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Reportero: Historias del semanario Zeta

Una entrevista con el documentalista Bernardo Ruiz.

Cuando hay guerra, vemos muertos todos los días en las noticias. También leemos o vemos las declaraciones de los políticos, los generales, los presidentes, los afectados, los que pelean. Y esto es gracias a que hay periodistas con huevos, que se lanzan a las calles a tomar fotos, a hacer preguntas y luego escriben y firman sus artículos para que los demás nos enteremos, mientras nos tomamos un cafecito en la mañana en nuestra casa u oficina. Los periódicos y sus reporteros escriben con prisa, pero más que eso, con urgencia.

Cuando un conflicto dura suficiente tiempo, después de cientos de artículos, declaraciones y fotos, empiezan a aparecer los documentales. Cada guerra y cada conflicto tiene los suyos. Vietnam tiene Hearts and Minds y The Fog of War, la Guerra del Golfo tiene la increíblemente bella Lessons of Darkness, Panamá tiene The Panama Deception, la crisis de los rehenes en las olimpiadas en Múnich tiene One Day in September, Afganistán tiene Restrepo, Irak tiene Fahrenheit 9/11, Control Room, Why We Fight y hasta en Vice sumamos a la lista con Heavy Metal in Baghdad. La lista sigue.

En México, nunca han faltado periodistas valientes que nos cuenten las historias y los conflictos que pasan en nuestro país, ni fotógrafos que nos confronten con los muertos de cada lucha. Sólo era cuestión de tiempo para que la guerra que vivimos en México hoy empezara a dar documentales.

Este año en Ambulante se presentan dos increíbles documentales que tienen que ver con esta guerra que ha dejado mas de 50 mil muertos durante el gobierno del Presidente de la República (como dicen sus spots). El velador de Natalia Almada es una película contemplativa, inteligente y bellísima sobre el cementerio Jardines del Humaya en Culiacán. Reportero es otro excelente documental, sobre la historia del semanario Zeta de Tijuana, que se enfoca en el trabajo de uno de los reporteros, Sergio Haro y en los diferentes atentados que ha sufrido la publicación. El estreno mundial de Reportero fue en el marco de Ambulante, así que llamamos al director Bernardo Ruiz, para que nos contara un poco más sobre su película.

VICE: ¿Cuál fue la motivación y cómo surgió el tema para este documental?
Bernardo Ruiz: La verdad empecé a investigar una historia en 2007. Me interesaba hacer un retrato de la región de Mexicali (Baja California) y Calexico. Toda esta zona que realmente, desde mi puto de vista, no había recibido mucha prensa y que es una región no muy peleada. Más o menos en este tiempo salió el libro muy interesante que se llama Imperial, de William T. Vollmann. No es tanto del tipo de 2666 [de Roberto Bolaño] pero hace un retrato quebrado de esa región. Me fascinó. La intención al principio no tenía nada que ver con el tema del periodismo ni con todos los riesgos que enfrenta el periodista; quería hacer una colección de historias chicas. Pero fue por medio de esta investigación y de los viajes que conocí a Sergio Haro Cordero, que es el periodista de la película, y luego de un tiempo de convivir con él, me di cuenta de que el jugo y el corazón de la historia estaba con él y con la historia de su periódico. Fue un proceso largo y al final terminó siendo la película.

Además, estuvo bien que no empezamos el proceso de una forma tan clara al principio. La suerte del error: una historia nos fue llevando a la historia que ves en la película pero no sé si hubiera sido lo mismo si hubiera llegado directamente a Zeta, a pedir entrevistas y acceso, y a decir que estaba filmando una película sobre periodistas sangrientos... No creo que hubiera funcionado de la misma manera.

¿Cuándo terminaron de grabar?
Como en otoño de 2011.

¿Cómo viste cambiar la región en estos años? ¿Notas que la situación se ha complicado para los periodistas?
2008 fue el año caliente en Tijuana, como dijo Adela Navarro Bello, la editora del semanario Zeta, quien habla sobre esto en la película. El auge de la violencia estuvo muy pesado, pero desde entonces, según ellos, ha bajado mucho el nivel de violencia. Pero tu pregunta es justo lo que me interesaba para la película. Al público norteamericano sólo le llegan las noticias de los últimos años, no hay un contexto histórico de la violencia. Lo que yo quería hacer era ir buscando y ver que hubo casos en el '88 y '97 que realmente pertenecen a una línea histórica. Eso sí: que siguen las amenazas, por supuesto... Adela recibió amenazas mientras estábamos filmando.

¿Qué esperas que suceda con este documental?
Espero que la película provoque debate y que la gente que no conoce México vea que hay personas haciendo un esfuerzo bastante interesante y, la verdad, valiente, y en un lugar con una situación muy compleja. Además, estamos trabajando con organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas, con Artículo 19 y otros que están promoviendo la protección a periodistas y a la libertad de expresión en México.

¿Vas a hacer algo con el material que te quedó?
Vamos a crear un sitio que se llama Reporteroproject donde subiremos otras entrevistas que no quedaron.

Es interesante tu perspectiva como mexicano viviendo allá [Bernardo Ruiz nació en Guanajuato, pero sólo vivió aquí hasta los seis años, luego se mudó con sus padres a EU]...
Ser mexicano y extranjero a la vez tiene sus ventajas y desventajas. La ventaja es que siento que las personas me ven como alguien de fuera, lo cual es muy útil porque las entrevistas son diferentes. A lo mejor, me dijeron cosas que no le dirían a un periodista ni a un documentalista local. Pero hay otros contextos que me costó entender, como la estructura política que es más fácil para alguien de aquí. Además siento que las personas de la película que hablaron con nosotros en entrevistas sabían que su testimonio era destinado a un público norteamericano, porque así empezó.

Sobre el nombre del semanario Zeta es de esos casos desafortunados donde les joden el nombre. Como el grupo Bush, ¿te acuerdas? ¿Esto les causó algún problema?
No. Más bien cuando yo hablaba sobre la película y los periodistas del semanario Zeta a quienes apoyaron nuestra película, sí hubo esa reacción, porque los únicos zetas que conocían eran los del cártel. Pero después de que lo explicamos no hubo problema.

¿Conoces el origen del nombre?
Blancornelas estaba trabajando como editor en el ABC [periódico de Tijuana] y cuando lo corrieron de ahí, él junto con Héctor Félix Miranda crearon su nuevo periódico. Decían que estaban hartos, entonces querían ir del principio del alfabeto (ABC) a la Z. 

Es interesante la cultura de los zetas; son como una tribu los periodistas del semanario. Son un grupo unido, obviamente con sus diferencias y todo. Tienen una cultura muy propia. El hecho de haber sobrevivido y aguantado tantos atentados, y de tener esa cultura de admirar a sus héroes, a sus mártires ha creado una cultura muy propia.

Muchas felicidades y suerte en tu gira en México.