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tebeo tropical

SUBNRMAL

Lo que no te contaron de los fanzines mexicanos.

El pasado sábado 6 de abril, se inauguró en el Museo del Chopo de la Ciudad de México, la exposición SUBNRMAL. Este evento fue gestionado por Ediciones ¡Joc Doc! …y se llama así porque, como dice Yécatl —uno de sus integrantes—, es la nueva palabra de moda: “antes era curación, digo curaduría, y ahora es gestión”. Y tiene razón, no por nada está de moda esta palabra. Así como se gesta el feto de un engendro que lucha por vivir, ha surgido entre la banda esta reapropiación de los zines como un medio de expresión gráfica. Lo relevante de la muestra es que no hay zines viejos, si no que todos los que se encuentran expuestos son recientes, del 2008 para acá. Hay desde zines punks hasta zines de artista como los de Monocromo o los de Rodrigo Simancas; cómics de Marti Guerrero, Edwin Sandoval y aquí su servidora; zines de gráfica como los de Crex Maniac, en fin, hay todo un surtido rico dispuesto a ser ojeado y degustado.

Ediciones ¡Joc Doc! nació en la Ciudad de México por ahí del 2011 y está conformado por Abraham Díaz, Apolo Cacho, Chacho Grijalva y Yécatl Peña. Los cuatro son artistas marginados por decisión propia, conscientes de que el mundo en el que vivimos es una mierda. Por medio de su trabajo proyectan toda esta mierda con la intención de abrirle los ojos a la banda, y también de sacarnos unas dos que tres risas.

En los cómics y dibujos de los integrantes de ¡Joc Doc! podemos encontrar aberraciones de la naturaleza, narcoviolencia, psicosis, alcoholismo, violencia intrafamiliar y sanjuderos, entre otras cosas horribles. Definitivamente su trabajo no es para aquellos que se ofenden fácilmente, y no por nada pude apreciar cómo algunas señoras utilizaban el zine de SUBNRMAL (que elaboraron especialmente para esta exposición) como un abanico, después lo ojeaban con horror, y lo aventaban en alguno de los sillones.

El zine de SUBNRMAL, que se distribuyó de forma gratuita ese día, es toda una joya. Primero que nada, tiene esta deliciosa portada de Abraham Díaz, que muestra a mi compañero de la columna Deseo Lascivo, Cuauhtémoc Suárez, ganándose su pan de cada día persiguiendo unas “tremendas shishotas” para su columna de la semana.

Pero como bien diría Abraham “¡No se claven!”, la burla no es un ataque específico a nadie, ni al festival Nrmal ni a Cuauhtémoc, si no a todos los creadores de cultura basura, que somos todos (y por supuesto que me incluyo). Las revistas, la música y el arte son medios de consumo, y entre más se consume un medio, más dinero hay de por medio, y entre más dinero hay, pues más compromisos hay con el contenido y menos libertades tienen los creadores sobre el contenido que generan. La mayoría de las personas se conforman con sólo ser consumidores, es muy fácil, sólo ves las cosas y decides si te gustan o no, y en base a eso las consumes. Pero cuando produces, ya sea por gusto o porque tienes que pagar la renta, recae sobre ti la responsabilidad de abrir un diálogo. Esto pasa, quieras o no, ya que el mensaje que se exprese en tu trabajo es potencialmente criticable. Y mejor estar abierto a escuchar que hacer berrinches en el baño.

Mi cómic favorito del fanzine SUBNRMAL fue definitivamente el de Yécatl. Este es casi un manifiesto de los creadores. En él, Yécatl expresa su inconformidad por todos los que se venden a marcas a cambio de que su trabajo sea “promovido”. El personaje que relata este monólogo es un hombre horrible y deforme que vive en una prisión, que al final afirma con humildad que “La neta yo no soy nadie pa’ decir que está chido o nel. Sólo considero que, no mames, si tienes algo que decir dudo que una puta empresa que vende jugo, chela, alcohol, chanclas, yogur o paletas esté de tu lado y le importes algo”. Y es cierto, si quieres hacer algo, sólo hazlo, no necesitas el apoyo de nadie. Con un lápiz, papel y diez pesos para sacarle copias ya la armaste.

El mismo día que se inauguró esta muestra, hubo también un toquín donde estuvieron las bandas punks Avichines, Inservibles y Dave Rata. Fue sumamente extraño estar en un toquín donde todos estaban sobrios, y ciertamente fue un factor que influyó en que nadie armara el eslam y todos estuvieran ahí nada más parados agitando la cabeza ligeramente.

Si se quedaron con ganas, no se apuren, la muestra durará tres meses en exhibición y pueden leer todos los fanzines que están en ella. Además, la meta es armar una fanzinoteca donde se puedan fotocopiar todos los zines archivados en ella, y también estarán eventualmente disponibles como PDF digitales para quien quiera acceder a ellos.

Otra razón por la que les sugiero visitar el Chopo, es que en la cuadra de enfrente hay unos tacos yucatecos buenísimos de cochinita pibil, lechón y relleno negro. Esos sí que no se los pueden perder...

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El perro universitario #5

Lee más comics en nuestra columna Tebeo Tropical.