Tomé ayahuasca y no pasó nada

De hecho, tu primera vez puede ser la menos intensa.

por Suzannah Weiss; traducido por Laura Castro
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ene. 12 2018, 1:00pm

Eitan Abramovich / Getty

El mes pasado, fui a un retiro de ayahuasca en México, con la esperanza de disminuir mi ansiedad, insomnio y dolor de espalda crónico. Esperaba vomitar mis entrañas, tener visiones vibrantes y llegar al tipo de conclusiones que cambian tu vida, tal como lo describen muchos de los que han consumido la planta alucinógena. Pero en lugar de eso, presencié dos ceremonias mientras bebía un cuarto de taza, sin sentir nada, y procediendo después a quedarme dormido en mi colchoneta. Cuando el grupo habló sobre sus experiencias, descubrí que yo no había sido el único al que le sucedió eso. De las 26 personas en el grupo, otras tres tampoco percibieron ningún "efecto", como le suelen decir.

La fuente de los efectos más comunes de la ayahuasca —alucinaciones, emociones intensas, vómitos y diarrea— es dual, dice James Giordano, profesor de neurología y bioquímica en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown. La planta Banisteriopsis caapi de la que proviene produce el alucinógeno DMT, así como los alcaloides que bloquean la enzima monoamino oxidasa (MAO). Con la MAO bloqueada, la DMT no se puede digerir, por lo que entra al torrente sanguíneo y viaja hasta el cerebro. Allí, interfiere con el sistema de receptores de serotonina tipo 2, que es responsable de los efectos emocionales y psicodélicos de la ayahuasca.

Pero si nunca antes has usado ayahuasca, puede que al principio la MAO no se bloquee por completo en tu tracto gastrointestinal, y parte de la DMT podría descomponerse en tu sistema digestivo en lugar de ir al cerebro, dice Giordano. Tus receptores de serotonina tipo 2 también podrían volverse más sensibles a la DMT con el tiempo. Esto significa que es menos probable que los usuarios primerizos sientan algún efecto, explica Giordano. Lo cual también significa que la próxima vez en lugar de tomar más ayahuasca o de tomar una más fuerte, lo cual puede provocarte síndrome serotoninérgico, lo que deberías hacer es darle a tu cuerpo la oportunidad de ajustarse.


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La Chamán Phillia Kim Downs ha estado consultando con personas sobre sus experiencias con ayahuasca durante seis años y ha participado en 44 ceremonias. Ella concuerda en que los principiantes son menos propensos a ver algún efecto, por lo cual recomienda probarla por lo menos dos veces. "Pero también he experimentado noches muy tranquilas en las que estoy a punto de quedarme dormida durante ceremonias que bien podrían haber sido mi vigésima o trigésima participación", agrega. "Es completamente impredecible".

Sin embargo, también hay algunos otros factores que podrían influir. El uso de ciertos medicamentos psiquiátricos o de drogas recreativas —incluidos el alcohol, la nicotina y la cafeína— en los días previos a la ceremonia puede opacar los efectos de la ayahuasca (y, en algunos casos, ser peligroso), dice Giordano. Algunos alimentos, como los cítricos y los alimentos grasos, también pueden influir ligeramente. Esto es lo que los chamanes tomaron en cuenta cuando crearon la "dieta" libre de azúcar, cafeína y alcohol que prescriben antes de las ceremonias de ayahuasca.

Y a veces, la planta en sí es la causa. Las plantas más jóvenes tienen menos DMT, y algunas preparaciones tienen concentraciones más bajas de la planta, me dice Giordano. Aparte de eso, las diferencias genéticas en la forma en que el cuerpo descompone las sustancias químicas también contribuyen a las diferentes experiencias con la ayahuasca.

Tu estado mental al comienzo de la ceremonia también puede influir, no sólo en la intensidad de la experiencia sino también en lo placentera que resulte, dice Giordano. En la experiencia de Downs, el diálogo interno puede bloquear los efectos, por lo que la meditación puede ayudar a que se manifiesten, aunque esto no siempre está bajo tu control.


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Sin embargo, Giordano y Downs cuestionan la noción de que alguien realmente pueda "no experimentar ningún efecto". Lo más probable es que en realidad experimenten un efecto leve o retardado. Así fue para mí. A la mañana siguiente de mi primera ceremonia, desperté e inmediatamente comencé a llorar a gritos. Pensé que tal vez sólo estaba molesto por haber recorrido todo ese camino y no haber sentido el efecto de la ayahuasca, pero otro participante me hizo notar que mis sentimientos eran desproporcionados con respecto a la situación. Aproveché mi destemplanza emocional y saqué todo mi llanto, recordando los problemas de mi niñez que este sentimiento de privación sacó a relucir. A la mañana siguiente de mi segunda ceremonia, sentí una calma que rara vez he sentido. De repente estaba en paz con las decisiones que me habían estado torturando. Esa extraña sensación de paz interior es algo que he tenido la fortuna de sentir varias veces durante el mes que ha pasado desde el retiro.

Si continúas con la búsqueda espiritual, puedes beneficiarte de la ayahuasca incluso más adelante, dice Downs. "Incluso si no experimentas todos los efectos 'divertidos' de los que has leído o escuchado, te dará lo que necesitas. El verdadero trabajo viene después de la ceremonia", nos dice. "Creo que una buena línea de tiempo es ver qué eventos han sucedido en tu vida tres, seis, nueve y doce meses después de tus ceremonias. He observado que incluso uno o dos años después de las 'anticipaciones' de visiones que tengo durante la ceremonia, experimento lo que me mostraron o como me hicieron sentir".

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