Cultura

¿Y si no quiero tener hijos?

No entiendo por qué ser mamá debería ser la máxima prioridad de una mujer.

Alison Stevenson

Detalle de un cuadro de Lucas Cranach

En marzo cumplí la misma edad que tenía mi madre cuando me tuvo. Desde entonces he estado planteándome la maternidad más seriamente que nunca. Mi madre ya me dejó muy claro que quiere nietos. Cada que habla sobre eso, yo asiento y cambio de tema en seguida. No sé cómo decírselo, porque tengo la sensación de que no está bien admitir que no tienes el menor interés por ser madre.

Muchas veces se acusa de egoístas a las mujeres que deciden no tener hijos. Egoístas por no querer asumir la responsabilidad de la maternidad o por no querer invertir tiempo y dinero en otra vida. Una de esas mujeres "egoístas", Holly Brockwell, escribió hace poco en The Guardian sobre las veces que intentó someterse a una esterilización, sin éxito, a los veinte años. Los médicos a los que acudió se negaban a intervenirla porque estaban convencidos de que acabaría arrepintiéndose. También la llamaron egoísta. "Les he explicado que soy donante de sangre, de órganos y de médula espinal, e incluso he intentado donar mis óvulos a parejas que no pueden tener hijos. La respuesta fue que no son aptos porque soy portadora de fibrosis quística", explicaba. "Ni con eso logré convencerlos".

Habitamos un planeta agonizante que se hunde lentamente bajo el peso de la humanidad y, sin embargo, sigue habiendo mucha presión para crear nuevas vidas. En vez de criticar a las mujeres sin hijos, deberían aplaudirles. ¡Gracias por no crear más humanos! ¡Ya tenemos suficientes! De hecho, hay millones de ellos abandonados y que necesitan un hogar. Ah, pero no tienen tus ojos, tu barbilla, ni la predisposición genética de tu familia a padecer cardiopatías. Bueno, entonces olvida lo que acabo de decir.

Lo que no logro explicarme es los siguente: ¿es más fuerte la sensación de estar obligada a tener hijos que el verdadero deseo de tenerlos? Porque esa presión me llega prácticamente de todas partes. Si no es de mi familia, es de algún programa o serie de televisión; es esa constante línea de argumentos de alguien que se ve obligado a tener hijos para ser una mejor persona. ¡Seth Rogen dejó de ser un mariguano huevón! ¡Kate Hudson ya no está obsesionada con llegar a la cima de su vida profesional! Parece que todo el mundo quiere hacerme ver que la maternidad me cambiará la vida para bien, sin importar los sacrificios que tenga que hacer.

La gente, mi mamá incluida, insiste en que es por mi edad o porque todavía no me llega el momento. Luego viene el recordatorio del reloj biológico: antes de que me dé cuenta empezará a avanzar y, cuando eso pase, me transformaré en una máquina de fabricar bebés. No sé por qué me lo repiten tantas veces. No entiendo por qué ser mamá debería ser la máxima prioridad de una mujer.

En la cena de Pascua judía de este año, mi mamá y su mejor amiga me contaron el caso de otra amiga que tiene como 40 años y no tiene hijos. Hablaban de ella con un tono lastimero que me molestó tanto como para contestarles que quizá esa mujer era feliz sin hijos. Ni si quiera pudieron asimilar mis palabras. Su respuesta fue: "Ha esperado demasiado y ahora ya es tarde. Si esperas demasiado, luego te arrepientes de no haber tenido hijos".

Cuando veo los cachorritos de algún animal, me entran ganas de tener uno. Pero mi reacción es diferente con los bebés. Quizá suelto algún "Qué tierno" cuando veo a alguna criatura que lleva unos minilentes de sol o el pelo de punta, pero nunca se me pasa por la cabeza que quiero uno. Sé de primera mano lo que implica ser madre. Cuando tenía 16 años, mi mamá se volvió a casar y tuvo a mi hermana, la primera. A los 22, mi papá tuvo una hija con la mujer con la que se casó, la segunda. Pese a lo mucho que las quiero, su presencia no hizo sino acentuar mi idea de lo agotadora e ingrata que es la maternidad.

No me emociona la idea de pasar mucho tiempo con niños. No tengo la paciencia suficiente para ver episodios repetidos de Dora la Exploradora ni el entusiasmo que se necesita para jugar a cosas tontas, como las escondidas. Oír llorar a un niño cada vez que se le dice la palabra "no" me saca canas verdes. Todos estos sentimientos deben de ser un síntoma de que la maternidad no es para mí. En cambio, cuando se lo digo a la gente, nunca recibo un "Pues no seas madre" como respuesta, sino que me sueltan alguna frase sentenciosa como nunca sabes lo maravilloso que es tener hijos hasta que los tienes.

¿Por qué lo dicen? ¿Es cierto o se debe más bien a la herencia de una cultura en la que se considera que la mujer es inútil si no procrea? En cualquier caso, ¿qué tipo de consejo es ese? Nunca se te ocurriría decirle a un sociópata que mate a alguien si tiene dudas sobre su capacidad de ser un asesino en serie. Pues para mí es muy similar: ¿qué pasaría si tengo un hijo, confiando en que mis sentimientos cambiarán cuando tenga al bebé en mis brazos, y finalmente no cambia nada? Acabaría siendo madre, cosa que no quiero. Prefiero no ser mamá a serlo y arrepentirme de ello, porque tanto yo como mi hijo llevaríamos una vida miserable.

Ese es otro tema del que no se habla mucho: ¿estamos todos preparados para ser padres? Mi generación parece económicamente menos preparada para eso que la anterior. Nos han tachado como la generación que nunca crecerá porque recurrimos al apoyo financiero de nuestros papás hasta bien entrados los treinta. Según un estudio canadiense realizado en 2014, el 43 por ciento de los encuestados entre 30 y 33 años admiten no tener independencia económica. ¿Cómo alguien que no es capaz de mantenerse a sí mismo podría mantener a un niño?

Cuando sueño con mi futuro ideal, los niños están en un plano secundario. Visualizo una gran carrera profesional, un esposo, varios perros en el jardín de atrás y luego pienso Ah, sí, y supongo que tendré uno o dos hijos. En este momento no sé muy bien lo que significa eso. Bien podría ser lo que todo el mundo dice, que todavía soy joven, que no estoy en el momento, que mi reloj biológico no ha empezado a contar todavía. Sin embargo, puede que mis fantasías me estén diciendo que la maternidad no es algo que quiera, sino una imposición. Como tener que ir a un superfestival, pero más caro. Supongo que la única respuesta, por ahora, es que tengo que esperar y ver qué pasa.

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