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Fotos de maras en Los Ángeles

Andres Herren logró convivir con tres pandillas rivales en Los Ángeles que por el momento participan en una guerra por el territorio.

Este joven integrante de Rascals (una subdivisión de la pandilla F13) tiene pocas probabilidades de sobrevivir porque se tatuó el nombre de su pandilla en el rostro. A menudo lo identifican como gánster tanto sus enemigos como la policía.

Al fotógrafo llamado Andre Herren, quien actualmente que reside en Zúrich, siempre le ha interesado la cultura de las pandillas desde que era pequeño. Hace cinco años empezó a dedicarse a la fotografía y específicamente a investigar acerca de las pandillas. Y rindió frutos: Herren logró convivir con tres pandillas rivales en Los Ángeles que por el momento participan en una guerra por el territorio.

Al principio Andrés se hizo amigo de algunos miembros de la pandilla Florencia 13, una de las pandillas más poderosas de Los Ángeles que ha sido noticia últimamente por la guerra racial en contra de la población negra. La actividad de Florencia 13 se lleva a cabo principalmente al sur de Los Ángeles y por el momento está en guerra contra la pandilla ​Barrio 18, conformada en su mayoría por migrantes salvadoreños. Como lo dice el nombre, esta última pandilla se fundó cerca de la Calle 18 en Los Ángeles.

Los pandilleros tienen que pasar por rituales de iniciación nada atractivos. Para entrar a la MS-13, por ejemplo, tienes que soportar que el resto de la pandilla te golpee por 13 segundos. Para entrar a Barrio 18 tienes que soportar una golpiza de 18 segundos. Para entrar a Florencia, tienes que aguantar treinta segundos. Una vez que termina el ritual, ya eres un miembro oficial de la pandilla y sólo se te castigará físicamente si rompes alguna regla. Uno de los castigos por mal comportamiento es una cicatriz en el rostro. Las peores ofensas se castigan con la muerte.

En la cárcel, los miembros más viejos de la pandilla que cumplen cadena perpetua le enseñan a los primerizos todo lo que necesitan saber sobre las leyes estatales y callejeras, al igual que la historia de su propia pandilla y de sus rivales.

Según Andres, lo más difícil como fotógrafo fue lograr que algún miembro de la MS-13 se dejara tomar una foto porque desde el 11 de septiembre, la MS-13 se considera una organización terrorista y siempre la están vigilando tanto las autoridades locales como las agencias federales como el FBI.

"Fue muy difícil contactar a estos chicos. Primero me mandaron a una gasolinera, después a un patio trasero y luego tuve caminar otra cuadra. Apenas los conocí, pasó un auto con unos chicos de la Barrio 18. Bien pudo resultar en una balacera. A diferencia de los chicos de F13 y Barrio 18, los de la MS-13 estaban muy nerviosos y no fueron para nada accesibles. Hoy en día ya ni siquiera pueden caminar por la calle en grupos de tres personas porque los policías tienen permiso para arrestarlos".

Dos miembros de F13.

Muchos tatuajes los hicieron amateurs en la cárcel. La tinta está hecha de ceniza y aceite para bebé.

El tipo de la derecha invitó a Andrés a la fiesta y le presentó a su pandilla.

Dos miembros de la F13.

Todas las pandillas tienen un mural en su honor. Éste es de la pandilla Barrio 18.

Otro miembro de la Barrio 18. Se tatuó los nombres de sus enemigos en la parte superior interna del brazo y luego los fue tachando.

El tipo gordo de la segunda fila a la izquierda responde al nombre de Big Boy. Hace poco lo arrestaron el Los Ángeles. Se supone que es uno de los dealers de metanfetamina más poderosos en Los Ángeles.