¿Por qué las cartas de los amantes de Frida Kahlo nunca antes vieron la luz?

Diego Rivera escondió las pertenencias personales de Kahlo en un baño e instruyó a un amigo para que no las sacara a la luz hasta 15 años después de su muerte. Ahora los objetos redescubiertos son el tema de una nueva exposición en Londres.

por Katy Fallon; traducido por Laura Castro
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jun. 2 2018, 2:00pm

Frida Kahlo con una figurilla Olmeca, 1939. Foto de Nickolas Muray © Archivo de fotos de Nickolas Muray. Carta de RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images.

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos. Leer en inglés.

Un baño puede parecer un comienzo inusual para una exposición sobre Frida Kahlo, pero es ahí donde fueron encontrados la mayoría de los objetos personales y la ropa que se exhibirán en el Victoria & Albert Museum de Londres este verano.

La historia comienza en septiembre de 1957 cuando, en los últimos meses de su vida, el pintor Diego Rivera le encomendó a su amiga Dolores Olmedo las llaves de un baño en la Casa Azul; la casa con paredes pintadas de azul en la Ciudad de México que él había compartido con su esposa Kahlo hasta su muerte tres años antes. En la habitación había un grupo de objetos pertenecientes a la pareja. Rivera instruyó a Olmedo para que no los diera a conocer sino hasta 15 años después de su muerte.

"Así fue como el tiempo se detuvo en la Casa Azul durante casi 50 años", dice Hilda Trujillo Soto, quien es la directora del Museo Frida Kahlo (también conocido como la Casa Azul) en la Ciudad de México.

"[Cuando] Diego Rivera, junto con su amigo el poeta y museógrafo Carlos Pellicer adaptaron la Casa Azul para que funcionara como un museo, dejaron en las cajoneras y los baúles cosas que no consideraban importantes como cartas, fotografías, disfraces, corsés y medicinas. Dolores Olmedo no habló sobre estos espacios; los investigadores le pidieron que abriera el baño de Diego, sin embargo ella respetó la voluntad de Diego por más tiempo del que él solicitó", dice, y agrega que Olmedo "no tenía una relación cercana con Frida" y que estaba menos preocupada por el legado de Kahlo que por el de Rivera.

Durante casi medio siglo, miles de elementos relacionados con la vida personal y política de la pareja permanecieron ocultos. Cuando fue abierto, el baño reveló medicamentos, maquillaje, ropa, cartas y fotos que le agregaron una nueva capa de complejidad al estudio de Kahlo.

"Durante su vida, a veces se la consideró 'exótica' o se le subestimó y fue vista como 'lo otro', pero hoy se comprende mejor la identidad interseccional y compleja que ella misma se construyó", dice Circe Henestrosa, cocuradora de la exposición Frida Kahlo: Making Her Self Up de V&A. Henestrosa tiene un vínculo personal como sobrina nieta de Andrés Henestrosa, el célebre escritor mexicano que fue amigo íntimo de Kahlo. La esposa de Henestrosa, Alfa Ríos, era una mujer indígena de la región del Istmo de Tehuantepec en el sur de México. Ella le traía a Kahlo huipiles, los cuales se convirtieron en parte de la indumentaria icónica de la artista, representando a las mujeres tehuanas que eran parte de una poderosa comunidad matriarcal.

De izquierda a derecha: la pierna protésica de Kahlo con una bota de cuero; su rubor compacto Revlon con esponja, lápiz labial y lápiz para cejas. Fotos de Javier Hinojosa © Archivos de Diego Riviera y Frida Kahlo, Banco de México, Fiduciario de la confianza de los museos Diego Riviera y Frida Kahlo.

Kahlo, que ingresó y salió del hospital después de casi morir en un accidente de autobús a los 18 años, pintó a mano sus corsés ortopédicos y diseñó una pierna protésica con una bota de cuero rojo en el extremo. Henestrosa dice que estos artículos son un testimonio de cómo vivió y "engalanó" su discapacidad; y es algo que destaca en la exposición. "Kahlo nunca permitió que sus discapacidades y circunstancias personales la definieran", dice, "ella definió quién era en sus propios términos".

También salieron a la luz las cartas de amor de Kahlo, evidencias de sus aventuras extramaritales. "Espero que las disfrutes, las envío con mi amor pero mi corazón no se marchita", le escribe Nickolas Muray, fotógrafo de Vogue y del New York Times, en una carta que había estado guardada por años. "Para mi querido amor", dice otra, esta vez del escultor Isamu Noguchi. Muchas cartas y fotos llevan los distintivos besos con lápiz labial rojo de Kahlo en la parte trasera.

Otros descubrimientos incluyen un frasco de crema para piel seca de Pond's, un polvo compacto y su esponja aplicadora, un lápiz de labios Revlon en el tono Everything's Rosy y un perfume Chanel No. 5. Artículos de tocador comunes para las mujeres de su época; pero que, como señala Henestrosa, formaban parte de una imagen más amplia de cómo se construyó Kahlo a sí misma. "Como mujer, artista e icono, Kahlo ha logrado una aclamación rara, casi universal", dice. "Las elecciones de vestuario que hacía reflejaban una capacidad intuitiva para usar una imagen visual audaz en un momento en que los hombres dominaban el mundo del arte".

"Frida tenía el poder de la seducción", dice Esteban Volkov, el nieto de León Trotsky que aún vive en la Ciudad de México y recuerda haber visitado a la artista en su casa. Volkov, de ahora de 95 años, reflexiona sobre la mujer que conoció cuando tenía 14 años: "Era inteligente y te conectabas con ella de inmediato". Su abuelo tuvo una aventura infame con Kahlo; Volkov recuerda a Trotsky rechazando un autorretrato de Kahlo para proteger los sentimientos de su esposa.

Frida Kahlo usando una blusa de satín azul, 1939. Foto de Nickolas Muray © Archivo de fotos de Nickolas Muray.

Frida Kahlo y Diego Rivera han sido convertidos en mito más allá del reconocimiento. Al igual que Ted Hughes y Sylvia Plath, su relación como amantes y pareja artística se ha plasmado en las páginas de la literatura y la pantalla grande. Sin embargo, aunque las infidelidades mutuas de Rivera y Kahlo crearon desavenencias personales entre ellos (la más sobresaliente cuando Rivera se acostó con Cristina, la hermana de Kahlo, quien a su vez tuvo muchos amantes destacados en el mundo del arte), siempre se apoyaron mutuamente en sus esfuerzos profesionales. Aquellos que trabajan en el Museo Frida Kahlo creen que el que Rivera guardara en el baño y bajo llave sus cosas, fue un acto diseñado para proteger la vida privada de ambos artistas del desagradable escrutinio.

Soto, en su calidad de directora del Museo Frida Kahlo, dice que el legado encontrado en el baño ha cambiado la percepción de Frida de una "mujer apesadumbrada" a una "mujer fuerte".

La imagen de Frida Kahlo es tan icónica que la mayoría reconocería su rostro aunque no supiera su nombre. Su legado es tal que Madonna posee dos de sus obras, Coldplay tituló su álbum Viva La Vida en honor a una de sus pinturas y casas de moda como Jean Paul Gaultier y Givenchy han producido colecciones influidas por su estilo.

"En sus pinturas rompe todos los tabúes del cuerpo de la mujer y la sexualidad femenina", dijo una vez Diego Rivera acerca de su esposa. Muchos de los objetos descubiertos atestiguan que Kahlo rompió tabúes no solo artísticamente, sino también personalmente.

Ocultos del mundo durante casi medio siglo, los artículos descubiertos en el baño tendrán una gran audiencia en Londres este verano. El atractivo perdurable de Kahlo ha resultado en la mayor cantidad de preventas de cualquier exposición en la historia del museo.

La importancia contemporánea de Frida Kahlo es algo que Henestrosa desea enfatizar: "una mujer artista, mexicana, discapacitada, que buscaba un lugar en un ambiente altamente dominado por los hombres en la Ciudad de México. ¿No estamos luchando como mujeres por lo mismo hoy en día? ¿Cuánto más relevante y refrescante para nuestros tiempos puede ser?

Frida Kahlo: Making Her Self Up, patrocinada por Grosvenor Britain & Ireland con el apoyo de Aeroméxico, se exhibirá en V&A del 16 de junio al 4 de noviembre de 2018.

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