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tebeo tropical

Lo más cabrón del festival de cómics de Toronto

Gatos, botellas, baldíos y esquizofrenia fantasmagórica.

Ines Estrada

El pasado sábado 11 y domingo 12 se llevó a cabo el décimo TCAF, un festival de cómics enorme que se lleva a cabo en una biblioteca pública en el centro de Toronto, Canadá. En él puedes encontrar desde editoriales grandes, pasando por webcomics basura (y sus hordas de fans), hasta zines de comics alternativos. El área dónde se concentra la mayoría de estos últimos está organizada por el colectivo local de Wowee Zonk, y es siempre mi parte favorita del festival.

A continuación les comparto algunos de los zines que conseguí allá...

Blobtop Magazine, de Seth Scriver

Seth es de esos artistas canadienses que han tenido mucha influencia en su país, pero que no son conocidos en el resto del mundo. Es un personaje multitalentos: él mismo construyó la casa en la que vive y ha dedicado los últimos seis años de su vida en producir Asphalt Watches, una película animada que relata lo que vivió cuando cruzó Canadá de costa a costa pidiendo aventón con otro amigo (pueden ver el tráiler aquí). Su experiencia en el medio de la animación es evidente cuando lees sus cómics: las acciones y el tiempo están definidos de una forma orgánica e imaginativa. Los personajes están llenos de un humor entre cálido y ácido. En Blobtop Magazine, cuenta la historia de un personaje que cava en terrenos baldíos en busca de botellas antiguas (otra de las actividades que disfruta el mismo artista). Lo único que le falta a Seth es una página de internet con sus cómics, ya que por el momento es imposible conseguirlos por otra vía más que con él mismo.

Susceptible,de Geneviève Castrée

Los asiduos de esta columna ya sabrán que me maman los cómics de chicas con dibujos lindos e historias íntimas, y este libro es uno de esos. En Susceptible, Geneviève ilustra recuerdos de su infancia hasta su cumpleaños 18, sus experiencias en la ciudad de Montreal y en los bosques de Victoria, así como sus encuentros con las drogas y el alcohol. El libro es una amalgama de emociones intensas y los dibujos son hermosos. Lo pueden adquirir en el sitio de su editorial, Drawn and Quarterly.

Untitled Collection of Drawings (Dizzy Edition), de Ginette Lapalme

Junto con otros dos artistas, Ginette conforma Wowee Zonk, aunque a diferencia de sus compañeros, su trabajo se enfoca más en la ilustración y los objetos que en los comics. Su mundo imaginario está plagado por gatos fosforescentes, hongos sonrientes y mierdas peludas. Este zine es un experimento que hizo en risografía (esa técnica de impresión que es como una fotocopiadora pero con toner de colores). En general prefiero los zines de cómics, pero los dibujos y los colores de este están tan chidos que no me importa que no tenga una narrativa establecida, cada página me inspira a imaginarme algo. Si les interesa lo pueden conseguir en su etsy, donde también pueden encontrar sus simpáticos proyectos de joyería.

Paranoid Apartment, de Lala

Así como Ginette, el trabajo de Lala está más enfocado en la ilustración, pero cada vez que hace un cómic es increíble, y cada uno es mejor que el anterior. Paranoid Apartment es el último y me parece que es lo mejor que ha hecho: es una historia de suspenso en la que una chica se convierte en el fantasma que acecha su propia casa. En este vemos por primera vez que Lala hace uso de un formato más tradicional de comics (con paneles en vez de sólo los dibujos flotando por la página) y le funciona muy bien, acentuando el sentimiento de horror y ansiedad de la historia. Se pueden sentir las influencias del manga, aunque su estilo es completamente original. Lo pueden adquirir en la página de la editorial Sacred Prism.

Weird #3,editado por Noel Freibert

Weirdes una revista de comics horrendos publicada en Baltimore por Mr. Freibert. Dada la naturaleza nefasta de su contenido, su editor sólo acepta reseñas negativas, así que tendré que hacer un esfuerzo por complacerlo. Todos los comics que contiene son terribles, el humor es ofensivo y la prosa de mal gusto. Hasta el papel en el que está impreso tiene una textura desagradable. En particular odié el cómic de Carlos González (fotografiado aquí abajo), en dónde un hombre es secuestrado para después ser alterado por un cirujano al punto de convertirlo en una masa deforme de carne incapaz de hablar. Los comics del mismo Mr. Freibert se elevan a niveles horrendos, acentuados por su uso obsceno de sombras profundas y alargadas. Si están buscando una revista para limpiarse el culo, o una lectura para tener pesadillas infernales, adquieran su copia de Weird #3 con E.T. Press.

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