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Encontramos a Batman, vive en Canadá

Jeff Campagna

¡Gracias a dios tiene una voz más grave que la de Christian Bale!

Fotografías por Jeff Campagna.


Este texto fue publicado originalmente en marzo de 2016.

Mi plan era escribir al menos 500 palabras acerca de lo difícil que fue localizar el Batman de Brampton, la leyenda local que ha estado rondando por las calles de esta ciudad de Ontario durante todo el verano. Quería hablarles del acecho en callejones oscuros, pasando noche tras noche explorando los techos para percatarme de siluetas con una capa y máscara, preguntando a los locales sobre avistamientos así como persiguiendo a los torpes periodistas de cuatro ojos como los de los cómics. Pero encontrar esta versión local de Batman no fue una tarea difícil. Un Batman —de hoy en día— requiere sólo una página de Facebook para mantenerse conectado. Yo le mandé un mensaje. No se necesito de batiseñales ni de un teléfono especial.

Siguiente corte: Son las 10:30 de la noche del sábado. Estoy esperando para conocer al Batman de Brampton (que prefiere ser llamado el Caballero de la Noche) en la esquina de la avenida de Steeles y Dixie Road, en las entrañas de Brampton, al noroeste de Toronto. Si no has visitado Brampton, estás probablemente en una mejor situación. Imagínate un parque de atracciones abandonado y tomado por establecimientos de masajes eróticos, rosticerías y estaciones de policía. Me siento incómodo, pero no debería. Crecí no muy lejos de Brampton, por lo que he pasado este cruce en innumerables ocasiones, aunque no en este contexto. Cosas relativamente normales, parecen extrañas: una mujer se baja de un autobús público y escabulle en la oscuridad, mirando sobre su hombro mientras se va; un borracho duerme en la calle, coloridos personajes con jeans caídos y gorras hacia atrás con calcomanías me echan una mirada a medida que pasan, música hindú se proyecta de un centro comercial cercano. Empiezo a sentir que estoy en una versión demacrada de Ciudad Gótica.

A las 10:39 lo vi a quizás cien metros de distancia, me emocioné, aunque no bajaba la guardia. Mi mujer estaba segura de que sería violado. Batman estaba caminando con un propósito —es más como si estuviera marchando—. Me encuentro con él en medio de la calle y le doy la mano. Lo felicité por su traje. Se disculpa por llegar tarde con una voz tan profunda que me dio miedo, se me enchinó la piel. Su voz no se parece a la de Christian Bale, gracias a dios. Él es negro, lo que tiene sentido por la diversidad de culturas en Brampton.


Una multitud rodea al Caballero de la Noche, enfrente de un centro comercial.

A las once estábamos marchando juntos hasta Dixie Road contra el fuerte flujo de tráfico. Batman exige que yo camine en el interior de la calle así él está entre los coches y la calle, por "razones de seguridad" dice, estableciendo una relación de superhéroe / ciudadano indefenso. Es un poco raro, porque estoy bastante seguro de que yo soy mayor que él, aunque no por mucho. Su preocupación por la seguridad apoya el rumor de que él es un policía fuera de servicio. Le pregunto por su traje. "Mi traje anterior era un poco más casero", explica mientras que los coches pasan a su lado. "Pero lo mejor, por supuesto, es la comprensión de que ser Batman no es sólo el traje. Tienes que ser Batman en el interior. Incluso cuando me han visto sin el traje me siguen llamando Batman". Él me dice que tiene tres multas policiales por su valentía civil. Si no es un policía, sin duda tiene una pasión real para la justicia.

El traje actual de Batman es la onda: las botas pesan 15 kilos, armadura en el pecho, un cinturón de herramientas, capa, máscara y guantes. Es una réplica exacta del de la película de Nolan, Caballero de la Noche. Batman no me dice dónde compró el traje ni cuánto cuesta, pero un traje muy similar en UD Replicas cuesta 1,564 dólares. Un goteo constante de gotas de sudor caen por la punta de la nariz de goma como un grifo que gotea y continuamente; se limpia con una toalla.

Alrededor de las 11:30, estamos en la esquina de Dixie Road y Queen Street, frente al centro comercial conocido como Bramalea City Centre, que atrae a una multitud de ciudadanos de Brampton. Algunos salen de un bar cercano llamado All Stars que parece sospechosamente un puesto de kebabs. Batman le da la mano a todo el mundo, posa para fotografías en Instagram, y dice "Buenas noches", "Un placer conocerte" y "Cuídate". Terminé tomando fotos de todo el mundo con sus teléfonos. Eso me molestó. "¿Eres Robin?" me decía la gente borracha. Un morro con olor a cigarro y cerveza barata le dice a Batman que su amigo perdió su licencia a causa de un altercado la semana pasada, cuando el Caballero de la Noche persiguió un coche que conducía con sólo tres llantas y llamó a la policía. Al parecer, el conductor estaba cubierto de cocaína —muy clásico de Brampton—. Batman parecía no estar conmovido por la historia.

A medianoche, estábamos patrullando por Queen Street hacia el centro de Brampton. Le pregunté por qué caminaba como Batman y me dice: "Yo he sido Batman desde que tenía 14. Me ponía mi capa y la máscara. Se trata de salir y ser quien eres. Sólo que en mi caso todo terminó siendo que lo que soy: un símbolo reconocible. Para una persona normal, poder llevar alegría, a la gente le resulta adictivo". Resulta que el Batman de Brampton es un gran chico, mucho mejor que el antihéroe melancólico que se encuentra en algunos de los cómics y las películas. Él es amable, políticamente correcto; el ejemplo de un canadiense y odia usar palabras despectivas.

Luego —¡no mames!— una voz robótica de alguna parte dentro de su traje dice "Mensaje nuevo" y dobla su brazo para mirar un iPhone incrustado en su guante. Brilla intensamente y tiene un símbolo de murciélago en su fondo de pantalla.

"Twitter está vivo", dice Batman. "Me están buscando". En este punto, me di cuenta de que él se toma estas chingaderas muy en serio. Se ha comprometido a ser realmente Batman, aunque una versión más buena onda y canadiense.

Una hora y media en nuestra patrulla y estoy entendiendo todo. Mis piernas están ardiendo. Mis pies me duelen. Y a pesar de que hace frío, yo tengo calor. Y si yo tengo calor, él debe estar muriéndose. Puedo oler el sudor y la goma caliente de su traje.


El Caballero de la Noche espera su orden en Sonny's Drive-in.

En algún momento alrededor de las 12:30 de la madrugada terminamos en Sonny Drive-in, un lugar destacado de Brampton y un proveedor para los borrachos de madrugada. "¿Eres alérgico a algo?", me pregunta él antes de entrar. El lugar está iluminado como una sala de operaciones y de repente puedo ver las fallas en su traje, es como cuando las luces se encienden en un club de striptease y puedes ver la celulitis, manchas de rímel y cicatrices de las chicas. Batman ordena una hamburguesa de doble tocino y queso y dos Vitamin Water. Me di cuenta de que está pidiendo la hamburguesa para mí y estoy un poco triste porque no veré a Batman comer una hamburguesa. Yo salté a pagar, pero mi amigo superhéroe me ganó al sacar billetes del otro bolsillo oculto en su guante. "Oye pero, ¿por qué le cobran a Batman?", preguntó una chica borracha en un leotardo de licra al cajero. "Batman viene aquí muy seguido como para no cobrarle", responde el cajero tatuado. Hay por lo menos cinco personas en la fila. Todos están tomando fotografías y videos con sus teléfonos (la mayoría de las cuales vi más tarde en línea con el hashtag #BramptonBatman). Me siento como Alicia cayendo más y más en el agujero.


El Caballero de la Noche ayuda a cambiar la llanta de un Pontiac Grand Am, perteneciente a unos ciudadanos angustiados de Brampton.

Poco después, estoy comiendo mi hamburguesa en un estacionamiento. Al otro lado de la calle un coche viejo Grand Am se encuentra tirado con una llanta ponchada. Cuatro jóvenes de Brampton —las niñas con el pelo rosa y los chicos sin camisa con tatuajes desvanecidos— están junto al carro llamando a Batman. Antes de percatarme, él ya estaba en la calle arreglando el coche. En esta versión canadiense deCiudad Gótica, no hay villanos que perseguir, así que Batman hace cambios de neumáticos con ayuda de unaapp de linterna y dos güeyes sin camisa. "Sé rápido y ten mucho cuidado", grita Batman. "¿Quién tiene la luz? Dámela. Bien hecho. Así es. Asegúrala rápidamente. ¿Quién está fumando un cigarro cerca de mí? Asegura la llanta. ¿Creen poder hacerlo ustedes? Cuídense".

Continuamos patrullando el centro de Brampton. Por ahora, siento un dolor de cabeza aproximándose, y la manera ilícita que Batman cruza la calle me tiene reconsiderando la teoría de que es un policía fuera de servicio. A estas horas, Brampton está embriagado. Los coches se van más lento o frenan como dementes a mitad del tráfico para echar un vistazo de Batman. Los pasajeros se asoman por las ventanas gritando, "¡No puede ser! ¡Es Batman!" o "¿A cuántas personas salvaste hoy, Batman?" o "¡Ya consíguete el Batimóvil!" Batman está posando para fotos más que nunca.

Alrededor de la 1:30 de la madrugada llegamos al Rose Theateren el corazón de Brampton. "Este es uno de mis sitios", me dice. "Me gusta venir aquí y reflexionar, mirar el teatro. Le da a la gente la oportunidad de echar un vistazo". Ahí está él, extrañamente parado en la plaza vacía, como una figura imponente. Pero, ¿dónde estaba la lucha contra el crimen? La única persona que quedó maltratada y golpeada al final de la noche fui yo. Pero supongo que eso es algo bueno.


El Caballero de la Noche y el autor.

Después de una breve plática y algunas sesiones de fotos más, me da la sensación de que el Batman de Brampton quiere regresar a su Baticueva en Brampton, dondequiera que sea eso. Nos despedimos y lo dejé allí de pie, con capa y máscara. Me pregunto si él tomó el autobús a casa.

Sigue a Jeff en Twitter: @AWUTI