Las muertes de las mujeres trans no son algo ajeno a nuestro existir y nos afectan

"A los velorios de putas sólo van putas", dijo Alessa tan sólo una semana antes de su asesinato refiriéndose a la falta de solidaridad que existe con la población trans.

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nov. 25 2016, 12:00am

Alessa.

"A los velorios de putas sólo van putas", dijo Alessa tan sólo una semana antes de su asesinato, refiriéndose a la falta de solidaridad que existe con la población trans. Voy regresando de su funeral. El jueves 13 de octubre fue estrangulada dentro de un cuarto del hotel Caleta, en la colina Obrera, en el que vivía.

El pasado viernes 30 de septiembre fue Paola, quien trabajaba en Puente de Alvarado y su asesino fue dejado en libertad "por falta de pruebas" aunque existen testigos y fue detenido en el momento.

En el velorio de Alessa me enteré que en las últimas dos semanas, diez mujeres transgénero y transexuales, trabajadoras sexuales de diferentes puntos clave como Tlalpan, Eje Central y Revolución, han sido asesinadas, pero las cifras oficiales dicen que son cuatro: Paola, Itzel, Alessa y otra más en Valle de Chalco cuyo nombre desconocemos.

Alessa participó en actividades de sensibilización en el marco de la declaratoria de la ciudad de México como ciudad amigable hacia identidades lésbicas, gay, travesti, transgénero, transexuales e intersexuales (LGBTTTI). Una ciudad amigable LGBTTTI, según Mancera, implica que no hay discriminación y que se respeta la identidad y expresión de género, así como la orientación sexual. Aún así, la Ciudad de México es la segunda ciudad en el mundo con más crímenes de odio, después de Brasil. ¿Cómo es posible esta contradicción? ¿Cómo nos implica?

Antes de irme del velorio, Ari Vera , fundadora de Almas Cautivas, nos comentó que apenas una hora antes, otra mujer trans había sido baleada en la esquina de Eje Central y Manuel Gutiérrez Nájera. Se encontraba en el hospital.

Ari nos comentó que habían puesto una alerta para las mujeres trabajadoras sexuales, pero, si no pueden trabajar, ¿cómo van a comer? Y más importante, ¿dónde van a buscar refugio muchas de estas mujeres trans que no tienen dónde vivir y no pueden estar en la calle esta noche?


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En un seminario, parte del proyecto Mesas de Diálogo, leímos el libro Classified: How to stop hiding your privilege and use it for social change (Clasificados: cómo dejar de esconder tus privilegios y usarlos para un cambio social) . Dean Spade, activista y abogado trans en su reciente visita a México nos lo sugirió. El objetivo del libro es localizar nuestros privilegios de riqueza y en vez de sentir vergüenza, aprovecharlos para contribuir a un cambio social. Entendemos la riqueza no sólo como económica, sino también el nivel de escolarización, capital cultural, contactos, tonalidad de piel y clase social. Cada quien es responsable de saber de qué forma tenemos ventaja simplemente por pertenecer a un grupo y cómo también podemos ser discriminados al tener una desventaja por pertenecer a cierto grupo social, sin que se tomen en cuenta nuestras características individuales.

En el velorio no me sentí incómoda a pesar de nuestras diferencias. Al contrario, me sentí incluida y bienvenida. Muchas veces el silencio promovido por la vergüenza limita nuestras posibilidades de acción. No estoy diciendo que tenemos que ir necesariamente al funeral de las mujeres trans recientemente asesinadas, pero sí que las muertes de estas mujeres trans no son algo ajeno a nuestro existir y nos afectan. Estoy invitándoles a que nos solidaricemos, a que seamos aliados trans.

¿QUÉ ES UN ALIADO TRANS?

Un aliado trans que realmente apoya es aquel que se da cuenta de sus propios privilegios, de su propia lucha y hace cambios en su propia vida cotidiana. No sólo una aliada está comprometida con una liberación trans. La vigilancia y el control de la normas de género es tan sutil, que implica y requiere que cada quien se de cuenta cómo la ejerce en su propia vida, para así poder crear lugares seguros desde donde se puedan habitar de distintas formas el género.

Un aliado trans no sólo utiliza el pronombre correcto y pregunta qué pronombre utilizar en vez de asumir el femenino si les parece conocer a alguien con senos o un masculino si les parece conocer a un hombre. Un buen aliado trans no sólo sabe que no debe preguntar si la persona tuvo o no cirugía, si su familia la acepta o una serie de cosas personales que no le incumben. Un aliado trans no solamente es quien va un show drag o travesti.

A la salida del funeral, le di ride al metro a una chica trans que estaba sola pidiendo un taxi. En el camino me contó que en el último servicio que había aceptado, tan sólo tres horas de asistir al velorio, su cliente portaba una pistola.

Nos contó de una de las chicas con las que trabajaba. El cliente le había pedido a la chica que lo hicieran en una posición que implicaba que ella estuviera hincada y la golpeó hasta dejarla inconsciente. Salió del cuarto del hotel ensangrentada y pidiendo ayuda.

Solidaridad trans. Ser una buen aliado trans ahora es urgente: 247 mujeres trans han muerto entre 2008 y abril del 2016. Solidarizarnos implica estar, implica entender que el género es un sistema jerárquico de regulación que decide qué vidas son vivibles y qué vidas no. Es decir, existe una matriz heteronormativa por la que la cultura acepta y tolera solamente a las personas cuyo género, sexo, deseo y práctica van de la mano, por ejemplo, un hombre que se ve masculino y que desea y tiene una práctica sexual sólo con mujeres. Mientras que castiga y califica de "no personas" a aquellas y aquellos cuyo género, sexo, deseo y práctica no van de la mano, por ejemplo, una persona que fue asignada el sexo y el género masculino al nacer, pero decide identificarse con el género opuesto, el femenino, desea y tiene una práctica sexual con hombres. Todo esto además se agrava por la posición económica y el acceso a oportunidades en nuestra sociedad pigmentocrática.

En este sistema de regulación del género, racista y clasista, vivimos y somos coercidos todos y todas de la misma forma. Unas personas que nos sentimos más cómodas con el género que nos fue asignado al nacer y por nuestra posición de clase tenemos más privilegios. Pero es por este mismo sistema que otras vidas, con menos recursos económicos, más discriminadas y que no cuentan como personas, son las que sus vidas son constantemente violentadas.

La visibilización no se traduce en poder. Las mujeres trans entre más visibles ahora son expuestas a ser asesinadas.


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A casi un año de que la Ciudad de México fuera declarada una ciudad amigable LGBTTTI, no se traduce ni ha hecho nada por las más vulnerables, las mujeres trans trabajadoras sexuales. Como también lo dijo Dean Spade en su última visita a México, las leyes antidiscriminación y antiodio no necesariamente se traducen en menos muertes precisamente porque no hacen nada por prevenir o cambiar las estructuras de poder de las que provienen. Nadie se detiene a matar a una mujer trans porque existe una ley que lo castigue. Los crímenes gozan de impunidad.

Jessica Marjane, fundadora de Red de Juventudes Trans, decía que no se necesitan más minutos de silencio. Ha habido demasiado silencio y no suficiente indignación.

Cuando el cuerpo de Alessa llegó a la funeraria, la verdad, no pude quedarme por mucho tiempo. Escuchar entre llantos "¿quién le hizo esto a mi hija? ¿quién me la dejó asi?" fue desgarrador.

Ser un buen aliado trans implica preguntarse: ¿A quién beneficia esta ciudad amigable LGBTTTI? ¿A quién excluye y a quién protege? En esta ciudad amigable gay, ¿qué vidas importan? Y sobre todo, ¿cómo puedo ayudar? ¿Cómo mis privilegios pueden ayudar a un cambio social?

La alerta también es para nosotros y nosotras, no podemos pensar que estas muertes nos son ajenas.

Marco Ramírez, Esteban German y Annia Mayerstein ayudaron en la creación de este texto.

@SusanisimaV

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