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El alto el fuego en Siria se vuelve en contra de Al-Qaeda

Los últimos enfrentamientos entre rebeldes combatientes de la formación secular Ejército Libre Sirio, y los radicales islamistas del Frente al-Nusra demuestran la dureza y la gravedad que afectan al liderazgo de ambos grupos. VICE News habló con ambos.
06 Abril 2016, 11:55am
Manifestantes llevan una bandera de la oposición durante una manifestación contra el gobierno en Maarat al-Numan, zona controlada por los rebeldes, el 25 de marzo de 2016. imagen por Khalil Ashawi/Reuters

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Alentados por la estimable disminución de la lucha armada que ha provocado el alto el fuego instaurado hace ya un mes, decenas de civiles de las zonas controladas por los rebeldes se han lanzado a las calles de sus ciudades y de sus aldeas. Un mes después del cese de las hostilidades, parece que las calles y las plazas vuelvan a ser lugares en los que, ahora mismo, sean escenarios seguros donde clamar por la democracia.

El pasado 11 de marzo, las multitudes se concentraron en Maarat al-Numaan, un pueblo situado al noroeste de la provincia de Idlib, por segunda semana consecutiva. Los manifestantes ondearon la bandera revolucionaria del Ejército Libre Sirio (FSA en sus siglas inglesas), en la que aparecen tres estrellas rojas, y profirieron toda suerte de cánticos en los que exigían el final del mandato del dictador que sigue presidiendo el país, Bashar al-Assad.

Claro que los cánticos se encontraron enseguida con una respuesta furiosa. Lo paradójico fue que esta no procedía de ninguna facción pro Assad. Quienes protestaban en contra de los cánticos de los rebeldes eran los miembros de la franquicia de Al-Qaeda en Siria, los combatientes yihadistas del Frente al-Nusra, quienes esparcieron a una columna de motoristas por la manifestación con el objetivo de disolverla. Los recién llegados intentaron silenciar las proclamas revolucionarias a grito de Allahu Akbar [Alá es grande]. Y cuando las proclamas se revelaron insuficientes para acallar nada, los radicales decidieron cargar contra la multitud.

Los enfrentamientos, que desembocaron en una serie de manifestaciones en contra de la protesta inicial, son una perfecta ilustración del nivel de complejidad y de gravedad de las tensiones que se han desatado entre el Ejército Libre Sirio, una fuerza secular respaldada por Occidente; y los grupos radicales como el Frente al-Nusra. Los representantes de ambas formaciones han confesado a VICE News que las tensiones registradas hasta la fecha, podrían derivar en hostilidades mucho más violentas.

Pese a todo, las manifestaciones vividas en las últimas semanas han recordado a las que se sucedieron en los albores de la revolución, a principios de 2011. Claro que las protestas de hoy están salpicadas de manera mucho más indiscriminada por un conflicto de naturaleza mucho más sectaria que entonces. Hoy las líneas más duras de cada formación confunden las proclamas religiosas con los bombardeos. Hoy, además, las aspiraciones de poder de los yihadistas salafistas del Frente al-Nusra se han visto amenazadas por la irrupción del Ejército Libre Sirio. Ahora los yihadistas, en su intento por silenciarles, podrían haber ido demasiado lejos.

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Ahmad al-Saoud, líder de la 13ava división del Ejército Libre Sirio en Maarat al-Numan, jugó un papel determinante durante las manifestaciones acaecidas en la aldea. Al igual que sucede con el resto de la provincia de Idlib, Maarat al-Numan está controlado en casi su totalidad por las fuerzas de Al-Nusra, una formación que durante la declaración de alto el fuego fue considerada como una organización terrorista. Debido a ello, ni siquiera fue contemplada en la tregua, al igual que les sucedió a otros radicales, como Estado Islámico (EI).

Enfrentamientos entre opositores sirios y partidarios de Al-Nusra el pasado 11 de marzo (minuto 01:52)

Los combatientes del Frente al-Nusra atacaron las posiciones de la 13ava división el día después de las protestas celebradas en 11 de marzo. Los guerrilleros yihadistas salafistas saquearon la sede del Ejército Libre Sirio, se hicieron con parte de sus armas, mataron a seis de los hombres del teniente coronel Ahmad Saoud, y capturaron a varios más. Según ha contado Saoud a VICE News en una reciente entrevista por Skype, los salafistas no se llevaron ningún misil de largo alcance. Sin embargo, el líder rebelde asegura que el ataque de Al-Nusra fue completamente gratuito. Los yihadistas, por su parte, aseguran que su ofensiva era una represalia contra la división 13ava, puesto que esta había detenido a uno de sus miembros.

El Frente Al-Nusra ya había dirigido antes sus ofensivas contra varios grupos asociados al FSA. En noviembre de 2014 ya atacó las posiciones del Frente de los Revolucionarios de Siria (SRF) en Idlib. Y poco después, en marzo de 2015, logró provocar la desbandada de la milicia Harakat Hazm, apoyada por la CIA. El caso es que ninguna de las dos formaciones era muy popular ni entre el resto de la oposición ni entre los civiles de las zonas que controlaban.

'En Nusra estaban asustados y querían deshacerse de toda la gente de la zona que cuenta con el apoyo de Occidente'.

En la división 13ava las cosas son diferentes, y ha demostrado no solo tener una estimable solvencia militar, sino también un buen nivel de aceptación entre los vecinos. En los momentos posteriores a los enfrentamientos, la población civil de Maarat al-Numaan desplegó una serie de protestas contra el Frente al-Nusra en la que se les exigía que se fueran. Acto seguido invadieron las instalaciones del frente para liberar a los miembros de la 13ava división que seguían encarcelados. Después de la ofensiva, las fuerzas yihadistas decidieron recular rumbo a la periferia.

La importancia de tales enfrentamientos, sin embargo, podría propagarse más allá de los confines de un solo pueblo. Al-Qaeda había logrado que su franquicia siria, el Frente al-Nusra hubiese propagado su presencia en Siria de manera muy considerable. Su fuerza y sus recursos la han convertido en una de las formaciones más efectivas a la hora de combatir a las tropas de Bashar al-Assad.

Las tablas que ha sumado en el campo de batallas la han convertido a día de hoy en una formación experta en combatir y reducir las amenazas que se ciernen sobre su horizonte. Y ha demostrado, además, una buena capacidad para forjar relaciones diplomáticas con facciones de distinta ideología. Claro que lo mismo hablar de diplomacia sea un poco exagerado: en realidad los grupos opositores a los yihadistas han sido o bien obligados a someterse a la idiosincrasia de la formación; o al menos a aceptar sus normas, aún cuando no compartan su extrema ideología.

Sin embargo, la pausa en la lucha, el resurgimiento de las manifestaciones populares y el apoyo que está recabando el FSA, han puesto al descubierto cuál podría ser la mayor debilidad de los yihadistas. A fin de cuentas, parece que su ideología está muy lejos de ser ampliamente aceptada.

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En realidad, las tensiones declaradas en Maarat al-Numan entre la división 13ava y al-Nusra llevan forjándose desde hace ya algún tiempo. En su día, los hombres de Saoud ya rechazaron obedecer lo que los combatientes de Al-Nusra entienden como normas de comportamiento más estrictamente islámicas; de tal manera, los primeros permitirían prácticas con las que en Al-Nusra estarían en contra, como permitir que se escuche música o que se lleve maquillaje, por poner dos ejemplos. "Nuestra relación ha sido mala durante mucho tiempo. En realidad, nunca tuvimos una relación", ha proclamado el comandante del FSA.

Al-Nusra, por su parte, ya ha tenido suficiente. Un miembro del departamento de prensa de la organización cuyos familiares estuvieron implicados en los enfrentamientos ha hablado con VICE News a través de Skype. Él considera que el hecho de que uno de sus combatientes yihadistas fuera detenido por los soldados de la 13ava división hubiese sido un "problema normal" que, normalmente, tendría que haber sido resuelto con una negociación. Sin embargo, después de las manifestaciones, parece que se haya producido la excusa suficiente para justificar un ataque mucho más indiscriminado. "La gente de Al-Nusra quería atacar, que es exactamente lo mismo que sucedió con Harakat Hazm. Querían que les diéramos un motivo para atacarles", ha contado.

'En Nusra se inclinaron por el pueblo sirio y nos traicionaron... eso fue una injusticia'.

La fuente, que ha hablado con VICE News a condición de hacerlo anónimamente, añade que Al-Qaeda estaba buscando el pretexto que le sirviera par atacar a las fuerzas apoyadas por los extranjeros. "Teníamos motivos para resolver la situación sin necesidad de ningún ataque. Pero en Al-Nusra estaban asustados y querían deshacerse de toda la gente de la zona que está respaldada por los occidentales. Así que decidieron atacar".

Ambos bandos entienden que tal situación será el preámbulo de futuras hostilidades. Saoud ha comentado que su formación ya ha decidido "terminar con la presencia del Frente al-Nusra en Siria". "No se pueden quedar porque su ideología no tiene nada que ver con la del pueblo sirio", ha comentado. "Frente al-Nusra se ha revelado contra el pueblo sirio y nos ha traicionado. Ha sido una injusticia".

Claro que si el FSA quiere deshacerse de Al-Nusra, sabe que no podrá hacerlo solo. La 13ava división se quejó en su día a través de un comunicado del "extraño silencio" del resto de facciones del FSA en relación a los enfrentamientos. Sin embargo, Saoud considera que ahora el movimiento antiyihadista ha ganado enteros.

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"No cabe duda de que hubo silencio y traición por parte de la cúpula directiva de las facciones del FSA y de otras formaciones revolucionarias, pero las manifestaciones de marzo abrieron los ojos de todas las facciones y las de los revolucionarios ante la crisis", ha contado. "Toda la gente y todos los revolucionarios tomaron buena bota de lo que sucedió, y ahora hablan de hasta qué punto el mismo pueblo ha sido el que ha cambiado las tornas, de cómo han sido capaces de expulsar al Frente al-Nusra de Maarat al-Numaan".

Desde Al-Nursa se ha expresado cierta preocupación ante el cariz que están tomando los acontecimientos. Entienden que se está armando un resurgimiento del poder de ciertas facciones del FSA. De tal manera, los yihadistas prevén anunciar en breve la formación de una nueva brigada que operará en conjunción con Jund al-Aqsa otro grupo de fieles yihadistas, dispuestos a enfrentarse al FSA y a toda la oposición que haga falta, según apunta la fuente de los combatientes yihadistas.

Según esta, estamos viviendo el preámbulo de lo que se viene. Y lo que se viene es una lucha encarnizada "muy pronto". Según relata, Nusra estaría preparando sus bases en la provincia de Hama y en otros destinos, en previsión de que la batalla les obligue a retroceder.

'En lo círculos rebeldes islamistas la gente está cada vez más harta del frente al-Nusra'.

Noah Bonsey, analista especializado en Siria que trabaja para el International Crisis Group, considera que las intervenciones de Nusra en Maarat al-Numaan constituyen una de las infracciones más serias de los yihadistas, unas infracciones que, de alguna manera, recuerdan a las que provocaron que una coalición de grupos rebeldes decidiera unirse para luchar contra Estado Islámico en 2013. "Se ve que se está armando un consenso entre la oposición armada y los activistas para combatir lo que ya se percibe como un problema de los Nusra", explica. "Yo creo que después de varios episodios por todo el país, esta ha sido la gota que ha colmado el vaso".

Y añade, sin embargo, que en los anteriores enfrentamientos entre los rebeldes y los grupos yihadistas, la oposición solo ha triunfado cuando se ha unido en la lucha. Y que, incluso, solo con la unión del FSA es improbable que la cosa salga bien. La clave para derrotar al Frente Al-Nusra consistirá en incorporar a los elementos islamistas; esto es, a las poderosas milicias Ahrar al-Sham, que avanzan bajo el apoyo de Turquía. Muchos creen que sus combatientes comparten su credo con Al-Nusra, pero lo cierto es que, más recientemente, sus líderes han hecho lo posible por reformarse a los ojos de los líderes occidentales, lo que les ha llevado, incluso, a escribir artículos de opinión en medios como el Washington Post o el Daily Telegraph.

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El deseo, al menos entre algunos líderes de Ahrar al-Sham, es ser vistos como un socio potencial de Washington y de sus aliados para derrotar a Estado Islámico y a Assad, lo cual podría volverse en contra de Al-Nusra, considera Bonsey. "Entre los círculos rebeldes islamistas, la gente cada vez está más harta del Frente al-Nusra", relata. "Y parece que sucede que cada vez hay un sector de Ahrar ash-Sham que comparte más ese sentimiento, que está igualmente harto de lo que perciben como un comportamiento sistemáticamente problemático. Claro que si tal descontento será suficiente para que las milicias de Ahrar al-Sham se decidan a unirse o no al FSA es algo que todavía está por ver".

Ahrar al-Sham ha eludido manifestarse públicamente en la discusión y se cree que procurará tender lazos diplomáticos entre Nusra y el FSA. Sin embargo, uno de sus líderes más experimentados, Hossam Salamar, se ha referido a que las manifestaciones en contra de al-Nusra del pasado viernes en Maarat al-Numaan, podrían significar el cambio de tornas definitivo.

'El pueblo sirio no aceptará a Al-Qaeda en Siria, pase lo que pase'.

La fuente de Jabhat al-Nusra comenta que los líderes de la formación yihadista también están preocupados con lo que sucederá con Ahrar al-Sham. De hecho, ya ha vaticinado que una coalición liderada por el FSA se volverá en contra de Al-Nusra, y que cuando lo haga, verá cómo se le suman tanto los combatientes de Ahrar ash-Sham como la alianza de rebeldes islamistas de Faylaq al-Sham. Lo comenta porque cree que la proximidad ideológica salafista yihadista entre los guerrilleros de Ahrar ash-Sham y los postulados del frente al-Nusra, podría desembocar en una serie de disensiones todavía por definir. "En ese caso a Ahrar al-Sham no le quedará otra alternativa que dividirse. Una parte se unirá al frente al-Nusra y otros se irán con el FSA. Y supongo que habrá unos terceros que preferirán renunciar a las armas sin ni siquiera luchar".

Las manifestaciones también se observaron en algún otro lugar de Idlib el fin de semana pasado. Allí la multitud también exigió la salida de los Nusra. Saoud, de la división 13 hizo un llamamiento a los rebeldes y a los poderes occidentales que les apoyan para que aprovechen la oportunidad para mostrarles su respaldo y para contrarrestar la presencia de Al-Qaeda en Siria. "Estamos intentando continuar [nuestra batalla contra el frente al-Nusra] hasta que el enfado de la gente que les rechaza se propague, y se genere la necesidad de expulsarlos a la fuerza militarmente, puesto que no cuentan con el beneplácito del pueblo", explica. "Lo más importante que hay que entender de la revolución siria.... Es que el pueblo sirio no aceptará jamás a Al-Qaeda en su territorio, pase lo que pase. Assad no sucumbirá hasta que Al-Qaeda y otros sucumban primero. En Siria somos contrarios a la ideología yihadista de Al-Qaeda. Somos musulmanes moderados, somos abiertos de miras y somos gente que ama a su país y que quiere vivir tranquila y en paz".

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