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Sobre cómo Veracruz se convirtió en el estado más peligroso de México para los periodistas

Un clima de miedo gobierna el estado de Veracruz con cientos de desapariciones sin resolver, extorsiones, secuestros frecuentes y al menos 14 periodistas asesinados.

por Paul Imison
17 Agosto 2015, 10:45am

Imagen por Jan Xahuentitla

Flores, velas y fotografías yacen a la salida del palacio del gobierno en Xalapa, Veracruz. Muchos de los que pasan solo se detienen para contemplar la estampa y continuar. La improvisada formación de pequeños santuarios para homenajear a las víctimas de la violencia se ha convertido en un fenómeno habitual en muchas partes del país.

Este homenaje en particular está dedicado a la memoria del fotoperiodista Rubén Espinosa, vecino de Veracruz, y de la activista Nadia Vera. Ambos fueron liquidados en un apartamento del DF, la capital, junto con otros tres compañeros. Sucedió el pasado 31 de julio. El santuario rememora la penúltima tragedia y también las incontables sucedidas con anterioridad. Esta pequeña ciudad con aspecto de postal se ha convertido en uno de los destinos más aberrantes del país, en el paraíso de la impunidad asesina.

"Durante mucho tiempo pensaba que este tipo de cosas solo pasaban en otros países", comenta a VICE News un periodista que les conocía a los dos, a Nadia y a Rubén, en un cafetería situada en el corazón del centró histórico de Xalapa, un barrio colonial. El periodista pide mantenerse en el anonimato por razones de seguridad. "Me lo imaginaba en cualquier otro lugar de Sudamérica. Pero cuando ves que son tus amigos y tus colegas los que están cayendo, entonces te sientes muy diferente".

Veracruz se ha transformado en uno de los estados más peligrosos y opacos de México. Hay cientos de desapariciones por resolver, la extorsión está al orden del día, descontrolada, los secuestros son habituales y ya son 14 los periodistas asesinados en los últimos 5 años.

Vera y Espinosa dejaron Veracruz y pusieron rumbo a la capital, México DF, después de recibir varias amenazas de muerte. Según los fiscales del DF, la pareja y otras tres víctimas fueron atadas, golpeadas y ejecutadas de un disparo en la cabeza. Poco antes de su muerte, Nadia Vera había confesado que si algo le pasaba, el responsable sería Javier Duarte, el gobernador de Veracruz y el hombre que la había amenazado con matarla.

Un periodista y un presunto líder de los Zetas, asesinados en Veracruz. Leer más aquí.

Los manifestantes sujetan una pancarta por las calles de Veracruz en la que se ven los rostros de la activista Nadia Vera y del fotoperiodista Rubén Espinosa. (Foto de Jan Xahuetitla).

Los espectadores de la ceremonia en honor de los caídos, en Xalapa, subrayaron que se trataba de un acontecimiento luctuoso y declinaron hablar de los motivos por los que tanto Vera como Espinosa fueron asesinados. En Veracruz reina un código de silencio tácito, la sensación de que una mera alusión a lo que está pasando te puede poner en peligro.

"¿Por qué matan a los periodistas"? se pregunto el periodista anónimo retóricamente. "No estoy seguro de que exista solo un motivo. Es parte de la atmósfera general, la misma que se respira en el crimen organizado, en la política y en todo lo demás.

"El denominador común es que el estado fracasó: no les protegió ni siquiera después de haber sido amenazados. Y todo el mundo sabe que serán asesinatos sin resolver".

Y lo cierto es que, por ahora, Nadia Vera y Javier Espinosa, se han incorporado al listado de periodistas y activistas de Veracruz cuyos asesinatos siguen siendo un misterio. En 2012, Regina Martínez, corresponsal del periódico Proceso fue estrangulada en su apartamento. A principios de este año, Moisés Sánchez, un editor de periódicos local fue secuestrado cuando estaba en su casa, en el municipio de Medellín de Bravo.

Los baños de sangre y la impunidad han golpeado gran parte de México en los últimos años. Algunos estados, se han hecho populares de manera siniestra por su ausencia de transparencia. En Veracruz, las atrocidades y los episodios de violencia suceden todo el tiempo, aunque muchos se silencian. En Veracruz es raro leer artículos de prensa que cuestionen al gobernador, uno de los más turbiosdel país.

Para muchos, Veracruz es un lugar donde se hace difícil decir dónde termina el crimen organizado y dónde empieza el estado. Así lo expresa Javier Sicilia, activista por la paz.

Los feminicidios del Estado de México (parte 1). Leer más aquí.

Las manifestantes llevan carteles en los que exigen la dimisión de Javier Duarte. (Foto de Jan Xahuentitla)

El 20 de setiembre de 2011, 35 cuerpos desmembrados fueron arrojados a una autovía concurrida a la salida de un centro comercial en la ciudad de Veracruz, que dispone de uno de los puertos marítimos más importantes del país, 80 kilómetros al sudeste de Xalapa, sobre la costa del golfo de México. Y aunque cada día salgan a la luz horrorosos episodios sobre la guerra contra el narcotráfico, el espeluznante descubrimiento de los 35 cuerpos provocó un gran impacto en el país.

Unos días más tarde, siete hombres enmascarados reivindicaron la autoría de la masacre en un vídeo colgado en YouTube. Los presuntos asesinos se autoproclaman como los "MataZetas" y dicen ser enemigos acérrimos del infame cartel de la droga conocido como Los Zetas. Los Matazetas prometen limpiar el estado de miembros del cartel.

Veracruz es la ciudad en la que desembarcaron los primeros conquistadores españoles en el siglo XVI. Y es también el puerto desde el que la armada de Estados Unidos invadió México en 1847. Hoy, armas, drogas y toda clase de contrabando, entran en el país a través de su histórica entrada, y arrastran consigo a muchas de las organizaciones criminales más poderosas de la zona.

Los Zetas fueron fundados a finales de la década de los 90 por antiguos miembros de las fuerzas especiales mexicanas. Al principio fue el brazo ejecutor del cartel del Golfo, hasta que se estableció por su parte. Desde entonces se les conoce como uno de los grupos armados más despiadados del país.

Después de la abominable masacre de 2011, el entonces presidente, Felipe Calderón, proclamó públicamente que un estado mexicano había sido efectivamente capturado por una organización criminal por primera vez en la historia.

'Existe un pacto de impunidad en el país que estipula literalmente que los líderes políticos del país son intocables de cara a la ley'

"Sí, es un tema de apoderamiento de los criminales", confesó Calderón después de la atrocidad. "Veracruz, que yo creo que se dejó en manos de Los Zetas, no sé si involuntariamente, probablemente, quiero suponer ¿no?". 

Mucha de la controversia ha rodeado a Javier Duarte, el actual gobernador y miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 2010, durante su campaña electoral, Duarte fue públicamente acusado por el candidato de la oposición Miguel Ángel Yunes Linares, de vínculos con Los Zetas.

Yunes, que había pertenecido al Plan de Acción Nacional (PAN), el partido de Calderón, publicó una carta abierta al presidente en que declaraba que: "tenemos evidencias sustanciales… de que Duarte está fuertemente vinculado al narcotráfico. Y específicamente con Los Zetas, una organización que ha sido una fuente clave para financiar al grupo representado por Duarte y (por el antiguo gobernador) Fidel Herrera".

Tanto Duarte como Herrera denegaron las acusaciones y ningún miembro de la cúpula del estado ha sido investigado. La ausencia de transparencia en la investigación de tales asuntos solo subraya lo que un especialista ha descrito como el "pacto de impunidad" que reina entre los líderes del país.

"Veracruz no es el único sitio donde esto está pasando, aunque es uno de los casos más severos", comenta a VICE News Edgardo Buscaglia, un abogado que ha asesorado al gobierno mexicano en materia de seguridad. "Existe un pacto de impunidad en el país que estipula literalmente que los líderes políticos del país son intocables de cara a la ley. México se ha convertido en un puzzle de mafias políticas y el gobierno federal ha perdido su capacidad de controlarlas". 

"Es imposible decir si los que están yendo contras los periodistas son organizaciones criminales o individuos que actúan por su cuenta", explica Buscaglia. "No tenemos ninguna evidencia al respecto. Claro que cuando existe una impunidad indiscriminada, cualquiera puede beneficiarse de la situación — ya sean organizaciones criminales, agentes de policía, militares o políticos".

Nadia Vera, asesinada en México DF: 'Si algo me pasa', fue el gobernador de Veracruz. Leer más aquí. 

Un manifestante lleva una flor en su cámara durante la marcha en protesta del asesinato de Rubén Espinosa. (Foto de Jan Xahuentitla)

Varias periodistas explicaron en Xalapa a VICE News que el periodismo se ha convertido en una actividad cada vez más precaria en la ciudad. La mayoría cobran salarios extremadamente bajos, los medios de comunicación locales se abstienen de criticar al gobierno o de dar cobertura a la actividad criminal y a menudo el silencio se compra a través de sobornos.

"No es un trabajo que esté bien considerado desde hace tiempo", explica un periodista. "A ojos de la gente o eres un vendido o un chismoso. En Veracruz es casi imposible hacer periodismo de investigación en serio. Y punto". 

"Si te fijas en los periodistas asesinados verás que todas andaban trabajando en variedad de asuntos distintos", abunda. "Algunos trabajaban con fuentes policiales. Otros escribían de corrupción en el gobierno. Y otros eran muy activos en organizaciones sociales".

"Honestamente, yo diría que las razones por las que fueron señalados son varias. La única conexión es que las autoridades no movieron un dedo en ningún caso".

En junio, Duarte despertó el colérico criticismo del sector después de acusar públicamente a los periodistas de Veracruz de conspirar con el crimen organizado. Entonces, les urgió a que "se comporten como ellos mismos".

"Por desgracia los criminales están vinculados con abogados, empresarios, funcionarios públicos y con gente que colabora en los medios", explicó Duarte durante un almuerzo.

Un manifestante lleva una flor en su cámara durante la marcha en protesta del asesinato de Rubén Espinosa. (Foto de Jan Xahuentitla)

Al ser preguntado por si creía que las autoridades puedan estar implicadas en los asesinatos, un periodista respondió que "es imposible de saber".

"Lo que yo diría es que en este estado hay mucha represión generalmente", comentó. "En cualquier manifestación, por ejemplo, siempre hay infiltrados — nadie sabe quienes son — pero se dedican a hacer fotografías de los periodistas que cubren el acontecimiento".

"Quieren saber quien atiende a las manifestaciones. Para disuadirles de que vayan y participen y hagan preguntas. A la gente le da miedo decir lo que piensa".

El hecho de que Vera y Espinosa fuesen asesinados en el DF, una metrópolis mucho menos acostumbrada a las oleadas de violencia que han barrido el resto de país, provocó que la cobertura mediática fuera mucho mayor.

'Si trabajas en esta profesión, siempre andas mirando por encima del hombro, preguntándote que será lo siguiente que pasará'

En un movimiento inusual que delata la importancia del caso, los fiscales del DF viajaron hasta Veracruz para interrogar a Duarte personalmente el pasado 11 de agosto. El gobernador condenó el ataque con un comunicado oficial en el que lo tachaba de "aberrante".

Hasta la fecha, solo se ha hecho una detención relacionada con el caso, pese a que el sospechoso no parece tener ninguna relación muy evidente con Veracruz. Los investigadores todavía tienen que determinar cuál fue el motivo del crimen.

Otro fotoperiodista describe a Espinosa como a "una persona muy cálida que siempre estaba allí para quien le necesitara. Era fotógrafo, activista, y, por encima de todo, un gran amigo".

"Seguimos sin saber qué es lo que pasó", explica otro. "Si trabajas en esta profesión, siempre andas mirando por encima del hombro, preguntándote qué es lo siguiente que pasará".

Sigue a Paul Imison en Twitter: @paulimison

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