VICEhttps://www.vice.com/es_latamRSS feed for https://www.vice.comesWed, 14 Nov 2018 13:00:00 +0000<![CDATA[Bye bye pensión. Vicente Fox hizo berrinche por perder una bicoca de su fortuna]]>https://www.vice.com/es_latam/article/gy7g9m/bye-bye-pension-vicente-fox-hizo-berrinche-por-perder-una-bicoca-de-su-fortunaWed, 14 Nov 2018 13:00:00 +0000Artículo publicado por VICE México.

A Vicente Fox Quesada no le hará tanta falta la pensión que el pasado 5 de noviembre le fue suspendida. Los ingresos del guanajuatense que sacó al PRI de Los Pinos son como un pastel en el que la gratificación del gobierno mexicano apenas significaba una tajada.

Luego de la elección de 2000, el candidato que prometía acabar con “víboras prietas y tepocatas” se convertiría en el primer presidente no priísta, y posteriormente en el expresidente más caro de los cinco que hasta hace poco disfrutaron de la pensión del Estado.

Entre 2007 y 2016, la Presidencia de la República le pagó a Fox una pensión que asciende a 129 millones de pesos, cantidad que representa 28 por ciento de sus ingresos. El resto de sus entradas, 328 millones de pesos (72 por ciento), provinieron de las fundaciones Centro Fox y Vamos México, las organizaciones de filantropía que fundó al lado de su esposa Marta Sahagún, y las cuales están afincadas en Guanajuato, su tierra, en el centro de su kilométrico rancho.

Si se suma su pensión y los ingresos de sus fundaciones, el expresidente Fox recibió 457 millones de pesos en una década. A ello habría que agregar los ingresos de sus empresas y otras entradas por servicios profesionales.

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Fuente: Presidencia de la República y SHCP.

Así, el gobierno mexicano le pagó en promedio 12.9 millones de pesos por año, mientras que sus fundaciones “le dejaron” el triple, 32.8 millones cada 365 días. Eso deja ver un análisis de las cifras oficiales de la Presidencia de la República y los reportes de donatarias autorizadas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), obtenidas por VICE a partir de mecanismos de transparencia.

“De eso vivo”

El 5 de noviembre de 2018, el Congreso de la Unión publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto de una nueva Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos que suspende las compensaciones que durante treinta años gozaron los expresidentes mexicanos y sus viudas. Además, prohibió que los funcionarios públicos ganen más que el jefe del Ejecutivo.

La propuesta de eliminar esta prestación encendió la discusión en redes sociales durante la campaña presidencial. Andrés Manuel López Obrador, como candidato, ofreció de manera reiterada suprimir la pensión de los expresidentes, y presentó cálculos de lo que podría ahorrarse si se suspendían los pagos a exmandatarios.


La ‘materia gris’ de Peña Nieto: ellos fueron sus asesores 5 minutos, no, menos, 6 años.


“De eso vivo”, dijo Fox en varias entrevistas radiofónicas sobre la gratificación que rebasaba los 205 mil pesos mensuales, lo que ganaba un funcionario público de primer nivel. Fox ironizó. En Twitter publicó un meme en el que aparecía afuera de una cantina, pulque en mano, al lado de los otros expresidentes en las mismas circunstancias. Escribió varios argumentos en contra de la decisión. La más frecuente fue que así no se resolverían los problemas del país.

Pero AMLO y su partido Movimiento de Regeneración Nacional ( Morena) ganaron las elecciones presidenciales y legislativas. En el Congreso lograron revivir la iniciativa que dormía en las comisiones de la Cámara de Diputados. Y Fox lo aceptó a través de una misiva que dio a conocer también en la red social. “Si representa que mi país tendrá un crecimiento significativo en sus fondos económicos, con todo gusto renuncio a ella”, se lee en la carta.

Un expresidente con muchos empleados

México, un país donde según los datos oficiales la mitad de la población está en situación de pobreza, mantuvo a sus expresidentes con un monto salarial, un seguro de gastos médicos mayores y un aguinaldo; los protegió con elementos de las fuerzas armadas, estipuló que sus viudas debían recibir también manutención y, además, puso a su disposición una plantilla de 25 empleados para que desarrollaran cualquier actividad.

No importaba que hubieran dejado asuntos de corrupción por aclarar o grandes tragedias nacionales tras de sí. Desde 1988, los expresidentes mexicanos recibieron el beneficio de manera puntual. Al momento de la suspensión de la pensión, Luis Echeverría (1970-1976), Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012), además de Alejandra Acimovic (nombre de la actriz Sasha Montenegro, viuda de José López Portillo, 1976-1982) y Margarita Cordero (viuda de Miguel de la Madrid, 1982-1988), gozaban de estos pagos. Zedillo y Salinas renunciaron al monto, pero mantuvieron el derecho a una oficina.

Cada año, el Congreso de la Unión aprobaba el beneficio con fundamento en un acuerdo presidencial de 1987.

Con una percepción de 12 millones 905 mil 277 pesos al año, Fox se convirtió en el expresidente más caro de todos. ¿Por qué? Además del monto en efectivo, fue el que tuvo más empleados pagados por la Presidencia de la República. En una década mantuvo a 19 de los 25 trabajadores a los que tenía derecho.


La chequera encantada que resucitó a Elba Esther Gordillo.


Felipe Calderón tampoco costó barato: recibió del gobierno 10.1 millones de pesos. El que menos costaba era Zedillo, con 1.6 millones de pesos.

Las tareas de los servidores públicos que trabajaban para el guanajuatense se concentraban en el Centro Fox, una edificación que alberga una biblioteca, salón de eventos, una réplica de los salones de la otrora residencia oficial de Los Pinos y un museo, según puede apreciarse en la página de la fundación.

Aquí también llega dinero

Apenas si se convirtió en expresidente, Fox registró en 2007 ante la SHCP el Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada, así como la Fundación Vamos México, ambas agrupadas en el Centro Fox. Fue una decisión que rompió con la tradición de los exmandatarios mexicanos que se retiraban a contemplar en silencio los vaivenes de la política nacional.

Desde entonces, cada año, en promedio recibió en donativos en efectivo y en especie, tanto nacionales como extranjeros, 36 millones 479 mil 601 pesos. El mejor año fue 2007, cuando tuvo 59 millones 859 mil 806 pesos. El peor fue 2010, cuando ganó 28 millones 867 mil 89 pesos. En 2011 logró reunir 13 millones 17 mil pesos.

El Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada, A.C aparece en los registros de Hacienda en el rubro de “Propietarias de Bibliotecas Privadas con Acceso al Público en General”. Hay otras nueve en el mismo rubro. Es decir, Vicente Fox, uno de los expresidentes que se distinguió por sus yerros en el campo de la Literatura, terminaría siendo dueño de una de las bibliotecas privadas de México.

En el acta constitutiva del Centro Fox aparecen como socios, además de Vicente Fox, Gabriel Ortiz Gómez, Federico Sada González, Liliana Margarita Melo de Sada, Arturo Sánchez de la Peña, Marta Sahagún de Fox, María Gómez Fox y Arturo Torres Fox. Son los mismos socios que formaron la fundación Vamos México.


Tortura, nervios y asfixia. Documentan la negra espalda de la tauromaquia.


La suya fue una campaña electoral eufórica en la que predominaron las promesas grandilocuentes. Fox haría crecer la economía nacional al 7 por ciento anual, generaría más de un millón de empleos al año, desbarataría el conflicto zapatista en Chiapas en 15 minutos y agarraría a “los peces gordos” de la corrupción.

No logró nada de ello. Por el contrario, su mandato quedó marcado por excesos como la remodelación de la casa oficial de Los Pinos, el despilfarro de su esposa, Marta Sahagún, así como el crecimiento de los negocios de los hijos que ella tuvo en su primer matrimonio. Jamás se le llamó a cuentas por ninguno de esos asuntos.

En junio de 2015, dio a conocer que había adquirido una tercera fundación, el Centro de Rehabilitación Integral de San Miguel Allende (CRISMA), la cual, quedaría bajo el generoso paraguas de Vamos México.

Así, la pérdida de su pensión no parece afectar mucho las finanzas del expresidente: la merma asciende a solo 12.9 millones al año. Aún le quedan las entradas de sus fundaciones, unos 32.8 millones al año, más los recursos generados por sus empresas y servicios profesionales. Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo, dirían los antiguos.

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<![CDATA[El Darién: la frontera de los migrantes invisibles]]>https://www.vice.com/es_latam/article/ev3n9z/darien-frontera-migrantes-invisibles-estados-unidosWed, 14 Nov 2018 12:00:00 +0000Muchos se hospedan en residencias baratas, donde esperan una señal para seguir su huida. Otros yacen como no identificados en un cementerio, tras ser rescatados del mar. Y otros más son menores que viajan con coyotes para reencontrarse con sus padres. Todos son migrantes que quieren llegar a Estados Unidos y pasar desapercibidos por la compleja frontera entre Colombia y Panamá.

Antes deben atravesar el Golfo de Urabá por mar y salir desde poblaciones como Turbo, Necoclí o clandestinamente desde playas aledañas. Viajan desde África y Asia en redes internacionales de tráfico, pero también desde países de Latinoamérica como Cuba. La clandestinidad imperante hace que las cifras sean poco claras. La mayoría son adultos, pero también hay niños que migran en compañía de "chilingueros", como se conoce a los traficantes de personas en el lugar.

Un caso de estos fue detectado en septiembre en Turbo. En las calles del centro de esta ciudad de 165.000 habitantes, cinco niños ecuatorianos vagaban solos. Sus rasgos indígenas, entre una población mayoritariamente negra; su ropa inapropiada para el clima caluroso y sus pequeñas mochilas a la espalda, llamaron la atención de la Policía, que los recogió y los llevó a la Comisaría de Familia.

"Se veían muy asustados porque igual los coyotes los atemorizaron", cuenta Rocío Agudelo, comisaria de Familia (e) que recibió a los niños, cuyas edades están entre los 11 y 16 años. La información que las autoridades pudieron reunir es que los menores llevaban fuera de sus hogares unos 15 días. Habían salido de Cuenca, en el sur de Ecuador; atravesaron el país y cruzaron a Colombia de manera irregular con coyotes ecuatorianos. Luego sus pares colombianos los llevaron hasta Turbo, y los tenían desde hace una semana encerrados en una casa. Los viajes se hicieron siempre en la noche y en la madrugada.

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El Departamento de Policía de Urabá tiene un puesto que permanece vacío, sin oficiales, en la frontera Sapzurro- La Miel. | La Liga Contra El Silencio.

Cuando la Liga Contra el Silencio viajó a Capurganá a inicios de octubre, un operativo conjunto entre la Policía y la Fiscalía permitió descubrir en la selva del Chocó, justo detrás de Capurganá, en las montañas, un helicóptero del Clan del Golfo con 330 kilos de cocaína. Cuando hay decomisos la tensión crece entre los migrantes, porque quedan en medio del narcotráfico y la fuerza pública que los persigue. Incluso la Policía tiene información de que para dejarlos pasar por las rutas del Darién, en algunos casos los narcotraficantes usan la modalidad del "hormigueo", que consiste en cargar a los migrantes de paquetes de droga como condición para que pasen a Panamá, y así asegurar la llegada de estupefacientes.

Aunque ni la Policía ni la Personería de Turbo pudieron confirmar, otras fuentes que por motivos de seguridad no pueden ser identificadas, señalan que los coyotes deben pagar a los grupos ilegales que controlan la zona un porcentaje de lo que ellos cobran a cada migrante que pasa.

"Aquí no vienen extranjeros a buscar muertos"

En Turbo muchos migrantes se hospedan en residencias baratas o en pequeños hoteles, pero otros permanecen escondidos en viviendas con coyotes mientras tienen luz verde para salir. La Liga Contra el Silencio recorrió residencias del centro de Turbo donde se quedan migrantes, aunque nadie quiere dar muchos detalles sobre ellos.

Dos pakistaníes accedieron a conversar sin ser entrevistados. Tampoco quisieron decir sus nombres. Desde hacía una semana pasaban los días en la pequeña habitación que compartían en el tercer piso de una residencia de tres pisos en el centro de Turbo. En inglés contaron que su meta era Estados Unidos, donde buscarían trabajo. No quisieron hablar de su contacto (coyote) para pasar a Panamá, pero en unos días cruzarían el Darién. Esperaban juntarse a un grupo y salir. No sabían cuándo. Les avisarían. Y decían que no tenían miedo.

Pero no razones para temer. La travesía incluye largas y exigentes caminatas, el paso por montañas y pendientes, sitios rocosos y resbaladizos, ríos torrentosos en invierno, insectos y serpientes venenosas. Se enfrentan a la naturaleza indomable y a una ruta que también se usa para el narcotráfico, aunque no a guardias fronterizos dando cacería o bandas que secuestran y matan a grupos de migrantes como en la frontera entre México y Estados Unidos.

"En un riesgo de 1 a 10, por el desconocimiento de ellos (los migrantes), podría ser 8, en riesgo", señala Wilberto Peñaloza, guía profesional de Capurganá, que ha cruzado el Darién en varias ocasiones de cacería o buscando fotografiar a mariposas y aves, pero no con turistas. "También depende de la suerte con que cuenten y de los coyotes que contacten, porque se conocen historias de coyotes maltratadores, que los abandonan en los sitios no pactados, que los engañan". Calcula que para los migrantes llegar caminando a Panamá tomaría entre seis y siete días.

Peñaloza relata que en sus caminatas ha visto “rastros, de pronto hasta restos humanos he alcanzado a ver, pero son cosas en las cuales yo no voy enfocado, no me interesan. Miro y callo. No me mezclo con eso".

Capurganá es un pueblo turístico, lleno de hoteles y restaurantes, con un pequeño aeropuerto y playas de aguas azules y turquesas. El boyante turismo convive de lejos con esa ruta de migrantes que corre lejos del casco urbano, subiendo las montañas donde muchas veces arman campamentos improvisados antes de partir. ¿Cómo coexisten turismo y migración?

"Se respeta el nivel de cada quien, cada quien maneja sus zonas, su ámbito, su jurisdicción, por decirlo así. Nadie le pisa la cobija a nadie y uno trata de mantenerse al margen, lo más lejano posible.", cuenta Peñaloza.

Por mar llegan a Capurganá en catamarán los turistas y algunos migrantes. En el viaje que hizo la Liga hasta esa población iban cinco cubanos, cuatro hombres y una mujer, que no quisieron hablar. Viajan con jeans y gorras, pequeñas mochilas y tenis. Al desembarcar en el muelle, fueron los únicos pasajeros que presentaron sus documentos a la Policía, alertada desde Turbo. Para ellos corre el tiempo para salir de Colombia.

Otros nunca lo lograrán. En el cementerio central de Turbo hay al menos 13 cuerpos enterrados en tumbas sin nombre, de migrantes que fueron encontrados en el mar. También está sepultada Mireille Roisus, una haitiana que buscaba llegar a Estados Unidos con un niño pequeño y que murió de una enfermedad en el hospital de Turbo el 29 de septiembre, a los 34 años. Su hermano estuvo en el entierro porque era muy costoso repatriar sus restos, recuerda Evelio Cortés, el sepulturero.

El caso de Mireille fue una excepción porque "aquí no vienen extranjeros a buscar muertos, nunca vienen a averiguar", dice Cortés, quien un 28 de diciembre de 2013 enterró él solo a siete migrantes no identificados. "No hay quien los llore, pero tienen una tumba que los guarda. Es el descanso de ellos acá".

El caso de los 13 NN, que se destaca en medio de otros tantos no identificados enterrados en ese cementerio, víctimas de la violencia de grupos ilegales en Turbo y la región del Urabá, reposa en los archivos de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Turbo. Fueron seis registrados el 28 de enero de 2013 y siete, el 25 de diciembre de 2013.

"Cualquier frontera en la que se pase de manera ilegal o irregular no deja de ser un peligro y esta no es la excepción", explica el párroco de Capurganá, Wilmar Medina, que ha visto pasar por la parroquia migrantes "sin un peso en el bolsillo" que buscan ayuda y a los que no puede asistir por falta de recursos.

Como su tránsito "se considera como irregular o ilegal, ahí entra la primera dificultad: cómo atender desde la legalidad, desde la institucional, a la ilegalidad (...) Uno se queda corto frente a eso", lamenta.

Pese a las dificultades, Alfredo Hechevaría, un cubano de 30 años, cantante profesional, que salió el 15 de mayo de Artemisa, en el norte de Cuba, sabe que no hay vuelta atrás. "Me muero en el camino o llego a Estados Unidos. Una de las dos". Pasó por Guyana, Brasil, Perú y atravesó Colombia hasta Turbo, donde está hace más de cuatro meses.

Sentado en las afueras de la casa donde una familia lo acoge temporalmente, cuenta que no ha podido continuar su viaje porque se le acabó el dinero y ahora trabaja como albañil y cantante en un mariachi para reunir lo suficiente y seguir.

"Todo es dinero aquí. Ahora mismo están cobrando 500 dólares desde Capurganá hasta la Panamericana de Panamá", cuenta Alfredo. No menciona nunca la palabra 'coyote' o 'chilinguero', pero todos necesitan de al menos uno para viajar en grupo y lograr atravesar "al otro lado".

Turbo conoce muy bien de migración. Ya vivió una crisis en 2016 cuando casi 2.000 cubanos estuvieron varados durante varios días en la ciudad luego de que Panamá cerrara la frontera, una medida que venían tomando otros países de Centroamérica para frenar el paso de migrantes. En esa época miles de cubanos buscaban llegar a Estados Unidos ante el temor de dejar de beneficiarse de la política de “pies secos, pies mojados” que otorgaba beneficios a quienes salían de la isla y pisaban suelo estadounidense, como un incentivo a la salida de la población. En el marco del acercamiento que propició Barack Obama con Cuba tras décadas de aislamiento de anteriores gobiernos, esa política fue derogada en enero de 2017.

Turbo se convirtió temporalmente en refugio de cubanos y hasta contaba con improvisados albergues masivos. Superado ese momento y ya sin los reflectores de la prensa, esa población no ha dejado de ser punto de tránsito en la ruta de migrantes de diferentes nacionalidades que lo que buscan es pasar, nunca quedarse.

Ni la Policía ni la Iglesia católica cuentan con recursos específicos para atender el fenómeno migratorio en la zona. La oficina de Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Colombia "no está desarrollando acciones" en la región, según confirmó su oficina de prensa.

Por su parte, ACNUR y Pastoral Social de Turbo están conscientes de las dificultades de los migrantes que pasan por el Urabá. Por eso abrieron hace casi un mes el primer Puesto de Orientación y Atención a Migrantes. El mandato de ACNUR se enfoca en personas con necesidades de refugio, asilo y protección internacional, pero en el lugar se ofrece también información a migrantes en tránsito y ciudadanos venezolanos radicados en la región.

“El solo hecho de que las personas puedan contar con una información de cuáles son los medios seguros (de transporte), de a qué distancia están, de qué les espera en ese paso, va a ayudar mucho a que la persona ya se haga una idea de los riesgos y de las posibilidades que tiene”, explica Mesa, el jefe de ACNUR en la zona. Un primer paso que espera sirva para “jalonar” esfuerzos de instituciones del Estado y cooperación internacional y así tener registros, políticas más claras para una migración segura y ordenada, y luchar contra fenómenos como la trata y el tráfico de migrantes.

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<![CDATA[Tener sexo con tu ex no siempre es malo]]>https://www.vice.com/es_latam/article/yw7ggx/tonic-sexo-con-expareja-no-siempre-es-maloWed, 14 Nov 2018 03:00:00 +0000Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

La sabiduría convencional dice que no deberías tener sexo con tu ex. Un artículo tras otro sostiene que es mala idea: no solo hará que sea más difícil seguir adelante, sino que también puede ser emocionalmente agotador y traumatizante. Sin embargo, ¿es ese realmente el caso? Tal vez no, según una nueva investigación sobre el tema que sugiere que el sexo con tu ex puede resultar más beneficioso que perjudicial.

Antes de ahondar en los efectos de tener relaciones sexuales con tu ex, tal vez te sorprenda saber que este comportamiento es bastante común. Un estudio de adultos casados que se habían separado recientemente, por ejemplo, descubrió que casi una cuarta parte de las personas reportaron haber tenido sexo con su excónyuge. Otros estudios han encontrado que las tasas de sexo con un ex son incluso más altas entre los adultos jóvenes que han terminado recientemente una relación no matrimonial.

En cuanto a los efectos, un estudio preliminar publicado en 2012 de 137 parejas separadas encontró que el sexo entre exparejas no parecía ser psicológicamente perjudicial. De hecho, independientemente de si las personas ya habían aceptado la ruptura o no, el sexo con un ex no estaba vinculado a tasas más altas de sufrimiento psicológico. Entre los que aún no habían aceptado la ruptura, tener sexo con su ex; de hecho, se vinculó a reportes de tasas más bajas no superiores— de angustia.

Nuevos estudios arrojan resultados semejantes y respaldan así la idea de que el sexo con un ex no es intrínsecamente traumático. Un estudio se enfocó en los datos de 113 personas de 18 a 55 años de edad, de las cuales todas aún se encontraban en una relación al iniciar el estudio. Los investigadores les dieron seguimiento a los participantes semanalmente y, los que finalmente experimentaron una ruptura fueron invitados a completar un par de encuestas sobre sus experiencias. Esto implicó que informaran acerca de las actividades sexuales que hubieran involucrado a su ex, su estado emocional en ese momento, cuán unidos se sentían a su ex, y cuán angustiados se sentían por la ruptura en sí.

Aproximadamente una cuarta parte de los participantes (24.8 por ciento) informaron haber buscado tener sexo con su ex en algún momento. Quizá no resulte una sorpresa que aquellos que tuvieron sexo con su ex sintieron un mayor apego emocional; pero es importante señalar que eso no estuvo vinculado con algún tipo de sentimiento de angustia por la ruptura. De hecho, en realidad al parecer resultó ser más benéfico que perjudicial: las personas reportaron tener emociones más positivas que negativas en los días en que tuvieron relaciones con su expareja. Además, tener sexo un día no causó que reportaran sentirse más angustiadas al día siguiente. El sexo no ayudó ni obstaculizó el proceso de desacoplamiento emocional.

Como es de esperar, los más propensos a tener sexo con su ex fueron los que reportaron las mayores dificultades para superar sus relaciones. Pero aun así, al parecer eso no tuvo efectos negativos en ellos.



Un segundo estudio, que involucró a 372 personas entre las edades de 18 y 65 años, tuvo un alcance muy limitado y analizó principalmente si las personas que buscaban tener sexo con su ex lo conseguían o no; si cada vez que intentaban tener relaciones sexuales con un ex funcionaba con frecuencia o no. De hecho, casi 9 de cada 10 veces que esas personas buscaron tener sexo con su ex, tuvieron éxito.

Los resultados de estos estudios son limitados en el sentido de que no nos dicen por qué la gente busca tener sexo con su ex en primer lugar. Las personas pueden querer tener relaciones sexuales con un ex por cualquier número de razones, incluida la gratificación sexual, la comodidad y seguridad, el cierre emocional o porque secretamente (o no tan secretamente) quieren enamorar de nuevo a su ex. Necesitamos más investigación para saber qué razones son más o menos comunes y, además, si las diferentes razones podrían estar vinculadas a resultados diferentes.

Dicho lo cual, estos hallazgos son importantes por varias razones: por un lado, nos dicen que las rupturas no siempre son tajantes y definitivas, y que no es raro que las exparejas tengan algún tipo de relación sexual después. Más importante aún, estos estudios cuestionan la idea popular de que el sexo con un ex es algo que necesariamente hay que evitar, dado que no hubo evidencia definitiva de daño psicológico. En todo caso, el sexo con un ex parece estar más vinculado con beneficios que con perjuicios.

Esto no sugiere que el sexo con tu ex sea siempre una buena idea o que nunca pueda tener efectos negativos. Las experiencias con el sexo entre exparejas puede variar debido a las personalidades e historias de relación únicas, lo que significa que es muy posible que algunas personas se beneficien más que otras.

Justin Lehmiller es investigador en el Instituto Kinsey y autor del blog Sex and Psychology. Su libro más reciente es Tell Me What You Want: The Science of Sexual Desire and How It Can Help You Improve Your Sex Life. Síguelo en Twitter @JustinLehmiller o Instagram @JustinJLehmiller.

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<![CDATA[Un tipo con machete correteó a la gente en el cierre de Salsa al Parque en Bogotá]]>https://www.vice.com/es_latam/article/439vpq/tipo-machete-correteo-gente-salsa-parque-bogotaWed, 14 Nov 2018 02:30:00 +0000 Artículo publicado por VICE Colombia.


Es triste tener que decirlo, pero está claro que tradicionalmente los festivales de música al parque han llevado consigo el estigma de ser peligrosos. Como con la mayoría de cosas en este país, siempre toca irse "por la sombrita" y "no dar papaya".

Y es que a pesar de que estos sean claves para que la música se pueda democratizar en la capital, invitando a gente de todos los barrios y estratos a sus tarimas, no podemos olvidar casos como el del periodista Juan Pablo Arenas, asesinado por atracadores a las afueras de Rock al Parque en 2009, o el del niño que asesinaron mientras salía de Hip Hop al Parque en 2014 por robarle una gorra.

Muertes estúpidas, evitables, que si bien son el pan de cada día en Colombia, cuando se dan durante estos eventos gratuitos nos demuestran una vez más que no hay espacios seguros ni siquiera cuando de cultura se trata. Aun así, mientras que eventos de la talla de Rock al Parque o Hip Hop al Parque cargan con esta fama negativa desde hace años, otras iniciativas distritales con un enfoque algo más familiar como Jazz al Parque, Colombia al Parque o Salsa al Parque han logrado estar exentos de este tipo de episodios.

Y bueno, así fue hasta este fin de semana.

Ayer, 12 de noviembre, y durante el cierre de la edición número 21 de Jazz al Parque, el hampa regresó a los festivales al parque. Según se ve en un video publicado por RCN Radio, un tipo de chaqueta roja y gorro blanco se paró entre un grupo de asistentes que estaban esperando el concierto de Gilberto Santa Rosa y con machete en mano, comenzó a corretearlos y amenazarlos, sin ningún policía a la vista que hiciera nada. Después se escucha a la gente gritando "Fuera, fuera, fuera" mientras que se arma una pelea en el espacio que había quedado vacío.

Según ha dicho la Policía no se registraron heridos y el hombre del machete, cuya identidad no ha sido revelada, fue capturado y llevado a una UPJ. "Se presenta una riña al interior de las instalaciones del parque (Simón Bolívar) con arma blanca. La Policía Nacional efectúa los controles durante el ingreso a las personas que asisten a este evento, y por eso creemos que fue anterior a este hecho que ingresaron las armas blancas y las camuflaron en las zonas verdes", explicó un oficial a Canal Capital.

¿Hasta cuando va a seguir esto señores policías? ¿Por qué es tan complicado que hagan un buen filtro a la entrada de los eventos? Además del esfuerzo titánico que se hace para que estos festivales gratuitos se puedan realizar, estos se siguen manchando por este tipo de hechos que nada tienen que ver con un grupo de gente que quiere ir a divertirse escuchando algo de música en vivo en la ciudad. Desde hace años se sabe que se infiltran todo tipo de cosas al Simón Bolivar los días anteriores y, aun así, como con todo en este país, no pasa nada.

No más.

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<![CDATA[La Liga Femenina de Fútbol de Colombia podría estar en peligro]]>https://www.vice.com/es_latam/article/vbaejb/liga-femenina-futbol-colombia-peligro-machismo-sueldos-equiposWed, 14 Nov 2018 01:30:00 +0000 Artículo publicado por VICE Colombia.


Uno verde con letras, regalo de la abuela. Uno de pitón, que quemaba la frente cuando los goles eran de cabeza. Uno cosido, marca Soria, que se llevaba el dueño debajo del brazo cuando iba perdiendo el partido. Uno de trapo, uno de papel, uno de bolsas plásticas entretejidas. Uno Golty, porque hubo suerte. Uno azul de caucho, que se pateaba a escondidas porque para la niñas ya estaban las muñecas. “La vida en sí misa no es más que un partido de fútbol”, dijo alguna vez el escritor escocés Sir Walter Scott. Y para empezar a vivirla, solo hace falta un primer balón.

“Un estadio de fútbol vacío es un esqueleto de multitud”, Mario Benedetti.

Uno Golty Vita, blanco con líneas verdes, azules y amarillas, que Leicy Santos, la 10 de Santa Fe, metió de pierna izquierda en la portería del Atletico Huila durante la final de la Liga Femenina Profesional 2017. Faltaban 20 minutos para terminar el partido y el Estadio Nemesio Camacho El Campín estaba lleno. Más lleno que cualquier estadio del mundo en un partido de mujeres. Más lleno que el Millenium Statium de Cardiff en la final de la Liga de Campeones, que el Mestalla de España en su partido más concurrido de la Liga Iberdrola. Más lleno, incluso, que la mayoría de partidos de fútbol masculino que se juegan entren clubes.

Esa tarde, fueron 33.327 asistentes. El partido quedó 1-0 a favor de las leonas y el Independiente Santa Fé ganó 3-1 por acumulado. “Felicidad, alegría. La verdad, no hay palabras para describir está emoción”, respondió Santos ante la obviedad de los periodistas. El fútbol femenino había jugado su primer torneo profesional, había llenado un estadio y tenía sus primeras campeonas.

El balance era bueno. Dieciocho equipos participantes, cinco meses de competencias, un rating de 7.3 durante las transmisiones, el patrocinio de Cerveza Águila y la posibilidad de que las jugadoras colombianas comenzaran a vivir del fútbol. “Este es un campo de acción masculino con un lenguaje masculino. La entrada de las mujeres y el comienzo de un campeonato propio son grandes oportunidades”, dijo entonces Pilar Abella, secretaria general de la Dimayor.

La Liga parecía solucionarlo todo. El machismo, el prejuicio, la falta de recursos, la invisibilidad. Los clubes pondrían de su parte y las futbolistas tendrían contratos a término fijo, sueldos y seguridad social. Dejarían de ser convocadas pocos meses antes de los torneos y ya no necesitarían empleos alternos para vivir. La Dimayor —División Mayor de Fútbol Colombiano— se encargaría de las reglas y la organización. Pagaría los viajes, los hoteles y conseguiría patrocinios y transmisiones. Con el tiempo, participarían más equipos y duraría el año entero.

En su segunda versión, la del 2018, fueron más los clubes inscritos, pero comenzaron los rumores. Que nadie estaba cumpliendo su parte, que había futbolistas sin sueldo, que los equipos viajaban sin médico ni fisioterapeuta porque no tenían cómo pagarlos. Que a los altos dirigentes no les interesaba el fútbol femenino. Hace algunas semanas, los rumores se hicieron más fuertes. El periodista Iván Mejía aseguró en el Pulso del Fútbol, un popular magazín deportivo de Caracol Radio, que para 2019 la Liga será de dos a tres meses y con sólo ocho equipos.

—No te puedo decir quién me dijo, pero te puedo garantizar que es una fuente confiable, una que ha estado sentada en la mesa de reuniones de los directivos—, me dijo Mejía cuando le pregunté.

“En la portería estaba el poeta solitario”, Günter Grass.

“El primer balón que tuve en mis manos fue un Soria, de esos cosidos que pegaban durísimo”, dice Amparo Maldonado, una de las pioneras del fútbol en el Valle del Cauca. Tenía 18 años y acababa de graduarse de la Normal Superior de Caicedonia, cuando corrió la voz de que el Deportivo Cali y el América estaban convocando mujeres para jugar en los partidos preliminares de sus clásicos.

Amparo se presentó sin decirle a nadie. En ese entonces, el fútbol no era cosas de señoritas y para jugarlo había que agachar la cabeza y caminar rápido. “Marimachos, hombrecitos”, cuenta que le gritaban. Las pruebas de las convocatoria eran tres: un balón a la cabeza, uno al pecho y uno a los pies. “Imagínese, ¡un balón al pecho! Todas las niñas ponían las manitos porque les daba susto. Así las fueron eliminando una por una hasta que quedamos como 30 y nos repartieron para ambos equipos. Yo, hincha a morir del Cali, salí para el América”, cuenta.

Comenzó jugando como delantera, pero entre calentamientos fue encontrando en el arco la que sería su posición por más de 10 años. “Vení, haceme tiritos”, les decía a sus compañeras antes de empezar cada entrenamiento. En 1971, jugó su primer torneo aficionado con la liga del Valle y en 1983 ya había fundando su propio de club: el Independiente Cali. En este momento es la directora deportiva del Cali Junior’s que representa al departamento en el fútbol femenino de salón. “Ya no voy a la cancha, pero a las niñas si les doy tablero ventiado”, cuenta.

Para que pudiera decirlo con orgullo tuvieron que pasar muchos años. Cuando jugaba, prefería dejarlo en secreto. Por vergüenza, por prejuicio, porque las canchas no eran para las mujeres. “Nunca invité a mi mamá a verme en un partido, me daba pena. Salía de entrenar y guardaba bien los guayos para que nadie se diera cuenta que era futbolista”. A su hija, Ingrid Lorena, quiso alejarla del fútbol, pero fue imposible. ‘La pelusita’, como le decían, jugó su primer tornero a los 11 años. “No quería que pasara por lo mismo que yo, por tantos insultos y tantas humillaciones. Es que este camino es muy duro. El machismo sigue existiendo y le creen más al hombre por ser hombre. Miré los rumores que han salido sobre la Liga, yo no sé que tan ciertos sean, pero cuando el río suena, piedras lleva”.

El fútbol me interesa porque es una religión benévola”, Manuel Vázquez Montalbán.

“¿Mi primer balón? ¡Por supuesto que me acuerdo! Uno de esos de pitón que quedaba marcado en la frente cuando uno cabeceaba”, me dice Jorge Perdomo, expresidente de la Dimayor. “Me acuerdo también que jugaba en la calle, con ese sol inclemente de Neiva encima. Poníamos piedras que hacían las veces de arco y uno de los dos equipos se quitaba la camiseta para que pudiéramos distinguirnos”.

La Liga Femenina nació durante la presidencia de Perdomo, pero la idea vino de atrás. En el 2016, la FIFA creó Forward, un programa de desarrollo futbolístico que le asigna a cada federación del mundo, incluyendo la colombiana, 750 mil dólares para invertir en infraestructura, competiciones y fútbol femenino. A eso se suma que en agosto del 2015, luego de una reunión en Zúrich con sus seis confederaciones inscritas —UEFA, AFC, CONCAF, CAF, OFC y CONMEBOL—, estableció unos requisitos mínimos de competencia para los clubes entre los que estaba tener una división de mujeres.

La CONMEBOL, que rige a Suramérica, lo planteó así en el artículo 90 de su reglamento: “El solicitante deberá tener un primer equipo femenino o asociarse a un club que posea el mismo. Deberá proveerlo de soporte técnico y todo el equipamiento e infraestructura —campo de juego para la disputa de partidos y de entrenamiento— necesarios para su desarrollo en condiciones adecuadas”. Es decir, cualquier equipo asociado a un club deberá tener su homólogo femenino y asegurar sueldos para sus jugadoras, canchas, entrenadores, médicos, uniformes e hidratación.

Es entonces cuando la Dimayor, con Jorge Perdomo a la cabeza, crea la Liga Femenina de Fútbol Colombiano. “¿Opositores?, los tuve todos, claro. Me dijeron que no iba a funcionar porque las mujeres son complicadas. Algunos presidentes, no sé si machistas, no quisieron que sus recursos se destinaran para eso y prefirieron no participar. Pero yo soy un enamorado de esto e insistí”. El torneo tuvo 18 equipos inscritos y jugó su primer partido el 17 de febrero. El Cortuluá le ganó 2-1 al Deportivo Pasto con un primer gol de Marcy Cogollos, que se quedó en la historia como el primero del fútbol profesional femenino en Colombia.

“El fútbol es la parte predecible de nuestra vida”, Juan Villoro.

“Mi primer balón… Déjame pensar que me estás hablando de hace 35 años”, dice Liliana Zapata, fundadora del equipo Formas Íntimas y una de la pioneras del fútbol antioqueño. “Una pelota de letras, azul, que me regaló mi hermano porque a mí no daban balones. Aunque una Navidad le quité la cabeza a una muñeca para hacer ‘treintayunita’, ¿eso cuenta?”.

Cuando era niña, sus papás patrocinaban a Los locos de la 107, un equipo de fútbol que armaron en el barrio para darle gusto a los hijos mayores. “Patrocinaban es un decir”, cuenta Liliana. “Mi papá manejaba una volqueta y lo máximo que podía patrocinar eran refrigerios”. Ella, por supuesto, no era parte del equipo, pero era la encargada de llevar el balón hasta la cancha. “¡Lo que gocé sola pateando esa pelota!”, recuerda.

A los 11 años, después de un sin fin regaños y castigos por quedarse jugando en la calle hasta la 1:00 de la mañana, su mamá dio por perdida la batalla y la acompañó a una convocatoria que buscaba niñas para conformar el equipo de Envigado. Lilo, como le han dicho siempre, quedó en la nómina y comenzó a entrenar en el que más tarde se convertíría en la base de la Selección Antioquia. En 1991 compitió en el primer torneo organizado por la Difútbol —División Aficionada de Fútbol Colombiano— y luego en todos los campeonatos de la liga antioqueña.

Después de 15 años, se retiró como jugadora activa y fundó una escuela de formación que creció hasta convertirse en el club Formas Íntimas, patrocinado por la empresa de ropa interior que lleva el mismo nombre. “Nada ha sido fácil”, dice Liliana. “Por naturaleza somos una sociedad machista. ¿Quién maneja el fútbol? ¿Quién la Dimayor, la Difutbol y la Federación? Los hombres. Aquí no hay espacio para las mujeres”.

Cuando el Envigado Fútbol Club aceptó ser parte de la Liga Femenina no tenía selección propia y le propuso a Lilo que unieran esfuerzos. Formas Intimas prestó sus jugadoras y su cuerpo técnico durante los cinco meses del torneo y ellos pusieron la ficha y la plata.“Fueron muy correctos y al día siguiente de que todo se terminara yo tenía a mis jugadoras de vuelta”, dice. “Pero es que tuve suerte. El trabajo de varios colegas se fue el carajo porque les desmantelaron sus equipos. Los clubes aficionados no estuvimos protegidos de ninguna forma. La liga, que al principio era un sueño, se nos volvió una pesadilla”.

“La pelota no admite trucos, solo juegos sublimes”, Jean Giraudoux.

Las críticas a la Liga no han sido pocas. En febrero de 2017, dos semanas antes de que se jugara el primer partido, el periódico El Espectador publicó que para el caso de las mujeres nadie pagaría por derechos de transferencia, es decir no existiría la popular “venta de jugadores” que vuelve rentable al fútbol aficionado y a las escuelas de formación.

Funciona así: cuando James Rodríguez tenía 12 años, jugaba en el Envigado Fútbol Club, esa fue su escuela. De ahí pasó al Banfield de Argentina y en el 2010, fue comprado por el Porto. El 8% de lo que pagó el club portugués —casi 1.200 millones de dólares— fue, según lo estipulado por la FIFA, para el Envigado. Tres años más tarde, el Mónaco lo quiso entre sus jugadores, pagó 51 millones de dólares y de nuevo, el 8% fue para Envigado. La historia siguió repitiéndose hasta que James cumplió 23 años, la “mayoría de edad futbolística”.

Para la mujeres no ocurre igual. Cuando comenzó la Liga, los clubes no tenían fútbol profesional femenino porque simplemente no existía. Tuvieron que conformar los equipos de sus competencias y para eso acudieron a los aficionados. Entre los acuerdos hechos por Perdomo y la Dimayor, estaba que ninguno tendría que pagar la transferencia de sus jugadoras. “Cargar elementos económicos adicionales en una disciplina que está en formación es mandar al traste el futuro de esa disciplina”, dice Perdomo. “Lo hicimos previniendo el fracaso de la Liga. Existe un fallo de Fatma Samoura, secretaria general de la FIFA, y del Tribunal de Arbitraje Deportivo —TAS—, que nos respalda en esa decisión”.

A eso se suma que el reglamento establecido para ambos torneos, el de 2017 y el del 2018, parece más laxo que el del fútbol masculino. En su artículo 15 establece que cada club podrá inscribir entre 20 y 25 jugadoras de las cuales seis podrán ser extrajeras y ocho aficionadas a prueba, es decir, ocho podrán jugar sin contrato remunerado. Mientras para Perdomo esta es la manera de crear capital humano y darle vida a una Liga que apenas nace, para sus detractores es un autogol a la equidad de género. En las selecciones masculinas no se permiten jugadores aficionados y el máximo de extranjeros es de cuatro.

“Si no se entiende que el fútbol es una pasión, y las pasiones son bastante inexplicables, no se entiende nada de fútbol”, Roberto Fontanarrosa.

“¿El primer balón? Mío, mío, yo creo que hace 20 años porque de niña nunca tuve”, dice Miriam Guerrero, una de las precursoras del fútbol femenino en Bogotá. “Mi mamá era cabeza de hogar, trabajaba como asistente de cocina y era una mujer muy humilde, así que los balones con los que yo jugaba eran pelotas de papel o de bolsas plásticas”. Fue uno adidas que le regalaron sus alumnas, cuando ya se había convertido en “la profe Miriam” y había roto con todos los prejuicios que existen alrededor de las mujeres en el fútbol.

Ya no recuerda cuántas veces le han dicho que patear balones es cosa de hombres, pero tiene claro que las acciones son su mejor disidencia. En 1989, cuando regresó a Colombia después de haberse especializado en dirección técnica de fútbol en el Instituto Central de Educación Física de Moscú y ser la primera mujer en graduarse, comenzó a trabajar como entrenadora del equipo de la Universidad Nacional. “Como vi que tenía suficientes niñas, se me ocurrió hacer un grupo A, un grupo B e ir mezclando nóminas para hacer exhibiciones por Bogotá”, cuenta.

Esa fue su primera revolución. Poner en la vitrina algo que para entonces era impensable. “Las mujeres a la cocina, las mujeres a criar los niños”, recuerda que le gritaban cuando sus equipos salían a la cancha. “Mis jugadoras terminaban destrozadas y entre los papás y yo teníamos que reconstruirles el autoestima después de cada partido. Si hoy por hoy, el fútbol femenino sonríe de alguna manera es gracias a esas niñas”, dice.

La segunda, fue cuando se atrevió a pedirle a Liga de Bogotá que abriera fútbol femenino. Trabajaba como entrenadora en el Club Vida, de Ramiro Alfaro, y para entonces se jugaba un torneo de marcas categoría única que no especificaba sexo porque se daba por sentado que era masculino. “Hagamos algo loco”, le dijo Alfaro, “juega conmigo”. Ante los ojos atónitos de todos, Miriam entró a la cancha. Los jugadores del equipo contrario hicieron lo posible para sacarla. La intimidaron, la golpearon, la empujaron y le hicieron un penalti. “Cóbralo tú”, le pidió Alfaro. “No, hasta allá tampoco, que me matan”, respondió ella, “Que cobre el crack del equipo que ya enviamos mensaje”. Al año siguiente, en 1991, se organizó el primer cuadrangular de fútbol femenino en Bogotá.

Varias veces ha estado al frente de equipos masculinos y la historia parece calcada. “Cuando me ven hay caras y esas caras hablan solas”. Con todos ha hecho el mismo trato: si en tres meses no ven resultados, ella se va. Hasta su retiro, en septiembre del 2017, nunca tuvo que hacerlo. “A mí no me digan que estamos en igualdad de condiciones”, dice. “A las jugadoras les prometieron un salario y una liga igual a la de los hombres. Luego les dijeron que eran solo por cinco meses, pero que iba a cambiar. En 2018 duró un mes menos y parece que el próximo año será de dos. A mí no me digan mentiras porque sigue habiendo discriminación”.

“Me enamoré del fútbol igual que me enamoré de las mujeres: de repente, sin explicaciones, sin crítica”, Nick Hornby.

“Uno pequeño de caucho, verde y con letras que me regaló mi abuela en Cali. Ese fue mi primer balón”, dice Carlos Quintero, entrenador de la Selección Colombia Femenina Sub-20. Uno de los peores días de su vida fue cuando el América de Cali no lo recibió en su equipo profesional, pero al mismo tiempo fue uno de los más reveladores porque lo obligó a buscar otras formas de hacer fútbol. “Nunca paré de aprender y así descubrí que lo mío era enseñar”.

Siempre estuvo muy cerca del fútbol femenino. Mientras estudiaba dirección técnica en la Federación Alemana le sirvió de traductor a la Selección Colombia durante el Mundial Femenino sub-20 y siguió acompañándola en otras competencias por Europa. En 2016, regresó al país para ponerse al frente de la sub-17 y del Cúcuta Deportivo. Para él, los hombres y las mujeres son distintos en la cancha. Más allá de las diferencias físicas que resultan evidentes, las mujeres toman mejores decisiones y tienen procesos de aprendizaje más rápidos.

—Si una jugadora le está pegando mal a un pase de tres metros, supón que lo está haciendo con el tobillo o con los dedos y tú le enseñas que es con el borde interno del pie, le toma una o dos semanas corregirlo. Con los hombres es totalmente distinto, ellos se demoran mucho más —me explica Quintero—.

—Pero eso quiere decir que son mejores las mujeres…

—¿Y cuál es el problema?

“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral, se lo debo al fútbol”, Albert Camus.

Vanessa Córdoba, arquera de la Selección Femenina de Mayores y jugadora de la Fundación Albacete en España, corrió con suerte. Su primer balón fue uno amarillo, marca Golty, con el que entrenaba la división masculina del Atlético Bucaramanga. Llegó al fútbol a los 16 años, después de haber pasado por la equitación y de haber salido del voleibol por lesiones en la rodilla. Comenzó a entrenar con su papá, el exarquero Óscar Córdoba, que para entonces era presidente de “Los Canarios”, como le dicen al equipo santandereano.

Él fue su primer entrenador y el patio de la casa su primer campo de entrenamiento. “A las pocas semanas ya habíamos armado la Tercera Guerra Mundial”, cuenta ella. “Nos frustrábamos y siempre salíamos peleando”. Tiene un apellido que le ha abierto puertas, pero ha tenido que dar sus propias batallas para cruzarlas. Con el tiempo conoció a Felipe Taborda, exentrenador de la Selección Colombia. Vanessa estaba empezando y seguía recuperándose de las lesiones en su rodilla, pero medía 1.78 metros de estatura y el voleibol la había hecho ágil con los saltos. Eran las condiciones ideales de un guardameta y Taborda le propuso estar en su equipo.

“Lo hice todo de a poquitos y con calma”, dice. Se preparó con Jorge Rayo, director del Deportivo Cali. Se fue dos años a Estados Unidos con un beca para jugar en el New York Institute of Tecnology y se quedó dos más con otra de la Universidad de Ohio. Entrenó con el Inter de Italia y en el 2017, volvió a Colombia con la intención de jugar en Liga Femenina. “Mi papá habló con Agustín Julio, del Independiente Santa Fe, para que me dejara entrenar y le hizo la advertencia de siempre: Si Vanessa no tiene manos, me la devuelves a la casa y chao”. Fue sumando experiencia, minutos en la cancha y finalmente participó en la Liga 2018 con el Club Deportivo La Equidad.

Desde hace casi tres meses, viajó a España para jugar con Albacete en la Liga Iberdrola que comenzó en septiembre. “En mis planes estaba volver a Colombia en el 2019 porque la Liga iba a ser de un año. Mi contrato aquí llega hasta marzo y luego ya no sé”. Vanessa conoce bien las diferencias entre ser hombre y ser mujer en fútbol. Los equipos masculinos tienen tres utileros, médico y fisioterapeuta. Los femeninos tienen solo uno y el médico, cuando están con suerte, aparece de vez en cuando.

“Me ha dolido mucho escuchar en los últimos días cosas como: es que el fútbol de mujeres es más un gasto que una ganancia para el club. Con una liga de dos meses vamos a echar para atrás 70 años”, dice. Para ella, esta es la oportunidad de aprender a disfrutar el fútbol femenino con sus diferencias: más lento, más consiente de los detalles, más limpio. “Si una mujer se tira al piso en un partido y la tienen que sacar en camilla es porque se está muriendo”, dice. “Hay que dejar el miedo y apostarle más”.

“¿Me estás diciendo que lo importante del fútbol no es el fútbol?”, Terry Pratchett.

“Del primer balón, la verdad no me acuerdo”, dice Carolina Pineda, volante del América de Cali. “De lo que sí me acuerdo es que yo era la que organizaba los partidos”. A los 13 años, jugaba a ser la entrenadora de los niños de la cuadra. Los reunía frente de su casa del barrio Santa Fe, en Cali, y les exigía ir con camiseta blanca porque ese era el uniforme. Comenzó a jugar en la Escuela Carlos Sarmiento Lora, fue parte de la Selección del Valle y luego, de las famosas ‘Superopoderosas’ de la Selección Colombia que quedaron dos veces subcampeonas en la Copa América.

Carolina es una de las voces abanderadas de la campaña #QueremosLigaFemeninaPorSiempre con la que varias jugadoras colombianas han sentado su voz de protesta frente los rumores de la Dimayor. “Cuando se acaba la Liga, se acaba el empleo para la jugadoras. En este momento, la mayoría está trabajando en otras cosas porque de algo hay que vivir”, dice. La suya no es una crítica nueva, el fútbol jamás ha sido un empleo estable para las mujeres en Colombia. Al principio, eran convocadas semanas antes de los torneos y debían ausentarse por varios meses. Mantener un trabajo en esas condiciones se volvía imposible. La liga prometía resolverlo, pero ninguna de sus dos versiones ha durado lo suficiente. “A eso súmale que ahora, parece, va a ser solo de dos meses”, dice Pineda.

“Son especulaciones”, responde Jorge Vélez, el presidente actual de la Dimayor, cuando le pregunto. “La única que puede definir algo así es nuestra Asamblea y no se ha reunido todavía”. En un principio, la decisión debía tomarse el 30 de octubre, pero quedó aplazada hasta el 18 de noviembre y las posibilidades de que vuelva a ocurrir son bastante altas. “Estamos dedicados a otros temas que son prioritarios, con esto no tenemos ningún afán porque al fin y al cabo es el año entrante”, dice.

De su primer balón también se acuerda. Se lo regaló su papá a los dos años. Uno de cuero, cosido, que tenía una vejiga por dentro y pegaba durísimo. “Durísimo”, repite. “Durísimo”.

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<![CDATA[¿Dónde están los miles de desaparecidos que hacen falta en México?]]>https://www.vice.com/es_latam/article/7xyv8y/donde-estan-los-miles-de-desaparecidos-que-hacen-falta-en-mexicoWed, 14 Nov 2018 00:30:00 +0000 Artículo publicado por VICE México.

"¿Dónde están?" Es la pregunta que no deja dormir a miles de familias en México, la que mantiene buscando huellas y contrastando pruebas con peritos, activistas y expertos en ir tras los rastros de los que un día simplemente ya no están; la que motivó a un grupo independiente de periodistas a realizar una investigación para entender y develar las lógicas de la maquinaria impune de la desaparición de personas en el país.

La respuesta completa no la tiene nadie, sólo hay fragmentos de ella por todo el país: debajo de la tierra; olvidada en lotes baldíos, o minas, o tambos de metal; en las listas de nuevos miembros del crimen organizado, que viven esclavizados; en fosas comunes; en expedientes abiertos; en cifras maquilladas.

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Fotografía de Pedro Pardo.

El levantamiento de datos sigue en curso. Más que nunca. Sumado a las seis entregas periodísticas adicionales que tienen planeadas, también está en desarrollo una app para registrar las nuevas fosas que se encuentren.


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"Y eso es algo que vamos a exigirles hasta que se cansen de escucharlo. Tanto las administraciones pasadas, como la entrante, tienen aún muchas respuestas que darnos. Nosotros sólo queremos que se haga justicia, que cambien las cosas. Ellos no saben lo que es perder a un ser querido de esta forma", asegura Mirna Nereida Medina, lideresa del grupo Las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa, y a quien le desaparecieran y asesinaran a un hijo en 2014.

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<![CDATA[Mitos comunes sobre el trabajo sexual, desmentidos por trabajadoras sexuales]]>https://www.vice.com/es_latam/article/nepvqk/broadly-mitos-comunes-sobre-el-trabajo-sexualWed, 14 Nov 2018 00:00:00 +0000Artículo publicado originalmente por Broadly Estados Unidos.

En Revolting Prostitutes, un nuevo libro publicado por Verso, las activistas de las trabajadoras sexuales Juno Mac y Molly Smith preguntan por qué el trabajo sexual provoca puntos de vista tan polarizados. "El trabajo sexual es la bóveda en la que la sociedad almacena algunos de sus miedos y ansiedades más fuertes", escriben Mac y Smith. Argumentan que muchas feministas que no trabajan con el sexo, cuyas vidas no se verán afectadas materialmente por ningún cambio legal en la industria, consideran intrínsecamente que la prostitución es como una abominación.

La opinión de Mac y Smith está arraigada al pragmatismo. Las personas, principalmente las mujeres, venden sexo. ¿Cómo podemos mantenerlas seguras? Ambas escritoras están profundamente involucradas en el activismo de las trabajadoras sexuales, y su libro es un llamado a la rebelión. Broadly le pidió a Mac y Smith que desmintieran algunos de los mitos más comunes sobre el trabajo sexual.

Mito: La prostitución es el trabajo más denigrante del mundo. Ni siquiera debería ser clasificado como trabajo.

No es una coincidencia que sea el trabajo asociado con las mujeres lo que muchas veces se considera como algo que no es un trabajo y, por lo tanto, está mal pagado y subvaluado. Al igual que el cuidado y el trabajo doméstico, la prostitución es una forma de "trabajo de mujeres" que implica que pidamos dinero para algo que, bajo el capitalismo y el patriarcado, debemos dar de forma gratuita.

El trabajo es malo. El capitalismo significa que vendemos nuestra mano de obra de manera que muchas veces nos sentimos explotadoras o alienantes. Cada vez somos más las que hacemos un trabajo precario y mal pagado donde respondemos a un jefe y tenemos poco acceso a los derechos laborales.



Para muchos, la prostitución puede ser un "mal trabajo": pero si ponemos el "mal trabajo" fuera de la categoría de trabajo, evita que las trabajadoras luchen por mejorar sus condiciones.

Mito: La industria del sexo está llena de emprendedoras con dinero.

Gran parte del marketing de trabajo sexual contemporáneo está en los sitios web. Estos anuncios son una herramienta de mercadotecnia, lo que significa que no hay una adhesión estricta a los hechos, y las trabajadoras sexuales son libres de adornar su perfil y personalidad como quieran para ganar dinero.

Como estrategia de mercadeo, muchas trabajadoras sexuales intentan atraer a la clientela demográfica más rica posible. Esto invariablemente distorsiona la aparente identidad de clase de las trabajadoras sexuales como grupo, y muchas afirman ser de clase alta, de élite o de alto nivel.

Cuando el artificio de la marca de la industria del sexo se toma como una cuestión de valor nominal, las defensoras del trabajo sexual son consideradas como chicas insulsas y frívolas. La realidad de cada trabajadora sexual se omite en su publicidad. Ninguna llamaría la atención de los clientes si detallara con honestidad cosas como que son madres solteras, o que tienen enfermedades crónicas, que viven en condiciones precarias o que su estatus de inmigración es inseguro.

Mito: Las trabajadoras sexuales luchan por el derecho que tienen los hombres de comprar sexo. La industria del sexo debería sobrevivir porque es intrínsecamente buena.

Los méritos del sexo comercial desde la perspectiva del comprador no tienen relevancia para los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. Muchas veces, las discusiones sobre si los hombres tienen la necesidad o el derecho de comprar sexo desvían las discusiones más urgentes sobre las necesidades de seguridad y supervivencia de las trabajadoras sexuales.

Es posible mantener la opinión de que la industria del sexo es en última instancia perjudicial y aún dejar de lado esto a favor de las políticas que promueven la reducción de daños y la autodeterminación de las trabajadoras sexuales.

Mito: La policía mantiene a las trabajadoras sexuales a salvo.

Las feministas contra la prostitución se enfocan en el abuso de los llamados proxenetas y apostadores mientras ignoran, o apoyan tácticamente, los abusos similares cometidos por la policía, los terratenientes y los agentes de inmigración.

En Estados Unidos, donde el trabajo sexual está completamente criminalizado en muchos estados, las trabajadoras sexuales denuncian el acoso sexual, el abuso verbal y la violación cuando son arrestadas por la policía. Los arrestos de trabajadoras sexuales en los Estados Unidos son profundamente racistas. Entre 2012 y 2015, el 85 por ciento de los arrestados por prostitución en Nueva York fueron negros o latinos.

En el Reino Unido, los objetivos de la policía durante las redadas en los burdeles describen que fueron arrastrados a la calle en ropa interior. No se equivoquen, estas interacciones son violentas.

Mito: El modelo nórdico, que criminaliza a los clientes, es feminista.

Bajo el llamado modelo nórdico, pagar por el sexo es ilegal, pero vender sexo no lo es. Algunas personas afirman que la legislación es feminista porque las trabajadoras sexuales son despenalizadas. Sin embargo, en todos los países con estas leyes, se ha mantenido algún tipo de criminalización de las trabajadoras sexuales.

En Noruega, las trabajadoras sexuales seguían siendo multadas años después de que supuestamente habían sido despenalizadas. Las mujeres de color son el objetivo principal. En Irlanda, cuando pagar por sexo se volvió ilegal en 2017, las multas por mantener un burdel se duplicaron. Técnicamente, un burdel es cualquier local en el que más de dos personas venden sexo.

Cuando pensamos en la violencia policial, habilitada por una legislación que criminaliza cualquier tipo de prostitución, no solo como violencia estatal sino también como violencia masculina contra las mujeres, la criminalización de la prostitución se enfoca de una manera nueva: como un factor clave de la violencia masculina contra la mujer. No hay nada feminista en esto.

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<![CDATA[No me quites el derecho a estudiar]]>https://www.vice.com/es_latam/article/qvq8xx/no-quites-derecho-estudiar-marchas-estudiantes-no-terroristasTue, 13 Nov 2018 23:00:00 +0000 Artículo publicado por VICE Colombia.


Podría comenzar esta columna explicando de qué manera el presidente colombiano Iván Duque, al decidir aumentar el presupuesto militar, desfinanciar la universidad pública y ahogar a las clases populares y medias con impuestos regresivos nos ha devuelto a la lógica de la violencia y el saqueo institucional. Pero esta historia ya la sabemos. Y también sabemos que es la historia de casi todos nuestros países latinoamericanos: la repetición de los cíclicos saqueos perpetuado por nuestras élites.

Por eso, en esta ocasión, no voy preguntarme cómo podemos hacer para contar esta historia otra vez, sino, más bien, entender cómo hacen nuestras élites para distorsionarla. Es decir, cómo logran construir una narrativa donde, siendo los principales destructores del pacto social, tratan de mostrarse como sus grandes víctimas.

Prestemos atención, por ejemplo, a las actuales protestas de los universitarios. Me gustaría detenerme en una imagen muy sencilla. Hace unos días estuve en la Feria del libro de Popayán, un evento impulsado, principalmente, por la Universidad del Cauca. Una de las pocas noches que no llovió decidimos dar un paseo por el centro histórico. Allí nos encontramos con el campamento de los estudiantes y lo que más me llamó la atención fue el cartel gigante de la entrada, donde decía "NO ME QUITES EL DERECHO A ESTUDIAR".

Pensemos ahora en todas esas imágenes que pusieron a circular los principales medios de comunicación colombianos. Lo primero que se nos viene a la mente es la imagen de un joven encapuchado, ejerciendo violencia de manera ciega y descontrolada. Una especie de terrorista en formación.

Si tratamos de unir estas dos imágenes nos da por resultado algo que Walter Benjamin denominó, con mucha agudeza y sensibilidad, una "imagen dialéctica". Es decir, tenemos una imagen contradictoria de la protesta social. Aunque hay una asimetría entre una y otra. Mientras la primera es resultado del azar, esto es, la oportunidad de haber estado allí para ver desde dentro qué imagen buscan privilegiar los universitarios. La segunda, en cambio, es construida desde el lugar de poder del capital y las élites. Ambas son construcciones ficcionales y ambas buscan generar un efecto determinado.

La imagen construida por los jóvenes apela a algo muy sencillo: nos recuerda que estudiar es un derecho. Por lo que trae a la memoria colectiva todo un registro republicano y democrático, anclado en la idea de que la universidad puede ser un espacio de inclusión social para las mayorías. Un derecho al que ningún ciudadano colombiano debería renunciar, un derecho que todos debemos defender si es que deseamos una sociedad más igualitaria.

Los medios de comunicación, en cambio, retiran de la escena estas consignas y las reemplazan por una serie de imágenes que invitan a otro tipo de asociaciones: hacernos sospechar de la educación universitaria, hacernos intuir que la universidad pública forma sujetos peligrosos para la sociedad, potenciales terroristas capaces de poner en peligro el pacto social. Así, los reclamos y consignas republicanas y democráticas se diluyen un en magma de imágenes sensacionalistas, confusas y completamente orientadas a suscitar el miedo de la ciudadanía.

Y este miedo ficcional, producido de manera calculada por nuestras élites y los medios de comunicación, tiene por finalidad distorsionar otro miedo, un miedo más profundo que muchos de nosotros estamos empezando a experimentar: el horror de saber que vienen otra vez a poner en práctica, de manera cruda y descarnada, la famosa "acumulación por desposesión", que vienen otra vez a jugar con la lógica sacrificial de sus pueblos y nuestro futuro.

Por eso, ante esta asimetría de nuestras imágenes dialécticas, yo me quedo con la imagen propuesta por los estudiantes. Ellos son los verdaderos guardianes de nuestra República, ellos son los verdaderos demócratas que quieren una paz verdadera. Ellos son los verdaderos ciudadanos colombianos. Así que este 15 de noviembre vamos todos a la marcha, a defender la paz, la república, la democracia y la posibilidad de imaginar un futuro por fuera de los "emprendedores de la guerra".

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<![CDATA[Stan Lee fue un verdadero aliado de las personas negras]]>https://www.vice.com/es_latam/article/xwjxdq/vice-stan-lee-aliado-de-las-personas-de-colorTue, 13 Nov 2018 22:30:00 +0000Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

Como un joven negro amante de los cómics, las noticias repentinas de la muerte de Stan Lee a los 95 años se avecinaron hacia mí como una nube. No solo fue el creador de Black Panther, X-Men, y Spider-Man, fue también un valiente aliado de las personas negras.

Stan Lee manifestó muy claramente su falta de paciencia con el racismo y la intolerancia en 1968. En una columna titulada, “Stan’s Soapbox” —una entrega del Bullpen Bulletin que aparecía mensualmente en los cómics de Marvel entre 1965 y 2001—Lee sermoneó a sus lectores, diciendo que aunque bien no podrían llevarse bien entre ellos y con cada persona que conocían, eso no volvía permisible el odiar ciegamente a una sola persona.

Yo no estaba vivo cuando él escribió esto, pero cuando pasó lo de Charlottesville—ese momento en que los cuerpos negros fueron regresados a una época pasada—él retuiteó la columna para una generación diferente. Lo diferente entre antes y ahora, fue que Lee no obtuvo ninguna ganancia con esa opinión—nada antes, y muy poco ahora. Este era un creativo quien alguna vez se buscó con arduo trabajo su lugar en una industria de cómics de los 50 que no lo quería del todo—auto-nombrado como un truco preparado para renunciar del negocio en seco antes de su temporada Marvel. Él era el tipo más privilegiado de hombre blanco, en apariencia y oportunidad, pero usó ese privilegio para algo positivo que pocos son capaces de lograr, dado los ideales progresivos que defendió.

A lo largo de las últimas dos décadas, hemos crecido con él, siendo testigos de este hombre anciano con bigote que aparecía por breves segundos en la gran pantalla, quizás sin pensar demasiado sobre su trabajo. Cuando elogié la audacia de una película que presenta un rey y un reparto negro, nunca mencioné ni una vez que Stan Lee era un co-creador de Black Panther. Era un ferviente simpatizante del movimiento de derechos civiles, y pidió que no se diera crédito por sus simpatías, ni siquiera cuando era perjudicial para él mostrar apoyo. Ayudó a crear personajes que encarnaban un tipo de heroísmo afro como una opción para historias ausentes. Agregó mensajes progresivos en sus trabajos para las audiencias blancas a quienes podría no importarles eso antes de leerlos. X-Men, más popularmente, al ser una alegoría (humanos que tienen miedo de los mutantes) de la angustia racial que rodea el movimiento de derechos civiles. (Es una alegoría que se ha expandido por varias décadas, y más notablemente se extendió a la comunidad LGBTQ).

No estoy aquí para dar una lección de historia, pero quiero reconocer a un hombre que entendió lo que significaba ser un aliado sin tapujos a través de su voz y su arte. No solo lo adoptó por completo, lo hizo totalmente y sin ninguna preocupación auto-protectora de cómo esta alianza sería percibida por la mayoría de audiencias discriminatorias—que no podían (y no querían) ver sus palabras como ambiciosas, beneficiosas, o necesarias. Como alguien que creció receloso del tipo de alianza que convierte a los infames tras puertas cerradas, ese constante recordatorio de que nosotros —personas negras— no estábamos solos en esto, significó todo para mí.

Con ese último tuit de remembranza de parte de Stan Lee, él escribió las palabras "tan cierto hoy como lo era en 1968". Stan Lee, tu eres tan cierto hoy como siempre lo fuiste.

Descansa en paz y, "¡Excelsior!"

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<![CDATA[Perreo, descontrol y sudor: Así celebramos los 10 años de VICE México]]>https://www.vice.com/es_latam/article/ev3n87/perreo-descontrol-y-sudor-asi-celebramos-los-10-anos-de-vice-mexicoTue, 13 Nov 2018 21:58:38 +0000Artículo publicado por VICE México.

Diez años de contar historias. Diez años de hacer escándalo. Diez años de darle voz a las personas. Diez años de hablar de música, sexo, literatura, drogas, ciencia, noticias, arte, deportes y de empujar los límites del periodismo en México y Latinoamérica. Diez años de VICE México.

El pasado 9 de noviembre en el Salón Los Ángeles de la colonia Guerrero se demostró con gritos, risas, festejos, twerkeo y perreo, tanto en el escenario como en la pista, que la década de VICE en México no ha sido en vano. El mismo grito eufórico de “¡Ni una menos!” por Rosa Pistola, que se escuchó como un eco entre montañas en todo el salón, fijó de nuevo el compromiso por no sólo contar historias, sino por transformar el entorno social que nos rodea, una fiesta a la vez.

Acompañados por las barras, acordes y vibraciones de Los Plebes, Rosa Pistola y Chocolate Remix, la decadencia encarnada y santificada en VICE fue celebrada con la elegancia apropiada que le compete. Se celebraron todos los perfiles, crónicas y entrevistas hechos y por hacer con la disrupción estilística de VICE en una fiesta de la que, probablemente, hay poca memoria pero muchos recuerdos.

Si no recuerdas nada, puedes ver las fotografías de Sandra Blow para revivirlo:


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ev3n87Sergio Pérez GavilánLuis CarreñoSandra BlowVICE MéxicoaniversáriofiestaCulturaChocolate Remixrosa pistolasalon los angelesVICE 10 añosVICE X Años