Drogas

¿Por qué el DMT te hace sentir que estás muriendo?

Investigadores dosificaron a 13 personas para investigar las similitudes entre los viajes con DMT y las experiencias cercanas a la muerte.

por Daniel Oberhaus; traducido por Daniela Silva
22 Agosto 2018, 4:00pm

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

La primera vez que probé el DMT, estaba en la selva, a bordo de un barco hacia el Amazonas desde Iquitos, Perú. Cuando mi guía se enteró de que había un chamán viviendo cerca del pueblo en el que íbamos a pasar la noche, nos desviamos un poco y lo siguiente que supe fue que estaba tomando un brebaje con mal sabor de un caparazón de tortuga. Al caer la noche, el chamán comenzó a sacudir su chakapa –una sonaja hecha de hojas secas– y a recitar suavemente canciones sanadoras llamadas icaros, comencé a sentir los efectos de la ayahuasca, una medicina alucinógena hecha de plantas autóctonas del Amazonas.

Lo primero que noté fue que mi visión quedó oscurecida por fractales que se asemejaban a los patrones de Kené. Poco después, sentí que abandonaba mi cuerpo para ascender a una extensión interminable e intemporal. Cuando llegué, comprendí que mi viaje era el proceso para la muerte y que este purgatorio alucinante era el más allá. Al contrario de lo que uno podría esperar, me invadió una profunda sensación de paz por este encuentro con la muerte.


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Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) son un fenómeno muy difícil de definir en cualquier sentido clínico riguroso debido a su naturaleza subjetiva. Sin embargo, las ECM tienden a compartir muchos elementos, como sentimientos de paz interior, la experiencia de viajar a través de un túnel, experiencias extracorporales y encuentros con seres conscientes. Así como yo descubrí, por experiencia propia, que estas sensaciones también se experimentan comúnmente bajo la influencia de la dimetiltriptamina (DMT), el principal compuesto psicoactivo en la ayahuasca.

Para comprender mejor el vínculo entre este psicodélico y las ECM, los investigadores del Imperial College London le administraron DMT a trece voluntarios en un estudio controlado con placebo. A diferencia de la ayahuasca, que tiene múltiples compuestos psicoactivos y dura varias horas, el DMT directo tiene un inicio rápido y dura solo unos minutos.

El objetivo de los investigadores era "medir directamente hasta qué punto el DMT intravenoso administrado a voluntarios sanos en un entorno de laboratorio podría inducir una experiencia cercana a la muerte según lo determinado por una escala de calificación de las ECM estándar". Los resultados del primer estudio de este tipo fueron publicados la semana pasada en la revista Frontiers in Psychology. Según descubrieron los investigadores, el DMT induce a experiencias que son cualitativamente similares a las experiencias cercanas a la muerte, pero la intensidad depende en gran medida del contexto.

El tamaño del estudio fue relativamente pequeño: los voluntarios eran seis mujeres y siete hombres, cuya edad promedio era 34 años, todos tenían al menos alguna experiencia con drogas psicodélicas, como LSD, hongos o DMT. Cada voluntario visitó el laboratorio dos veces, una vez que se les administró DMT y la otra vez se les administró un placebo, pero no se les informó cuál era cuál.

Cristales DMT. Foto: Psychonaught/Wikimedia Commons

La dosis de DMT que le administraron vía intravenosa a los participantes varió de siete miligramos a 20 miligramos. Durante el estudio, los participantes se recostaban en una habitación con poca luz y escuchaban música relajante mientras un electroencefalograma monitoreaba su actividad cerebral. Según los investigadores, los participantes sintieron los efectos del DMT a los 30 segundos de haber aplicado la inyección, los efectos más fuertes los sintieron unos dos o tres minutos después y solo tuvieron efectos residuales leves 20 minutos después de la inyección.

Para medir la experiencia cercana a la muerte de los participantes, los investigadores utilizaron una escala desarrollada a principios de los años 80 por el psiquiatra Bruce Greyson, que se les entregó una vez que los efectos del DMT habían desaparecido. También se les pidió que midieran sus experiencias subjetivas usando el Ego Dissolution Inventory y el Mystical Experiences Questionnaire, dos encuestas psicológicas desarrolladas en los últimos años para cuantificar los efectos subjetivos de las sustancias psicodélicas.

Las respuestas de los participantes se compararon con las de otro grupo de participantes encuestados por los investigadores que habían tenido experiencias "reales" cercanas a la muerte. Los resultados indicaron que "los 13 participantes obtuvieron puntajes por encima del umbral estándar para las ECM en relación con sus experiencias con DMT", escribieron los investigadores en su informe. En otras palabras, "estos resultados revelan una similitud sorprendente entre la fenomenología de las ECM y las experiencias inducidas por el psicodélico serotonérgico, DMT".

Además, los investigadores encontraron que aquellos que tenían una tendencia hacia los "pensamientos delirantes" en su vida cotidiana también tuvieron experiencias cercanas a la muerte más fuertes en DMT. Su tendencia hacia el delirio fue medida por el Peters Delusion Inventory, que le pide a los encuestados que evalúen su creencia en la telepatía, la brujería, el vudú y otros fenómenos paranormales similares. Los autores sostienen que la razón de esta correlación, puede ser porque las personas con tendencia a delirar son "más enfáticas al defender los fenómenos de las ECM ya que los consideran a favor de sus creencias preexistentes" o incluso como "evidencia" para validar esas creencias.

Rick Strassman, un psiquiatra de la Universidad de Nuevo México que no participó en este estudio, fue el primer químico en los Estados Unidos en experimentar legalmente con DMT a principios de los años 90 después de una suspensión de una década. En el curso de su investigación, Strassman dosificó a más de 50 voluntarios con DMT, pero me dijo en un correo electrónico que las "ECM eran raras".

"Yo creo que a medida que la consciencia 'deja' el cuerpo, el DMT puede mediar ese proceso y reflejar lo que las personas realmente experimentan a medida que mueren".

Según Strassman, uno de sus voluntarios tuvo "lo que podría considerarse una ECM clásica", pero este voluntario vino al estudio con un gran interés en las experiencias cercanas a la muerte y esperaba experimentar una con DMT. Otro de los sujetos de Strassman, a quien describió como un "chamán urbano nativo mexicano" también experimentó algo similar a una experiencia cercana a la muerte en DMT, pero Strassman me dijo que era "más por el lado de un motivo de 'desmembramiento, muerte, reconstitución, renacimiento' chamánico.

"Si hubiéramos administrado escalas que midieran las 'ECM' después de administrar DMT, podríamos haber visto una mayor superposición", me dijo Strassman. "En mi trabajo, determinamos 'similitudes' con las ECM reales basadas en las evaluaciones de voluntarios, en lugar de mediante escalas de calificación".

Entonces, aunque el DMT parece ser capaz de inducir sensaciones cualitativamente similares a las experiencias cercanas a la muerte, los autores notaron que la intensidad de estas experiencias depende en gran medida del contexto y la disposición psicológica del individuo, algo también notado por Strassman. Sin embargo, con el fin de obtener una mejor comprensión de la superposición entre las experiencias de DMT y las ECM, los autores argumentan que se necesita una mejor "neurobiología de la muerte".

Strassman sugirió que la superposición entre DMT y las ECM podría explicarse a nivel biológico ya que el cuerpo humano produce naturalmente DMT en pequeñas cantidades y se ha demostrado que minimiza el daño neuronal debido a la hipoxia (oxígeno insuficiente) en los tubos de ensayo. Por lo tanto, Strassman dijo que "uno podría construir un escenario coherente donde el DMT endógeno se eleva en respuesta a un paro cardíaco/hipoxia con el fin de proteger el cerebro el mayor tiempo posible".

"Por qué se recluta una sustancia con propiedades psicodélicas, en lugar de decir que un opioide endógeno o una endorfina simplemente induce al olvido, es una pregunta muy interesante", dijo Strassman. "Yo creo que a medida que la conciencia 'deja' el cuerpo, el DMT puede mediar ese proceso y reflejar lo que las personas realmente experimentan a medida que mueren. Lo que sucede después de eso, por supuesto, es una incógnita".