Scarlett Johansson interpretará a un hombre transgénero en la nueva película 'Rub & Tug'

El problema con esto debería ser evidente.

por Connor Garel; traducido por Daniela Silva
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jul. 5 2018, 12:30pm

Foto vía captura de pantalla Vicky Cristina Barcelona

Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

El año pasado, Scarlett Johansson fue criticada públicamente por el whitewashing ocurrido, tras interpretar a un personaje asiático en Ghost in the Shell, una versión con actores reales de la franquicia de anime clásica japonesa con el mismo nombre. Ahora (como si no hubiera aprendido la lección la última vez), la actriz enfrenta más críticas, ya que está programada para protagonizar Rub & Tug, una película biográfica sobre un hombre transgénero y jefe del crimen que presidió el sexo clandestino en la industria del trabajo en Pittsburgh a lo largo de la década de 1970.

El problema con toda esta situación debería ser muy evidente. La práctica de elegir actores cisgénero como personas trans perpetúa la idea de que las personas trans, de alguna manera, pretenden ser algo que no son; que ser trans es inherentemente un acto o actuación.

"Se exacerbará la creencia cultural de que las mujeres trans son en realidad hombres, que es la raíz de la violencia contra nosotros", dijo Jen Richards, una actriz y escritora trans, en un tuit de 2016.



Durante mucho tiempo, esta mitología ha sido parte de las conversaciones entre hombres heterosexuales. Las personas transgénero, particularmente las mujeres, colapsan ante el lenguaje de su comedia: la idea de que las personas trans no son "realmente" el género con el que se identifican produce un tipo de ansiedad que luego se transforma en violencia. Entonces, cuando Scarlett Johansson acepta un papel como trans, y cuando los medios de comunicación despliegan el lenguaje sobre la película como la historia de una mujer que "usó una identidad masculina", en lugar de identificar al sujeto como un hombre transgénero, tiene repercusiones reales más allá la gran pantalla.

"Soy cineasta. Considero que la libertad del arte es sagrada, pero también reconozco su poder como una responsabilidad", dijo Richards. "Nosotros formamos la percepción, somos culpables".

En la actualidad, hay un linaje considerable de películas donde los actores cisgénero interpretan a personas trans: Boys Do not Cry en 1999, Normal en 2003, Transamerica en 2005. En 2014, Jared Leto ganó un Oscar por su actuación como Rayon en Dallas Buyer's Club, una película donde (alerta de spoiler) la muerte trágica de una mujer transgénero, na causa del VIH, finalmente le enseña al otro protagonista, y al público, una lección sobre la tolerancia.

Me gustan estas películas, especialmente Dallas Buyer's Club, y me alegra que existan en el mundo para que la gente las vea. Creo que los cineastas, como cualquier otro artista, deberían tener ciertas libertades en lo que se refiere a sus expresiones artísticas. Pero también es importante cuestionar el costo de esa libertad.

La empatía es inherente a la naturaleza de la película narrativa y la televisión, dicen los investigadores. Los cineastas, como cuentacuentos, tienen la capacidad de construir relaciones entre las personas y sus sujetos, enseñándoles a ver más allá de sus diferencias. Entonces, en casos como Rub & Tug, o Dallas Buyer's Club, o cualquier cantidad de otras películas que participen en esta práctica, parecen una oportunidad perdida.

"La realidad de la experiencia trans vivida es mucho más interesante, mucho más poderosa, que el simulacro que Hollywood ha promocionado durante décadas", escribió Nick Adams de GLAAD, en una columna invitada en el Hollywood Reporter en 2016.

A menudo, el argumento en contra de asignarles a las personas trans reales estos roles es que el trabajo simplemente debe ir al "actor que mejor se adapte a él": que el grupo de listas de trans es marginal o inexistente. Esto implica que no hay actores trans disponibles que puedan hacer el trabajo tan bien como cualquier otra persona. El casting tiene que comenzar en alguna parte, y en algún punto, se tienen que abrir las puertas. Si a los actores trans se les siguen negando roles y oportunidades, se vuelve imposible que sus perfiles crezcan en la industria del entretenimiento.

Es absurdo pensar que un actor cisgénero puede, de una manera significativa, comprender las complejidades y los matices de la humanidad de una persona trans. La distancia entre las dos experiencias no es una que se reduzca al cabello y al maquillaje.

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