Delirio en Neza York

Ilustración por Víctor Hugo Betanzos.

A Ciudad Nezahualcóyotl coloquialmente se le conoce como MiNezota pero sobre todo como Nezayork desde hace más de 50 años. Ubicado al oriente de la Zona Metropolitana este municipio debe su origen a lo que fueron las colonias del Vaso de Texcoco, poblaciones informales surgidas a partir de la desecación del Lago de Texcoco y la modernización de la ciudad capital de este país, ávida de mano de obra proveniente del campo.

Considerado un desierto de sal, hoy en día cuenta con más de un millón de habitantes y casi 65 km2 de extensión. Neza es conocido por ser un lugar tan estigmatizado como sorprendente; poseedor de un código estético único y sobre todo por ser crisol de diversas manifestaciones artísticas y una traza urbana reticular que además de equipararla con la Gran Manzana no deja de sorprender en cada esquina. Neza es una ciudad hambrienta, que se reinventa a partir de la necesidad, la megalomanía y la imaginación de sus habitantes (los actuales y los más antiguos), los cuales vieron en la monotonía de su horizontalidad la posibilidad de crecimiento, la oportunidad de un empleo fijo, de ingresos no tan malos, de un lugar de residencia. Lo siguen viendo así, las personas siguen llegando a sus calles haciendo más densa cada vivienda construida, aprovechando al máximo cada espacio de forma peculiar y sobre todo audaz.

Pero ojo: no cualquiera llegaba ahí en sus orígenes, para habitar y domesticar el desierto salino había que tener la piel muy dura. Así lo documentó el mítico fotógrafo de la ciudad Héctor García (1923-2012) en sus primeras visitas a la incipiente Neza York: carencias por todos lados en un terreno agreste, a veces lodoso, lleno de basura, colmado de moscas y la vida desarrollándose bajo condiciones extremas con un reto siempre presente: domesticar lo inhabitable para consolidar el desarrollo de una ciudad embrionaria como resultado de la cordura o el descontrol de la imaginación de sus pobladores. La cualidad de reinventarse a pesar de las carencias. El delirio desbordado característico del espíritu de superación.

Desde Neza, las manifestaciones de una sociedad incansable y con muchas carencias siguen incesantes definiendo su propia identidad, ni todo es cliché ni todo es folclor, Neza no tiene etiquetas pero sí contrastes y dualidades, voces lejanas con sonido a cumbias y pregones, con historias y sucesos heroicos de personajes organizados y mujeres que gestaron casi todo lo que hoy se ve en cuestión de infraestructura y equipamiento a base de su organización y presión política de antaño.

Neza es de día la peculiaridad de un barco de concreto que naufragó para convertirse en un juego infantil y de noche sus luces neón que anuncian uno de los bares más antiguos y reverenciados en la comunidad Lésbico Gay Bisexual Travesti Transexual Trangénero e Intersexual: el Spartacu´s. Neza es un coyote de Sebastián y el trabajo de fotógrafos como Federico Gama, Sonia Carolina Madrigal o Tonatiuh Cabello y Arturo García Trinidad que documentan sus tribus urbanas, sus viajes en la cotidianidad de sus vidas, su percepción desde la lejana vida centralizada del DF. Neza es la ciudad que con urgencia demostró que existía, un retrato de estados como Puebla, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Hidalgo o Tlaxcala fusionados inexplicablemente por sus tradiciones y cultura.

Con 53 años de edad cumplidos el pasado mes de abril, este municipio sigue creciendo y reinventando palabras, códigos de vestimenta y sistemas de apropiación del espacio: anclados en la raíz de hacer propio lo que no es de nadie, del mismo modo que un pedazo de tierra se convierte en cancha de futbol cada domingo; haciendo única la experiencia de recorrerlo en un clásico Chimeco, porque llegar a MiNezota es un viaje literal y metafóricamente hablando. Neza está en la periferia pero Neza York está en el centro del país.

Tal como lo describe Fernando Benítez en su obra Viaje al centro de México, hay algo que singulariza a los habitantes de Nezahualcóyotl: su valor, su decisión para vivir en un lugar prohibido, cargado de violencia explosiva al que no se podía entrar impunemente.

Delirio en Neza York es una exploración de todas estas cualidades y expresiones de este territorio, la cual actualmente se desarrolla gracias a la Beca Jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) de la Secretaria de Cultura.

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