El LSD y el DMT pueden formar nuevas conexiones en cerebros de moscas y ratas

Los efectos de las drogas psicodélicas en la densidad de las neuritas es una señal prometedora de que pueden ser útiles en el tratamiento contra la depresión, la ansiedad y el trastorno por estrés postraumático.

por Daniel Oberhaus; traducido por Álvaro García
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jun. 16 2018, 3:30pm

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos. Leer en inglés.

El LSD y el DMT han sido durante mucho tiempo las sustancias preferidas por la comunidad de psiconautas, y con buenas razones. Se sabe que estas dos sustancias alteran profundamente el estado mental de un usuario y producen alucinaciones vívidas. Sin embargo, debido a una moratoria de décadas en la investigación psicodélica de Estados Unidos, los investigadores aún no tienen una panorama certero de cómo estas drogas que alteran la mente en realidad están afectando el cerebro a nivel físico.

En un nuevo estudio publicado hoy en Cell Reports, investigadores de la Universidad de California, Davis, administraron LSD, DMT y otras drogas psicodélicas a moscas y ratas y descubrieron que muchas de estas sustancias, particularmente el LSD, hacían que las neuronas formaran más conexiones sinápticas en el cerebro de los animales. Estos resultados son particularmente alentadores porque sugieren que los psicodélicos, o sustancias parecidas, pueden ser bastante efectivas en el tratamiento de la depresión, la ansiedad y el trastorno por estrés postraumático.

Según el bioquímico de la UC Davis David Olson, uno de los principales signos de depresión es que las partes de una neurona que se ramifican para formar conexiones con otras neuronas (conocidas colectivamente como neuritas) tienden a "encogerse" en la corteza prefrontal, un área del cerebro que es crítico en la regulación de la emoción y la ansiedad. Como tal, los investigadores en psiquiatría molecular se han centrado en encontrar sustancias que puedan promover el crecimiento de las neuritas, o "neuroplasticidad", para contrarrestar los efectos de la depresión y la ansiedad en la estructura del cerebro.

A este respecto, Olson y sus colegas escriben que la ketamina ha "demostrado ser la más prometedora en los últimos años" para tratar la depresión y la adicción porque funciona rápido y es efectiva en pacientes que no han tenido éxito con otras formas de tratamiento. La desventaja de la ketamina, sin embargo, es que es adictiva y, por lo tanto, tiene un potencial de abuso. Dado que muchos psicodélicos han demostrado un bajo potencial de adicción, pero propiedades antidepresivas similares a la ketamina, parecían una prometedora vía para promover el crecimiento de neuritas como una forma de combatir la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático.

Esta imagen muestra los efectos de varias drogas en el crecimiento de neuronas en contraposición con una muestra de control (VEH). Imagen: UC Davis

"Diseñamos específicamente estos experimentos para imitar los estudios previos de ketamina, de modo que podamos comparar directamente estos dos compuestos", escribieron los investigadores de UC Davis. "Para una primera aproximación, parecen ser notablemente similares".

El equipo de investigación administró DMT, psilocina (uno de los compuestos psicoactivos de hongos mágicos), MDMA y LSD a moscas y ratas, y descubrió que todos promovían el crecimiento de las neuritas. Según los investigadores, sin embargo, el LSD fue especialmente eficaz en comparación con otras sustancias. Sorprendentemente, la ibogaína psicodélica, que está ganando popularidad como tratamiento contra la adicción, fue "el único psicodélico que no tuvo absolutamente ningún efecto".

"Esto fue sorprendente", escribieron los investigadores, "porque formulamos la hipótesis de que las propiedades antiadictivas de larga duración de la ibogaína podrían ser el resultado de sus propiedades psicoplastogénicas [por ejemplo, la capacidad de alterar la estructura del cerebro]".

Aunque estas pruebas solo se realizaron en neuronas de moscas y ratas, el hecho de que los resultados fueran tan claros en especies de invertebrados y vertebrados sugiere que los efectos de estos psicodélicos sobre el crecimiento de neuritas "actúan a través de un mecanismo evolutivamente conservado". En otras palabras, no es es exagerado suponer que se puedan encontrar efectos similares en el cerebro humano. A pesar de los resultados prometedores, Olson no cree que las drogas que causan fuertes alucinaciones sean ampliamente utilizadas para la depresión, pero reconoce que "un compuesto inspirado en los psicodélicos podría lograrlo muy bien".

"Estos son algunos de los compuestos más poderosos conocidos que afectan la función cerebral, es obvio que debemos entender cómo funcionan", dijo Olson en un comunicado. "Si comprendemos completamente las vías de señalización que conducen a la plasticidad neuronal, podríamos ser capaces de enfocarnos en nodos críticos a lo largo de esas vías con medicamentos que son más seguros que la ketamina o los psicodélicos".

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