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Patinando en una iglesia maldita

Un grupo de amigos le encontró un buen uso a esta capilla abandonada.

Supe lo de las rampas de skate en la Iglesia Maldita hace un par de años, más o menos. Me lo contaron unos amigos de Oviedo, España, pero por algún motivo, nunca fui a conocer el lugar, así que esta semana me acerqué a conocerlo de primera mano y aproveché para tomar algunas fotos y hablar con Jernest, el cerebro de esta historia. La iglesia está gestionada por la Church Brigade y se encuentra en el complejo de Asipo, Llanera (Asturias).

VICE: ¿A qué te dedicas, Jernest?
Jernest:
Soy agente comercial. Me dedico a pasar el rato y disfrutar lo que se puede.

¿Cómo consiguieron la iglesia?
Lo hicimos a través de la empresa familiar. Fue posible porque era una propiedad privada y no de la Iglesia como institución. Se terminó de construir en 1912, por iniciativa de unos empresarios de la zona que construyeron la fábrica de explosivos Santa Bárbara y querían darle servicio. Junto a la fábrica estaban las casas de los trabajadores, las escuelas, la iglesia… Después de la Guerra Civil, la fábrica cerró y quedó en desuso y estos terrenos se quedaron aquí. En los años sesenta los compró una sociedad privada para gestionarlo como terreno y demolieron todos los edificios emblemáticos.

Bueno, todos menos la iglesia.
Sí, la iglesia fue lo único que dejaron. Entre 2006 y 2007 la compramos nosotros con la intención de montar un negocio. Pero nos tomó por sorpresa la crisis, o estafa, como quieras llamarlo y nos quedamos sin la posibilidad de montarlo, por lo que la iglesia quedó parada. Total, nos juntamos unos cuantos amigos y pensamos: “Vamos a poner una rampa, ya que tenemos un sitio cubierto”. Así comenzó.

¿Cuándo colocaste la primera rampa?
En 2012. Un amigo (Fatius) trajo una que tenía ya montada en su tienda y la montamos aquí. Poco a poco, juntándonos y poniendo un poco de dinero al día, juntamos algo para comprar más material y poder montar más rampas.

¿Lo hicieron sin apoyo institucional?
Sí, nos juntamos nosotros y pusimos el dinero, el material y hasta los planos. Todavía está en desarrollo. Ahora tenemos esta rampa, pero la idea es seguir construyendo más módulos.

Además de patinar, ¿organizan eventos aquí?
Pues pocos, porque nos tienen bastante jodidos los seguratas [tiras]. Nos denuncian, nos controlan y no podemos hacer eventos grandes. Nos mandan a la Guardia Civil. Pero bueno, hacemos carnes asadas, montamos conciertos, un par de fiestas con DJs. En ocasiones hacemos minicampeonatos de skate, involucrando tiendas de la zona que aportan material.

¿Cuál es el futuro de la Iglesia Maldita?
Básicamente es un sitio donde podemos patinar bajo techo, pero es muy singular y siempre vimos la posibilidad de que llame la atención, tanto de gente, como de revistas o incluso marcas, para temas de publicidad y patrocinio. Llevamos dos años y lo poco que ha salido ha sido con tiendas locales que nos han ayudado a construir un poco esto y nos promocionamos unos a otros.

¿Te gustaría que fuese más popular?
Sí, pero porque darnos a conocer nos ayudaría a poder acondicionar el edificio y hacerlo todo mejor. En principio ahora cumple su función, que es poder patinar en un lugar techado, pero también se necesita dinero para mantenerlo y eso está claro que podría venir de gente que quiera colaborar y cooperar aquí.

¿Qué hay de verdad y de mentira en que la iglesia está maldita?
Pues para el que quiera creerlo es todo verdad y para el que no se lo quiera creer es todo mentira. Yo no creo y no he visto nunca nada aquí.

Cualquiera puede acercarse a patinar, ¿verdad?
Sí, claro, pero avisando previamente, ya que no es un sitio público, ni está abierto, pero todo el mundo es bienvenido y puede venir a patinar siempre que quiera. El Ayuntamiento, los seguratas, la policía y los hijos de puta que vienen a robar no son bienvenidos.