que, sin tener vínculos con Colombia, buscan incluir su cultura e historia en su música: “es cursi e inauténtico la mayoría del tiempo. No sé cuál es su razonamiento, pero supongo que hay una admiración por las historias de crimen y narcotráfico relacionadas con Colombia”.

No obstante, reconoce que, ahora que es más maduro, puede entender lo delgada que es la línea entre representar y tergiversar la cultura colombiana. En todo caso, Crimeapple también puede ver cómo las referencias a Colombia por parte de distintos raperos pueden crear, quizás sin intención, un sentimiento de inclusión entre los fans colombianos del rap. Aún así, sí ha aprendido a protegerse de algunos artistas que se quieren aprovechar de su herencia colombiana: “En adelante, tendré que tener más cuidado con raperos no colombianos que quieren que cante en sus canciones para intentar secuestrar la cultura colombiana para su beneficio”, advierte.

Los registros de la violencia y la vida ilegal han sido una constante transversal a gran parte de la historia del rap, cuya columna implica narrar la vida propia de forma ingeniosa, por más oscura que esta sea. Estas referencias y, de cierta forma, homenajes a Narcos y a la figura de Escobar no son gratuitas: los raperos han vivido las consecuencias del tráfico de drogas, así como de la guerra contra las drogas, en carne propia. “Rapeo sobre lo que he visto y vivido, sobre el tráfico de drogas, sobre hacer lo que sea para salir adelante, sobre peleas y asesinatos sin sentido. Todo eso existía y existe. Mi estilo es Hempstead. Pinto imágenes de mi barrio, para que entiendan de donde soy, y la música es mi terapia”, explica SmooVth para quien la relación entre la violencia y todo lo que esto implicaba en los tiempos más oscuros del narcotráfico en Colombia no se junta en su narrativa rapera como una ficción, sino que hace parte de su realidad.

Crimeapple describe Narcos como un placer culposo. “Es comida rápida para mostrarle a los no colombianos un episodio histórico complejo. Obvio, hay otras series y películas que le hacen más justicia a la historia. Pero así como me gustan el filete y la langosta, hay veces que quiero una hamburguesa. Probablemente que fuera tan accesible, siendo de Netflix, su elenco y que fuera en inglés, ayudó a que tuviera impacto”, analiza.

Música para planchar

Si bien la reciente realidad histórica y los productos culturales como Narcos fueron insumos fuertes para Medellin, SmooVth relata que el concepto de los álbumes vino de los beats que le dio el productor de ambos proyectos, el inglés Giallo Point, quien dice haber quedado impresionado desde niño con la fuerza emocional de la música para planchar de Los Terrícolas, Leo Dan y Los Galos. “Él descubrió cientos de discos latinos y empezó a samplearlos. Llegó un punto en el que me estaba mandando sin parar reinterpretaciones de rap de canciones latinas. Con tantos bangers latinos, tenía sentido: ¿Por qué no crear un proyecto basado en ese estilo de música, pero añadiéndole lo mío?”. Se conectaron por Facebook y hubo química musical, entonces pasaron de hacer unas cuantas canciones a hacer discos juntos. “Entiende el sonido que quiero. Para mí, menos es más, no necesito muchas cosas sobre el beat, solo una melodía y que mi voz sea el instrumento”, comenta SmooVth.

El resultado de esta mezcla es, por ejemplo, la canción “Lanus”, que samplea “Alguien Me Dijo”, de Los Pasteles Verdes; "Hacienda", que samplea “Volver Hacia Atrás”, de Los Terrícolas; o “Buenas Noches”, que samplea “Con Los Brazos Cruzados”, de Leo Dan. El estilo que busca lograr, dice Giallo Point, definitivamente, encaja mejor con samples latinos, de música para planchar y boleros. Crimeapple, aunque no tiene preferencia particular por estos samples, reconoce que pueden encajar bien para este tipo de rap. “Los sonidos de la música latina como los boleros y la plancha se prestan para este estilo de música, para la narrativa de las calles. Es gangsta rap posmoderno. El tempo y los instrumentos, entre otras razones, hacen que encajen bien para este estilo”, explica.

Las instrumentales, entonces, son un componente crucial de este movimiento. Suelen ser minimalistas y sutiles, dándole prevalencia al sample sobre la batería y la percusión, estilo que llaman drumless. El loop, desnudo de adornos, es lo que impulsa la instrumental, dándole un color nostálgico. Sobre una base así, que deja a la música respirar y permite que el MC se destaque, los rapeos no pueden mentir. Estos beats jamás funcionarían para una fiesta o una reunión. Son para reflexionar durante la madrugada mientras cae la lluvia. Es curioso: el rap latino solía tener como referencia al rap de Estados Unidos, sampleando soul y jazz y adoptando algo de la jerga y el estilo. Ahora, cada vez más los productores en Estados Unidos miran hacia América Latina esperando renovar sus sonidos, encontrando ese disco que los demás productores con los que compiten ignoraron

A su vez, las referencias a Narcos, Pablo Escobar y Griselda Blanco muestran que muchos raperos del norte también beben de lo que pasa en el sur, así sea una historia llena de dolor y muerte que, en todo caso, es también su misma historia, solo que del otro lado de la misma cadena. Estos trabajos son un reflejo de lo global y transnacional del narcotráfico y la guerra contra las drogas, y resaltan las líneas que llevan la cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos, donde la comunidad negra ha sido víctima principal de esta guerra desde la presidencia de Reagan en los años 80; y esa misma naturaleza transnacional de la cultura también permite que los productores de Estados Unidos sampleen música latina para hacer rap, un género inconfundiblemente situado en Norte América.

Hay que decirlo: ni el estilo drumless ni los samples latinos ni las referencias a Pablo Escobar son nuevos en el rap. Productores como RZA del Wu Tang Clan o DJ Muggs de Cypress Hill (a los que Giallo Point cita como los maestros del estilo que logró en Medellin) ya experimentaban con estos colores desde los años 90. Otra figura importante en este estilo es el productor californiano Alchemist, sin duda uno de los mejores y más importantes de la historia, que ha sampleado a lo largo de su carrera infinidad de artistas latinos, como Marco Antonio Muñiz y José Luis Rodríguez. Por la parte de los MCs, Ghostface Killah, de Wu Tang Clan, se distingue por rapear desde los 90 sobre loops de soul (y su disco Supreme Clientele, un favorito de SmooVth, marcó su estilo). Pero quizás la agrupación que más está ligada a los samples latinos es Jedi Mind Tricks, de Filadelfia, que tuvo su auge a principios de siglo. Su productor, Stoupe the Enemy of Mankind, ha sampleado “Septiembre y Usted” de Wilkins en su éxito “Blood Runs Cold”; “Por Temor” de Los Galos, en “Deathbed Doctrine”; “Payaso” de Javier Solís, en “Languaje is fatal”; y un largo etcétera.

Tiene sentido que la música de plancha haya conquistado a los productores de este gangsta rap posmoderno, como lo llama Crimeapple. Los loops de estas canciones, con sus cuerdas y bajos característicos, resultan nostálgicos. Los lamentos de algunas de las canciones encajan con las historias de guerra que se rapean sobre ellas, recordando a compañeros muertos o todo lo que se dejó de lado para sobrevivir en las calles. La música de plancha suele girar en torno al amor, pero el tono de reflexión e introspección, aunque con determinación y fuerza, coincide con el que este tipo de rap ostenta.

SmooVth señala que siempre se ha sentido más inclinado a seguir el sample que la batería, por lo que disfruta rimar sobre loops con una percusión sutil. “Mi abuelo fue músico de soul y blues. Creciendo rapeaba mientras él tocaba la guitarra, nada más. Entonces mi estilo es una fusión de esas y mis demás influencias como Roc Marciano, Mobb Deep, Nas, DJ Premier y J Dilla. Intento hacer lo que otros no están haciendo”, dice SmooVth sobre el estilo. Al final, resume, es una cuestión de ritmo: algunos raperos necesitan la batería para mantenerse sincronizados con el beat, otros no. “Me gustan los beats con harto espacio para respirar, para que el oyente le preste atención a lo que digo y disfrute la melodía al mismo tiempo”, acota.

A este estilo también se afilian los raperos de Griselda y artistas como Crimeapple. Ellos también han desempolvado la música latina para hacerla protagonista de sus canciones. “Paloma”, de Crimeapple (producida por Giallo Point) samplea “De que me gustas”, de Lupita D’Alessio. En cuanto a Griselda, los sonidos de la música para planchar son comunes en las canciones de Westside Gunn, fundador del colectivo: “Salute” samplea “Aplaude Mi Final” de Los Ángeles Negros y “Project Nigguhs” samplea “Esclavo y Amo” de Los Pasteles Verdes; ambas son producidas por Camoflauge Monk, una de las caras destacadas de este color de rap.

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Roc Marciano

Hay una figura que se eleva por encima del resto en lo que a drumless se refiere: Roc Marciano. El veterano rapero y productor de Hempstead empezó en Flipmode Squad con Busta Rhymes a finales del siglo pasado y luego hizo parte de la U.N. Crew. Sin embargo, su brillo iluminó el rap con fuerza cuando publicó su debut como solista, Marcberg, en 2010. El resto de la década ha sido suyo, con álbumes como Behold A Dark Horse (2018) y Reloaded (2012) entre sus principales joyas. “Debo rendirle respeto a Roc Marci”, dice SmooVth. “ Marcberg y Reloaded cambiaron el juego, él propulsó este estilo. Muchos solo están copiando su estilo, pero yo estuve ahí desde joven, era amigo de mi tío, lo conozco desde pequeño”. La música latina, aunque en menor cantidad que los otros ejemplos, también está presente en su arsenal: “Poltergeist”, producida por The Druids, samplea “Una vez a la semana” de la colombiana Karool. Roc Marci también participa en “Narcos”, una canción de Lord Juco cuya instrumental es un loop de “El Ratón” de Cheo Feliciano.

SmooVth entiende que este estilo no sea apreciado por todos. “Si tienes influencia de soul o jazz, lo vas a entender, si no, no. Esas son influencias del rap, y a veces como artista solo quieres que la música respire con baterías sutiles, de la misma forma que un oyente de jazz lo apreciaría ¿Por qué no podemos hacer eso en el hip hop? Eso es todo lo que es”, dice. Quizás sea hora de desempolvar la vieja colección de vinilos del abuelo que guardaron en el ático y ponernos a estudiar, alguno de ellos podría ser la base del próximo gol de estos artistas.

Esta es la oportunidad también de reflexionar también sobre todo lo que América Latina le aporta y le ha aportado al hip hop, sónica y temáticamente. Esta relación ha sido constante, pero con proyectos como los de SmooVth y Giallo Point, Griselda Records, Crimeapple, etc. en los últimos años ha sido aún más explícita y tangible. Lo sentencia Crimeapple, con confianza: “La cultura latina siempre ha sido una parte importante del hip hop, desde sus inicios. Y va a continuar siendo una parte importante del hip hop, más allá de tendencias o lo que sea. Los latinos hemos estado acá desde el principio; ayudamos a construir el hip hop y no nos vamos a ir a ninguna parte. Ojalá, con todo lo que está pasando, empecemos a tener más reconocimiento”.

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