“Sufrí discriminación por ser bisexual”: testimonios de víctimas de bifobia

Dentro y fuera de la comunidad LGBT+, la bifobia es la discriminación queer de la que no hablamos.

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may. 17 2018, 11:01pm

Artículo publicado por VICE México.

“Los bisexuales no existen, son gays de clóset”, “son indecisos y no saben lo que quieren”, “¿bisexuales? No, gracias, ellos no quieren nada serio y son promiscuos”. Las y los bisexuales tienen que lidiar constantemente con este tipo de frases a consecuencia de su orientación. Si la homofobia, la lesbofobia y la transfobia existen, la bifobia —a la que podríamos definir como el odio o aversión a las personas personas bisexuales— también es un hecho, pero de ella se habla poco.

Alejandro, performer drag de 27 años que vive en la Ciudad de México, reconoce que ha discriminado a bisexuales y los descarta como potenciales parejas estables: “era de la idea de que los bisexuales no existen y que sólo son güeyes que quieren andar 'probando'. Siempre pensé que un bisexual es 'genuinamente' bisexual si se ha enamorado de alguien de ambos sexos. Si algún chico bisexual quería salir conmigo, la pregunta obligada era: '¿te has enamorado de un hombre?', si me decía que no, le decía que no me hiciera perder mi tiempo y que cuando se decidiera a salir del clóset me buscara. Hoy ya cambié mi manera de ver las cosas, pero pasó un largo tiempo para que modificara mis ideas”.

Al igual que Alejandro, muchas personas repiten y perpetúan ideas y prejuicios que han terminado asentándose en el imaginario colectivo. Estas creencias no sólo están presentes entre las personas heterosexuales, sino también, —paradójicamente— entre otros miembros de la comunidad LGBT+. Estos son algunos testimonios de personas que han sido discriminados por ser bisexuales.

“¿No que te gusta la verga? Tal vez sólo estás confundido”.

Arturo, un joven en sus veintes que vive en la Ciudad de México, tiene que lidiar con uno de los prejuicios más comunes: que los bisexuales son personas que no están decididas o que no saben lo que quieren. Si bien sabe que le gustan más los hombres que las mujeres, también se siente atraído por ellas y ha mantenido relaciones sexuales satisfactorias. Sin embargo, se ha sentido discriminado cuando habla acerca de su atracción por las mujeres o cuando las lleva a la práctica.

“No me gusta etiquetarme porque me identifico con muchos gustos y aspectos, pero para no batallar ni tener que estar dando explicaciones extensas me declaro homosexual. Aún así, a la fecha ha habido ocasiones en que me excito con pensamientos de sexo heterosexual, o incluso me gusta ver pornografía heterosexual. Hay mujeres que me provocan eso, aunque ciertamente ya no me veo en una relación con una mujer más allá de lo meramente sexual.

Cuando me identifiqué como gay, llegué a contarle a algunos amigos que aún tengo pensamientos de sexo hetero y los confundía y no me tomaban en serio. “¿No que te gustaba la verga?” y “tal vez sólo estas confundido” eran algunas de las frases que con más frecuencia escuchaba respecto a esto. Pese a eso, ahora sé que tener deseos bisexuales es algo normal. No estoy “roto” ni hay nada malo en mí, sé que puedo fantasear o tener sexo hetero sin dejar de ser mayormente homosexual.

Es un poco molesto que la gente piense que sólo existe un límite de formas en las que puedes disfrutar tu sexualidad. Finalmente es algo personal y mientras no dañes, a nadie le debería importar cómo la vives; qué te causa erecciones y fantasías eróticas, con cuántos, con quién y mucho menos etiquetarte o juzgarte como alguien inseguro o confundido. Soy mayormente gay. He tenido sexo con mujeres. Lo volvería a hacer. Pero me identifico como gay porque mi vida la veo al lado de una pareja estable de mi mismo sexo”.

“La bisexualidad es un invento de los gays que no se aceptan”

Carlos, diseñador e ilustrador de 30 años que vive en la Ciudad de México, ha tenido que lidiar con señalamientos, no sólo de las personas heterosexuales, sino también de su propio círculo de conocidos que desdeñan la bisexualidad considerándola un mito, haciéndolo sentir excluido. Al no estar identificados con los homosexuales o los hetero y al ser frecuentemente señalados, los bisexuales suelen albergar sentimientos de aislamiento e incomprensión.

“Desde niño no tuve problemas en mostrar afecto e interés romántico a otros niños o niñas de mi salón, para mí siempre fue normal y hasta cierto punto cuestionaba por qué 'la norma' era —y sigue siendo— que sólo te puede gustar un sexo o el otro. Ya en mi último año de la universidad, estaba en la peda con una morra de la que estuve enamorado desde el inicio de la carrera y que nunca me hizo caso. En la charla salió el tema de las personas homosexuales y trans, y en algún punto, la plática se tornó hacia la bisexualidad. Entonces la chica de la que estuve enamorado durante años hizo un comentario inverosímil y que hasta la fecha, recuerdo casi literalmente:

“La bisexualidad es un invento de los gays que no se aceptan y son infelices. Las mujeres pueden ser bisexuales porque se nos permite, pero los hombres sólo pueden ser heteros u homos. Si me tocara un 'hombre bisexual' [gesticulando las comillas con los dedos], lo rechazaría inmediatamente porque, imagínate que se ande escondiendo y encima sea con otro hombre. Qué horror”. Creo que me impactó más escuchar hablar así a “mi gran amor”, esa con la que perdí años intentando que fuera mi novia, que el comentario en sí. Ahí me di cuenta de que la gente no entiende ni verga de la sexualidad humana.

Aunque en mi caso no pienso que haya sufrido de discriminación como tal, desde que terminé de asumirme me he topado con muchas personas, heteros, LGBTQ+ e incluso parejas que me han hecho sentir como si ser bisexual fuera algo pasajero o que no existe: “no te sientas muy hetero”, “estás confundido”, “cuando te aceptes se te va a olvidar” pero no creo que alguien a los 30 no se conozca lo suficiente como para saber lo que le gusta y quiere. Poder moverme libremente en la escala Kinsey es algo que me hace sentir libre y feliz.

Eso sí, aunque sé que no debería andar dando razones de mi sexualidad, a la fecha me sigue costando abrirme en cuanto al tema como hombre y prefiero que piensen que soy exclusivamente homosexual cuando conocen a mi novio, sobre todo para ahorrarme las explicaciones. Alguna vez me gustaría tener un amigo hombre y bisexual con quien pudiera compartir estos puntos de vista sin sentirme señalado, juzgado o hecho a un lado”.

“¡Ahhh, cochinona! ¿Ella te gusta? ¿Las presento?”

Hablar de bisexualidad es también hablar de hipersexualización. Muchos bisexuales coinciden en sentirse altamente limitados al plano sexual, como si fuesen incapaces de consolidar relaciones afectivas más allá del contacto erótico. La youtuber Mujer Luna Bella en una de sus canciones apunta: “porque soy bisexual, y todos piensan que los bisexuales somos promiscuos, incluso si estamos en relaciones monógamas”.

En ese sentido, Maylet, una mujer de Monterrey en sus 40 y madre de dos hijos, ha tenido que mantener su bisexualidad prácticamente en secreto, sólo contándole a personas muy cercanas y que sabe, tienen la suficiente apertura mental para no juzgarla. Este temor no es infundado: al vivir en “provincia” (fuera de la capital) se ha enfrentado con los actos y prejuicios de rigor con los que lidian las personas LGBTQ+.

“Una vez estaba en un bar gay acompañada de mi esposo. Ese día hubo show y un travesti, quien hacía de animador, hizo una especie de dinámica con el público. Se fue entre las mesas y preguntaba cosas, haciendo bromas a los asistentes. Cuando se acercó a mi mesa, como yo iba con Octavio, me preguntó que 'yo qué era'. Al estar en un bar gay se me hizo natural contestar que bisexual y su respuesta fue 'ahhh, cochinona'.

Lo que para el travesti era motivo de burla, a mí me hizo sentir bastante incómoda. Entre risas y demás del público, luego preguntó '¿y él?' —refiriéndose a mi esposo—. Yo le respondí que 'buga' (heterosexual), y entonces empezó a decir, 'ahhh pero seguro le gusta verte con otras mujeres', y otra vez 'cochinooones'. Después siguió en otras mesas, pero de cuando en cuando volteaba y me hacía algún otro comentario, por ejemplo, 'mira, ¿ella te gusta? ¿Las presento?'

Fue súper incomodo, no me quise parar en el momento por pena, por no saber exactamente cómo actuar ante la situación. A veces pasan cosas y reacciono lento, pero creo que ha sido de los peores momentos que he vivido, todo mundo viéndome, juzgándome. Me ha tocado que las personas asumen cosas sin conocer realmente la vida sexual de las personas, realmente no sé qué se imaginen cuando saben que soy bisexual, por eso pocas personas lo saben”.

¿Has pensando en lo incómodo que debe ser sentirte excluido, malentendido y señalado, aun por las personas de orientaciones sexuales diversas? ¿Por qué no aceptar que la bisexualidad no sólo existe, sino que es merecedora de nuestro respeto como cualquier otra orientación sexual?

Mientras ese entendimiento llega, personas como Arturo, Carlos o Maylet —y muchísimos bisexuales más— seguirán sintiéndose incómodos entre quienes ven su orientación como una etapa, una perversión o una tapadera “mientras se termina de salir del clóset”. Según Kinsey, prácticamente todos tenemos algo de bisexuales. ¿No será que relegamos y señalamos tanto la bisexualidad por miedo a algo que hay en nosotros y nos negamos a aceptar?

@PaveloRockstar

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