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El sello ‘También’ y el ambient latino: Un elogio al proceso

Un viaje transversal desde la nueva apuesta de Quixosis hacia una latinoamérica que intenta desmarcarse de estereotipos con la experimentación sonora.

por Juan Pablo López M.
08 Noviembre 2018, 12:00pm

Foto cortesía de Quixosis y Minicomponente

Daniel Lofredo Rota está desayunando en la ventana de la cocina de un piso alquilado en Berlín. Ha salido a girar. En los últimos días de octubre, después de tener apariciones en La Roche-sur-Yon Film Festival en Francia, o la noche del colectivo Nómade en la capital alemana, el artista ecuatoriano anda gestionando las impresiones de los cassettes y vinilos que editará en el 2019 por También, su nueva odisea, esa que pretende abrir trocha y caminos para las sonoridades más riesgosas.

Lofredo Rota, de 31 años, tez clara, facciones fuertes, cabello negro y 1.95 de estatura, es Quixosis, un productor de música electrónica que no se deja encasillar en un solo ritmo o género. En su país, junto con Nicola Cruz o Fidel Eljuri ––e incluso en la región–– han empujado varios límites, han desarrollado nuevas narrativas en relación a lo que tradicionalmente un artista electrónico latino podía crear y presentar. Hoy son fuente rica de inspiración para nuevos productores que descienden de los Andes o están inmersos en la amazonía. Y avanzan. Se mueven en bloque.

“Creo que la escena local se beneficia mucho de la mediocridad de las instituciones. Sin ese apoyo, hemos aprendido a hacer todo nosotros mismos, lo cual nos ha convertido en artistas muy completos, de temple fuerte. Cero divas. Gente que sabe resolver problemas. ¿Y qué es el arte si no un ciclo de creación y resolución de problemas?”, dice Daniel. Entonces el quiteño, en el espíritu DIY más puro, crea un sello de música para cocos abiertos, para el día después, para momentos íntimos, para dormitorios, o hasta para bebés, según él.

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Foto: cortesía de Minicomponente

Decía que avanzan en bloque, casi que desde Ushuaia hasta Tijuana. Al ruedo de También, también saltaron al vacío Minicomponente, de Argentina y Biuddah de México para firmar las primeras tres referencias. El 001 es el resultado de un proceso de recambio de piel que toma inspiración de la música avant garde pop japonesa de los ochenta y noventa, repleta de juguetería Casio y baterías como la TR-505, DD305 y la MC 303. Desde el sello, cuentan que Minicomponente produjo un álbum apacible y complejo a la vez, de melodías infantiles y cálidas.

“David, que era mi pareja y mejor amigo, partió precipitadamente de cáncer, a los 23 años. Mi psiquis se laceró de tal forma que tuve que aprender a hacer casi todo de nuevo. Musicalmente quise rescatar las emociones que habitaban en lo que escuchaba con David. Cada canción es una anécdota y un recuerdo”. Y así se creo In Tu, así fue como la productora argentina, Paula Acuña, gestó el primer EP de También, un territorio melancólico de entrega, donde se cuelan, de alguna forma, la sorpresa y la fractura.

NOISEY: Ahora quiero que me hables de ese preciso instante en donde resolviste que tenías que hacer un sello de ambient y experimentación sónica latinoamericana.
Quixosis: Estaba manejando un auto prestado, escuchando un disco de Deru, 1979, y empecé a taladrarme la cabeza con una idea: tenía que dejar todo y dedicarme al ambient. Fue como cuando te dicen que repitas la palabra gabber 10 veces a ver qué pasa. Fue lo mismo, pero con la palabra ambient:

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Ideas como esas son como un rayo y no hay que dejarlas ir.

¿Cómo es que te encuentras con Minicomponente y Biuddah? De Argentina a México, comienza transversal el sello.
Los encontré buscando en las profundidades del internet. A Minicomponente la encontré en SoundCloud, buscando a los experimentadores. A Biuddah me lo presentó el Siete Catorce, músico y amigo que respeto mucho.

¿Sientes que están atadas las regiones con las paletas sonoras o conceptos aterrizados en los EPs venideros de También?
Sin duda. nuestra región está llena de ermitaños, gente que hace música en espacios privados. Ese es el punto del sello. Pero eso no es lo único que estaremos publicando. También es un concepto inclusivo y amplio. Nuestro segundo lanzamiento será de música conectada al yagé, y no será una producción nueva, sino una re-edición. La Mira, la cumbia es uno de los géneros más geniales del universo y tiene su manera de atravesar fronteras y aparecer donde menos se lo espera uno.

La música es así. Cada vez menos se unen las nacionalidades y cada vez más nos convertimos en micronaciones unidas por afinidades muy específicas. Ese es el punto: la especificidad del espacio privado, interno, que a pesar de nacer en corpóreo, lo trasciende casi de inmediato. Lo personal es universal.

Necesitamos algo que nos facilite una independencia técnica de los productos hechos en el norte. Y quién sabe, quizá se nos ocurra algo que cambiará todo.

La propuesta de También es poner un pie afuera del club, o incluso los dos. ¿De donde viene la necesidad o el deseo de hacer música al margen del baile?
En el planeta tierra hay una tendencia a encasillar a los latinoamericanos como máquinas de sabor y ritmo, pelos en el pecho, crucifijo de oro, zapatos de suela, gel... ¿me entiendes? Ese estereotipo nace en Nueva York y Miami y se construye a base de personas de Puerto Rico y Cuba. Se difunde en películas de Hollywood y crea una identidad que no da cabida a mi experiencia como ciudadano de los Andes. Tanto es así que yendo a Nueva York, muchos gringos, o incluso latinos de Estados Unidos, cuestionan la autenticidad de mi latinidad, tanto por el color de mi piel como por mi altura.

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Foto cortesía de Quixosis

El hecho es que Latinoamérica es una de las regiones más diversas del mundo. No Hay límite de fenotipos y no puede ser que todo sonido que salga de nuestra región tenga que ser bailado. En nuestra historia hay cantidades de música ritual, música trance, música de ceremonia, música sacra, études barrocos, huaynos, pasillos, danzantes y miles de otros contextos musicales no dedicados al baile, sino enfocados en la contemplación. También podemos mirar hacia adentro, haciéndole homenaje a la realidad. Este sello busca dar un espacio a estas músicas. Pueden mover el culo si les place, pero esa no será la medida de nuestro éxito.

Contame en una línea de tiempo cuáles son esas referencias en ambient y experimentación que siempre te volaron la cabeza y hoy te sirven como puntos de partida o de llegada.

  • Mi madre dice que me ponía Jean Michel Jarré cuando estaba embarazada.
  • En mi adolescencia escuchaba mucho a Massive Attack.
  • Mi hermano andaba metido de cabeza en Aphex Twin, y me compartió Selected Ambient Works I.
  • Por el 2007 a través de uno de mis maestros, Cullen Miller, conocí el mundo de la música experimental trabajando la puerta en los eventos de Gray Area Foundation For the Arts (SF). Allí tuve acceso a gente como Ezekiel Honig, Ikue Mori, Jan Jellinek, Uwe Schmidt (Atom ™) o Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never).
  • En el 2011 terminé obsesionado con la discografía del Japonés (DEP) Susumu Yokota. A través de algoritmos terminé en una fase profunda del ambient Japonés Ochentero con Midori Takada, Ryuchi Sakamoto, Scattered Purgatory. Luego Pauline Anna Strom, Joanna Brouk, Gigi Masin, Roberto Musci, Andrew Pekler.
  • No fue hasta conocer el trabajo de Mesías Maiguashca (compositor indígena ecuatoriano de música experimental) que me di cuenta de lo mucho que nos puede contribuir esta modalidad creativa, y de lo mucho que podemos contribuir a ella como latinoamericanos.

Parece importante que los artistas del sello tengan unas metodologías específicas de producción en vivo. ¿Hasta qué punto el 'error' juega un papel clave aquí?
En nuestras épocas hay gente que diseña música y gente que la toca. Los diseñadores de experiencias musicales, se enfocan mucho más en producto que en proceso. Es lógico y natural. Nosotros queremos enfocar el proceso como fin y el producto como algo colateral.

En una era donde tanta música se reduce a una serie de parámetros digitales, el error se vuelve el factor principal que le confiere humanidad. Que distingue la música del humano de la del robot. Que distingue el proceso vivo, del producto, objeto y fetiche. En mi opinión, la honestidad de las modalidades de producción en vivo, son un proceso de resistencia al dominio del capitalismo tardío en todos los ámbitos de nuestras vidas. Hay que apropiarse de la imperfección, de los detalles hechos a mano, de lo propio, de lo auténtico, de lo personal… de lo que enriquece nuestras vidas con más que dinero.

Hablemos del formato: ¿Por qué cassette? ¿Sentís que hay ciertos géneros que les viene mejor/peor un formato determinado?
Los cassettes son bellísimos. Tienen una calidad de sonido muy alta, son extremadamente portátiles y son relativamente fáciles de producir y difundir. Hay géneros que se prestan menos a este formato, por ejemplo el dance, que requiere de medios más utilitarios como el vinilo o el digital. El disco de Minicomponente me parece una perfecta selección para el cassette. Éstos no funcionan bien de la mano del single, necesitan contener obras más largas ( a mi parecer), no son para escuchar el hit y ya, si no para escucharlo de principio a fin. Es por eso que le viene tan bien el ambient de También.

Es probable que muchos de nuestros lectores no saben que hoy, en el 2018, aún se edita en cassette, ¿dónde lo prensas, quién lo distribuye y cuál es su virtud?
Las fábricas de cassette nunca murieron. Hay prensadoras en todo el mundo, pero la nuestra es en Berlín. Nos hemos aliado con Cintas Elefandes y Tape Maschine para colaborar en temas de distribución independiente. Y tenemos un par de tiendas a nivel global que estarán vendiendo nuestros cassettes.

Las virtudes del cassette son muchas. El sonido tiene una cierta compresión natural que puede llegar a enriquecer y calentar el sonido de una mezcla digital. El cassette tiene un punto de saturación bastante claro (y bajo), lo cual requiere que las mezclas para cassette sean más dinámicas de lo que se vende en la radio. El cassette es un antídoto para las llamada Loudness War, te permite tener pasajes tenues, contrastados con secciones más voluminosas.

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Foto: cortesía de Quixosis y Minicomponente

Pero lo mas lindo del cassette es que es un formato portátil que no se conecta al internet. Es decir, te lo puedes llevar en buses trenes y aviones, y efectivamente desconectarse del internet. Cosa que es imposible con Spotify, SoundCloud y YouTube. Nos permite separar la experiencia musical del contrato con el proveedor de internet o de la clave del wifi.

¿El factor estético en los artes qué tan ligado va a estar con la música en los trabajos editados en También?
El lado estético es muy importante. Desde el comienzo, el nombre de También es un juego de palabras, que no juega con el significado, sino con la estética de las palabras. Es un juego visual, luego es un juego conceptual. Cada disco será diseñado con amor y dedicación. Nos interesa que los objetos que produzcamos sean apreciados, que sea lindo tenerlos, verlos… sentirlos en la mano.

¿Sentís que en términos globales el ambient ha venido teniendo una especie de renacimiento?
El ambient es un mundo autónomo y muy vivo. No dudo que esta teniendo un pequeño renacimiento. Es parte de la razón por la que nos lanzamos a esto ahorita. Pero la espina dorsal del ambient global ha sido y siempre será muy fuerte. De alguna manera ahora está llegando a las periferias a través de tentáculos que serán o son sellos como También.

¿Quizá es pronto para esto, pero en dónde ves el sello en unos cinco años, cuál es la pretensión, o si te parece mejor, el sueño?
Es un momento muy optimista para nosotros y tenemos una cantidad de sorpresas preparadas. En menos de un año estaremos prensando una serie de vinilos muy especiales enfocados en reeditar música perdida del Ecuador. El sueño es facilitar el movimiento y la publicación en vinilo de artistas en los que creemos. El objetivo es ser auto sostenibles y crear una comunidad en la cual se puedan generar nuevos paradigmas estéticos. El sueño es alimentar el imaginario común que poseemos hasta girar regularmente en Japón.

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Paula Acuña: Cortesía de Minicomponente

A nosotros nos suelen tratar como criminales cuando escuchan que la música que hacemos es electrónica. He escuchado a policías decir que nosotros no hacemos cultura. El fascismo está muy vivo en Latinoamérica, cambia de formas, pero su manifestación más común es la del buen cristiano.

Justamente lo que estás poniendo sobre la mesa con También, es parte de la amalgama que necesitamos regionalmente para avanzar en bloque. ¿Qué debemos hacer mejor en Latinoamérica para acortar ciertas brechas con las escenas anglosajonas, o quizá, qué pensás que estamos haciendo mejor que ellos?
Cuando veo la escena artística anglosajona no veo algo que debamos envidiar. En realidad creo que podemos aprender de los errores de esas escenas. Claro que hay una brecha técnica, que más bien se trata de acceso económico, pero creo que la mayor brecha es una de fe en nosotros mismos. Pasamos demasiado tiempo imitando al extranjero, tanto en las estructuras de la industria como en las estéticas. Yo creo que la independencia total es el único camino. Los anglosajones tienen mucho que enseñarnos, más que nada en cómo no hacer las cosas. El arte y la música han llegado a un nivel tal de objetificación y fetichismo en el norte que es casi imposible la supervivencia de los productores pequeños, y es cada vez más raro encontrar algo auténtico que no haya sido sobreproducido.

El enfoque debe ser el proceso. De principio a fin, desde la creación de la música, hasta su desenlace en el escenario. En cada paso de ese proceso hay eslabones en los que podemos mejorar. Y nada de eso se puede hacer si es que el enfoque final es la gira europea o las plataformas digitales.

Es por eso que es tan importante abrir espacios independientes. Tener el coraje de salir a tocar. De hacer que sucedan las cosas a pesar de las limitaciones técnicas que tengamos. Hay que lograr maneras de hacer las cosas que no dependen del permiso o la aprobación de las mega instituciones globales.

El buen arte se alimenta de la resistencia, florece pese a la oposición. Cada obstáculo es una oportunidad. Hay que jugársela. Y es por eso que quise crear esto, porque quiero estar ahí en el frente, al lado de los que se la están jugando, apoyando. Quiero que sepan que hay islotes de descanso, para los que se atrevan a nadar. No nadamos solos.

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Ojo con nuevas movidas de Minicomponente aquí, el próximo release de También por acá y escuchen más de Quixosis allá.