Fotos cortesía de Asger Carlsen.

Ojo, mucho ojo: Asger Carlsen

"Me gusta cuando una situación real puede tener una contradicción a lo que realmente quiere proyectar".

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nov. 16 2017, 11:31pm

Fotos cortesía de Asger Carlsen.

Asger Carlsen (Dinamarca) es un viejo conocido de VICE. Sus inquietantes imágenes de cuerpos amorfos y situaciones que nos hacen dudar de la realidad han pasado por nuestras páginas, tanto impresas como digitales, en varias ocasiones. Ha sido parte de Especial de fotografía un par de veces, la segunda en colaboración con Roger Ballen —artista y veterano en cuanto a “lo raro” se refiere—, y justo es este trabajo de nombre NO JOKE el que lo trajo a México para presentarse en la Galería Gamma de Guadalajara.

Asger estuvo algunos días en la Ciudad de México, donde nos tomamos un café y hablamos sobre su relación con la fotografía.

VICE: ¿Cómo comenzaste en la fotografía?
Asger Carlsen: Originalmente fui fotoperiodista. Fotografiaba escenas del crimen para ser más precisos. Esto fue en los años noventa en Dinamarca.

¿Cómo descubriste que querías ser fotógrafo?
En Dinamarca cuando estás en la secundaria tienes que hacer pasantías de una o dos semanas para así poder decidir qué profesión escoger. Como yo quería ser fotógrafo entré a un periódico. Se suponía que estaría ahí por una semana y me terminé quedando siete años.

¿Y cómo llegaste a hacer fotos de escenas de crímenes?
El periódico tenía un staff y un grupo de freelancers que cubrían lo que el staff no alcanzaba. Un día me di cuenta que si tenías un radio de la policía podías ir a fotografiar estos eventos para después vendérselos a los periódicos.

¿Ahí fue cuando te convertiste en freelance?
Sí, pero estaba súper joven. Tenía como 16 años.

¿Y qué te llevó del fotoperiodismo a la fotografía comercial?
Estuve en el negocio del fotoperiodismo por diez años y me di cuenta que me interesaba trabajar en condiciones más controladas, con más tiempo, ya que en la fotografía de noticias tienes diez minutos y ya. Así que me interesé más en el mundo de las revistas, y junto con eso vino la fotografía comercial; vienen prácticamente de la mano.

¿Qué tipo de foto comercial hacías?
Para lo que me contrataran. Esto fue lo que me llevó a Nueva York en 2007. Ya tenía un agente ahí, pero todavía no comenzaba a hacer mi trabajo artístico.

¿Cómo comenzaste con el arte?
Creo que fue una evolución natural. Ya estaba interesado en el formato del fotolibro y libros de arte. Así fue como conocí el trabajo de Roger Ballen. Compré uno de sus libros en la Photographer´s Gallery en Londres y ahí fue cuando comenzó mi interés en hacer ese tipo de fotografía. A principios del 2000 fui a Estados Unidos y comencé un proyecto sobre un road trip. No diría que había encontrado mi camino, pero la búsqueda estaba ahí, tras el mismo tipo de imagen que ahora.

¿Fue el trabajo de Ballen lo que te llevó a esta búsqueda?
Estaba muy impresionado por su trabajo, porque tiene esta cosa que espero que mi trabajo también tenga, que es que parece real pero es una puesta en escena. Es en esto en lo que estoy interesado, en lograr que parezca totalmente creíble pero que al mismo tiempo sea ficción. Roger fue una de mis influencias. Estamos hablando del 2000, hace ya mucho tiempo, el mundo era muy diferente. No existía esta cultura que hay hoy en día de inmediatez, entonces tenías que ir a una tienda de libros para ver un libro. No era un mundo tan rápido. Comprabas un libro y te obsesionabas con él; las formas de obtener conocimiento sobre artistas eran limitadas. El internet ya existía pero no era como: “vamos a googlearlo…” Antes era el libro. Lo tenías en el librero y sabías que estaba ahí esperando para cuando lo quisieras ver.

Así que aunque descubrí el trabajo de Roger y me influenció, había otros fotógrafos como Larry Sultan y Mike Mandel con su proyecto Evidence o Charlie White. Toda esta gente que estaba haciendo trabajo construido que parecía real pero tenía otra capa de ficción, un mundo imaginario.

Tu trabajo ahora trata menos sobre la fotografía y más sobre lo fotográfico, ¿cierto?
Aunque fui un fotógrafo por muchos años creo que nunca realmente me consideré como tal; nunca estuve interesado lo suficiente. Creo que me metí en la fotografía porque era una manera interesante de ver mundos que no ves normalmente. Puedes entrar a ciertas situaciones o ambientes y la cámara se vuelve como un escudo, aunque como fotoperiodista también tienes que ver muchas cosas que te incomodan. Creo que eso es lo que me interesó, el peligro que había. Pero nunca estuve interesado en ser un fotógrafo; estaba más interesado en las imágenes que capturas, pero mi meta principal era que me hacía feliz, me daba satisfacción. Pero cuando veo hacía atrás me doy cuenta que las imágenes que me parecían interesantes eran imágenes que mostraban la realidad pero que al mismo tiempo escapaban de la realidad. Así que pasaba horas editando. En fotoperiodismo no puedes alterar las imágenes; te corren si lo haces. Pero las encuadraba y las editaba para cambiar la narrativa.

La eterna discusión alrededor de si la fotografía es objetiva o subjetiva…
Estuve rodeado de fotoperiodistas por diez años y todo el tiempo hablaban de la fotografía como evidencia de una situación. Yo los escuchaba pero nunca estuve interesado en eso. A mí lo que me interesaba eran las sensaciones que una imagen podía crear, si una situación real se volvía tan compleja o complicada que te llevara a pensar en otra cosa o tuvieras otras referencias de eso tan concreto que estas viendo me parecía algo muy inspirador. Me gusta cuando una situación real puede tener una contradicción a lo que realmente quiere proyectar.

¿Qué es lo que no te interesaba de la fotografía?
No me interesaba seguir sosteniendo los valores principales de la cultura fotográfica. Quería algo más. Los fotógrafos piensan que una buena fotografía es la que está bien encuadrada y tiene un impacto sobre una situación o está comunicando un incidente de una manera muy clara. Yo creo que las fotografías que hago ahora no son muy buenas. No tienen lo que se esperaría de una fotografía.

La fotografía es sobre captar momentos interesantes. Esa no es mi intención, sino capturar todo el material fotográfico posible en el menor tiempo. Mis sesiones son muy cortas, duran de 15 a 20 minutos. Ahí genero unas 1,000 o 2,000 fotos. Las archivo para más adelante generar una imagen con cualidades escultóricas. Cuando me pongo a trabajar no estoy pensando en fotografía. El reto principal el entender y mejorar la forma que estoy tratando de obtener.

¿Entonces te consideras más un escultor?
¡Claro! Sigue siendo 2D pero tengo las mismas dudas y conflictos que un escultor, los mismos retos. Uso la fotografía porque es lo que sé hacer; son las habilidades que tengo. Sé trabajar en la computadora y utilizar las técnicas de cuarto oscuro en la computadora. Encontrar todas las otras posibilidades son parte de esta evolución y mi inquietud.

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