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Esta es una propuesta artística: ¿Que pasaría si los refugiados sirios van a Marte?

Halil Altindere, uno de los artistas contemporáneos más reconocidos de Turquía, ha transformado la icónica imagen de Mohammed Ahmed Faris —primer astronauta sirio en viajar al espacio—, en una instalación que se expone en una galería de Nueva York.

por Kaya Genc
06 Enero 2017, 2:01pm

Imagen por Halil Alt?ndere

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Mohammed Ahmed Faris fue el primer astronauta sirio en viajar al espacio, justo antes de que escapara hacia Kocamustafapasa, un barrio conservador en Estambul. Como piloto de combate en la Armada Siria, Faris fue elegido para un programa espacial desarrollado por Siria y Rusia, por lo que paso dos años en Moscú entrenándose.

En julio 22 de 1987, Faris inició el histórico viaje hacia la base espacial rusa Mir. "Estamos ahora volando sobre nuestro hermoso país, Siria", anunciaba orgullosamente mientras la nave entraba en órbita. En la Tierra, las cámaras grababan en la oficina presidencial de Hafiz al-Assad, cuya imagen se transmitía a nivel nacional mientras escuchaba cómo Faris le enviaba su "profundo respeto y cariño". La imagen encajaba con la típica propaganda nacionalista, y sin embargo resultaba conmovedora. En la grabación de audio, la voz de Faris se nota llena de alegría, orgullo y un cierto éxtasis religioso. "Desde aquí puedo ver las hermosas costas, las montañas verdes y las tierras de mi país".

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Hoy, esa imagen serena de Siria queda aún más lejos de lo que Faris estaba cuando se encontraba en el espacio.

El astronauta retirado y héroe nacional ahora vive en un apartamento de dos habitaciones con cinco miembros de su familia en Estambul, Turquía. Logró escapar de Siria hace cinco años.

Halil Altindere, uno de los artistas contemporáneos más reconocidos de Turquía, ha transformado la icónica imagen de Faris y su historia en una instalación de video que resulta nostálgica, política y satírica al mismo tiempo. En el video titulado Space Refugee —mostrado como parte del show del artista en la galería Andrew Kreps de Nueva York— Altindere presenta una serie de preguntas metafísicas sobre la guerra siria, los efectos de la crisis migratoria y el futuro de la humanidad.

Faris, alguna vez héroe nacional, parece estar cómodo en su hogar, habiendo ya experimentado el doloroso sufrimiento en Siria [cuyo territorio ha sido peleado durante la sangrienta guerra civil de cinco años] y la libertad del espacio, el cual no es sometido a disputas de soberanía.

"Mi propósito era proteger el cielo de mi país, no asesinar a mi gente", dice Faris a Altindere.

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En 2011, cuando comenzó el levantamiento sirio, Faris ocupó el puesto de general mayor en la Fuerza Aérea de Siria, pero dejó el país como protesta después de que el gobierno de Assad se tornara violento contra los manifestantes.

"Vine a Turquía para expresar mis sentimientos, combatir la injusticia y la tiranía de mi país, para ayudar a mi gente en Siria. Creo que la libertad de expresión es más fuerte que los cañones y las balas".

'Mi propósito era proteger el cielo de mi país, no asesinar a mi gente'.

El viaje del astronauta hasta la frontera turca fue difícil: siendo uno de los mayores desertores de Siria, Faris era vigilado de cerca, así que tuvo que tomar a su esposa e hijos de forma discreta, conducir hasta la frontera turca y cruzar de forma ilegal el alambre de púas para poder entrar al pueblo de Kilis, donde agentes de inteligencia turcos lo encontraron e interrogaron. Eventualmente lograron llegar a Estambul.

Para Altindere, ese es el inicio de la historia de Faris, no su final. Es aquí donde el artista explora la leyenda del astronauta no como un viajero del espacio, sino como un refugiado.

Sin temor alguno, el artista organiza una investigación científica alrededor de la idea de que los refugiados sirios puedan llegar a Marte e iniciar una civilización ahí, justo como hicieron aquí en la Tierra hace mucho tiempo. En contraste con la representación occidental como un grupo de gente triste, desolada y melancólica, Altindere presenta a los refugiados sirios como los salvadores de la humanidad.

Muhammed Ahmed Faris con amigos (2016). Cortesía del artista y la galería PiLOT, Estambul.

El artista apoya su proyecto con entrevistas realizadas a personal de la NASA, un abogado en aviación y un arquitecto ruso, quienes imaginaron de forma colectiva los detalles para asentar una colonia de refugiados en Marte.

"Nosotros los sirios somos los hijos de la civilización, hijos de la historia", medita Faris en el video. "Construimos la civilización humana hace 10.000 años. Le dimos a la humanidad su primer alfabeto, sus primeros sistemas de agricultura, sus primeras técnicas de minería... Reconstruiremos Siria y también somos capaces de reconstruir todos los planetas del sistema solar".

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Los sirios fueron los primeros en refinar el hierro en la Tierra, así que una ola de refugiados sirios puede hacer lo mismo en Marte. "Es un hecho científico que Marte es muy rico en hierro. Construiremos el espacio ahí y yo iré con ellos a Marte, donde encontraremos seguridad y libertad".

Aparentemente, Marte es el mejor lugar posible para una colonización siria —no es demasiado caliente, es de hecho habitable y hay bastante territorio disponible. El único problema con la Colonia en Marte es que se necesita cerca de un año para llegar hasta el planeta y el transporte de material resulta altamente costoso. La solución, dice alegremente Altindere, es llevar impresoras 3D y dejar que ellos construyan todo en Marte.

Imagen de la exhibición (2016). Cortesía de la Galería PiLOT.

El artista ofrece una experiencia de realidad virtual sobre este nuevo mundo. Journey To Mars, un video de 360 grados que acompaña a la cinta principal, permite a los visitantes conocer la Colonia en Marte creada por Altindere a través de unos lentes de realidad virtual. La ciudad ficticia recuerda a las cuevas subterráneas de Capadocia.

"Quería que los asistentes sintieran empatía con los refugiados espaciales", explicó Altindere. Muchas personas ven la historia de Faris como simple ficción, es por ello que el artista turco confronta a la audiencia directamente con la parte más sombría del proyecto. Una vez que el espectador se coloca los lentes, camina a lado de Faris y otros tres jóvenes refugiados sirios mientras vagan por nuevo y lejano hogar.

"Los países civilizados evaden la realidad. Con esta exposición, no tienen otra opción más que enfrentarla", explicaba Altindere mientras reproducía el video en la laptop de su estudio. "Si ningún país los quiere, ¿por qué no enviamos a los refugiados de todo el mundo a Marte? Esa es la realidad que la gente enfrenta aquí".

'¿Por qué no enviamos a los refugiados de todo el mundo a Marte?'

Es una buena pregunta, difícil de ignorar máxime cuando las atrocidades en Aleppo ocurren ante los ojos de todo el mundo.

El hipotético éxodo hacia Marte podría resultar bastante atractivo para varios políticos europeos que desean deshacerse se los refugiados sirios que ahora viven en su país. Podría incluso ser bien visto por los propios refugiados.

En algún momento del video, Faris insta a sus compatriotas a ser pacientes ante las injusticias del mundo: "No hay libertad en la Tierra, no hay dignidad para los humanos aquí... Un hombre siempre anhela su país natal y su patria. Y volveremos a nuestro país, si así lo quiere Dios".

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