Miss Gaviota, la única luchadora trans mexicana

Bajo una bata de cola azul y penacho, bailando sobre las escaleras, provoca un estallido inmediato en las gradas. Salta al ring y responde al calor del público con su famoso grito de guerra: "¡Quiobole!"

|
mar. 20 2015, 4:00pm

En el corazón de La Lagunilla, uno de los barrios ubicados en el centro de la Ciudad de México, Wendy Martínez maneja un pequeño changarro de lunes a sábado: su estética. Los domingos, cuando no está cortando el cabello a alguno de sus clientes, se convierte Miss Gaviota, la única luchadora profesional transexual de lucha libre mexicana.

"Una recibe lo que da", dice orgullosa Wendy, mientras la piropean los chicos de una tienda de abarrotes. Popular y querida en su barrio, vive en una humilde vecindad, en la que también habitan algunos de sus ocho hermanos, procedentes de Torreón, Coahuila, quienes se dedican al comercio en los tianguis de la zona.

Su habitación tiene un techo muy alto, con vigas de madera, una pequeña escalera y dos plantas. Junto al pequeño balcón, abarrotado de plásticos para vender, guarda todos sus vestidos, trajes y algunas de las máscaras que usaba antes de perder una lucha.

Un viejo mueble sirve como altar para la Santa Muerte. Fiel devota, Wendy le rinde culto y confiesa mantener conversaciones con ella cuando se siente sola.

Es domingo y se permite un pequeño capricho: comer en un buffet chino cerca del Zócalo de la Ciudad de México. Distraída con su celular mientras platica por whatsapp con su novio, militar de profesión, llama a Diva Salvaje para acordar qué modelo y trajes lucirán en la lucha de esa misma tarde en la Arena Naucalpan.

Después de cinco platos y dos postres, es tiempo de relajarse antes de salir hacia la Arena Naucalpan, no sin antes pasar por la Bodega Aurrera: "No soporto quedarme sin champú", confiesa.

Después de un viaje en metro y otro en pesero, Wendy firma su llegada ante el patrón de la arena. Son las cinco de la tarde. En una hora Los Exóticos se enfrentarán a Las Guerreras, y ellas no piensan perder.

"Independientemente de que yo sea trans, tengo un papel encima del ring, como lo hace un luchador hombre".

Los Exóticos surgieron en 1940, cuando algunos luchadores interpretaban personajes afeminados y provocativos como Sergio El Hermoso y El Bello Greco. A mediados de 1980, varios Exóticos comenzaron a revelar su homosexualidad públicamente, se introdujo el travestismo en la lucha libre y como nos revela Wendy, "Los Exóticos estamos tratando de derrumbar el tabú de la homosexualidad".

Wendy empieza su transformación en un pasillo de la arena Naucalpan. Entre chismes y cotorreos del mundillo de las luchas con Diva Salvaje y el debutante Demasiado —quien hoy sustituye a Estrella Divina—, se maquillan y visten con trajes de plumas, vuelos y penachos, representando a Los Exóticos.

Ya no es Wendy, ahora es Miss Gaviota. "Arriba del ring dejo de ser la persona frágil que soy", dice.

Aunque prefiere enfrentarse a hombres, esta vez toca revancha contra Las Guerreras, grupo formado por las luchadoras Kamilion, Black Fury y Dark Lady. La tensión se mastica en el ambiente cuando Miss Gaviota retira el saludo a Dark Lady.

Comienza a sonar su canción, "Las velas encendidas", de la India Meliyará, y la aparición de Miss Gaviota, bajo una bata de cola azul y penacho, bailando sobre las escaleras, provoca un estallido inmediato en las gradas. Salta al ring y responde al calor del público con su famoso grito de guerra: "¡Quiobole!"

Miss Gaviota ha llegado a la cima de la lucha libre independiente, el público la conoce, la quiere, pero el fantasma del machismo y la homofobia hace presencia en cada pelea de Los Exóticos. Las gradas se prenden al grito de ¡Puto!, los padres alientan a los más pequeños a aprender esta particular tradición, mientras los luchadores juegan a besar al referí y a los hombres de las primeras filas.

"Saben que nosotros somos tan cabrones como lo son ellos. Independientemente de nuestro sexo, arriba del ring se ve quien es quien", dice Miss Gaviota.

En su primera aparición, una motivada Miss Gaviota le zafa un hombro a Dark Lady después de un derribe, quien con grandes gestos de dolor termina siendo trasladada a la enfermería. Atomic Star entra en auxilio de las Guerreras, aunque de poco servirá.

En dos caídas al hilo, Los Exóticos ganan a Las Guerreras.

Con un beso en la boca a unos de los asistentes, Miss Gaviota se gana al público, que rompe en risas, albures y silbidos. Firma autógrafos antes de retirarse a los vestuarios tras una victoria más.

Miss Gaviota le reza a una Virgen de Guadalupe acompañada de la imagen de El Santo, mítico luchador mexicano. Después de que la gente abandone la Arena Naucalpan y las luces se apaguen, volverá a ser la frágil Wendy de la Lagunilla.

Más VICE
Canales de VICE